Se encuentra abierto el casting

Susana SechiLuego de los muchos acon­te­ci­mien­tos ocu­rri­dos en un lapso de “tiempo ace­le­rado” y que con­tri­bu­ye­ron al stress de los argen­ti­nos, estos fue­ron día a día recu­pe­rando su capa­ci­dad de asom­bro, la que ya creían haber per­dido.
Los per­so­na­jes del con­ven­ti­llo no esca­ti­man esfuer­zos para la puesta en escena de la nueva obra “Elec­cio­nes 2007″.

Se encuen­tra abierto el cas­ting y los aspi­ran­tes, acom­pa­ña­dos de sus repre­sen­tan­tes, for­man lar­gas filas para par­ti­ci­par del mismo.

Pro­ducto de la ansie­dad se pro­du­cen duras con­fron­ta­cio­nes entre ellos en pos de lograr un papel protagónico.

Ele­gi­dos como pro­ta­go­nis­tas en obras ante­rio­res, tam­bién dispu­tan un lugar y la posi­bi­li­dad de obte­ner una nueva opor­tu­ni­dad para con­ti­nuar su carrera para­si­ta­ria y desleal.

Inte­gran­tes de elen­cos ofi­cia­les y opo­si­to­res se api­ñan para man­te­ner su vigen­cia a como de lugar, soñando un dorado papel como pri­me­ras figu­ras en la car­te­lera tea­tral, piso­to­nes, empu­jo­nes y epí­te­tos viru­len­tos son apro­pia­dos para obte­ner los pri­me­ros pla­nos de la cámara, en una lamen­ta­ble demos­tra­ción de las mise­rias huma­nas que los aquejan.

Egos, men­ti­ras, vani­da­des y des­ver­güen­zas se exhi­ben públi­ca­mente, poniendo al des­cu­bierto oscu­ras inten­cio­nes y aco­me­tiendo des­ca­ra­da­mente en con­tra del bien nacional.

Encues­tas, cifras y más cifras los des­ve­lan, elu­cu­bran en un vil tor­mento sobre los millo­nes de argen­ti­nos, como si estos fue­ran un número puesto en sus ilu­sio­nes electoralistas.

En tanto los ciu­da­da­nos sufren a con­se­cuen­cia del accio­nar de los pos­tu­lan­tes, la locura por el poder se va acre­cen­tando hora a hora, gra­cias a estos desa­pren­si­vos pre­can­di­da­tos a algo.

Una vez com­ple­tado el elenco, dará comienzo la fun­ción, puede ser que los aplau­sos alqui­la­dos no se pre­sen­ten y la crí­tica no sea favo­ra­ble, lo que obli­gará a bajar el telón en espera de que otra pieza deba ponerse en escena, la que deberá unir cali­dad y exce­len­cia en bien de la República

Autor: Susana Sechi

Email: susanasechi@gmail.com

Enviar a un amigo





Enviar a un amigo


7 Comentarios en “Se encuentra abierto el casting”  

  1. 1 luis nogues

    Com­parto todos sus dichos.
    Hay algo en la estruc­tura de la clase diri­gente que hace que para for­mar parte de ella se deba “nego­ciar”.
    Por ejem­plo: “Saco esta can­di­data y pongo esta otra por­que el marido tiene plata y apor­tara fon­dos para mi cam­paña, etc.”. Este tipo de ejem­plo esta en todo los par­ti­dos.
    El gran pro­blema de la Argen­tina es que nin­guno de los 3 pode­res: Legis­la­tivo, Eje­cu­tivo y Judi­cial, es lim­pio. En España no fue asi y se pudo hacer una lim­pieza. No sabe usted como me senti el otro dia cuando repa­saba con mi hijo la fun­cion de los 3 pode­res: Daba ganas de llo­rar.
    Saludos.

  2. 2 GUERRERO

    Esti­mada SUSANA
    Este artículo es tan claro como la situa­ción del futuro.
    “El Pro­grama del Cas­ting” de mediar algún acon­te­ci­miento, está ase­gu­rado para los com­pe­ti­do­res hasta el 2019. Pare­ce­ría un abuso de tiempo pen­sar así, pero en mate­ria de los resul­ta­dos pre­sen­tes y del pre­vi­si­ble futuro, todo hace pen­sar que así podría ser.

    Un saludo cor­dial( Lo subiré a la página en el sitio 3)

    GUE­RRERO

  3. 3 David Bemberg

    Insisto en el mismo tema:
    Enviar emails, faxes, car­tas y lla­ma­dos tele­fó­ni­cas a los polí­ti­cos enfren­ta­dos con el gobierno para que se unan.

    Sino la opción será: PJ de Kir­ch­ner y sus mon­tos ó Lavagna con la UCR y Duhalde con sus narcos.

    La Repú­blica.… ???

    Para otro momento si es que existirá.

    Sds.

    DB

  4. 4 roberto yankilevich

    El pro­blema está bien plan­teado, pero es mas com­plejo; el pre­si­dente es un enfermo: enfermo de poder. Su obse­sión no es tener el poder, sino TENER TODO EL PODER; él debe mane­jar los tres pode­res del estado, las pro­vin­cias, los muni­ci­pios, las fuer­zas arma­das, las uni­ver­si­da­des, los sin­di­ca­tos, las cáma­ras empre­sa­rias, ABSO­LU­TA­MENTE TODO. No tar­da­rán en apa­re­cer los can­di­ta­dos “K” en los clu­bes de fút­bol, en las enti­da­des civi­les, y hasta en los cen­tros veci­na­les. Un psi­coa­na­lista podría des­cri­bir esta manía mejor que yo.
    Los polí­ti­cos de siem­pre, como el ras­trea­dor que des­cri­bió Sar­miento, no tar­da­ron en olfa­tear esta carac­te­rís­tica del titu­lar del Eje­cu­tivo, y se limi­tan a aco­mo­darse a los tiem­pos. “Si él tiene todo el poder, yo voy a verlo, le beso la mano, me arras­tro, juro leal­tad eterna o hago lo que quiera, y enton­ces ligaré un tro­cito de ese poder”(y con eso me alcanza para sal­varme).
    El deplo­ra­ble espec­táculo de pero­nis­tas y radi­ca­les par­ti­ci­pando por igual del besa­ma­nos al monarca, debe aler­tar­nos: sólo la bús­queda de cami­nos alter­na­ti­vos sal­vará a la Repú­blica; los que están (o estu­vie­ron), son irrecuperables.

  5. 5 BetoMV

    CARTA ABIERTA DE UN TENIENTE CORO­NEL A UN GENERAL

    Mi Gene­ral, en este Día del Ejér­cito Argen­tino, le escribo para acer­carle una refle­xión hecha con bronca, decep­ción e incer­ti­dum­bre. Tam­bién con tris­teza, por­que el Ejér­cito que yo viví hasta hoy está siendo cam­biado, no en su orgá­nica ni en sus sis­te­mas de armas – que son cir­cuns­tan­cia­les – sino en sus esen­cias. Más que cam­biado, está siendo des­truido ante la mirada indi­fe­rente o quizá cóm­plice de quie­nes hoy, cir­cuns­tan­cial­mente, tie­nen la res­pon­sa­bi­li­dad de conducirlo.

    Nos for­ma­mos en el mismo Cole­gio Mili­tar y nos nutri­mos de los mis­mos valo­res que encon­trá­ba­mos hechos carne en la his­to­ria pasada y pre­sente del Ejér­cito. Creo que ambos ingre­sa­mos por voca­ción, una voca­ción que se fue for­ta­le­ciendo en los años de Cole­gio y, más tarde en el tra­bajo dia­rio del cuar­tel. Siem­pre me chocó que se hablara de “carrera”. Lo nues­tro era y es voca­ción. Carrera es correr para lle­gar a una meta, en última ins­tan­cia, para satis­fac­ción indi­vi­dual, más allá de la sana ambi­ción que es motor legí­timo de nues­tros pasos. Pero no todo es ambi­ción, no todo es que­rer lle­gar. La voca­ción es darse, la voca­ción es entrega, la voca­ción es ser­vi­cio, como apren­di­mos en el Cole­gio y como usted nos remar­caba como Ofi­cial de Ope­ra­cio­nes y, más tarde como Jefe de Uni­dad. Como verá hemos com­par­tido varios des­ti­nos, toda­vía hoy recuerdo como nos entu­sias­maba escu­char los rela­tos de sus com­ba­tes en el Monte Tucu­mano, de sus ope­ra­cio­nes en el con­ur­bano con­tra la Columna Norte de la banda mon­to­nera. De su boca escu­ché his­to­rias de coraje, de sacri­fi­cio por el cama­rada que tenía a su lado y en el que se resu­mía la razón del valor y el arrojo, del coraje más allá de toda razón.

    Tam­bién supi­mos de mise­rias, de cobar­días. Tengo muy pre­sente una dis­cu­sión suya con el Jefe de Uni­dad y otra con oca­sión de la visita del Cte Br, por lo que usted con­si­de­raba era una casi trai­ción, rene­gar de la lucha sos­te­nida con­tra los terro­ris­tas y aban­do­nar la suerte de los cama­ra­das que esta­ban siendo reque­ri­dos por la jus­ti­cia a una dis­cu­ti­ble, men­ti­rosa e incierta “Bata­lla Jurí­dica”. Recuerdo cómo se indignó, cuando el Cte Br, le res­pon­dió “… y que quiere Mayor, que haga­mos un golpe?”. Para usted esa res­puesta sólo escon­día inep­ti­tud o cobar­día. Era sólo una jus­ti­fi­ca­ción tibia y apre­su­rada, de su voca­ción de no hacer nada.

    Hoy, usted es Gene­ral, no es segu­ra­mente el momento his­tó­rico que siem­pre soñó: nos gobier­nan los terro­ris­tas que el Ejér­cito – usted y nues­tros cama­ra­das – com­ba­tie­ron; los medios, com­pra­dos o por ideo­lo­gía, nos humi­llan; pare­ciera, aun­que la expe­rien­cia de nues­tros des­ti­nos, mues­tra lo con­tra­rio, que la socie­dad nos ignora o nos con­dena; no tene­mos pre­su­puesto, ni hipó­te­sis de con­flicto, nos impo­nen refor­mas incon­sul­tas, con­ce­bi­das por ideó­lo­gos igno­ran­tes de los temas de Defensa y cuan­tas otras cosas más. Pero, es el tiempo que le toca, se pre­paró toda su vida para este momento y llega en un punto de quie­bre para el Ejér­cito Argen­tino. Usted es supe­rio­ri­dad ahora, no el tiempo que le hubiera gus­tado, en la cri­sis, en medio de una bata­lla ideo­ló­gica, con­ti­nua­ción de la lucha de los setenta. Es su tiempo y su bata­lla y debe dar testimonio.

    Hoy, mi Gene­ral, están tra­tando de que­brar la con­cien­cia his­tó­rica del Ejér­cito, de con­ven­cer­nos que nues­tros cama­ra­das son delin­cuen­tes de lesa huma­ni­dad – usted tam­bién -, que todos los que esta­mos en el Ejér­cito desde esos días, aun­que yo no era toda­vía ofi­cial, for­ma­mos parte de una aso­cia­ción ilí­cita. Y esto con la com­pla­cen­cia o silen­cio cul­pa­ble del Jefe de Estado Mayor, y por omi­sión, ambi­ción o tibieza del resto de los Generales.

    Hoy, mi Gene­ral. Veo con dolor, con rabia, cómo han aban­do­nado a los que están pre­sos, pri­mero les qui­ta­ron la asis­ten­cia jurí­dica, sabiendo que nin­guno de ellos tiene los medios para pagar un buen abo­gado, luego, se ges­tiona que los saquen de las uni­da­des. Lo veo tam­bién con rabia, por­que nues­tros pre­sos, muchos son sus com­pa­ñe­ros, otros sus subal­ter­nos y los más, supe­rio­res de esos años, a los que, cuando esta­ban en acti­vi­dad, el Gene­ral Ben­dini, o Pozzi, o Pérez Bovard o Lugani tra­ta­ban con res­peto, ama­bi­li­dad e incluso plei­te­sía u obse­cuen­cia… ¿Qué lec­ción de leal­tad nos están dando?, ¿qué leal­tad pue­den espe­rar de noso­tros, si uste­des son así con los que fue­ron sus jefes y coman­dan­tes? ¿Qué ejem­plo dan a la ciu­da­da­nía, a nues­tros cade­tes, a nues­tros oficiales?

    No hace dema­sia­dos días tuve que orde­nar la quema de los pla­nes tác­ti­cos de mi uni­dad, ¿qué res­puesta le tengo que dar a mis ofi­cia­les cuando pre­gun­tan la razón? … ¿que ya el Ejér­cito no tiene pla­nes para cum­plir con su misión, o que no tiene Misión y por eso no tiene pla­nes? ¿O que la misión se cum­plirá con ope­ra­cio­nes de gue­rri­lla…? ¿Acaso Chile aban­donó sus Hipó­te­sis de Gue­rra Con­ven­cio­nal? … ¿acaso lo hizo Bra­sil? ¿Cómo es esto que ya no sere­mos un Ejér­cito convencional?

    ¿Qué más vamos a entre­gar ahora: las uni­da­des blin­da­das, la Escuela Mili­tar de Mon­taña, la Avia­ción de Ejér­cito, la Escuela de Gue­rra, los Liceos, el Cole­gio Mili­tar….? ¿A cam­bio de qué… de Unir­nos repo­ten­cia­dos? ¿A cam­bio de un Gau­cho que no sabe­mos muy bien para qué sirve, ade­más de para pasear a la ministra…?

    Mi Gene­ral, ¿dónde quedó la dig­ni­dad per­so­nal e ins­ti­tu­cio­nal, dónde quedó el coraje, acaso arrin­co­nado en cinco ofi­cia­les que se atre­vie­ron a ves­tir uni­forme para ren­dir home­naje a nues­tros muer­tos, un home­naje al que no se atreve el Jefe de Estado de Mayor para no moles­tar a los ase­si­nos de hace treinta años?.

    El coraje de que hace gala la con­duc­ción de la Fuerza, ¿es el coraje “admi­nis­tra­tivo” para san­cio­nar a Tenien­tes y capi­ta­nes y a un mayor que ni estuvo, ni sabía? ¿Esa es toda la valen­tía que tie­nen nues­tros man­dos? Se están equi­vo­cando otra vez de enemigo. El enemigo no son los Tenien­tes y capi­ta­nes, o los jefes o los reti­ra­dos, que no quie­ren ver des­truido el Ejér­cito, ni lavado el cere­bro de las gene­ra­cio­nes futu­ras de cade­tes y ofi­cia­les. El enemigo son los Duhalde, los Mat­ta­ro­llo, los Ver­bistky, los Ocampo, la Garré, los Kun­kel. Ese es el enemigo, está afuera, no den­tro del Ejército.

    Sí, sere­mos el enemigo, si quie­ren verlo de esa manera, en la medida que no vamos a ser cóm­pli­ces de la derrota defi­ni­tiva del Ejér­cito. Nos pue­den con­si­de­rar enemi­gos, si el único obje­tivo de los man­dos es meter la cabeza en un agu­jero como el aves­truz, o lle­gar a ser emba­ja­do­res de la “patria montonera”.

    Mi Gene­ral, este es su tiempo, es el tiempo de mos­trar que lo suyo no es “la carrera”, sino que lo suyo es voca­ción. No va a que­dar para semi­lla, más tarde o más tem­prano se va a ir, va a pasar o lo van a pasar a retiro, como todos. Salvo que aspire a una emba­jada, pero la cola para eso, parece que va a ser larga… La dife­ren­cia está en el grado de fide­li­dad a su voca­ción, al tes­ti­mo­nio de ente­reza moral, valen­tía y dig­ni­dad que dé usted en la cul­mi­na­ción de su vida mili­tar activa. ¿Qué más le puede pedir ya al Ejér­cito? ¿Más años de Megane? ¿Más años de cama­rero? ¿Y des­pués qué? Cuando mire para atrás ¿que le queda, el sabor amargo de la cobar­día, la tibieza o la omi­sión, o la satis­fac­ción de haber dado tes­ti­mo­nio de decen­cia y coraje en la defensa del Ejér­cito, de su patri­mo­nio his­tó­rico, de sus cama­ra­das presos?

    Su tiempo es ahora, no cuando lo invi­ten a for­mar parte del Foro de Gene­ra­les Reti­ra­dos. La melena de león le tiene que cre­cer ahora, su rugido se tiene que escu­char ahora, no cuando no corra nin­gún riesgo admi­nis­tra­tivo, en la como­di­dad de su casa.

    Mi Gene­ral, por­que lo conozco sé que usted no me va a defrau­dar. Que no va a defrau­dar a los cien­tos de ofi­cia­les, que lo cono­cen y reci­bie­ron su ascenso con expec­ta­tiva de ser bien mandados.

    Se pre­gun­tará por qué no firmo esta carta abierta. No la firmo por la misma razón por la que no lo nom­bro, pero tenga por seguro que cuando usted dé tes­ti­mo­nio, como Gene­ral, me ten­drá a su lado como Teniente Coro­nel. Con nom­bre y apellido.

    Reciba un abrazo sin­cero, en el Día del Ejér­cito Argen­tino, el mismo que parió a la Patria, le dio la Inde­pen­den­cia, con­quistó el desierto, derrotó con las armas a la sub­ver­sión, com­ba­tió en Mal­vi­nas y resiste en la for­ta­leza de su memo­ria his­tó­rica, de sus már­ti­res de todos los tiem­pos, con las mise­rias y gran­de­zas de sus hom­bres, los últi­mos emba­tes de la cana­lla terrorista.

  6. 6 David Bemberg

    Todo el poder sig­ni­fica la dei­fi­ca­ción, la infa­li­bi­li­dad y la onmi­po­ten­cia.
    Tam­bién sig­ni­fica la sumi­sión hacia el otro, aban­do­nando todo tipo de res­pon­sa­bi­li­dad per­so­nal; todo es por obra y deseo del dios.

    La moda es, o sos así o no sos. Sos mar­gi­nal y por lo tanto exce­cra­ble.
    Es un código ado­les­cente, no plu­ra­lista, y muy medio­cre ade­más por estar “enfer­mos de nor­ma­li­dad” y sufrir “deli­rios de adaptación”.

    En mi caso, que volví al país hace un año y que me muevo en círcu­los medios altos de eco­no­mis­tas y de artis­tas y el 80 % de la gente ya no me con­tacta por­que yo me con­su­dero disi­dente del gobierno por con­si­de­rarlo una dictadura.

    A tal nivel ha lle­gado el plan de desin­te­gra­ción del tejido social.

    Cuando las socie­da­des que pro­gre­san se fun­dan sobre el disenso y la plu­ra­li­dad de ideas que estén enmar­ca­das en la Carta Magna y acorde a los prin­ci­pios gen­ral­mente acep­ta­dos como máxi­mas uni­ver­sa­les acorde al sen­tir kan­tiano; por ejem­plo: no al delito, etc.

    Sds.
    DB

  7. 7 roberto yankilevich

    Me con­mueve la voz que acabo de escu­char. Es la voz real, y dolida, de unas fuer­zas arma­das que deben resis­tir de pié su des­truc­ción en manos de aqué­llos a quie­nes com­ba­tie­ron en defensa de la Nación. Podre­mos dis­cre­par en la inter­pre­ta­ción de algún acon­te­ci­miento his­tó­rico par­ti­cu­lar, pero en el fondo com­par­ti­mos las mis­mas inquie­tu­des. Una cana­lla de ven­ga­ti­vos enso­ber­be­ci­dos se esfuerza deno­da­da­mente por des­truir a nues­tras fuer­zas arma­das; y no pode­mos dejar­las solas en su resis­tenn­cia, para que el día de mañana las acu­sen de cons­pi­rar con­tra “la demo­cra­cia”; por­que ese nom­bre se auto­im­pone el régi­men.
    Todos quie­nes tene­mos claro qué es la Nación Argn­tina, debe­mos apo­yar a estas FFAA, hoy en la resis­ten­cia a su ten­ta­tiva de des­truc­ción total.
    Luego dis­cu­ti­re­mos nues­tros acuer­dos o desacuer­dos, pero lo pri­mero es sal­var a las instituciones.

Deje un comentario