Imperialismo brasileño

LulaCual­quiera diría que el subim­pe­ria­lismo regio­nal, a tra­vés de su can­ci­ller Celso Amo­rim, suma­mente com­pun­gido, de pro­fun­dis, en un gesto muy pare­cido al acto de con­tri­ción, entonó el espe­rado mea culpa: “Bra­sil habla mucho y hace poco”.Sin embargo, 33 años de rela­cio­na­miento (o some­ti­miento) en Itaipú, esas decla­ra­cio­nes des­pier­tan en noso­tros una intensa sen­sa­ción de alarma. ¿Qué se aga­zapa detrás de ese reco­no­ci­miento público? nos pre­gun­ta­mos todos.

El des­pa­cho de la agen­cia noti­ciosa espa­ñola EFE, fechado en Río de Janeiro el día 11 del pre­sente mes, nos dejaba mudos de sor­presa con las con­fe­sio­nes del jefe de turno de Itamaraty.

En una reciente com­pa­re­cen­cia ante el Con­greso, el can­ci­ller bra­si­leño admi­tió que Para­guay y Uru­guay podrían sen­tirse frus­tra­dos con res­pecto al Mer­co­sur por­que las cifras son nega­ti­vas para ellos. Reco­no­ció que Bra­sil “habla mucho y hace poco” en torno a la ayuda a los socios meno­res del blo­que…”, leíamos.

El des­pa­cho con­signa igual­mente los moti­vos de ese guiño pre­ten­di­da­mente afec­tuoso del coloso regio­nal: evi­tar que esos paí­ses se fuguen del blo­que regio­nal en busca de opcio­nes comer­cia­les más benignas.

No obs­tante, las osa­men­tas de cen­te­na­res de pro­me­sas, espe­cial­mente a nues­tro país, en el arma­rio de la demo­cra­cia bra­si­leña, obli­gan a explo­rar palmo a palmo el abrupto terreno de las inten­cio­nes brasileñas.

¿Que impulsa esta excur­sión de Amo­rim a Mon­te­vi­deo y Asun­ción? A cier­tos espe­cia­lis­tas no les que­dan dudas: con­so­li­dar su hege­mo­nía regio­nal, aun­que ello impli­que algu­nas con­ce­sio­nes, ante el desa­fío comer­cial mexi­cano y la intem­pes­tiva irrup­ción de Venezuela.

El apoyo del pre­si­dente Hugo Chá­vez a las medi­das de nacio­na­li­za­ción apli­ca­das por Evo Mora­les en Boli­via, que tam­bién han afec­tado a la pode­rosa Petro­bras, fue la gota que colmó el vaso.

Debe­mos admi­tir empero que no es el Mer­co­sur el que nos quita el sueño, sino los 33 años de inmi­se­ri­corde hege­mo­nía bra­si­leña en Itaipú, no solo en la admi­nis­tra­ción de la enti­dad bina­cio­nal, sino tam­bién, y prin­ci­pal­mente, en la explo­ta­ción de sus beneficios.

Bra­sil, cómo­da­mente recos­tado en su con­di­ción de finan­cista, se ha apro­piado de direc­cio­nes, de los prin­ci­pa­les con­tra­tos e incluso volcó sobre su terri­to­rio el cau­dal prin­ci­pal del torrente de bene­fi­cios inhe­ren­tes a una obra en construcción.

Luego, desde 1985, a cam­bio de una mísera com­pen­sa­ción, con la com­pla­cen­cia o com­pli­ci­dad de todos los gobier­nos de turno de nues­tro país, tam­bién se ha apo­de­rado de la ener­gía, con el bene­fi­cio adi­cio­nal de la tarifa subsidiada.

La his­to­ria de esa rela­ción sado­ma­so­quista no con­cluye allí. En 1997, nues­tros “socios con­dó­mi­nos” nos pre­sen­ta­ron la fac­tura de una década de sub­ven­ción itai­puana a sus empre­sas con el for­mato de un nuevo con­trato de prés­tamo con Ele­tro­brás, la nave insig­nia del sec­tor eléctrico.

Ese for­mato incor­po­raba nue­vos mon­tos, inusua­les tasas de inte­rés y hasta una fór­mula de actua­li­za­ción de sal­dos basada en la infla­ción nor­te­ame­ri­cana, que la enca­re­cía toda­vía más.

Los voce­ros de turno de nues­tros socios nos decían en 1997, año en que Para­guay aceptó la impo­si­ción de su socio, que la deuda con Ele­tro­brás, con­so­li­dada enton­ces en US$ 16.200 millo­nes, sería can­ce­lada en el 2023.

Hoy, nueve años des­pués, ese pasivo, lejos de con­traerse, se ha expan­dido a US$ 19.100 millo­nes. Segu­ra­mente a causa de esas inusua­les tasas, de incum­pli­mien­tos nunca publi­ca­dos y, por qué no, de reno­va­dos sub­si­dios que una vez más favo­re­cen a Bra­sil, por­que aún hoy es dueño de más del 95% de su potencia.

Enton­ces, en Itaipú debe­ría­mos inver­tir la frase de Amo­rim para acla­rar, a tirios y tro­ya­nos, que en la gran usina Bra­sil hace mucho –o se lleva mucho– y habla poco, espe­cial­mente a los par­la­men­ta­rios, con­tra­lo­res y periodistas.

Des­afor­tu­na­da­mente, en Itaipú no hay esca­pes posi­bles hacia mayo­res bene­fi­cios. Ni de nues­tro extra­or­di­na­rio exce­dente ener­gé­tico pode­mos dis­po­ner sin la anuen­cia bra­si­leña, tam­poco repu­diar los con­tra­tos con Ele­tro­brás por leo­ni­nos y usu­re­ros. Por esas razo­nes, cree­mos, nues­tros diri­gen­tes debe­rían estu­diar con serie­dad la salida que acaba de seña­lar­nos el Pre­si­dente boliviano.

Ramón Casco Carreras

Fuente: abc (Asunción)

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Un comentario en “Imperialismo brasileño”  

  1. 1 David Bemberg

    Viví 5 años en Bra­sil, des­pués de ir y venir varios veces.
    Sufrí el golpe del 2001 allí, ori­gi­nado en Sao Paulo.

    Debo vol­ver pronto a estar un tiempo largo en el Bra­sil (mi otro hogar), pero el impe­ria­lismo es repug­nante.
    El Con­duc­tismo es feroz.
    Nos trans­for­ma­ron con la com­pla­cen­cia del nar­coe­nano en la Gran Favela do Sul, quien nos ven­dió a Brasil.

    Cuando en 2001 De la Rua y Cava­llo van al Con­greso Bra­si­leiro a expo­ner el plan de com­pe­ti­ti­vi­dad, los bui­tres de Sao Paulo, Duhalde, Alfon­sín, Fran­cia y Ale­ma­nia le bajan el pul­gar a Argen­tina y con la Krue­ger del FMI nos des­tru­yen el país.

    Todo nace en el Tra­tado de Tor­de­ci­llas.
    Sigue vigente.
    A Chá­vez se lo sacan de encima en quince minu­tos si quie­ren.
    Pero toda­vía no les con­viene.
    Pri­mero des­truir Argen­tina y luego van por Chile.

    Son de temer, no todos por su puesto.
    Hay mucha gente honesta y tengo más ami­gos allí que aquí.

    Espere alguna decla­ra­ción fuerte de Cava­llo (como la de ayer en el Senado de USA) o algo expli­cando lo ocu­rrido, sino visite su site.

    Sds.

    DB

    Hay polí­ti­cos y par­ti­dos más hones­tos y leales.

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