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Chile, el ejercicio general del ridículo
El socialismo en el poder está haciendo lo que mejor sabe: el ridículo. Y, como maneja a la mayoría de los comentaristas, estos lo acompañan en la tarea. Todos ellos, en los últimos días, han descubierto la pólvora: que la educación en Chile es desastrosa.Están emocionadamente agradecidos de que “los niños” se lo hayan develado, pues –dicen– si no se hubieran declarado en huelga, tomado los colegios y protagonizado los más vergonzosos desmanes en ellos y en las calles, nadie se habría dado cuenta del problema.
Por supuesto, a la minoría con sentido común solo le queda reírse, en particular del verdadero parlamento paralelo de 73 personas designado “para solucionar el problema”. Ni siquiera van a alcanzar a opinar todos en una misma sesión. Pero no importa: como tiene mayoría socialista, el resultado final lo sabemos de antemano: más socialismo.
Sin embargo, el problema es, precisamente, el socialismo. El Estado gasta más de dos billones de pesos (sí, leyó bien, dos billones) al año en educación. Pero la prueba Simce 2003 comprobó que la educación pública no logra enseñar lo mínimo (250 puntos) ni en lenguaje y comunicación (241 puntos) ni en matemática (230 puntos). En cambio, la particular subvencionada sí lo cumple (257 y 250 puntos, respectivamente), y la particular pagada lo sobrepasa con largueza (301 y 317 puntos).
La solución es, entonces, entregarles la plata a las familias, en vez de a la burocracia socialista. Si suponemos que la mitad de los alumnos proviene de hogares pobres, con aquellos dos billones al año se podría financiar una educación de excelente calidad, dándole a cada uno un vale o “voucher” de más de un millón de pesos anuales (más de tres veces la actual subvención para la educación particular gratuita) por alumno, para que elija el mejor colegio. Naturalmente, debe imperar una plena libertad para crear establecimientos y para confeccionar programas de estudio.
Pero en este momento la dictadura socialista en la educación tiene “cazados” a los colegios, incluidos los particulares, mediante “contenidos mínimos obligatorios” que les impiden formular sus propios programas. Y no solo porque son obligatorios, sino porque sobre la base de ellos se elabora la Prueba de Selección Universitaria (PSU), la cual están obligados a rendir quienes aspiren a recibir aporte fiscal para financiar la universidad.
Obviamente, para liberarse de esa dictadura hay que terminar con la PSU y con el aporte fiscal, dándoles, de nuevo, la plata a los hogares pobres para que elijan libremente a cuál enviar a sus hijos. Pues, afortunadamente, con lo que todavía queda de la libertad para fundar universidades consagrada por el gobierno militar, hay abundante oferta de plazas en ellas.
Por supuesto, esto implica la supresión de ese monstruo burocrático y dictatorial que se llama Ministerio de Educación, un tonel sin fondo. Eso, ciertamente, jamás lo va a hacer un gobierno de la Concertación, cuya clientela se queda hoy con el grueso de los recursos –de paso, anticipo que pronto escribiré sobre el cuasi billón (sí, leyó bien, billón) que le han dado a la derrotada guerrilla de extrema izquierda y su entorno en estos 17 años-. Por eso he escrito antes que la actual alianza oficialista nunca va a resolver el problema de la enseñanza: ¡porque la Concertación es el problema!
Parlamento paralelo, decálogo, sesiones de autocrítica, cónclave y hemorragia de discursos, declaraciones y opiniones. Ridículo e inconducente. Todo seguirá igual, eso sí que más caro.
Viene al caso un decir campesino, no muy elegante, pero sí expresivo: “¡Puros saltos y pedos!”. (Con perdón).
Hermógenes Pérez de Arce
Fuente: abc (Asunción)
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4 Comentarios en “Chile, el ejercicio general del ridículo”
Porfavor espere...


















El señor Hermógenes Pérez de Arce si que tiene cara dura. Él se ha olvidado decir que la educación chilena es, precisamente, uno de los últimos mreductos dejado0 por la tiranía fascista de la cual el fue destacado miembro (y seguramente culpable de muchas torturas y ejecuciones por encargo, como los dirigentes de derecha acostumbraban hacerlo).
Pérez de Arce no le hace honor a su apellido. Lamentablemente no es un Pérez de castro, un Pérez Vergara un Pérez de la Concha; es decir, es respetable ser derechista pero no mentiroso. Es respetable ser antisocialista pero no confundir el capitalismo de estado stalinista a la social democracia que impera en Chile y que tanto bien le ha hecho a las empresas de Pérez.
El socialismo chileno no es el socialismo del siglo XXI propiciado por otro militar fascista, cpon quien Pérez tiene que haberse reunido en el pasado; me refiero a Chávez Frías.
El monstruoso crimen que cometió Pinochet con la educación chilena, más el dogmatismo comunista, son los culpables del levantamiento estudiantil que, garcias a Dios dio una voz de alerta y gracias a Dios Bachelet escuchó.
La idea de Pérez, sin embargo, de entregar bonos, cestas vouchers o tickets a las familias que quieran darle a sus hijos el tipo de educación que ellos deseen es buena. Pero, no hay que olvidar al Estado ndocente que tiene la obligación de fundar las bases del sistema a partir de la educación.
que patetico el articulo
Igualito en estas tierras. Lo de los vales es muy bueno, pero aqui, seguro los van a cambiar por votos.
Las movilizaciones estudiantiles son la “PUNTA DE ICEBERG DE UN GRAN DESCONTENTO SOCIAL”
Crónica Digital
”Hay que poner atención a estos movimientos”, advirtió y dijo que a diferencia del movimiento estudiantil francés de mayo del 1968, “los escolares chilenos exigieron al gobierno y a la clase política soluciones concretas a los problemas de la educación, pero lo diferente fue que ellos (los estudiantes) entregaron propuestas que si tienen soluciones y que son un real aporte al desarrollo educativo del país”.
Las protestas estudiantiles comenzaron el pasado abril con reclamos de gratuidad para los pases escolares, el transporte y las pruebas de ingreso a las universidades, pero fueron creciendo ante la indiferencia de las autoridades que no alcanzaron a medir la magnitud del problema. Las primeras tomas ocurrieron en varios de los liceos más emblemáticos de Santiago sólo días antes del mensaje a la nación de la presidenta Michelle Bachelet el pasado 21 de mayo ante el Congreso Nacional.
Los estudiantes esperaban que la mandataria mencionara el conflicto en su informe e incluyera entre las prioridades de su gobierno una transformación profunda del sistema educacional de corte neoliberal, heredado de la dictadura militar de Augusto Pinochet.
Miles de estudiantes salieron a las calles en una primera convocatoria nacional y la policía de Carabineros reaccionó con una violenta represión que dejó miles de detenidos, numerosos heridos –incluyendo varios periodistas– y cuantiosos daños materiales. La magnitud de las protestas y el amplio apoyo recibido de sectores políticos y sociales puso en crisis al gobierno, que terminó concediendo parte de los reclamos económicos y nombrando un Consejo Asesor Presidencial para estudiar cambios en el sistema de educación.
CLAUDE EN CHILEVISIÓN
Claude, reveló en el programa de noticiosos Última Mirada de Chilevisión, que “en Chile no hay derecho a huelga y ni existen los instrumentos de lucha política por parte de las organizaciones sociales, y eso llevó a cientos de miles de estudiantes a protestas por tres semanas”. ”Los padres de esos niños obtienen sueldos muy bajos, ocho de cada 10 chilenos apenas ganan 200 mil pesos. Ellos no tienen para cubrir los gastos básicos y sólo deben endeudarse para vivir”, subrayó.
DATOS Y CIFRAS QUE NO MIENTEN
Después de su incursión televisiva, Claude fue consultado por Crónica Digital y señaló que la Organización Internacional del Trabajo, “sostiene que sólo el 30 por ciento del empleo en Chile es catalogado como decente”. “Esto se explica por la creciente tendencia a la precarización laboral que se ha producido durante los últimos años.
Mientras los empresarios exigen mayor flexibilidad, en nuestro país existen más de 300 mil trabajadores subcontratados” . Apuntó que el 50 por ciento de los trabajadores recibe ingresos inferiores a los 180 mil pesos.
“Con estos negros indicadores, no nos puede sorprender que la realidad de la mayoría de los chilenos sea angustiante, tal como lo demuestró una encuesta del Instituto Libertad y Desarrollo, que señaló que el 49 por ciento de los trabajadores tiene temor a perder su empleo”. “Esta percepción refleja el estado de desprotección que hoy existe en el mundo laboral. A esto deberíamos sumar el hecho de que sin los empleos de emergencia que da el gobierno, la tasa de desocupación se ubicaría en torno al 10 por ciento, lo cual no es para nada auspicioso”, apuntó el economista.
Recordó que Chile es la undécima economía más desigual del mundo, donde con sólo 80 dólares al mes una persona deja de ser considerada pobre. “Obviamente, la gente no apoya el modelo neoliberal que impera en nuestro país, pues una encuesta del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo Humano indica que más del 70 por ciento de los chilenos tiene sentimientos negativos hacia el modelo económico imperante”.
Sostuvo que existen parámetros objetivos los cuales confirman el grado de precarización del empleo que se ha extendido en el país: “extensas jornadas laborales (11 horas promedio), sueldos bajos, alto costo de la vida, sin previsión y en pésimas condiciones contractuales”. El economista y líder ambientalista, reiteró que el movimiento estudiantil que tuvo paralizado el sistema educacional chileno por más de tres semanas, “es la punta del iceberg y que esas protestas muestran la realidad del Chile de hoy”.
”Los jóvenes se dieron una organización y una conducción que puso de relieve que son un actor social potente y no es de extrañarse que en los próximos meses surjan nuevas protestas, pero ahora desde otros frentes sociales”, advirtió. Por último, Claude recordó que “los pueblos que no se movilizan y no piensan en su futuro permanecen esclavizados”.