La “Máquina del Poder”

Susana SechiLa Máquina del Poder activó sus moto­res ace­le­ra­da­mente recu­rriendo a todas sus arti­ma­ñas y sub­es­ti­mando como es habi­tual a los ciu­da­da­nos, con ener­van­tes acu­sa­cio­nes que como siem­pre son diri­gi­das desde el atril por un Pre­si­dente con dis­fraz de demó­crata, que mal lee un libreto escrito por algún cere­bro des­qui­ciado y per­verso, inter­pre­tando a manera de mario­neta un auto­ri­ta­rismo cuando ni siquiera posee autoridad.

Ese mismo Pre­si­dente que durante sus tres años de gobierno no se prestó a con­fe­ren­cia de prensa alguna, esca­pando siem­pre de todo requi­si­to­ria perio­dís­tica, algo que se corro­boró en la Cum­bre del Mer­co­sur al huir des­pa­vo­rido de un grupo de repor­te­ros y en su apuro gol­pear su cabeza en el parante del auto­mó­vil des­ti­nado a su traslado.

¿Esto se deberá a inse­gu­ri­dad o inca­pa­ci­dad por parte del Señor Kir­ch­ner, o quizá depen­derá de anó­ni­mos per­so­na­jes que con­tro­lan hasta sus más nimios movi­mien­tos, per­mi­tién­dole solo infan­ti­les rebel­días como dejar su saco des­pren­dido, hur­garse la nariz o mover su osa­menta como matón de barrio?

Pare­ciera que la Pri­mera Ciu­da­dana no corre mejor suerte, se abren las com­puer­tas y es puesta en el ruedo cuando se nece­sita su cuota de adre­na­lina y una per­so­na­li­dad des­pó­tica para apo­yar un pro­yecto de suma uti­li­dad para el régi­men, cum­plido el obje­tivo, se la vuelve a guardar.

En una incer­ti­dum­bre per­fec­ta­mente pla­ni­fi­cada para con­fun­dir a la socie­dad, se abusa de la con­fron­ta­ción en pos de debi­li­tar el tejido social y des­truir la República.

Tan ela­bo­ra­das mani­fes­ta­cio­nes evi­den­cian una orga­ni­za­ción pro­fe­sio­nal y cuasi mafiosa detrás del matri­mo­nio pre­si­den­cial, quie­nes con tal de no per­der su pro­ta­go­nismo, se avie­nen a mani­pu­la­cio­nes de leno­ci­nio de poder y libertinaje.

Tra­tando de hun­dir en el ostra­cismo a los ciu­da­da­nos, se gene­ran con­flic­tos arti­fi­cia­les des­ti­na­dos a con­cul­car sus dere­chos, pero tam­bién incre­men­tar sus obli­ga­cio­nes en bene­fi­cio del poder.

Ocul­tando pro­ce­di­mien­tos delic­ti­vos por medio de medio­cres fun­cio­na­rios, los que actúan como caras visi­bles de los dife­ren­tes minis­te­rios, se expo­nen argu­men­ta­das men­ti­ras de frente a la opi­nión pública, en una burla cons­tante con índi­ces fic­ti­cios de cre­ci­miento eco­nó­mico, infla­ción e inse­gu­ri­dad, que no se com­pa­de­cen con la realidad.

Se ha otor­gado un cargo de Can­ci­ller a quien con un pasado terro­rista no des­miente haber ase­si­nado a per­so­nas inocen­tes, aver­gon­zando a los argen­ti­nos al pre­sen­tarse en el exte­rior y den­tro del país con sus apo­lo­gías del delito inti­mi­dando a una nación vecina y lle­vando sus incon­ti­nen­cias a un nivel de agre­si­vi­dad des­pro­por­cio­nado para con los her­ma­nos uru­gua­yos, quie­nes lo menos que mere­cen es un diá­logo racional.

Entre tan­tas indig­ni­da­des se entrega el Minis­te­rio de Defensa a una cor­te­sana mon­to­nera que tiene como lacayo a un gene­ral que per­dió su honor en alguna esquina de Santa Cruz, y cuya única tarea es hoy debi­li­tar y frac­tu­rar al Ejér­cito al que alguna vez per­te­ne­ció, man­te­niendo a la vez una acti­tud misó­gena hacia todas aque­llas muje­res que solo recla­man justicia.

Ante tal suma de cala­mi­da­des, los hom­bres y muje­res de bien de esta que­rida Argen­tina deben luchar para el retorno a la demo­cra­cia con todas las armas que pro­vee la Cons­ti­tu­ción, ven­cer los mie­dos y sus diri­gen­tes renun­ciar a posi­cio­nes per­so­na­les, la Patria aguarda.

Autor: Susana Sechi
Directora

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2 Comentarios en “La “Máquina del Poder””  

  1. 1 BetoMvit

    Pará­bola de la rana hervida

    Si pone­mos una rana en una olla de agua hir­viente, inme­dia­ta­mente intenta salir.
    Pero si pone­mos la rana en agua a la tem­pe­ra­tura ambiente, y no la asus­ta­mos, se queda tran­quila.
    Cuando la tem­pe­ra­tura se eleva de 21 a 26 gra­dos, la rana no hace nada, e incluso parece pasarlo bien.
    A medida que la tem­pe­ra­tura aumenta, la rana está cada vez más atur­dida, y final­mente no está en con­di­cio­nes de salir de la olla.
    Aun­que nada se lo impide, la rana se queda allí y se cocina.

    ¿Por qué?
    Por­que su apa­rato interno para detec­tar ame­na­zas a la super­vi­ven­cia está pre­pa­rado para cam­bios repen­ti­nos en el medio ambiente, no para cam­bios len­tos y graduales.

    ¿Encuen­tran alguna seme­janza con el ciu­da­dano argen­tino y la cor­po­ra­ción polí­tica que maneja el país?

    ¡¡¡¡ Lean a Anto­nio Gramsci !!!!

    Salu­dos,
    BetoMvit

  2. 2 David Bemberg

    Sí; somos todos unos ranas genia­les que no nos damos cuenta de lo que sucede.
    Los que sí nos damos cuenta somos tra­ta­dos como locos o herejes.

    La pre­gunta sería, cuánto falta para que el coman­dante cubano le pase el traje al cama­rada Néstor…?

    Allí ya será tarde.

    Ya los sín­to­mas y los hechos lo reve­lan a todas voces.

    Sds.

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