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La “Máquina del Poder”
La Máquina del Poder activó sus motores aceleradamente recurriendo a todas sus artimañas y subestimando como es habitual a los ciudadanos, con enervantes acusaciones que como siempre son dirigidas desde el atril por un Presidente con disfraz de demócrata, que mal lee un libreto escrito por algún cerebro desquiciado y perverso, interpretando a manera de marioneta un autoritarismo cuando ni siquiera posee autoridad.
Ese mismo Presidente que durante sus tres años de gobierno no se prestó a conferencia de prensa alguna, escapando siempre de todo requisitoria periodística, algo que se corroboró en la Cumbre del Mercosur al huir despavorido de un grupo de reporteros y en su apuro golpear su cabeza en el parante del automóvil destinado a su traslado.
¿Esto se deberá a inseguridad o incapacidad por parte del Señor Kirchner, o quizá dependerá de anónimos personajes que controlan hasta sus más nimios movimientos, permitiéndole solo infantiles rebeldías como dejar su saco desprendido, hurgarse la nariz o mover su osamenta como matón de barrio?
Pareciera que la Primera Ciudadana no corre mejor suerte, se abren las compuertas y es puesta en el ruedo cuando se necesita su cuota de adrenalina y una personalidad despótica para apoyar un proyecto de suma utilidad para el régimen, cumplido el objetivo, se la vuelve a guardar.
En una incertidumbre perfectamente planificada para confundir a la sociedad, se abusa de la confrontación en pos de debilitar el tejido social y destruir la República.
Tan elaboradas manifestaciones evidencian una organización profesional y cuasi mafiosa detrás del matrimonio presidencial, quienes con tal de no perder su protagonismo, se avienen a manipulaciones de lenocinio de poder y libertinaje.
Tratando de hundir en el ostracismo a los ciudadanos, se generan conflictos artificiales destinados a conculcar sus derechos, pero también incrementar sus obligaciones en beneficio del poder.
Ocultando procedimientos delictivos por medio de mediocres funcionarios, los que actúan como caras visibles de los diferentes ministerios, se exponen argumentadas mentiras de frente a la opinión pública, en una burla constante con índices ficticios de crecimiento económico, inflación e inseguridad, que no se compadecen con la realidad.
Se ha otorgado un cargo de Canciller a quien con un pasado terrorista no desmiente haber asesinado a personas inocentes, avergonzando a los argentinos al presentarse en el exterior y dentro del país con sus apologías del delito intimidando a una nación vecina y llevando sus incontinencias a un nivel de agresividad desproporcionado para con los hermanos uruguayos, quienes lo menos que merecen es un diálogo racional.
Entre tantas indignidades se entrega el Ministerio de Defensa a una cortesana montonera que tiene como lacayo a un general que perdió su honor en alguna esquina de Santa Cruz, y cuya única tarea es hoy debilitar y fracturar al Ejército al que alguna vez perteneció, manteniendo a la vez una actitud misógena hacia todas aquellas mujeres que solo reclaman justicia.
Ante tal suma de calamidades, los hombres y mujeres de bien de esta querida Argentina deben luchar para el retorno a la democracia con todas las armas que provee la Constitución, vencer los miedos y sus dirigentes renunciar a posiciones personales, la Patria aguarda.
Autor: Susana Sechi
Directora
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2 Comentarios en “La “Máquina del Poder””
Porfavor espere...


















Parábola de la rana hervida
Si ponemos una rana en una olla de agua hirviente, inmediatamente intenta salir.
Pero si ponemos la rana en agua a la temperatura ambiente, y no la asustamos, se queda tranquila.
Cuando la temperatura se eleva de 21 a 26 grados, la rana no hace nada, e incluso parece pasarlo bien.
A medida que la temperatura aumenta, la rana está cada vez más aturdida, y finalmente no está en condiciones de salir de la olla.
Aunque nada se lo impide, la rana se queda allí y se cocina.
¿Por qué?
Porque su aparato interno para detectar amenazas a la supervivencia está preparado para cambios repentinos en el medio ambiente, no para cambios lentos y graduales.
¿Encuentran alguna semejanza con el ciudadano argentino y la corporación política que maneja el país?
¡¡¡¡ Lean a Antonio Gramsci !!!!
Saludos,
BetoMvit
Sí; somos todos unos ranas geniales que no nos damos cuenta de lo que sucede.
Los que sí nos damos cuenta somos tratados como locos o herejes.
La pregunta sería, cuánto falta para que el comandante cubano le pase el traje al camarada Néstor…?
Allí ya será tarde.
Ya los síntomas y los hechos lo revelan a todas voces.
Sds.