Presencia en La Rural

KirchnerEl pre­si­dente no le tiene miedo a nada, a excep­ción de los sil­bi­dos y abu­cheos o dis­cur­sos, que no tiene el poder de parar, por más bille­te­ras que mane­jen sus ministros.

No les tene­mos miedo…” Esta es una cono­cida frase que se hizo popu­lar en tele­vi­sión y adoptó como si fuera pro­pia nues­tro pre­si­dente de la Nación.

Lo repite en forma per­ma­nente frente a los micró­fo­nos diri­gién­dose a enemi­gos ima­gi­na­rios y para man­te­ner entre­te­ni­dos a miles de argen­ti­nos que tam­poco cono­cen dónde están ni quie­nes son esos enemi­gos, pero igual se pren­den en ese deli­rio, rayano en la estu­pi­dez humana. ¿Quién ese enemigo y cuán peli­groso es? ¿Lo sabrá el pre­si­dente? No importa, de cual­quier forma queda bien el plan­tarse bien macho frente a una audien­cia de alcahue­tes que aplau­den a rabiar, aun­que, creo que ellos tam­bién deben bus­car bajo la alfom­bra o detrás de los árbo­les a ese enemigo, que tam­poco saben quien es.

No les tene­mos miedo…” Sin embargo, días pasa­dos fui invi­tado a la Casa Rosada a un acto que tiene que ver con mi acti­vi­dad, y para entrar resultó más difí­cil que ingre­sar al Pen­tá­gono des­pués del 11 de sep­tiem­bre. El paso de varios con­tro­les, poli­cia­les y de segu­ri­dad, me des­con­certó, ya que no entendí si bus­ca­ban armas que podrían ser uti­li­za­das para aten­tar con­tra el pre­si­dente o para que no se fil­tre nue­va­mente la señora Pando.

El pre­si­dente no le tiene miedo a nada, a excep­ción de los sil­bi­dos y abu­cheos o dis­cur­sos, que no tiene el poder de parar, por más bille­te­ras que mane­jen sus ministros.

Creo que por pri­mera vez, la pre­sen­cia guber­na­men­tal estuvo ausente en la inau­gu­ra­ción de la Socie­dad Rural Argen­tina, ya que no hubiera podido sopor­tar ni el dis­curso del pre­si­dente Miguens ni los sil­bi­dos y abu­cheos, ni los inin­te­rrum­pi­dos aplau­sos al final del mismo. La tele­vi­sión mos­tró hacen­da­dos y peo­nes, y todos por igual mos­tra­ron el repu­dio a este gobierno.

Si el pre­si­dente tuvo opor­tu­ni­dad de ver el acto por tele­vi­sión, con segu­ri­dad, el cólon irri­ta­ble, debe haber dado seña­les de su existencia.

No le teme a los mili­ta­res, ni a la Igle­sia, a los curas, ni a Coto, ni al Uru­guay, ni los EEUU, ni a Busch, ni a los judíos y mucho menos a Luis Patti, entre dece­nas de enemi­gos que desde las som­bras, está con­ven­cido, tra­tan de vol­tearlo de su pedes­tal de pre­si­dente. Afor­tu­na­da­mente, ya no existe el Fondo Mone­ta­rio Inter­na­cio­nal, cul­pa­ble de todos nues­tros males, y argu­mento que com­praba muy bien la gilada.

Lamen­ta­ble­mente, nadie de su entorno es capaz de decirle que los enemi­gos inter­na­cio­na­les no exis­ten por­que no somos impor­tan­tes como adver­sa­rios, ni siquiera en el MERCOSUR.

No que­re­mos que se vaya como no sea por medio de elec­cio­nes libres y demo­crá­ti­cas, sí, en el mien­tras tanto, lo que que­re­mos es que gobierne para todos los argen­ti­nos, sin embar­gar nues­tro futuro con polí­ti­cas de ais­la­miento o per­se­cu­to­rias, pue­den vol­verse en con­tra de nues­tro país. Pero esto no le quita el sueño, ya que puede sopor­tar todo, por­que le da el cuero. Todo, menos la ver­dad y que no lo quieran.

¿Esto último, será un pro­blema sin resol­ver de cuando comen­zaba a gatear?

Autor: Néstor Carlos Fernandez
(Un envío de Richard Ramsay)

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2 Comentarios en “Presencia en La Rural”  

  1. 1 BetoMvit

    EL MIEDO, LA FOBIA Y PARA­NOIA DE LOS KIRCHNERS…!!!

    No hay que ser un prác­tico en psi­co­lo­gía para obser­var la pre­sen­cia del MIEDO INTENSO que afecta a la pareja Kir­ch­ner, como así tam­bien al grupo de bufo­nes que los rodea. Sus reac­cio­nes se advier­ten coti­dia­na­mente por la socie­dad argen­tina. Los Kir­ch­ners, en sus repe­ti­dos melo­dra­mas, mues­tran su MIEDO per­ma­nen­te­mente, lo que los lleva a sen­tir tras­tor­nos de ansie­dad o cri­sis de angustia.

    La ansie­dad o la angus­tia son pala­bras que sig­ni­fi­can casi lo mismo: un estado de ánimo rela­cio­nado con el miedo, que pro­voca una inquie­tud y un males­tar inte­rior, así como una reac­ción cor­po­ral que pre­para para enfren­tar a un peli­gro inminente.

    La reac­ción de Kir­ch­ner al expre­sar que “No le tene­mos miedo” es obvia­mente una mani­fes­ta­ción de pánico y angus­tia, reves­tida por pala­bras pre­po­ten­tes en desa­fió a sus MIE­DOS y a su PARANOIA.

    Aparte de los otros pade­ci­mien­tos que afec­tan a su salud, el tras­torno men­tal que sufre Kir­ch­ner esta gene­rado cuando en sus con­cep­tos no puede iden­ti­fi­car cier­ta­mente la exis­ten­cia de ese peli­gro ima­gi­na­rio o real, que de repente le pro­duce ese MIEDO INTENSO, junto con pal­pi­ta­cio­nes, sudo­res, tem­blo­res, sen­sa­ción de ahogo, dolor en el pecho, sen­sa­ción de mareo, ascos y moles­tias de estó­mago, sen­sa­ción de per­der el con­trol de si mismo, impre­sión de encon­trarse en un mundo irreal, esca­lo­fríos o sofo­cos, con MIEDO a morir o vol­verse loco que lo lle­van a tomar reac­cio­nes incon­gruen­tes y ven­ga­ti­vas en con­tra de las Fuer­zas Arma­das, de la Igle­sia Cató­lica, de los empre­sa­rios del campo, de los perio­dis­tas, de los locu­to­res y de todo aquel, que tanto el o sus aso­cia­dos sien­tan ese MIEDO INTENSO.

    Ejem­plos seme­jan­tes los pode­mos obser­var en la vida polí­tica de Trotsky, quien con una neu­ro­sis reac­tiva fóbica y para­noia, eli­gió para la ins­tau­ra­ción del comu­nismo la vía más vio­lenta, esti­mando que la ver­ti­gi­nosa des­truc­ción humana y mate­rial, le haría con­se­guir el poder…….y fracasó.

    Cuando estas cri­sis o ata­ques son repe­ti­dos; des­pués de sufrir­los, le queda a Kir­ch­ner el MIEDO y la inquie­tud de vol­ver a tener­los, lo que lo lle­van a ese TRANS­TORNO POR ANGUS­TIA que requi­rie­ren la admi­nis­tra­ción de algún medi­ca­mento sedante y lo obli­gan a recluirse en un sana­to­rio de su pro­vin­cia, ayu­dado del ser­vi­cio psi­quiá­tri­cos de su medico de cabecera.

    Los Kir­ch­ner gobier­nan con MIEDO, tra­tando de alcan­zar un des­me­dido poder en poco tiempo…… y tam­bien como Trotsky y otros más, van a des­mo­ro­narse escandalosamente.

    Salu­dos,
    BetoMvit

  2. 2 Roberto Yankilevich

    No pue­den com­pa­rar a Kir­ch­ner con Trotsky, por­que Trotsky pensaba…

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