Una señora uruguaya con atríbutos

Palacio SalvoDifamar, calumniar e injuriar son verbos que se conjugan para pisotear la verdad histórica e imponer la mentira oficial.

Valiente carta de la Señora Mónica Cabrera, esposa de un militar retirado.
Ante la increíble noticia de que el Coronel Araújo está detenido por presunciones que rayan en la paranoia -paranoia que este gobierno ha creado para distraer las graves falencias que demuestra día a día-, no puedo quedar callada ni al margen ya que, como esposa de militar, he vivido la otra parte de la historia, la que no se dice, la que al parecer muchos han olvidado y, desgraciadamente, aun dentro de quienes en algún momento prestaron servicios en las Fuerzas Armadas, lo que es más grave aun.

Acá ya no se trata de que esto sea una maniobra política, acá se trata de que se está día a día difamando a quienes en algún momento fueron llamados, para defender lo más preciado que tenía nuestro país: la paz.

Nunca estuve a favor de la dictadura porque siempre pensé que éste era un lugar donde se podía vivir en democracia… pero es muy claro, y si nos remitimos a la historia que fue un desencadenante que originaron los tupamaros, quienes no pensaron en los derechos humanos, cuando asesinaron impunemente, y a quienes antes, empuñaron las armas para jugar a los guerrilleros, ahora sí les sirve la democracia, y se rasgan las vestiduras clamando por los desaparecidos.

Pero poniéndome en el lugar de una madre que hubiera tenido la desgracia de que su hijo fuera uno de ellos, nunca hubiera permitido que se utilizara su desaparición con fines políticos, nunca hubiera esperado 30 años para buscar justicia, sí lo hubiera buscado hasta abajo de las piedras sin temer lo que me pudiera pasar porque una madre no mide las consecuencias cuando se trata de un hijo.

Pero parece que todos estos valores se perdieron, ahora está el juego de apuntar con el dedo, al que le toca, le toca… Esta vez al Coronel Araújo, a quien tuve el placer de conocer, dentro de lo que alguna vez fue la familia de la Fuerza Aérea, que por desgracia, dentro de ella, hay quienes sufren de una amnesia momentánea, y olvidan quien fue dentro de la Fuerza.

Yo, desde mi lugar de esposa de un militar retirado, me solidarizo con él y su familia porque supe sufrir en aquellos años el miedo a no volver a ver a mi esposo, la discriminación de una parte de nuestra sociedad, por ser mujer de un militar, el que mis hijos, aunque pequeños, también lo sufrieron, espero que seamos una mayoría, que clame justicia ante tanta injusticia, que no nos quedemos más callados porque no olvidemos, que nadie, aunque así lo crea, es “intocable”. Todos, hasta los que “no se acuerdan” pueden ser apuntados con el dedo de la difamación que este gobierno practica libremente.-

Autor: Mónica Cabrera

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