Sábato, el ‘progresismo’ hipócrita

Sabato y GarzonUna ope­ra­ción de prensa de la Jefa­tura del Gabi­nete de Minis­tros para demos­trar que los ‘super­po­de­res’ son bue­nos por­que per­mi­ten reasig­nar par­ti­das para con­tro­ver­ti­dos pro­yec­tos como el del museo Ernesto Sábato, fue uti­li­zado por la sena­dora nacio­nal Cris­tina Fer­nán­dez de Kir­ch­ner para bus­car recu­pe­rar ima­gen posi­tiva luego de sus monó­lo­gos en la Cámara alta. ¿Y qué hay con Sábato? Que los ‘pro­gre­sis­tas’ lo tra­tan con una bene­vo­len­cia que no apli­can en otros casos.
El miér­co­les 19 de mayo de 1976, Jorge Rafael Videla, jefe del Ejér­cito, inte­grante de la Junta Mili­tar y Pre­si­dente de la Nación ‘de facto’, reci­bió en la Casa Rosada a Jorge Luis Bor­ges, Ernesto Sabato, Leo­nardo Cas­te­llani y Hora­cio Ratti, pre­si­dente de la Socie­dad Argen­tina de Escri­to­res (Sade).

Bor­ges, Sábato, Ratti y Cas­te­llani almor­za­ron durante mas de 2 horas con los gene­ra­les Jorge Videla y José Villa­rreal, secre­ta­rio gene­ral de la Pre­si­den­cia (el sub­se­cre­ta­rio gene­ral de la Pre­si­den­cia era Ricardo Yofre).

La Comi­sión Direc­tiva de la SADE –que había ganado las elec­cio­nes inter­nas gra­cias a sus alia­dos del Par­tido Comu­nista– pre­sionó a su pre­si­dente para que entre­gara, en la car­peta con múl­ti­ples pedi­dos gre­mia­les, una lista con los escri­to­res des­a­pa­re­ci­dos o pre­sos: Haroldo Conti, Alberto Costa, Roberto San­toro, Anto­nio Di Bene­detto, entre otros. A pesar de la resis­ten­cia de Ratti a encar­garse de misión tan poco “diplo­má­tica” y des­agra­da­ble para él, como es la de “tener que abo­gar por esos comu­nis­tas” –relató Car­los Patiño– la Comi­sión Direc­tiva se man­tuvo firme y Ratti debió aca­tar la decisión.

Unos días antes, el padre Cas­te­llani había reci­bido la visita de “una per­sona que, con lágri­mas en los ojos, sumida en la deses­pe­ra­ción, había supli­cado que inter­ce­diera por la vida del escri­tor Haroldo Conti”, secues­trado en su casa el 4 de mayo.

Antes de ingre­sar a la reunión, los cua­tro escri­to­res se pres­tan a las pre­gun­tas de la prensa acerca de sus expec­ta­ti­vas sobre el encuentro.

Bor­ges anti­cipó: “Yo sim­ple­mente con­tes­taré lo que me pre­gun­ten. Soy tímido y ante tanta gente impor­tante, segu­ra­mente me sen­tiré abo­chor­nado”. Días antes, al regre­sar de su viaje, había recor­dado ante los perio­dis­tas ”la feli­ci­dad con­que en Cali­for­nia escu­ché de Caillet-Bois la noti­cia de que ahora está­ba­mos gober­na­dos por caba­lle­ros, como son los mili­ta­res, y no por el hampa”. Feli­ci­dad des­bor­dante, a juz­gar por la efu­sión: “Cuando Caillet-Bois me informó sobre el golpe, nos abra­za­mos y lloramos”.

Cas­te­llani dijo al ingre­sar a la reunión: “Para mí es un honor entre­vis­tar al Pre­si­dente ya que ahora mucha gente nos tiene más res­peto que antes”.

Pri­mero bebie­ron, a elec­ción, whisky, jerez y jugo de fru­tas. Luego, Videla inició la con­ver­sa­ción pre­gun­tán­dole a Bor­ges sobre su reciente viaje de 4 meses a USA y los resul­ta­dos de su ope­ra­ción de ojos. Bor­ges le con­testó que estaba muy can­sado de la gas­tro­no­mía estadounidense.

En cuanto al resul­tado de la ciru­gía, señaló dónde estaba el per­chero, dónde una silla, dónde un cua­dro. Y luego le dio un vahído, estuvo a punto de caerse y lo ata­ja­ron Videla y Ratti. Cuando se recu­peró, todos pasa­ron al come­dor privado.

El desa­rro­llo de la cul­tura es fun­da­men­tal para el desa­rro­llo de una Nación”, dijo Videla varias veces, y todos los pre­sen­tes asentían.

A la dere­cha de Videla, el pro­to­colo ubicó el padre Cas­te­llani. A la izquierda, Ernesto Sábato. Enfrente Bor­ges. Y a sus lados Ratti y el gene­ral Villarreal.

Un mozo les ser­vía un menú que la prensa cali­ficó como “sobrio”: budín de ver­du­ras con salsa blanca, ravio­les y ensa­lada de fru­tas con crema o dulce de leche, con vino tinto Bian­chi 1887 y San Felipe blanco.

Videla, rela­ta­ron más tarde los escri­to­res, se dedicó a escu­char y les repi­tió varias veces que para él era un honor com­par­tir esa mesa con tan impor­tan­tes personajes.

Los ‘pro­gre­sis­tas’ argen­ti­nos han sido muy injus­tos con Bor­ges pero indul­gen­tes con Sábato. Al fin de cuen­tas ambos estu­vie­ron ayu­dando al líder una dic­ta­dura a mejo­rar su ima­gen ante la socie­dad. En esos días ocu­rrían dece­nas de pro­ce­di­mien­tos para dete­ner, tor­tu­rar y ani­qui­lar a los gue­rri­lle­ros, sus apo­yos, sim­pa­ti­zan­tes, ami­gos y familiares.

Nin­guno de los pre­sen­tes fue lle­vado bajo ame­na­zas sino en forma volun­ta­ria. Nin­guno de ellos podía igno­rar qué ocu­rría en la Argen­tina, pero acep­ta­ron sen­tarse a la mesa con Videla, quien desde hacía 2 meses pro­cu­raba ‘reor­de­nar’ a la socie­dad domés­tica apli­cando la Doc­trina de la Segu­ri­dad Nacio­nal, con el aval de miles de civi­les por­que era un golpe cívico-militar.

Cabe des­ta­car que la Secre­ta­ría de Prensa y Difu­sión ya estaba vigente, desde el 22 de abril, la dis­po­si­ción que orde­naba: “Queda prohi­bido infor­mar, comen­tar o hacer refe­ren­cia a temas rela­ti­vos a hechos sub­ver­si­vos, apa­ri­ción de cadá­ve­res y muer­tes de ele­men­tos sub­ver­si­vos y/o de inte­gran­tes de las Fuer­zas Arma­das o de segu­ri­dad por estos hechos, a menos que sea infor­mado por fuente ofi­cial res­pon­sa­ble. Incluye a secues­tra­dos o des­a­pa­re­ci­dos”. Y que los perio­dis­tas extran­je­ros que no aca­ta­ban de inme­diato esta norma eran expul­sa­dos, como había ocu­rrido el 28 de abril con el suizo Luc Banheret.

El 28 de marzo, el dia­rio esta­dou­ni­dense ‘The New York Times’ había publi­cado en su por­tada una nota fir­mada por Jonat­han Kan­dell -”At an Argen­tine party after the coup” (que la revista Cues­tio­na­rio repro­dujo en el que resultó su último número, de abril de 1976, bajo el título “La fiesta inol­vi­da­ble”), acerca de un ágape en una resi­den­cia ubi­cada en Ave­nida del Liber­ta­dor, donde los comen­sa­les cele­bra­ban los recien­tes acon­te­ci­mien­tos. Entre otros comen­ta­rios, apa­re­ció el de la esposa de un fabri­cante de maqui­na­ria agrí­cola: “Mi esposo está tan con­tento con el golpe que por pri­mera vez va a pagar los impuestos”.

Exacto”, corro­boró el cón­yuge. “Todos mis ami­gos dicen lo mismo. Real­mente que­re­mos que el gobierno tenga éxito. Si estos mili­ta­res son tan serios como parece, noso­tros vamos a serlo también”.

El 2 de abril le habló al país el enton­ces minis­tro de Eco­no­mía, José Alfredo Mar­tí­nez de Hoz, quien anun­ció la libe­ra­ción de pre­cios, refor­mas al sis­tema tri­bu­ta­rio, nueva Ley de Inver­sio­nes Extran­je­ras, y pri­va­ti­za­ción de las empre­sas “opor­tu­na­mente soco­rri­das por el Estado”.

El día 12, por una reso­lu­ción del Banco Cen­tral, se dis­puso que las empre­sas que otor­ga­ran aumen­tos sala­ria­les no podrían tras­la­dar­los a los pre­cios y serían pri­va­das del cré­dito en ban­cos y enti­da­des financieras.

El dia­rio ‘Cla­rín’ había publi­cado el 18 de marzo la siguiente noti­cia: “Seis extre­mis­tas resul­ta­ron muer­tos en Cór­doba cuando un grupo de com­pin­ches intentó res­ca­tar­los en cir­cuns­tan­cias en que eran tras­la­da­dos en un móvil ofi­cial según se informó oficialmente”.

La Nación’ difun­dió un comu­ni­cado del Comando del 3er. Cuerpo del Ejér­cito (Cór­doba) sobre la muerte de 6 “dete­ni­dos por acti­vi­da­des extre­mis­tas durante un enfren­ta­miento ocu­rrido cuando eran trasladados”.

Según informó el dia­rio ‘Cla­rín’ el 20 de mayo de 1976 acerca de lo ocu­rrido el 19, “Quedó mani­fes­tada la preo­cu­pa­ción de la SADE por una decena de inte­lec­tua­les que se encuen­tran a dis­po­si­ción del Eje­cu­tivo Nacio­nal, así como por la situa­ción de los escri­to­res Haroldo Conti y Alberto Costa, de quie­nes se ignora el para­dero. Luego del encuen­tro Sabato y Bor­ges hicie­ron declaraciones”.

Las recons­truc­cio­nes his­tó­ri­cas de aquel encuen­tro coin­ci­den en que Cas­te­llani (pro­ba­ble­mente por­que Conti pasó 7 años de su vida en el Semi­na­rio Metro­po­li­tano Con­ci­liar, de Villa Devoto) y Ratti (como titu­lar de la Sade) se intere­sa­ron por el caso de Conti, un escri­tor que sim­pa­ti­zaba con el Ejér­cito Revo­lu­cio­na­rio del Pue­blo, pero ni Bor­ges ni Sábato pro­cu­ra­ron intere­sar a Videla al respecto.

Sabato, de acuerdo al dia­rio ‘La Nación’, el 20 de mayo de 1976, relató al cro­nista: “Es impo­si­ble sin­te­ti­zar una con­ver­sa­ción de dos horas en pocas pala­bras, pero puedo decir que con el Pre­si­dente de la Nación habla­mos de la cul­tura en gene­ral, de temas espi­ri­tua­les, cul­tu­ra­les, his­tó­ri­cos y vin­cu­la­dos con los medios masi­vos de comunicación.”

Sábato, en una impro­vi­sada con­fe­ren­cia de prensa en la expla­nada del Banco Nación: “Hubo un altí­simo grado de com­pren­sión y res­peto mutuo. En nin­gún momento el diá­logo des­cen­dió a la polé­mica lite­ra­ria o ideo­ló­gica.” Des­pués, según ‘La Nación’, Sábato refle­xionó: “Tam­poco incu­rri­mos en el pecado de caer en la bana­li­dad. Cada uno de noso­tros ver­tió, sin vaci­la­cio­nes, su con­cep­ción per­so­nal de los temas abordados”.

Con el Pre­si­dente de la Nación habla­mos de la cul­tura en gene­ral, de temas espi­ri­tua­les, his­tó­ri­cos y vin­cu­la­dos con los medios masi­vos de comu­ni­ca­ción”, afirmó Sábato.

Tam­bién le soli­ci­ta­ron a Videla: “La trans­for­ma­ción de la Sade en un ente recau­da­dor, el pedido de faci­li­da­des para via­jar a pre­cios redu­ci­dos en los pasa­jes, como sucede con los periodistas” .

Y se con­versó sobre la nece­si­dad de ela­bo­rar un “Pro­yecto de ley del idioma, esta­ble­ciendo nor­mas pre­ci­sas que velen por la pureza del idioma, prohí­ban el uso de voca­blos forá­neos en docu­men­tos ofi­cia­les, en la ense­ñanza y en los medios de difusión”.

Se tocó el pro­blema de la cen­sura” –dijo Ratti– “y en gene­ral se plan­teó la con­ve­nien­cia de tener que orien­tar al público para no tener que recu­rrir a la cen­sura, para que quien es capaz se haga la cen­sura él mismo”.

Entu­sias­mado, Sábato siguió: “Fue una larga tra­ve­sía por la pro­ble­má­tica cul­tu­ral del país. Se habló de la trans­for­ma­ción de la Argen­tina, par­tiendo de una nece­sa­ria reno­va­ción de su cultura”.

Sábato dijo acerca de Jorge Rafael Videla, cuyo indulto acaba de cadu­car la Jus­ti­cia fede­ral, por reco­men­da­ción del gobierno de Nés­tor Kir­ch­ner: “Exce­lente. Se trata de un hom­bre culto, modesto e inte­li­gente. Es un gene­ral con civismo (…). Me impre­sionó la ampli­tud de cri­te­rio y la cul­tura del Presidente”

Afir­mar que Videla es un hom­bre culto, es una genu­fle­xión. Mien­tras fue Pre­si­dente, Videla pudo tener alguna otra cua­li­dad, pero seguro que esa no fue la cul­tura. La demos­tra­ción más aca­bada de esto fue la desig­na­ción de Juan Lle­rena Ama­deo en el Minis­te­rio de Edu­ca­ción y Cultura.

En tanto Jorge Luis Bor­ges, según la ver­sión del dia­rio ‘La Prensa’ tam­bién del 20 de mayo, dijo acerca de su encuen­tro con Videla: ““Le agra­decí per­so­nal­mente el golpe del 24 de marzo, que salvo al país de la igno­mi­nia, y le mani­festé mi sim­pa­tía por haber enfren­tado las res­pon­sa­bi­li­da­des del gobierno. Yo nunca he sabido gober­nar mi vida, menos podría gober­nar un país” (…)”.

La dife­ren­cia entre Bor­ges y Sábato es que Bor­ges nunca intentó cau­ti­var a los ‘pro­gre­sis­tas’ mien­tras que Sábato, años des­pués, intentó sedu­cir­los y hasta par­ti­cipó de la redac­ción del ‘Nunca Más’, de la Cona­dep de Raúl Alfon­sín, sin hacer una auto­crí­tica pro­funda de sus días en el ‘Pro­ceso’. A Mag­da­lena Ruiz Gui­ñazú, otro ícono ‘pro­gre’ debe­ría exi­gír­sele algo similar.

Con­cluido el almuerzo, Bor­ges se esca­bu­lló hábil­mente del cerco perio­dís­tico, reti­rán­dose en auto­mó­vil, pero antes “ofre­ció su resi­den­cia para man­te­ner en ella un colo­quio de los 4 escri­to­res que par­ti­ci­pa­ron de la reunión”, según Cas­te­llani a ‘La Nación’. Sin embargo, agregó, al lle­gar allí “nos lle­va­mos una sor­presa. Una per­sona que nos abrió la puerta dijo que Bor­ges no nos podía aten­der por­que estaba en cama con fuer­tes dolo­res de estó­mago. En fin, son cosas que pasan”.

Sin embargo, Bor­ges parece haberse recu­pe­rado lo sufi­ciente como para reci­bir minu­tos des­pués a los perio­dis­tas de ‘La Opi­nión’, de acuerdo con la nota fir­mada por Mar­tín Muller (“Un pur­ga­to­rio para Bor­ges y la prensa”, publi­cada el jue­ves 20 de mayo). “Con máxima cor­te­sía y serena obs­ti­na­ción, el dueño de casa invi­taba a sus tena­ces visi­tan­tes a con­ver­sar de cual­quier tema, menos del que intere­saba a sus interrogadores”.

Final­mente, acce­dió a resu­mir la reunión en pocas pala­bras: “Fue una con­ver­sa­ción agra­da­ble. Yo hablé muy poco. Le agra­decí al Pre­si­dente por la sal­va­ción de la patria. El escu­chó todo con mucha cor­te­sía y mucha atención”.

En 1978, Sábato le dijo a la revista ale­mana ‘Geo’: “La inmensa mayo­ría de los argen­ti­nos rogaba casi por favor que las Fuer­zas Arma­das toma­ran el poder. Todos noso­tros deseá­ba­mos que se ter­mi­nara ese ver­gon­zoso gobierno de mafio­sos” (por el gobierno de María Estela Mar­tí­nez de Perón).

Sábato tam­bién explicó: “Des­gra­cia­da­mente ocu­rrió que el des­or­den gene­ral, el cri­men y el desas­tre eco­nó­mico eran tan gran­des que los nue­vos man­da­ta­rios no alcan­za­ban ya a superar­los con los medios de un estado de dere­cho. Por­que entre tanto, los crí­me­nes de la extrema izquierda eran res­pon­di­dos con sal­va­jes aten­ta­dos de repre­sa­lia de la extrema dere­cha. Los extre­mis­tas de izquierda habían lle­vado acabo los mas infa­mes secues­tros y los crí­me­nes mons­truo­sos más repugnantes”.

Muy lógico Sábato al plan­tear la ‘teo­ría de los 2 demo­nios’, que sigue siendo la inter­pre­ta­ción de los ’70/’80 de Urgente24, pero no es la de Kir­ch­ner, quien sos­tiene que todo lo ocu­rrido fue por la apli­ca­ción del “terro­rismo de Estado”.

Sábato dijo a la revista ‘Geo’: “Sin duda alguna, en los últi­mos meses, muchas cosas han mejo­rado en nues­tro país: las ban­das terro­ris­tas han sido pues­tas en gran parte bajo control

La SIP (Secre­ta­ría de Infor­ma­ción Pública) había difun­dido el siguiente comu­ni­cado pre­vio, publi­cado en varios medios de comu­ni­ca­ción: “El Gene­ral se comu­nica con las Fuer­zas Vivas. Poco más de un mes ha trans­cu­rrido desde el golpe, con una ver­ti­gi­nosa suce­sión de medi­das diri­gi­das a extir­par de raíz los males seve­ra­mente diag­nos­ti­ca­dos por las FFAA -“dema­go­gia com­pla­ciente, des­or­den, pará­li­sis, corrup­ción gene­ra­li­zada, sub­ver­sión de valores”[4]. Ha lle­gado el momento de comu­ni­carse con la socie­dad, para mani­fes­tarle la cla­ri­dad y fir­meza del Pro­yecto que habrá de sanearla. Para ello, en el trans­curso del mes de mayo de 1976 se mul­ti­pli­can los encuen­tros con repre­sen­tan­tes des­ta­ca­dos de diver­sas cor­po­ra­cio­nes, así como los dis­cur­sos ante los direc­ti­vos de medios de comu­ni­ca­ción, que debe­rán hacer lle­gar ese men­saje a la ciudadanía.

Enca­bezó esta lista de encuen­tros, el domingo 9 de mayo, un almuerzo con los cien­tí­fi­cos, al que son con­vo­ca­dos Luis F. Leloir, René Fava­loro, Julio Oli­vera, Roque Carranza y Alfredo Lanari.

Días más tarde Videla reci­bió a un grupo de ex cancilleres.

El 17 de mayo reci­bió a las nue­vas auto­ri­da­des de la Con­fe­ren­cia Epis­co­pal Argen­tina (mon­se­ño­res Juan Car­los Aram­buru, Vicente Zaspe y Adolfo Tor­tolo), que dos días antes habían difun­dido la Carta Pas­to­ral anual, docu­mento que plan­teaba, entre otros con­cep­tos: “La jus­ti­fi­ca­ción his­tó­rica del pro­ceso que vive nues­tro país no sólo se fun­da­men­tará por el tér­mino que puso a una deter­mi­nada situa­ción de cosas, sino tam­bién por la imple­men­ta­ción ade­cuada de su acción polí­tica en la pro­se­cu­ción del bien común de toda la Nación”.

La revista Cri­sis, para el que sería el penúl­timo número antes de su cie­rre (julio de 1976) buscó entre­vis­tar a los cua­tro escri­to­res para que die­ran su visión del encuentro.

Bor­ges se excusó “por falta de tiempo”.

Sábato, por su parte, res­pon­dió sin vuel­tas a la requi­si­to­ria tele­fó­nica: “Yo no hago decla­ra­cio­nes para la revista ‘Crisis’”.

La nota publi­cada en el Nº 39 (“Ecos del encuen­tro del Pre­si­dente de la Nación con los escri­to­res”) repro­dujo las entre­vis­tas a Ratti y Castellani.

En el diá­logo con éste último apa­rece un pasaje sig­ni­fi­ca­tivo de las con­ver­sa­cio­nes de aquel día:

Fíjese qué curioso –le dijo Cas­te­llani al perio­dista– Bor­ges y Sábato, en un momento de la reunión, dije­ron que el país nunca había sido puri­fi­cado por nin­guna gue­rra inter­na­cio­nal. Ellos más tarde lo nega­ron, así como ase­gu­ra­ron decir cosas que, en reali­dad, no dije­ron. Pero habla­ron de la puri­fi­ca­ción por la gue­rra. Lo intere­sante es que el pre­si­dente Videla, que es un gene­ral, un pro­fe­sio­nal de la gue­rra, los inte­rrum­pió para mani­fes­tar su desacuerdo. […] A mí tam­bién eso me cayó como un balde de agua fría, por lo tre­mendo que eso sig­ni­fica. Ade­más, por lo inco­rrecto: se olvi­dan de que la Argen­tina atra­vesó varias gue­rras inter­na­cio­na­les, como la de inde­pen­den­cia, la del blo­queo anglo-francés, la del Para­guay, y más bien que de esas con­tien­das no salió purificada”.

En algún momento del almuerzo, Cas­te­llani, como se había com­pro­me­tido a hacer, entregó un papel con el nom­bre de Haroldo Conti a Videla; según relata des­pués a ‘Cri­sis’, éste “lo reco­gió res­pe­tuo­sa­mente y ase­guró que la paz iba a vol­ver muy pronto al país”. Asi­mismo, Ratti le pre­sentó una lista de escri­to­res -”creo que eran 16 nom­bres, que esta­ban pasando por una cir­cuns­tan­cia muy lamen­ta­ble, como es el caso de Haroldo Conti y Eduardo [en ver­dad se tra­taba de Alberto] Costa, de los que nada se sabe hasta la fecha”.

Conti había sido papá de Ernesto en febrero de 1976. Fue secues­trado el 5 de mayo en su depar­ta­mento de la calle Fitz Roy. En los días ante­rio­res al secues­tro, había col­gado en su escri­to­rio un car­tel con la frase “Hic meus locus pug­nare est et hinc non me remo­ve­bunt” (“Este es mi lugar de com­bate y de aquí no me move­rán”). Hasta el día de hoy per­ma­nece desaparecido.

Los otros dos invi­ta­dos no hicie­ron men­ción a Conti durante el almuerzo.

En la entre­vista con ‘Cri­sis’, Ratti se dijo con­fiado por el resul­tado de su soli­ci­tud. Del “gene­ral con civismo” –como cali­ficó a Videla al salir de la reunión– espera la pronta reso­lu­ción de los pro­ble­mas plan­tea­dos. Como mues­tra de la cele­ri­dad y efi­ca­cia cas­tren­ses, uno de los casos expues­tos, refiere –una demo­rada pen­sión para una nieta de Grous­sac– se ha resuelto en pocos días.

Este ejem­plo –dijo Ratti– demues­tra que los pape­les que le deja­mos a Videla no han ido al canasto…”

Cas­te­llani fue más cauto: “Para mí [el almuerzo] fue un hecho agra­da­ble, pero no muy tras­cen­dente. A menos que los hechos pos­te­rio­res demues­tren lo con­tra­rio, por ejem­plo, que apa­rezca el escri­tor Haroldo Conti.”

Acerca de Sábato cabe des­ta­car que así como lo uti­lizó Videla, tam­bién aceptó ser usado por Alfon­sín y ahora por Kir­ch­ner, quien nece­sita legi­ti­mar los super­po­de­res por­que las encues­tas de opi­nión indica que la pobla­ción ha repu­diado esa osten­ta­ción del auto­ri­ta­rismo. Pero él ya no cambiará.

Fuente: Urgente 24

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5 Comentarios en “Sábato, el ‘progresismo’ hipócrita”  

  1. 1 Jorge

    SÁBATO:
    LE PAGA­RON Y COMIÓ CON VIDELA.
    LE PAGA­RON Y FIRMÓ EL NUNCA MÁS.
    LE PAGARO Y AHORA DIRÁ LO QUE LA DIC­TA­DURA KA QUIERA.
    DE TERROR.

  2. 2 Facundo Torrijos

    Exce­lente nota. Todos los pro­gres debe­rían leerla para ver que dicen des­pués de “su” gran escri­tor.
    Más allá de las ideo­lo­gías, nues­tro país a veces es tan estú­pido, que a Bor­ges no lo con­si­de­ran como real­mente se debe­ría. Creo yo, humil­de­mente, que es un uno de los gran­des escri­to­res a nivel mun­dial. Pero los pro­gres se incli­nan siem­pre por Sábato (por una mera cues­tión ideo­ló­gica) quien no sólo no se puede com­pa­rar con el talento de Bor­ges, si no que (como dicen en el fút­bol) sólo podría atarle los cor­do­nes de sus (botines)zapatos.

  3. 3 Norberto Olaizola

    Quiero corre­gir a Torri­jos, con todo res­peto, ya que a Sábato no se lo tiene muy en cuenta lite­ra­ria­mente. Lo que sucede es que este tipo de per­so­na­jes — de igual manera que Octa­vio Paz, Roa Bas­tos, Sara­mago y muchos más– resul­tan útiles y fun­cio­na­les a los pode­res polí­ti­cos y son esos pode­res, aso­cia­dos a los due­ños de medios perio­dí­si­ti­cos y pseudo cul­tu­ra­les, quie­nes los levan­tan como sím­bo­los. Fíjense el caso de Felix Luna, otro mise­ra­ble como Sábato que no ha dejado de tener prensa, guita, pal­mas y reco­no­cie­mien­tos a gra­nel.
    Lamen­ta­ble­mente es así; vende tu alma al dia­blo y serás.
    Es poco, pero para algu­nos vale.

  4. 4 carlos francingues

    NECE­SI­TA­RIA INFOR­MA­CION ACERCA DE LA POS­TURA, PEN­SA­MIENTO Y TIPO DE COLA­BO­RA­CION QUE REALIZO LA PERIO­DISTA MAG­DA­LENA RUIZ GUI­ÑAZU DURANTE LA DIC­TA­DURA MILI­TAR
    GRACIAS

  5. 5 MARCOS

    sabato sin duda es era un falso y un hipocrita.

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