Poco pan, mucho circo

Nestor KirchnerLos núme­ros de las encues­tas más opti­mis­tas le otor­gan al pre­si­dente 57% de ima­gen posi­tiva. Sin embargo la ver­dad lle­va­ría la popu­la­ri­dad del pre­si­dente a estar a lo sumo en un 50% en la pre­fe­ren­cia pública. ¿Podrá Kir­ch­ner manio­brar polí­ti­ca­mente con como­di­dad con unas rayi­tas por debajo de la mitad de la tabla?

Basta mirar rápi­da­mente las últi­mas noti­cias apa­re­ci­das en medios nacio­na­les, pro­vin­cia­les y en OPI para darse cuenta que el país está regado por una pro­pa­ganda ofi­cial que infla las pre­ten­sio­nes elec­to­ra­lis­tas del gobierno en todos sus fren­tes mien­tras avanza una apro­pia­ción de recur­sos eco­nó­mi­cos des­co­mu­nal con el objeto de abas­te­cer la caja polí­tica y de paso con­tri­buir a los endul­za­dos bol­si­llos de “muchos pocos”.

Los datos difun­di­dos en las mar­que­si­nas de algu­nos medios adic­tos la semana pasada, sobre las pre­fe­ren­cias públi­cas de un elec­to­rado que hoy apuesta mayo­ri­ta­ria­mente a Nés­tor Kir­ch­ner y su esposa, puede tener una lec­tura intere­sante si quien se detiene, aun­que sea por curio­si­dad en el nume­rito publi­ci­tado, hace un breve aná­li­sis crítico.

Pen­se­mos:

Kir­ch­ner pro­me­diando lo que va de su man­dato llegó a tener, de acuerdo a las encues­tas pagas, el 75/80% de ima­gen pública. Sepa­rando la paja del trigo, que­da­ban en buen romance, durante esa luna de miel polí­tica un 60/65% real de ima­gen que obvia­mente ha sido uno de los más altos de un pre­si­dente luego de un año y medio de gobierno.

Si bien las encues­tas aún sigue siendo paga­das y uti­li­za­das como una herra­mienta pro­pa­gan­dís­tica más, las mis­mas mues­tran hoy un 57% de ima­gen posi­tiva o de pre­fe­ren­cia pública y si apli­ca­mos el cri­te­rio cam­pero al que hacía­mos men­ción, al sacu­dirle la basu­rita a estos gua­ris­mos, nos vamos a encon­trar con que en reali­dad el pre­si­dente en este momento a lo sumo está en un 50% de ima­gen posi­tiva, siendo bon­da­do­sos por­que nos ani­ma­ría­mos a decir que se encuen­tra sen­si­ble­mente más abajo de ese fatí­dico número.

Si Kir­ch­ner está real­mente por debajo del 50% de ima­gen popu­lar como cree­mos, se encuen­tra en pro­ble­mas, elec­to­ral­mente hablando y se explica el coque­teo per­ma­nente que hace mos­trando de acom­pa­ñante en el cir­cuito hacia el 2007 a Cris­tina Fer­nán­dez como alter­na­tiva por si su pre­sen­cia des­gas­tada no le ase­gura un triunfo categórico.

Actual­mente la coop­ta­ción de los pan­que­ques de otros par­ti­dos como algu­nos radi­ca­les, duhal­dis­tas, mene­mis­tas y des­co­no­ci­dos varios, le ase­gura una pla­ta­forma más o menos óptima de res­paldo. La entrega del poder de las calles a sus ami­gos pique­te­ros le pro­di­gan “segu­ri­dad” en caso de que a alguno se le ocu­rra con­vo­car a la gente como el odioso Blum­berg, la falta de una opo­si­ción fuerte y visi­ble le allana el camino pro­vi­so­ria­mente y los gran­des y rápi­dos nego­cios que está des­ple­gando en la obra pública, ener­gía, (petró­leo y mine­ría), trans­porte y comu­ni­ca­cio­nes le ase­gu­ran un sus­tento finan­ciero acorde a sus aspi­ra­cio­nes de perpetuidad.

Con dinero solo no alcanza

Pero lamen­ta­ble­mente para el gobierno parece que cada vez el dinero tapa menos volun­ta­des sin que eso sig­ni­fi­que que la gente rechace las dádi­vas y las ayu­das oca­sio­na­les o per­ma­nen­tes. Lo cierto es que las acti­tu­des deri­va­das del com­por­ta­miento pre­si­den­cial, la corrup­ción estruc­tu­ral que lo acom­paña, la apa­ri­ción entre sus filas de ener­gú­me­nos polí­ti­cos de antaño que fue­ron denos­ta­dos públi­ca­mente por el pro­pio Kir­ch­ner en sus dis­cur­sos de cam­paña, la des­ca­rada osten­ta­ción de rique­zas de sus ami­gos y favo­re­ce­do­res y la falta de polí­ti­cas de estado, van res­que­bra­jando las gran­des posi­bi­li­da­des que tenía de con­ver­tirse en un pre­si­dente tan grande inclu­sive como Juan Perón, ya que el con­texto his­tó­rico se le ofre­cía para ser el gran refor­ma­dor de una Argen­tina nece­si­tada de gran­des hombres.

Sin embargo Kir­ch­ner se ha empe­que­ñe­cido él mismo con sus actos, hechos y acti­tu­des y con­se­cuen­te­mente ha per­dido pri­vi­le­gios en el gusto de la gente, lo cual no quiere decir que esto lo trans­forme en un per­de­dor, sólo que de haber sido un ver­da­dero esta­dista, el sueño de per­pe­tuarse como espe­cie rara de la polí­tica argen­tina se le habría hecho reali­dad sin sufrir tanto. Es por ello que su ima­gen hoy va en picada a solo tres años de gobierno, por­que no ha sabido o no ha podido con­tro­lar sus malos hábi­tos y ha sub­es­ti­mado el sos­te­ni­miento de lo que común­mente se llama “pro­yecto polí­tico” que es el ABC de un gobierno sólido, cohe­rente y serio en un país al que pre­ten­den darle esta­tus de confiable.

Por eso mismo, si las encues­tas pagas del gobierno alu­den a un 57% de ima­gen posi­tiva del pre­si­dente, no hay duda que debe exis­tir dema­siada preo­cu­pa­ción en la fami­lia pre­si­den­cial por­que la reali­dad indi­ca­ría que está por “debajo de la línea de pobreza en ima­gen pública”, es decir unas rayi­tas menos que el 50% crí­tico a la hora de man­te­nerse y mucho más si como es su caso, intenta proyectarse.

Dos caras de la verdad

Nor­mal­mente estos gobier­nos sue­len mane­jar dos tipos de encues­tas, una maqui­llada para uti­li­zarla como ele­mento pro­pa­gan­dís­tico (con­sumo popu­lar), que es final­mente la que trans­mi­ten al público y a los medios que repro­du­cen mediante el “copie y pegue”. En este caso la inten­ción es impac­tar sobre la gente para crear una reali­dad vir­tual en el ima­gi­na­rio popu­lar que tenga inci­den­cia en las pre­fe­ren­cias del lec­tor a la hora de enfren­tarse con la boleta. Sin embargo se hacen otras encues­tas que no están dibu­ja­das y que con des­car­nada pro­xi­mi­dad a la reali­dad le mues­tra al gobierno los ver­da­de­ros núme­ros de la popu­la­ri­dad ins­ti­tu­cio­nal o del presidente.

Este tipo de encues­tas rara­mente son encar­ga­das a con­sul­to­ras pri­va­das, a menos claro que per­te­nez­can al mismo par­tido o sea un amigo pre­si­den­cial. En gene­ral lo mane­jan orga­nis­mos esta­ta­les en ambien­tes de espe­cia­lis­tas muy redu­ci­dos que ponen blanco sobre negro en la rela­ción del pre­si­dente con la comu­ni­dad. En algún momento, durante los años 80, esta inge­nie­ría la lle­vaba a cabo la SIDE. Luego se des­vin­culó la acti­vi­dad creando al efecto una empresa fan­tasma y actual­mente las encues­tas ver­da­de­ras siguen corriendo por carri­les para­le­los a estos orga­nis­mos pero uti­li­zando en gene­ral los recur­sos y los fon­dos reser­va­dos para rele­var en forma per­ma­nente el índice de acep­ta­ción pública.

Las encues­tas maqui­lla­das gene­ral­mente se ele­van entre 10 a 12 pun­tos sobre la reales y en gene­ral estas com­pul­sas alqui­la­das sue­len ser con­cor­dan­tes entre si. Por eso llama la aten­ción que si una encuesta de este tipo tira un 57% de ima­gen posi­tiva del pre­si­dente ¿Cuánto arro­jará la real?.

Creo que se ha encen­dido una luz roja en el tablero del gobierno nacio­nal y es pro­ducto de una serie de desa­cier­tos evi­den­tes sobre los cua­les no se advierte volun­tad de cam­bio. El habi­tante ve y ana­liza. La eco­no­mía es toda­vía el mejor sus­tento que tiene el pre­si­dente Kir­ch­ner para manio­brar en su favor, sin embargo hay muchos que sos­tie­nen que aún está basada en la obra de inge­nie­ría finan­ciera que marcó Roberto Lavagna y que por el con­tra­rio desde que éste se fue se ha notado un dete­rioro muy mar­cado que hace peli­grar uno de los mejo­res sopor­tes de la actual administración.

La falta de una opo­si­ción com­pro­me­tida le otorga al gobierno un aire sufi­ciente para pen­sar en la reelec­ción sin pro­ble­mas, pero todo sigue atado al pro­pio com­por­ta­miento del pre­si­dente y la exa­ge­rada uti­li­za­ción que hace del doble dis­curso. El votante está recha­zando cada vez más las dema­go­gias y las men­ti­ras y mien­tras con una mano el nece­si­tado toma lo que le da el pun­tero del barrio, con la otra en el cuarto oscuro, en sole­dad y sin pre­sio­nes manda como sobe­rano que es y hace lo que quiere.

Eso el gobierno debe­ría tenerlo en cuenta. (OPI Santa Cruz)

Fuente: Agencia OPI Santa Cruz

Autor: Rubén Lasagno

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