Las autonomías en Bolivia

Oscar Eduardo Lazcano HenryEs difí­cil igno­rar la cri­sis boli­viana que diera paso al ingreso de Evo Mora­les y al MAS al actual gobierno, con ideó­lo­gos racis­tas y de mente con­fusa que vaci­lan entre Marx, Lenín y Gramsci; en cruda sim­bio­sis que pro­pugna la regre­sión hacia pre­ten­di­das estruc­tu­ras, cul­tu­ras y modos de vida, que –segu­ra­mente– flo­re­cie­ron entre los ayma­ras y los que­chuas como impe­rios, por que nadie com­pren­dió, o no supie­ron leer los sig­nos de los tiem­pos, cuando Amé­rica Latina toda exige cam­bios y cuanto antes se enca­ren éstos, menos daño se hace a la demo­cra­cia y al Estado de Dere­cho. Para Boli­via ¡ya es tarde!
El caso nacio­nal es dra­má­tico. En 1825 nace un Estado con­tra viento y marea, fruto de haber hala­gado la inne­ga­ble vani­dad de Simón Bolí­var por un crio­llo lla­mado Casi­miro Ola­ñeta que trai­cionó seis veces, empe­zando con su tío don Pedro de Ola­ñeta que fuera el último rea­lista al sur con­ti­nen­tal; igual hizo con­tra Anto­nio José de Sucre del que fuera brazo dere­cho, al que en el “pri­mer golpe de Estado” bajo su signo, lo sacó de Boli­via con el brazo casi par­tido de un balazo. ¿Con que se llenó la his­to­ria boli­viana? Es la pre­gunta esen­cial para expli­car sin res­pues­tas su reali­dad, por que es impo­si­ble des­en­tra­ñar el mar de difi­cul­ta­des que hay den­tro de la cueva de su medi­te­rra­nei­dad que impi­dió la lle­gada de inmigrantes.

Esta con­tra­dic­ción viviente, dio ori­gen al acero de la cen­tra­li­za­ción de todos los pode­res y por ello los inter­mi­na­bles gol­pes de Estado y la pre­sen­cia civil de cau­di­llos bár­ba­ros –como el de ahora– dicho esto sin tinte alguno de racismo o de des­pre­cio a lo indí­gena, pero es cierto. La última cri­sis generó un acuerdo polí­tico que rom­pió el can­dado cons­ti­tu­cio­nal y per­mi­tió la con­vo­ca­to­ria a la actual Asam­blea Cons­ti­tu­yente que de 255 miem­bros, el gobierno cuenta con 137 al menos. El simul­tá­neo resul­tado del acuerdo pro­mo­vido por las regio­nes o depar­ta­men­tos del oriente y del sur (pro­vin­cias se lla­man en Argen­tina); fue la con­vo­ca­to­ria a refe­rendo vin­cu­lante (obli­ga­to­rio) para las auto­no­mías, para que sea aca­tado y cum­plido por la Asam­blea Cons­ti­tu­yente, y así, se pro­mueva un nuevo Estado de Auto­no­mías; y tal ganó el voto en cua­tro de ellos que son Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija; o sea los depar­ta­men­tos que menos com­po­nente aymara o que­chua tiene en su población.

En los hechos –tam­bién– se deter­minó que solo se apro­ba­rían las nor­mas cons­ti­tu­cio­na­les por dos ter­cios de los votos y se res­pe­ta­ría el pro­ceso de auto­no­mías y de tal suerte es esta aspi­ra­ción, que dejando a un lado la Cons­ti­tu­ción que deter­mina que los “pre­fec­tos” (gober­na­do­res) que deben ser “desig­na­dos” por el pre­si­dente, éstos han sido ele­gi­dos por el voto demo­crá­tico por pri­mera vez en la his­to­ria. Nada de esto se cum­ple ahora por el gobierno de Mora­les y por las mayo­rías de esa Asamblea.

Si este gobierno –aún– “res­peta” a los pre­fec­tos (gober­na­do­res) ele­gi­dos, será hasta que se redacte y se apruebe la nueva Cons­ti­tu­ción por refe­rendo y tén­ganlo por seguro, que don Evo y su par­tido con­vo­ca­rán a “otras” elec­cio­nes, para poner en vigen­cia la nueva Carta Magna y toda la aven­tura atá­vica y regre­siva de ban­de­ras wipa­las, ayllus y repú­blica del Kolla­suyo; en donde nunca más se hablará de auto­no­mías depar­ta­men­ta­les con sus atri­bu­tos de terri­to­rio, pobla­ción y gobierno pro­pios; sino que será sus­ti­tuida por un régi­men de auto­no­mías indí­ge­nas que se van a crear en 45 nue­vas regio­nes, sin que nadie entienda ¿cómo? por que la intru­sión de ayma­ras se da en La Paz y Oruro, de que­chuas en parte de Oruro, Cocha­bamba, Chu­qui­saca y Potosí; y en el resto con mino­rías de otras etnias ama­zó­ni­cas que viven en Pando, Beni y Santa Cruz y las de ori­gen gua­raní, en el Gran Chaco de Tarija, Chu­qui­saca y Santa Cruz de voca­ción hacia la cuenca del Río de la Plata, ter­mi­nando por hacer mas insen­sato este pro­yecto del que quie­ren vivir, en donde se asienta el mas grande poten­cial de hidro­car­bu­ros, igual como se vivió de la plata de Potosí.

¡Nadie sabe, que ocu­rrirá en el momento en que la Asam­blea Cons­ti­tu­yente arrase con su mayo­ría con todos los “preacuer­dos” alcan­za­dos que paci­fi­ca­ron Boli­via en la coyun­tura! Peor, cuando –al menos Tarija si no todo el oriente– puede ejer­cer su legí­timo dere­cho a la auto­de­ter­mi­na­ción de los pue­blos, como ya lo hizo en 1826.

Autor: Oscar Eduardo Lazcano Henry

Enviar a un amigo





Enviar a un amigo


No hay comentarios en “Las autonomías en Bolivia”  

Deje un comentario