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Las autonomías en Bolivia
Es difícil ignorar la crisis boliviana que diera paso al ingreso de Evo Morales y al MAS al actual gobierno, con ideólogos racistas y de mente confusa que vacilan entre Marx, Lenín y Gramsci; en cruda simbiosis que propugna la regresión hacia pretendidas estructuras, culturas y modos de vida, que –seguramente– florecieron entre los aymaras y los quechuas como imperios, por que nadie comprendió, o no supieron leer los signos de los tiempos, cuando América Latina toda exige cambios y cuanto antes se encaren éstos, menos daño se hace a la democracia y al Estado de Derecho. Para Bolivia ¡ya es tarde!
El caso nacional es dramático. En 1825 nace un Estado contra viento y marea, fruto de haber halagado la innegable vanidad de Simón Bolívar por un criollo llamado Casimiro Olañeta que traicionó seis veces, empezando con su tío don Pedro de Olañeta que fuera el último realista al sur continental; igual hizo contra Antonio José de Sucre del que fuera brazo derecho, al que en el “primer golpe de Estado” bajo su signo, lo sacó de Bolivia con el brazo casi partido de un balazo. ¿Con que se llenó la historia boliviana? Es la pregunta esencial para explicar sin respuestas su realidad, por que es imposible desentrañar el mar de dificultades que hay dentro de la cueva de su mediterraneidad que impidió la llegada de inmigrantes.
Esta contradicción viviente, dio origen al acero de la centralización de todos los poderes y por ello los interminables golpes de Estado y la presencia civil de caudillos bárbaros –como el de ahora– dicho esto sin tinte alguno de racismo o de desprecio a lo indígena, pero es cierto. La última crisis generó un acuerdo político que rompió el candado constitucional y permitió la convocatoria a la actual Asamblea Constituyente que de 255 miembros, el gobierno cuenta con 137 al menos. El simultáneo resultado del acuerdo promovido por las regiones o departamentos del oriente y del sur (provincias se llaman en Argentina); fue la convocatoria a referendo vinculante (obligatorio) para las autonomías, para que sea acatado y cumplido por la Asamblea Constituyente, y así, se promueva un nuevo Estado de Autonomías; y tal ganó el voto en cuatro de ellos que son Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija; o sea los departamentos que menos componente aymara o quechua tiene en su población.
En los hechos –también– se determinó que solo se aprobarían las normas constitucionales por dos tercios de los votos y se respetaría el proceso de autonomías y de tal suerte es esta aspiración, que dejando a un lado la Constitución que determina que los “prefectos” (gobernadores) que deben ser “designados” por el presidente, éstos han sido elegidos por el voto democrático por primera vez en la historia. Nada de esto se cumple ahora por el gobierno de Morales y por las mayorías de esa Asamblea.
Si este gobierno –aún– “respeta” a los prefectos (gobernadores) elegidos, será hasta que se redacte y se apruebe la nueva Constitución por referendo y ténganlo por seguro, que don Evo y su partido convocarán a “otras” elecciones, para poner en vigencia la nueva Carta Magna y toda la aventura atávica y regresiva de banderas wipalas, ayllus y república del Kollasuyo; en donde nunca más se hablará de autonomías departamentales con sus atributos de territorio, población y gobierno propios; sino que será sustituida por un régimen de autonomías indígenas que se van a crear en 45 nuevas regiones, sin que nadie entienda ¿cómo? por que la intrusión de aymaras se da en La Paz y Oruro, de quechuas en parte de Oruro, Cochabamba, Chuquisaca y Potosí; y en el resto con minorías de otras etnias amazónicas que viven en Pando, Beni y Santa Cruz y las de origen guaraní, en el Gran Chaco de Tarija, Chuquisaca y Santa Cruz de vocación hacia la cuenca del Río de la Plata, terminando por hacer mas insensato este proyecto del que quieren vivir, en donde se asienta el mas grande potencial de hidrocarburos, igual como se vivió de la plata de Potosí.
¡Nadie sabe, que ocurrirá en el momento en que la Asamblea Constituyente arrase con su mayoría con todos los “preacuerdos” alcanzados que pacificaron Bolivia en la coyuntura! Peor, cuando –al menos Tarija si no todo el oriente– puede ejercer su legítimo derecho a la autodeterminación de los pueblos, como ya lo hizo en 1826.
Autor: Oscar Eduardo Lazcano Henry
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