Reportaje en La Nueva Provincia a Arturo Larrabure

Arturo LarrabureMe llamo Arturo Cirilo Larra­bure, soy el hijo del Cnl Argen­tino del Valle Larra­bure
Mi padre era inge­niero quí­mico mili­tar, tenía el grado de mayor del Ejér­cito Argen­tino. Se desem­pe­ñaba como Sub­di­rec­tor de la Fábrica de Pól­vo­ras y Explo­si­vos de Villa María (Cba), cuando a los 42 años de edad fue secues­trado por un grupo terro­rista fuer­te­mente armado auto­de­no­mi­na­dos “Deci­di­dos de Cór­doba”, per­te­ne­cien­tes al Ejér­cito Revo­lu­cio­na­rio del Pue­blo (ERP) de extrac­ción trots­kista. Esto suce­dió el 11 de agosto de 1974, en pleno gobierno demo­crá­tico de Isa­bel Perón, recuerdo que el Tte Grl Juan Domingo Perón había muerto el 1 de julio de ese año, el país era un caos. Comienza así para mi padre, nues­tra fami­lia y todos nues­tros seres que­ri­dos un largo, inhu­mano y trá­gico cau­ti­ve­rio.

Esos 372 días de encie­rro en con­di­cio­nes infra­hu­ma­nas han que­dado gra­ba­das para siem­pre en mi memo­ria. La ago­nía, el no saber nada, la des­es­pe­ranza, las tor­tu­ras y veja­cio­nes son carac­te­rís­ti­cas terri­bles de las vio­la­cio­nes a los dere­chos huma­nos a los que fue some­tido. Escri­bió ocho car­tas, soli­ci­ta­das en los dia­rios de la época, siem­pre de fami­lia­res y ami­gos. Vacío de inter­ven­ción pre­si­den­cial hace que uno refle­xione pro­fun­da­mente la can­ti­dad de cul­pa­bles de dis­tinta índole que tuvo ésta muerte. La docu­men­ta­ción hallada al encon­trarse la “cár­cel del pue­blo”, es tes­tigo fiel de sus últi­mos meses de vida. Basta mirar el lugar en las imá­ge­nes para pre­gun­tar dónde había que­dado el trato de pri­sio­nero de gue­rra, rom­piendo con la con­ven­ción de Gine­bra, hojas del libro de guar­dia de los “jóve­nes enca­pu­cha­dos”, una poe­sía titu­lada “Sole­dad, des­es­pe­ranza”, más de veinte hojas escri­tas por mi padre, fór­mu­las quí­mi­cas, ecua­cio­nes, nues­tros nom­bres, dibu­jos, cálcu­los mate­má­ti­cos, encie­rran la prueba cabal de tanto sufrimiento.

El tes­ti­mo­nio de otro secues­trado, un indus­trial rosa­rino, el dia­rio per­so­nal escrito por mi padre a escon­di­das de los car­ce­le­ros apa­re­ci­dos dos años des­pués de su ase­si­nato mues­tran esce­nas incues­tio­na­bles de hasta dónde la bar­ba­rie y la cruel­dad pue­den lle­gar, las dimen­sio­nes de la “cár­cel del pue­blo” ( 2,20 de largo, 2 de alto y apro­xi­ma­da­mente 1 de ancho) , el lugar, los diá­lo­gos con sus secues­tra­do­res ponen de mani­fiesto la clara fide­li­dad de mi padre a los valo­res que supo trans­mi­tir a lo largo de toda su vida, cohe­ren­cia entre el decir y el hacer. Todo esto, tras­po­lado a nues­tros días, donde algu­nos legis­la­do­res se cam­bian de par­ti­dos, dónde las altas auto­ri­da­des dicen una cosa y hacen otra, nos evi­den­cia que segui­mos cami­nando por sen­de­ros vio­len­tos y trá­gi­cos. Inse­gu­ri­dad, secues­tros, des­a­pa­re­ci­dos, pobreza, mar­gi­na­li­dad, cabe replan­tearse si des­pués de treinta años esta­mos mejor y si hemos apren­dido la lec­ción. Las con­clu­sio­nes están a la vista.

Por­qué se deci­dió a escri­bir un libro sobre su padre? Cuál fué su moti­va­ción íntima?

Siem­pre supe y quise hacerlo. No era el tiempo. Cuando hablaba del tema con mis seres que­ri­dos me inva­día una pro­funda tris­teza ante lo inex­pli­ca­ble, no que­ría que mis heri­das se reabrie­ran, mi madre supo cui­dar­nos, nos puso un manto de pseudo-olvido que nos per­mi­tió desa­rro­llar­nos sin odios ni ren­co­res, El paso del tiempo curaba, cica­tri­zaba y yo miraba hacia delante, no me había que­dado dete­nido en aquel tiempo, en aque­lla década. Pero algo cam­bió en mí el 24 de mayo del 2004 al ente­rarme de la crea­ción del Museo de la Memo­ria de la ESMA, sentí la nece­si­dad de con­tar nues­tra his­to­ria. La par­cia­li­dad obse­siva, mani­pu­lando miles de men­tes hoy indigna y con­duce a una reac­ción justa, pero debía ser equi­li­brada, ecuá­nime, con sus más y sus menos, con sus pros y sus con­tras. Así rena­ció muy fuerte la idea del libro. Las heri­das se reabrie­ron y des­pués de muchos meses de tra­bajo pude publi­car ésta obra, titu­lada “Un canto a la Patria”, bus­cando el home­naje tras­cen­dente a mi padre.

Dejar por escrito para que miles de per­so­nas pue­dan cono­cer la vida, secues­tro, cau­ti­ve­rio y ase­si­nato de mi padre ya no me qui­tará el sueño.

Está todo a la vista. Los jóve­nes de hoy, cuando sien­tan la nece­si­dad de bus­car por sí mis­mos que suce­dió en ésa trá­gica época encon­tra­ran en éstas pági­nas ele­men­tos que los harán cavi­lar y pen­sar, replan­tearse muchos interrogantes.

Hay algo que es claro en ésta tra­ge­dia, el men­saje supe­ra­dor de mi padre: “Aún suceda lo peor no deben odiar a nadie, y devol­ver la bofe­tada poniendo la otra meji­lla”, “Si están todos jun­tos sean fuer­tes, no ten­gan muchas espe­ran­zas de vol­verme a ver con vida”, “Arriba al ánimo, a no bajar la guardia”.

Son éstos men­sa­jes cla­ros y que hoy siguen sonando en mis oídos. En deter­mi­nado momento de su cau­ti­ve­rio, supo que no sal­dría con vida y comenzó a pre­pa­rarse y a pre­pa­rar­nos para el buen morir. Todo lo tie­nen a la vista en el libro, han apa­re­cido algu­nas cosas más con el tiempo. He rea­li­zado un foto­log , http://​foto​log​.terra​.com​.ar/​l​a​r​r​a​b​ure, pue­den mirarlo, verán inclu­sive comen­ta­rios de faná­ti­cos que siguen sin enten­der el men­saje de mi padre , con­ci­lia­dor, pro­fundo, de paz, de amor El libro trata de cons­truir, de ser positivo.

Tiene el men­saje de per­dón gra­bado a fuego aún para aque­llos que ter­mi­na­rían estran­gu­lando a mi padre.

Qué reper­cu­sio­nes cree que ha tenido el libro? Está satisfecho?

El libro superó todas mis más opti­mis­tas expec­ta­ti­vas, hay 10000 ejem­pla­res reco­rriendo hoga­res, pasando de mano en mano, los padres les piden a los hijos que lo lean, que no se dejen lle­var por tan­tas men­ti­ras cómo les dicen en el cole­gio. Mues­tra, no impone. Es bas­tante grá­fico, está lleno de imágenes.

Es un libro de his­to­ria argen­tina muy bien docu­men­tado con dia­rios de la época y muchas cosas más. Hace unos meses en las cade­nas de Cús­pide logro ser en su rama el libro más ven­dido del país. Increí­ble, yo no lo hubiera ima­gi­nado, los jóve­nes están ávidos por cono­cer toda la ver­dad. La com­pleta y no la par­cial, la real y no la inven­tada. En éste momento en que muchos callan éste canto de fé, de amor, éste ala­rido que estre­mece la pseu­do­tran­qui­li­dad del monte des­pierta cora­zo­nes entu­me­ci­dos, almas dor­mi­das y men­tes frá­gi­les. Ya los jóve­nes cuando lo leen se pre­gun­tan por qué tanto esfuerzo par­cial en los cole­gios, tanto bom­bar­deo en los medios, no será que se trata de impo­ner algo que no es ver­dad, no será una memo­ria incom­pleta, injusta y mentirosa.

Este sólo ejem­plo de mi padre, el Cnl Larra­bure, des­truye éstos treinta años de lle­narle la cabeza a los jóvenes.

Cuál será su pró­ximo paso?

Invité públi­ca­mente y a lo largo de todo el libro a que otros fami­lia­res se ani­ma­rán a hablar, algu­nos ya lo venían haciendo, otros han apa­re­cido, deja­ron de lado su dolor, ven­cie­ron el miedo, saca­ron sus pala­bras a la luz.

Hace pocos meses nació la Aso­cia­ción de Víc­ti­mas del Terro­rismo en la Argen­tina, de donde soy uno de sus miem­bros. Nuclea­mos a todas las víc­ti­mas del terro­rismo no sólo de la década del 70 si no tam­bién ante­rio­res y pos­te­rio­res, hay muchas, más de lo que la gente común ima­gina, más de 1000 ase­si­na­tos, más de 21000 aten­ta­dos, hay mucha gente que quedó anclada a sus terri­bles recuer­dos y para­li­zada, noso­tros, los con­vo­ca­mos a que se nos unan, los escu­cha­re­mos, los tra­ta­re­mos de recon­for­tar, de mos­trar­les que una forma de superar el dolor es hablar de el, lo que el Estado no nos dio nunca, que es pro­tec­ción y segu­ri­dad, jamás se ocupó de noso­tros, es más nos olvidó. con mucho esfuerzo inten­ta­mos hacerlo. Es una Aso­cia­ción apo­lí­tica, sin fines de lucro, se maneja sólo con nues­tros recur­sos y dona­cio­nes, no tiene el apoyo ofi­cial. Nació y está cami­nando. Junto a la Comi­sión de Home­naje Per­ma­nente por los muer­tos de la sub­ver­sión que enca­beza Ana Lucioni, y otras agru­pa­cio­nes que apo­ya­ron, hici­mos el acto en plaza San Mar­tín del 5 de octu­bre, noso­tros tam­bién recor­da­mos a nues­tros muer­tos, y ya no desde el silen­cio, nos mos­tra­re­mos en público, uti­li­za­re­mos pan­car­tas y recla­ma­re­mos por nues­tros dere­chos olvi­da­dos. Eso es tam­bién tener memo­ria. Ante la nega­tiva ofi­cial de nues­tras más altas auto­ri­da­des nacio­na­les, no nos queda otro camino que reabrir las cau­sas de nues­tros padres y fami­lia­res. Ana Lucioni ya lo ha hecho en éstos días, yo haré lo mismo, aun­que sea duro vol­ver al pasado, no nos han dejado alter­na­tiva, pro­pu­si­mos una amplia amnis­tía, ofre­ci­mos nue­va­mente nues­tra meji­lla y nues­tro cora­zón abierto. Esta­mos para­li­za­dos treinta años atrás.

Creí­mos en la mise­ri­cor­dia como bien supe­rior a la jus­ti­cia, ofre­ci­mos nues­tro per­dón, que se olvi­den los agra­vios, deli­tos y crí­me­nes come­ti­dos por ambos sec­to­res. La amnis­tía no es via­ble por que no hay volun­tad poli­tica para ello.

Enton­ces la recon­ci­lia­ción sin impu­ni­dad se bus­cara para ambos sec­to­res , cami­na­re­mos por ese sen­dero tam­bién nosotros.

Será vol­ver al pasado. El Dr. Sacheri, pre­si­dente de nues­tra Aso­cia­ción, denun­ció, pidiendo que se aparte al actual secre­ta­rio de dere­chos huma­nos Eduardo Luis Duhaulde de su cargo por estar invo­lu­crado en los hechos del 70.

Repito, no que­ría­mos esto, no nos dejan alter­na­tiva. El país debe encon­trar la paz,

Acep­ta­mos enton­ces recon­ci­lia­ción sin impu­ni­dad, noso­tros, las víc­ti­mas no somos cul­pa­bles de nada.

Cuál es el men­saje que Ud. que­rría dejar­les a los jóve­nes que no vivie­ron aque­lla época de los setenta?

Que la vio­len­cia no es ni será el camino. Que el odio y el ren­cor no con­duce a nada bueno, que se debe subli­mar el dolor y la afrenta por sen­ti­mien­tos posi­ti­vos y nobles. Que el dia­logo fecundo, abierto, claro, sin dobles men­sa­jes lleve a reflexión.

Por favor recuer­den esto que les digo

Desde el 25/05/73 hasta el 23/03/76, en pleno Gobierno ele­gido demo­crá­ti­ca­mente, el terro­rismo come­tió 5.097 aten­ta­dos (cinco por día).

Oca­sionó 1358 muer­tos, 900 des­a­pa­re­ci­dos y 3270 casos de Habeas Cor­pus. Esto suce­dió durante el Gobierno Cons­ti­tu­cio­nal peronista.

Durante la demo­cra­cia, no se dictó nin­guna con­dena a nin­gún terro­rista. Mas aún, se amnis­tió a cen­te­na­res de terro­ris­tas dete­ni­dos con ante­rio­ri­dad; se anuló la Cámara Fede­ral (mata­ron a su Juez, Jorge Qui­roga) creada para juz­gar acti­vi­da­des terro­ris­tas y se derogó toda la Legis­la­ción tipi­fi­cante de deli­tos terroristas.

Es hora de hablar claro, nos hemos visto impul­sa­dos a reabrir las cau­sas de nues­tros fami­lia­res. Lamento sin­ce­ra­mente las con­se­cuen­cias que esto pueda tener. Al reabrir, la causa de mi padre pon­dré algu­nas con­di­cio­nes, que mi abo­gado, está pre­pa­rando para hacer cono­cer públicamente.

Para fina­li­zar me gus­ta­ría trans­cri­bir uno de los tan­tos men­sa­jes de mi padre.

A Dios, que con tu sabi­du­ría omni­po­tente has determinado

este derro­tero de calvario,

A Tí te invoco per­ma­nen­te­mente para que me des fuerzas.

A mi muy amada esposa, para que sobre­pon­gas tu aba­tido espíritu

por la fe en Dios.

A mis hijos, para que sepan perdonar.

Al Ejér­cito Argen­tino, para que fiel a su tra­di­ción, man­tenga enhies­tos y orgu­llo­sos los colo­res patrios.

Al pue­blo argen­tino, diri­gen­tes y diri­gi­dos, para que la san­gre inútilmente

derra­mada los con­mueva a la refle­xión para dilu­ci­dar y deter­mi­nar con cla­ri­dad que somos hom­bres capa­ces de mode­lar nues­tro des­tino, sin amparo de ideas y for­mas de vida forá­neas total­mente aje­nas a la for­ma­ción del hom­bre argentino.

A mi tie­rra argen­tina, ubé­rrima y acogedora,

esce­na­rio infausto de luchas fraticidas…

Para que cobije mi cuerpo y me dé paz.”

Escrito por el Cnel. Larra­bure durante su cau­ti­ve­rio a manos de extre­mis­tas del E.R.P. (11 de agosto de 1974 – 23 de agosto de 1975)

Fuente: La Nueva Provincia (B.Blanca)

Autor: Arturo Larrabure

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Un comentario en “Reportaje en La Nueva Provincia a Arturo Larrabure”  

  1. 1 Matilde del Carmen Masats

    Dr Arturo Larra­bure : Ud tiene la pala­bra, por ser buen hijo de un padre ejem­plar, pero hoy la juven­tud esta con­fun­dida , mis nie­tas en el Cole­gio Damaso Cen­teno hace pocos días, no con­cu­rrie­ron a cla­ses por­que la Minis­tra de Defenza envio una nota que se colo­ca­ría una placa en home­naje a los 6 ex alum­nos del mismo, aba­ti­dos en enfren­ta­mien­tos por los años 77 y 78 y que se harían pre­sente las madres de plaza de Mayo y el grupo que­bra­cho. Renun­cia del rec­tor por medio. La comi­sion de ex alum­nos llevo otra placa para ser colo­cada en nom­bre de la pro­fe­sora de Bio­lo­gía Sra de Lam­brus­chini, quien presto ser­vi­cio en el mismo por mas de 30 años ‚y per­diera a su hija por la bomba ase­sina en manos de la terro­rista Ana María Gon­za­lez. No solo se impi­dío colo­carla, con una mirada poco gra­cia­ble mas de odío que de minis­tra les soli­cito que solo esta se colocaria.

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