El Columnista Invitado de hoy : Juan Antonio Muller

Juan Antonio MullerQuien ocupa este espa­cio es arqui­tecto y eco­no­mista, gra­duado en la Uni­ver­si­dad de Prin­ce­ton y con Post­gra­dos en las Uni­ver­si­da­des de Maca­les­ter (EEUU) y de París (Fran­cia), ha sido fun­cio­na­rio del Banco Mun­dial, diplo­má­tico repre­sen­tando a Vene­zuela en el exte­rior, Direc­tor del Inst. de Asun­tos Inter­na­cio­na­les del Minis­te­rio de RREE de su país, autor de varios libros, corres­pon­sal de la Ag.Latin Reuters, ejerce el perio­dismo en medios escri­tos y tele­vi­si­vos, actual­mente es Pro­fe­sor de la Univ. Andrés Bello y ase­sor de empre­sas, pero fun­da­men­tal­mente es una gran amigo que nos acom­pañó y alentó, desde el pri­mer día de La His­to­ria Paralela.

Tiem­pos de Revo­lu­ción en Vene­zuela (A los demó­cra­tas argentinos)

I– Los Orí­ge­nes Políticos

Durante los pri­me­ros años del período en que ha per­ma­ne­cido en el poder el Teniente Coro­nel Hugo Chá­vez, lle­vado a la más alta magis­tra­tura del país mediante el voto popu­lar, libre­mente expre­sado en las urnas elec­to­ra­les en 1998, se intentó con­ver­tir a Vene­zuela en un labo­ra­to­rio de natu­ra­leza polí­tica uti­li­zando el plan­tea­miento del ideó­logo nacio­na­lista argen­tino Nor­berto Cere­sole fun­da­men­tado en el idea­rio de la alianza de líder-pueblo-fuerzas arma­das, con el claro obje­tivo de brin­dar al mili­tar vene­zo­lano una pla­ta­forma nacio­na­lista y revo­lu­cio­na­ria que pudiera, una vez arrai­gada en Vene­zuela, pos­te­rior­mente pro­pa­garse por todo el con­ti­nente.
El pro­yecto tenía un atrac­tivo pecu­liar por lo nove­doso, pues plan­teaba la lle­gada al poder, no a tra­vés de un golpe mili­tar ni de una pro­lon­gada gue­rra de gue­rri­llas, sino mediante un pro­ceso elec­to­ral, apro­ve­chando la opor­tu­ni­dad que ofre­cía el sis­tema de alter­na­bi­li­dad polí­tica que pre­va­le­cía, para la fecha, en la mayo­ría de los paí­ses lati­noa­me­ri­ca­nos con la excep­ción de Cuba.

Des­pués de su reelec­ción en el 2000, bajo un nuevo marco cons­ti­tu­cio­nal, el gobierno de Hugo Chá­vez por inefi­ciente, comenzó a per­der apoyo popu­lar y estaba cla­ra­mente a la defen­siva, hasta el punto que en el año 2001–2002 en medio de pro­tes­tas, mar­chas mul­ti­tu­di­na­rias, huel­gas, que unie­ron de manera muy sui gene­ris a tra­ba­ja­do­res y empre­sa­rios fue recha­zado por el Alto Mando mili­tar y se vio for­zado a renun­ciar. La tor­peza de los que lide­ra­ron ese pro­ceso per­mi­tió que Chá­vez, muy debi­li­tado, regre­sara al poder en medio de pro­me­sas de tole­ran­cia y res­peto hacia sus opositores.


II– La Revo­lu­ción impone la Intolerancia

Esta luna de miel duró muy poco tiempo. A los pocos meses el Tri­bu­nal Supremo de Jus­ti­cia fue ampliado a treinta y dos miem­bros para ase­gu­rar una mayo­ría cha­vista, la Asam­blea Nacio­nal con­tro­lada por los afec­tos del régi­men se die­ron a la tarea de cam­biar las nor­mas de debate para no per­mi­tir la dis­cu­sión franca de leyes y acuer­dos, más de veinte mil pro­fe­sio­na­les, téc­ni­cos y obre­ros de la indus­tria petro­lera fue­ron des­pe­di­dos y des­po­ja­dos de sus pres­ta­cio­nes y aho­rros, la direc­tiva del Con­sejo Nacio­nal Elec­to­ral fue cam­biada para que el ofi­cia­lismo tuviese amplia mayo­ría entre sus cinco direc­ti­vos y comenzó una polí­tica de “lim­pieza” den­tro de las Fuer­zas Arma­das Nacio­na­les, que pro­mo­vió ascen­sos no por méri­tos y años de ser­vi­cio sino por apego y sumi­sión al pro­ceso polí­tico, el cual colocó en posi­cio­nes de mando a los com­pa­ñe­ros de pro­mo­ción de Chá­vez y a sus con­fa­bu­la­dos gol­pis­tas pro­ve­nien­tes de las dos inten­to­nas de la década de los noventa.

Sin embargo, bajo la super­vi­sión de la Orga­ni­za­ción de Esta­dos Ame­ri­ca­nos y de algu­nos gobier­nos ami­gos de Vene­zuela, que pres­ta­ron sus bue­nos ofi­cios para el logro de una con­vi­ven­cia polí­tica entre el ofi­cia­lismo y la opo­si­ción, se orga­nizó y realizó el refe­rendo revo­ca­to­rio pre­si­den­cial el año 2004, figura de con­sulta incor­po­rado a la Cons­ti­tu­ción de 1999. Hugo Chá­vez sobre­vive el refe­rendo revo­ca­to­rio. El gobierno que con­tro­laba para enton­ces el poder judi­cial, el legis­la­tivo y el elec­to­ral logró con­ver­tir pri­mero el revo­ca­to­rio en ple­bis­cito y segundo, pro­lon­gar su cele­bra­ción por un año lo que le per­mi­tió recu­pe­rar con éxito su nivel de popularidad.

Una vez ven­cido el “enemigo” interno, Hugo Chá­vez comienza a tra­ba­jar, bajo la ase­so­ría de su men­tor Fidel Cas­tro, para con­ver­tirse en líder revo­lu­cio­na­rio con­ti­nen­tal y pre­pa­rarse como su posi­ble suce­sor. Para estos fines Hugo Chá­vez con­taba con un arma pode­ro­sí­sima, los recur­sos pro­ve­nien­tes de la enorme riqueza petro­lera de la nación mane­jada por el estado vene­zo­lano. Su estre­lla se vio favo­re­cida por el alza de los pre­cios del petró­leo impul­sa­dos por una demanda de ener­gía inusual de parte de las prin­ci­pa­les eco­no­mías emer­gen­tes del mundo aunada al cre­ci­miento de las eco­no­mías de los paí­ses desarrollados.

III– Dine­ros de la Nación con­ver­ti­dos en For­tuna Personal

Sin embargo el manejo doloso, per­so­nal y arbi­tra­rio, de los cuan­tio­sos recur­sos reci­bi­dos por el estado vene­zo­lano, ha ter­mi­nado por rever­tirse en su con­tra. Hugo Chá­vez adoptó, imi­tando a Cas­tro, un dis­curso anti­nor­te­ame­ri­cano, comenzó una loca carrera arma­men­tista, que ha cos­tado miles de millo­nes de dóla­res, bajo el dudoso pre­texto de defen­derse de una agre­sión de EEUU y se dedicó a reco­rrer el mundo en una cam­paña des­ti­nada a ser, ya no sólo líder revo­lu­cio­na­rio lati­noa­me­ri­cano sino, en sus pro­pias pala­bras mega­ló­ma­nas, líder mun­dial y sal­va­dor de los pue­blos opri­mi­dos por el neo­li­be­ra­lismo y la globalización.

Esos cos­to­sí­si­mos via­jes por el mundo, en pro­lon­ga­das giras que le han man­te­nido fuera del país por más de tre­cien­tos veinte días unido a la rega­la­dera de dinero a gober­nan­tes extran­je­ros, entre los que des­ta­can la com­pra por cerca de tres mil millo­nes de dóla­res en bonos argen­ti­nos y la entrega de cien mil barri­les de petró­leo dia­rio a Cuba, por un valor de mer­cado cer­cano a los cinco mil millo­nes de dóla­res, sin posi­bi­li­da­des que, esa fac­tura, sea jamás cobrada, han cau­sado una reac­ción adversa de parte del pue­blo vene­zo­lano y forma parte impor­tante de la exi­tosa cam­paña opo­si­tora de cara a las elec­cio­nes pre­si­den­cia­les del pró­ximo tres de diciembre.

IV– El Inter­ven­cio­nismo Revolucionario

La des­ca­rada intro­mi­sión de Hugo Chá­vez en los asun­tos inter­nos de otros paí­ses ha pro­vo­cado, entre otros, ten­sas rela­cio­nes diplo­má­ti­cas con Chile, Perú, México y Repú­blica Domi­ni­cana. Ha finan­ciado las cam­pa­ñas de los can­di­da­tos pre­si­den­cia­les iden­ti­fi­ca­dos con su pro­yecto como los casos del peruano Ollanta Humala, del mexi­cano López Obra­dor y más recien­te­mente del ecua­to­riano Rafael Correa, pro­vo­cando con ello que mor­die­ran el polvo de la derrota. Hasta el pre­si­dente Lula del Bra­sil, que aspira a reele­girse, ha sido lo sufi­cien­te­mente pru­dente para dis­tan­ciarse de sus ideas y de su per­sona. Su desen­fre­nado deseo por un puesto en el Con­sejo de Segu­ri­dad de las NNUU ha entor­pe­cido injus­ta­mente, la legí­tima aspi­ra­ción de una pequeña nación cen­troa­me­ri­cana, como Gua­te­mala. Al mismo tiempo se ha iden­ti­fi­cado con los pla­nes nuclea­res de Irán y Corea del Norte así como con muchos gru­pos terro­ris­tas del Medio Oriente y con los dic­ta­do­res de Bie­lo­rru­sia, Siria y Zim­babwe en con­tra del sen­tir internacional.

Hugo Chá­vez se ha dedi­cado a cri­ti­car cons­tan­te­mente los foros y cum­bres inter­na­cio­na­les pero no se pierde una sola de ellas. En claro des­co­no­ci­miento de las más ele­men­ta­les nor­mas diplo­má­ti­cas orga­niza cum­bres para­le­las para satis­fa­cer su nar­ci­sismo revo­lu­cio­na­rio tal como hizo recien­te­mente en Aus­tria y en Argen­tina. Ha levan­tado sus­pi­ca­cia en varios paí­ses lati­noa­me­ri­ca­nos con sus pla­nes de asis­ten­cia mili­tar al gobierno de Evo Mora­les y pro­vocó una cri­sis polí­tica de Boli­via con Bra­sil, al acon­se­jar a aquel, una apre­su­rada e incon­sulta nacio­na­li­za­ción del gas afec­tando los intere­ses de varios paí­ses de la región, inclu­yendo los del pro­pio pue­blo boliviano.

V– La Repú­blica con­ver­tida en Campamento

Sin duda que entre los mayo­res pro­ble­mas que enfrenta Hugo Chá­vez para gober­nar civi­li­za­da­mente a Vene­zuela se encuen­tran su pro­pia per­so­na­li­dad ego­cén­trica y su incon­tro­la­ble auto­ri­ta­rismo, que se ori­gina en su con­di­ción de mili­tar acos­tum­brado a man­dar y a que la tropa lo obe­dezca. La expe­rien­cia lati­noa­me­ri­cana es rica en casos de uni­for­ma­dos lle­ga­dos al poder que han fra­ca­sado como gober­nan­tes por­que han igno­rado que sus gober­na­dos no son sol­da­dos ni subor­di­na­dos, sino pue­blo sobe­rano que les ha enco­men­dado la tarea de ser­vir para bene­fi­cio de todos sin exclusión.

Esta acti­tud mili­ta­rista ha lle­vado a Chá­vez a con­si­de­rar a sus opo­nen­tes polí­ti­cos como enemi­gos a los cua­les por supuesto, hay que ani­qui­lar. Ha lle­gado, en ese infan­ti­lismo men­tal que lo carac­te­riza, a plan­tear que el que no esté con él lo mejor que puede hacer es irse del país, como si Vene­zuela fuera su finca par­ti­cu­lar, y él, amo y señor de vidas y haciendas.

VI– Demo­cra­cia con­tra Totalitarismo

En la con­sulta elec­to­ral del pró­ximo 3 de diciem­bre, Vene­zuela se juega algo mucho más impor­tante que la elec­ción de un pre­si­dente. El país deci­dirá entre la demo­cra­cia como sis­tema de liber­tad y de res­peto ciu­da­dano o el tota­li­ta­rismo que da a una sola per­sona, el poder de deci­dir, por los demás, los des­ti­nos de la nación.

Durante la magna reunión de noviem­bre del año 2004 en las ins­ta­la­cio­nes mili­ta­res de Fuerte Tiuna en Cara­cas, Hugo Chá­vez trazó el nuevo mapa estra­té­gico de la revo­lu­ción. En él se plan­teaba que el tiempo del comu­nismo aún no había lle­gado, pero que la revo­lu­ción mar­chaba hacia su implan­ta­ción y que mien­tras tanto había que ir erra­di­cando la men­ta­li­dad de lucro y de la pro­pie­dad pri­vada, las cua­les tenían que ser sus­ti­tui­das por una acti­tud revo­lu­cio­na­ria a favor del socia­lismo y de la pro­pie­dad colec­tiva. El idea­rio del socia­lismo del Siglo XXI pro­cla­mado por Hugo Chá­vez se ase­meja al comu­nismo implan­tado en Cuba. No importa las dife­ren­cias ni las con­di­cio­nes his­tó­ri­cas, Vene­zuela bajo el teniente coro­nel, mar­cha­ría hacia el mismo “mar de la feli­ci­dad” que baña la isla.

Cara­cas, Octu­bre de 2006

Autor: Juan Antonio Muller

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Un comentario en “El Columnista Invitado de hoy : Juan Antonio Muller”  

  1. 1 Matilde del Carmen Masats

    Sr. Juan Anto­nio Muller : No entiendo a los pre­si­den­tes Latino Ame­ri­ca­nos, odian a los gobier­nos de facto por el solo hecho de ser mili­ta­res y com­pro­ba­mos con indig­na­ción que tanto Fidel como Cha­vez lucen el uni­forme. Es para ame­dren­tar a los pue­blos, para que quiere tanto arma­mento, lo va a des­pa­rra­mar por Ame­rica ‚tiene temor de algo, ayuda a Boli­via, con arma­mento y tro­pas, donde cerra­ran las fron­te­ras. Ayuda eco­no­mica a paí­ses para que suban man­da­ta­rios de cuarta, por­que no le da de comer a su pue­blo, ya que le sobra tanto dinero.Tengo enten­dido que le pasara algo simi­lar a Misio­nes, todo lo prohi­bido es ten­ta­ción. Seguro que si falta Cas­tro asu­mirá el lugar el Bolivariano.

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