- May 2012
- April 2012
- March 2012
- February 2012
- January 2012
- December 2011
- November 2011
- October 2011
- September 2011
- August 2011
- July 2011
- June 2011
- May 2011
- April 2011
- March 2011
- December 2010
- June 2010
- May 2010
- April 2010
- March 2010
- February 2010
- January 2010
- December 2009
- November 2009
- October 2009
- September 2009
- August 2009
- July 2009
- June 2009
- May 2009
- April 2009
- March 2009
- February 2009
- January 2009
- December 2008
- November 2008
- October 2008
- September 2008
- August 2008
- July 2008
- June 2008
- May 2008
- April 2008
- March 2008
- February 2008
- January 2008
- December 2007
- November 2007
- October 2007
- September 2007
- August 2007
- July 2007
- June 2007
- May 2007
- April 2007
- March 2007
- February 2007
- January 2007
- December 2006
- November 2006
- October 2006
- September 2006
- August 2006
- July 2006
- June 2006
- May 2006
Héroes del maoísmo internacional
Dirijo esta carta a César Teles y su esposa María Amelia, que están procesando al coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra por el crimen de tortura. No se si ustedes sufrieron lo que dicen haber sufrido en Doi-Codi. Eso debe ser investigado con todo rigor, y si se confirma, ustedes deben recibir todas las compensaciones jurídicas, morales y financieras que les quepan. Hasta la sentencia final de la Justicia, toda es hipótesis y conjeturas, nada más.
Hay, no obstante, algunos hechos que son certezas incontrastables.
Primero: en la época de los crímenes alegados, ustedes dirigían una publicación del Partido Comunista de Brasil.
Segundo: El PC de Brasil era un partido maoísta, encargado de legitimar, enaltecer y, en lo posible, expandir por el mundo, el régimen más asesino, genocida y torturador que jamás existió en la historia humana, responsable por la muerte de por lo menos 60 millones de personas, el triple de las que Stalin mató en la URSS o Hitler en Alemania.
Tercero: las torturas practicadas en Laogal — la red de presidios políticos chinos — no consistían apenas en choques eléctricos y quemaduras con la punta de cigarrillos, como aquellas que ustedes alegan haber padecido. Incluían e incluyen apaleamientos y mutilaciones variadas (de manos, brazos, pies, orejas y narices), además de un vasto repertorio de agresiones psicológicas calculadas por ingenieros en comportamiento, para quebrar la última resistencia de los más valientes y obstinados.
Un cuarto hecho y el más bonito de todos: las personas que fueron sometidas a ese tratamiento hediondo no siempre estuvieron bajo sospecha de promover como ustedes, una violencia armada a sueldo de un régimen enemigo. Eran acusados por leer biblias, de tener una cabra escondida para dar leche a sus hijos, de comer porciones de arroz mayores a las permitidas por el gobierno.
Ustedes ayudaron a embellecer la imagen de un régimen que hacía esas cosas, y jamás dieron la más mínima señal de arrepentimiento. Es absolutamente rídículo pretender que ustedes estén contra la tortura. Está claro que a ustedes solo no les gusta sufrirla. Pero nunca encontrarán mal que los chinos la practicasen en una escala superior a todo lo que una imaginación macabra de un enfermizo novelista hubiera inventado en los siglos anteriores. Exactamente lo que ese coronel Ustra o cualquier otro les hubiese hecho o que ustedes dicen que hizo, sería bastante inofensivo si se lo compara con lo que los comunistas chinos a cuyo servicio estaban, les habrían ocasionado.
Moralmente, ustedes, o cualquier otro militante del PC de Brasil, deberían antes de acusar los crímenes de la dictadura brasileña, confesar sus propios crímenes, están más bajo que los delincuentes comunes, que con frecuencia se averguenzan de lo que han hecho o por lo menos no insisten en ser premiados por ello.
Tal vez ustedes tengan derecho a la sentencia declaratoria que exigen, o a una indemnización. Más no tienen derecho a ninguna piedad, consideración o respeto. Si ganan el proceso, tomen luego su certificado de víctimas, sus diplomas de héroes del maoísmo internacional, y vayan a su casa a reírse, con ese proverbial cinismo comunista, de la justicia burguesa que una vez más habrá servido de instrumento para su propia destrucción.
Fuente: Jornal do Brasil
Autor: Olavo de Carvalho
Link Rss para esta publicación
Link permanente al articulo
Enviar a un amigo
2 Comentarios en “Héroes del maoísmo internacional”
Porfavor espere...


















Creo que es el único país vigente comunista China salvo Cuba. En China los que mas tenían los obligaban a dejar sus casa y los ponían de barrenderos, dormian en la carbonera y eran sometidos a torturas. Perdían todo los bienes y eran repartidos entre los dirigentes. Si algo se asemeja con la realidad es pura casualidad.
Aqui en Argentina en la década del 70 teniamos a un grupo terrorista titulado OCPO (Organizacion Comunista Poder Obrero) muchos estuvieron enrolados en este movimiento tales como los Etchegaray, Bonafini hijos, etc. Todos ellos tienen la misma forma de pensar y de actuar que el movimiento comunista maoista. Muchos de ellos recibieron instrucción en Nicaragua, entre ellos el Che Guevara, el asesino serial mas grande que ha tenido la Argentina y al que se lo respeta como a un santón.
Todos, absolutamente todos los integrantes de las bandas de delicuentes terroristas, llamense Montoneros, Erp, Far, Fal, Ocpo y algunas otras menores, han sido adoctrinados, educados y sus cerebros lavados con las Doctrina de MAO.(SE acuerdan del Librito Verde de Mao?)
Tomemos por ejemplo las carceles del pueblo. ¿Que eran sino simples agujeros en la tierra donde tenian cautivo a una o mas personas durante mucho tiempo, al par que le aplicaban torturas de todo tipo, y en muchos casos la muerte?. De donde sacaron esos métodos?. Son típicos de la China de Mao.
Creo que a todos estos delincuentes terroristas, le cabe la misma acepción que a Teles y a su esposa.
Sino veanlo con sus propios ojos. Todos estos terroristas estan metidos en el poder, cobrando jugosas indemnizaciones, pregonando a gritos la Cerda Bonafini, lo que sus hijos hicieron. (Ayer desaparecidos, hoy aparecidos, despues de cobrar una buena indemnización). Y que hoy se rien cinicamente de todos los que tuvimos que padecer una guerra propiciada por ellos y ahora soportar este desgobierno donde estan todos ellos y para colmo de males se consideran los mártires de una injusta Dictadura Militar.