Oaxaca, nadie es inocente

Alejandro Vázquez Cárdenas El con­flicto de Oaxaca no inició hace unos meses, ni se dio auto­má­ti­ca­mente con la lle­gada del torpe Gober­na­dor Uli­ses Ruiz. Tam­poco tiene como ori­gen las deman­das del magis­te­rio oaxa­queño. El ori­gen casi es ances­tral.
En la ges­ta­ción del con­flicto de Oaxaca vimos una vez mas una con­fir­ma­ción de las leyes de Murphy, cuando todo lo que podía salir mal, salió mal, ya que mien­tras que por un lado se orga­ni­za­ban dis­tin­tos gru­pos socia­les para “calar” y cobrar fac­tu­ras al nuevo gober­na­dor, entre otros el magis­te­rio local, gru­pos socia­les que por déca­das habían vivido del pre­su­puesto público, y aque­llos a quien el PRI local dejó fuera de la con­tienda por el poder, el nuevo man­da­ta­rio, el señor Uli­ses Ruiz, pare­cía dis­puesto a hacer todo lo posi­ble por incen­diar el estado.

Recor­de­mos que el ex gober­na­dor José Murat se empeñó en que su here­dero en el cargo fuera Uli­ses Ruiz, polí­tico bisoño cuyo único mérito era ser amigo del ex gober­na­dor y quien le garan­ti­zaba el cui­dado de las espal­das. Murat se había con­ver­tido, a su vez, en el hom­bre fuerte del pre­si­dente del PRI y can­di­dato pre­si­den­cial, Roberto Madrazo. Gra­cias a esa alianza, el señor Uli­ses Ruiz reci­bió todos los apo­yos nece­sa­rios para ganar, a como diera lugar, el gobierno de Oaxaca. En esa gue­rra pasó por encima de una coa­li­ción de todos los opo­si­to­res con­tra el PRI, enca­be­zada por Gabino Cué, un ex priísta, ex secre­ta­rio de gobierno en tiem­pos de Dió­doro Carrasco, y ahora un “demó­crata” de izquierda. Uli­ses Ruiz ganó, pero en medio de un monu­men­tal cochi­nero En esa elec­ción la socie­dad oaxa­queña prác­ti­ca­mente se par­tió en dos.

Inca­paz de enten­der que en polí­tica ni los triun­fos ni las derro­tas son abso­lu­tas, Uli­ses Ruiz intentó des­man­te­lar la red de orga­ni­za­cio­nes socia­les que por déca­das han vivido como rémo­ras de los gobier­nos priís­tas, y a las que se les cana­li­zan impor­tan­tes sumas de dinero público a cam­bio de man­te­ner ador­me­cida la incon­for­mi­dad social. Y es que muchos de esos gru­pos socia­les, que son la base de la Asam­blea Popu­lar del Pue­blo de Oaxaca (APPO), cam­bia­ron de bando y se pasa­ron a la coa­li­ción Por el Bien de Todos, vota­ron por todos los can­di­da­tos de la misma, pero seguían cobrando en el gobierno esta­tal, en manos del PRI. “¡Ya basta !”, dijo un día Uli­ses Ruiz, y retiró los apo­yos eco­nó­mi­cos, sobre todo ante la pro­xi­mi­dad de la elec­ción fede­ral del 2 de julio. Algo simi­lar ocu­rrió con el magis­te­rio disi­dente, los maes­tros de la sec­ción 22, quie­nes siem­pre han reci­bido apo­yos del gobierno en turno pero que ahora tam­bién deja­ron solo al PRI, no sólo en la elec­ción de Uli­ses Ruiz, sino en la pre­si­den­cial del pasado 2 de julio.

Se equi­vo­can y pecan de can­do­ro­sos quie­nes insis­ten en que detrás del magis­te­rio oaxa­queño y de la naciente APPO sólo está el inte­rés legí­timo de los maes­tros y de las orga­ni­za­cio­nes popu­la­res que recla­man la reivin­di­ca­ción de recla­mos his­tó­ri­cos. La sec­ción 22 de maes­tros lucha por pri­vi­le­gios indi­vi­dua­les. Y la agre­siva e into­le­rante APPO encon­tró en el vacío de poder en Oaxaca un espa­cio para la actua­ción radi­cal en con­tra del sis­tema priísta, aun­que sin alter­na­tiva de gobierno o de poder.

El con­flicto comenzó por un enfren­ta­miento entre los gru­pos de los ex gober­na­do­res Dió­doro Carrasco y José Murat. Murat impuso a Uli­ses Ruiz como su suce­sor, Ruiz marcó, a fina­les del año pasado, su dis­tan­cia con Murat y des­pi­dió a los mura­tis­tas que con­tro­la­ban la Secre­ta­ría de Salud y el Ins­ti­tuto Esta­tal de Edu­ca­ción Pública, donde algu­nas pri­me­ras inda­ga­to­rias reve­lan trá­fico de con­tra­tos y miles de maes­tros avia­do­res. Ese reaco­modo hizo esta­llar con­flic­tos en Salud y en el magisterio.

El pro­blema magis­te­rial en Oaxaca comenzó como siem­pre. Pero se salió de con­trol cuando el gober­na­dor Ruiz deci­dió desa­lo­jar por la fuerza el cen­tro his­tó­rico el 14 de junio y fue derro­tado por el magis­te­rio en lucha. Ahí nació la APPO como asam­blea for­mada por orga­ni­za­cio­nes polí­ti­cas, indí­ge­nas, magis­te­ria­les, perre­dis­tas y sin­di­ca­les. Frente a la APPO y la 22, el gober­na­dor Ruiz pre­fi­rió la ausen­cia en el ejer­ci­cio del poder.

En el fondo los recla­mos y la pro­testa radi­cal del magis­te­rio y de la APPO no son más que el pre­texto para jus­ti­fi­car una lucha de poder, que inició como un vul­gar cobro de fac­tu­ras polí­ti­cas al gobierno de Uli­ses Ruiz, y que se trans­formó en un for­mi­da­ble ariete para pre­sio­nar, doble­gar y, en su momento, pac­tar con el nuevo gobierno.

Y es que detrás de la APPO, ade­más de los gru­pos socia­les reales, están los lide­raz­gos infil­tra­dos por tri­bus del PRD, espe­cial­mente por el grupo que se ha con­ver­tido en el poder real al inte­rior de ese par­tido, los “Chu­chos”. A ese grupo per­te­nece Fla­vio Sosa, quien ape­nas hace seis años levan­taba la mano de Vicente Fox, enton­ces can­di­dato pre­si­den­cial que pro­mo­vía el “voto útil”.

Hoy todo el grupo de Sosa res­ponde a los “Chu­chos”, pero en años recien­tes fue aliado del gober­na­dor José Murat, A su vez, el líder del magis­te­rio, Enri­que Rueda Pacheco, man­tiene estre­chos víncu­los con el ex alcalde de Oaxaca y ex can­di­dato a gober­na­dor, Gabino Cué, a quien pre­ci­sa­mente derrotó Uli­ses Ruiz, en una cues­tio­nada elec­ción. Cué fue sub­se­cre­ta­rio de Gober­na­ción, y sub­se­cre­ta­rio de Gobierno, en los tiem­pos en que Dió­doro Carrasco se desem­peñó como secre­ta­rio de Gober­na­ción y gober­na­dor de Oaxaca, respectivamente.

Por si fal­tara un ingre­diente en esta tra­ge­dia tene­mos que el pre­si­dente Fox es una per­sona intrín­se­ca­mente inca­paz de tomar una deci­sión que requiera fir­meza y valor, y dejó avan­zar hasta extre­mos into­le­ra­bles la des­com­po­si­ción del con­flicto en Oaxaca. Solo des­pertó de su sueño cuando nues­tro pode­roso vecino del norte pro­testó por la muerte de uno de los suyos.

Pobre Oaxaca. Pobre México con esto políticos.

Autor: Alejandro Vázquez Cárdenas

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2 Comentarios en “Oaxaca, nadie es inocente”  

  1. 1 Vulfrano J. Peña Alonso

    Esti­mado amigo soy ori­gi­na­rio de la pequeña ciu­dad de Putla billa gue­rrero Oax. Lo feli­sito por su artículo pués es tiempo que alguien exprese la ber­dad en torno a la com­pli­cada situa­cion que vive mi entra­ña­ble estado, tán her­mozo y que tanto nos ha tocado sufrir por la demo­le­dora acción de tan­tos y tan­tos per­so­na­ges opor­tu­nis­tas dema­go­gos y con exa­ge­ra­da­mente exas­cer­ba­das ambi­cio­nes de poder como el nefasto Dió­doro C. y fam., Igle­cias y fam. Murat y fam, etc.etc. etc.etc. Ojalá que algún día mi atri­bu­lada y sufrida gente encuen­tre elca­mino a la tran­qui­li­dad y auten­tica demo­cra­sia dejando atrás toda esa caterba repug­nante, acce­diendo final­mente a ocu­par el lugar que auten­ti­ca­mente le corres­ponde en el com­pli­cado con­texto inter­na­cio­nal. dis­culpe fal­tas ortográficas

  2. 2 EL SANTO

    La crí­tica que Ale­jan­dro V.C. hace de los con­flic­tos vivi­dos en Oaxaca; del cual soy ori­gi­na­rio, es muy buena en el sen­tido de que te informa acerca de cómo se ori­gi­na­ron y qué camino toma­ron tan­tos y tan­tos pro­ble­mas en la enti­dad; creo que le hace falta, un tono más cons­truc­tivo como una manera de que aporte él como inte­lec­tual alguna idea de como estas situa­cio­nes hubie­ran tomado otro rumbo y que no se lle­gara a tan tris­tes y lamen­ta­bles expe­rien­cias en nues­tra socie­dad oaxaqueña.

    A Vul­frano le digo que se evite dis­cul­pas estú­pi­das y pala­bras rebus­ca­das, que se ponga a estu­diar un poco de ortografia.

    HASTA LUEGO.

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