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Oaxaca, nadie es inocente
El conflicto de Oaxaca no inició hace unos meses, ni se dio automáticamente con la llegada del torpe Gobernador Ulises Ruiz. Tampoco tiene como origen las demandas del magisterio oaxaqueño. El origen casi es ancestral.
En la gestación del conflicto de Oaxaca vimos una vez mas una confirmación de las leyes de Murphy, cuando todo lo que podía salir mal, salió mal, ya que mientras que por un lado se organizaban distintos grupos sociales para “calar” y cobrar facturas al nuevo gobernador, entre otros el magisterio local, grupos sociales que por décadas habían vivido del presupuesto público, y aquellos a quien el PRI local dejó fuera de la contienda por el poder, el nuevo mandatario, el señor Ulises Ruiz, parecía dispuesto a hacer todo lo posible por incendiar el estado.
Recordemos que el ex gobernador José Murat se empeñó en que su heredero en el cargo fuera Ulises Ruiz, político bisoño cuyo único mérito era ser amigo del ex gobernador y quien le garantizaba el cuidado de las espaldas. Murat se había convertido, a su vez, en el hombre fuerte del presidente del PRI y candidato presidencial, Roberto Madrazo. Gracias a esa alianza, el señor Ulises Ruiz recibió todos los apoyos necesarios para ganar, a como diera lugar, el gobierno de Oaxaca. En esa guerra pasó por encima de una coalición de todos los opositores contra el PRI, encabezada por Gabino Cué, un ex priísta, ex secretario de gobierno en tiempos de Diódoro Carrasco, y ahora un “demócrata” de izquierda. Ulises Ruiz ganó, pero en medio de un monumental cochinero En esa elección la sociedad oaxaqueña prácticamente se partió en dos.
Incapaz de entender que en política ni los triunfos ni las derrotas son absolutas, Ulises Ruiz intentó desmantelar la red de organizaciones sociales que por décadas han vivido como rémoras de los gobiernos priístas, y a las que se les canalizan importantes sumas de dinero público a cambio de mantener adormecida la inconformidad social. Y es que muchos de esos grupos sociales, que son la base de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO), cambiaron de bando y se pasaron a la coalición Por el Bien de Todos, votaron por todos los candidatos de la misma, pero seguían cobrando en el gobierno estatal, en manos del PRI. “¡Ya basta !”, dijo un día Ulises Ruiz, y retiró los apoyos económicos, sobre todo ante la proximidad de la elección federal del 2 de julio. Algo similar ocurrió con el magisterio disidente, los maestros de la sección 22, quienes siempre han recibido apoyos del gobierno en turno pero que ahora también dejaron solo al PRI, no sólo en la elección de Ulises Ruiz, sino en la presidencial del pasado 2 de julio.
Se equivocan y pecan de candorosos quienes insisten en que detrás del magisterio oaxaqueño y de la naciente APPO sólo está el interés legítimo de los maestros y de las organizaciones populares que reclaman la reivindicación de reclamos históricos. La sección 22 de maestros lucha por privilegios individuales. Y la agresiva e intolerante APPO encontró en el vacío de poder en Oaxaca un espacio para la actuación radical en contra del sistema priísta, aunque sin alternativa de gobierno o de poder.
El conflicto comenzó por un enfrentamiento entre los grupos de los ex gobernadores Diódoro Carrasco y José Murat. Murat impuso a Ulises Ruiz como su sucesor, Ruiz marcó, a finales del año pasado, su distancia con Murat y despidió a los muratistas que controlaban la Secretaría de Salud y el Instituto Estatal de Educación Pública, donde algunas primeras indagatorias revelan tráfico de contratos y miles de maestros aviadores. Ese reacomodo hizo estallar conflictos en Salud y en el magisterio.
El problema magisterial en Oaxaca comenzó como siempre. Pero se salió de control cuando el gobernador Ruiz decidió desalojar por la fuerza el centro histórico el 14 de junio y fue derrotado por el magisterio en lucha. Ahí nació la APPO como asamblea formada por organizaciones políticas, indígenas, magisteriales, perredistas y sindicales. Frente a la APPO y la 22, el gobernador Ruiz prefirió la ausencia en el ejercicio del poder.
En el fondo los reclamos y la protesta radical del magisterio y de la APPO no son más que el pretexto para justificar una lucha de poder, que inició como un vulgar cobro de facturas políticas al gobierno de Ulises Ruiz, y que se transformó en un formidable ariete para presionar, doblegar y, en su momento, pactar con el nuevo gobierno.
Y es que detrás de la APPO, además de los grupos sociales reales, están los liderazgos infiltrados por tribus del PRD, especialmente por el grupo que se ha convertido en el poder real al interior de ese partido, los “Chuchos”. A ese grupo pertenece Flavio Sosa, quien apenas hace seis años levantaba la mano de Vicente Fox, entonces candidato presidencial que promovía el “voto útil”.
Hoy todo el grupo de Sosa responde a los “Chuchos”, pero en años recientes fue aliado del gobernador José Murat, A su vez, el líder del magisterio, Enrique Rueda Pacheco, mantiene estrechos vínculos con el ex alcalde de Oaxaca y ex candidato a gobernador, Gabino Cué, a quien precisamente derrotó Ulises Ruiz, en una cuestionada elección. Cué fue subsecretario de Gobernación, y subsecretario de Gobierno, en los tiempos en que Diódoro Carrasco se desempeñó como secretario de Gobernación y gobernador de Oaxaca, respectivamente.
Por si faltara un ingrediente en esta tragedia tenemos que el presidente Fox es una persona intrínsecamente incapaz de tomar una decisión que requiera firmeza y valor, y dejó avanzar hasta extremos intolerables la descomposición del conflicto en Oaxaca. Solo despertó de su sueño cuando nuestro poderoso vecino del norte protestó por la muerte de uno de los suyos.
Pobre Oaxaca. Pobre México con esto políticos.
Autor: Alejandro Vázquez Cárdenas
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2 Comentarios en “Oaxaca, nadie es inocente”
Porfavor espere...


















Estimado amigo soy originario de la pequeña ciudad de Putla billa guerrero Oax. Lo felisito por su artículo pués es tiempo que alguien exprese la berdad en torno a la complicada situacion que vive mi entrañable estado, tán hermozo y que tanto nos ha tocado sufrir por la demoledora acción de tantos y tantos personages oportunistas demagogos y con exageradamente exascerbadas ambiciones de poder como el nefasto Diódoro C. y fam., Iglecias y fam. Murat y fam, etc.etc. etc.etc. Ojalá que algún día mi atribulada y sufrida gente encuentre elcamino a la tranquilidad y autentica democrasia dejando atrás toda esa caterba repugnante, accediendo finalmente a ocupar el lugar que autenticamente le corresponde en el complicado contexto internacional. disculpe faltas ortográficas
La crítica que Alejandro V.C. hace de los conflictos vividos en Oaxaca; del cual soy originario, es muy buena en el sentido de que te informa acerca de cómo se originaron y qué camino tomaron tantos y tantos problemas en la entidad; creo que le hace falta, un tono más constructivo como una manera de que aporte él como intelectual alguna idea de como estas situaciones hubieran tomado otro rumbo y que no se llegara a tan tristes y lamentables experiencias en nuestra sociedad oaxaqueña.
A Vulfrano le digo que se evite disculpas estúpidas y palabras rebuscadas, que se ponga a estudiar un poco de ortografia.
HASTA LUEGO.