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Demagogia y mediocridad
No se debe seguir menospreciando a la gente, que aunque muchas veces no posea un alto grado de formación, no por eso carece de sentido común y percepción más amplia que la de muchos y mezquinos políticos a quienes les cuesta entender que el bien común ya no puede recibir más bofetadas por parte de cierta dirigencia miope.
Aunque Domingo F. Sarmiento no lo hubiese pensado ni podido creer, en esta opaca democracia actual es por donde se asoma de forma paradójica la peligrosa seducción de la barbarie.
Es conocido el concepto de demagogia. Significa querer conducir concediendo lo que la plebe desea. Pero en este tiempo que vivimos los argentinos, surge la necesidad de vivir la “anagogía”, que para los griegos implicaba una realidad que superaba lo etimológico. Su significado es el de “conducción hacia arriba”.
En estos días hemos podido observar una vez más, cómo desde las esferas gubernamentales no se cuida ni la forma ni el estilo ejemplar para resolver los problemas. Que el Presidente Néstor Kirchner acepte por una parte la mediación del rey Juan Carlos de España para distender la situación entre Argentina y Uruguay, y días después califique de “intransigente” a su colega uruguayo, además de falta de delicadeza y respeto hacia el trabajo diplomático del enviado del monarca español, implica una agresiva y grosera imprudencia.
Elogiar y poner como ejemplo que el gobernador de Jujuy Eduardo Fellner haya desistido de la reelección, significa no haber leído en plenitud el mensaje lanzado por la ciudadanía de Misiones. De haber triunfado allí el oficialismo, quienes hoy son puestos como ejemplos a imitar hubieran sido entonces candidatos a lamentar. No se debe seguir menospreciando a la gente, que aunque muchas veces no posea un alto grado de formación, no por eso carece de sentido común y percepción más amplia que la de muchos y mezquinos políticos a quienes les cuesta entender que el bien común ya no puede recibir más bofetadas por parte de cierta dirigencia miope e incapaz de leer los signos de los tiempos.
La prensa fue un medio eficaz para que se supiera el fraude potencial que se deseaba realizar, y la humillación a la dignidad humana que con gestos demagogos se pretendía avasallar. Vivir la “anagogía” implica superación en todos los sentidos: instituciones, conductas, educación, conciencia de problemas y defectos, debates y cursos de acción. Tenemos necesidad de una conciencia movilizadora y una voluntad similar a la que tuvieron tantos próceres nuestros o el mismo Konrad Adenauer ante su devastada Alemania, en 1945 y lanzó el país a lo que denominó el “Rearme moral”: consistía en una maravillosa reconstrucción de valores por medio de la educación.
Nuestro pueblo tiene necesidad de ser convocado para cosas grandes, porque a pesar de todo, en él no está muerto el sentido de grandeza ni de heroísmo.
Fuente: Diario 7
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Un comentario en “Demagogia y mediocridad”
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Este artículo es justo para los politicólogos de turno , llevan un cassete en el estomago y repiten lo que los ciudadanos quieren escuchar promesas , mentiras , ilusiones frustradas. Pero eso si es tomar el cargo y enriquecerse automaticamente . Es tan poderoso que lo desean los analfabetos como ‚los doctores en cualquier especialidad . En la epoca que Hipolito Yrigoyen fue presidente , por el solo hecho de llevar un traje y saber hablar a los políticos se les llamaba DOCTOR . Y hoy vamos camino que a d’elia y bonafini los llamen de ese modo . Aunque el presidente en un discurso dijo hebe es analfabeta y carloto mas culta . Son todos demagogos no hay en este momento ninguno que valga la pena , no saben de que tema se trata pero lo apoyan al mandatario . Mediocridad es la de tener que explicarle a devido en el avión como se toman los cubiertos y la copa antes de llegar a los EEUU , donde se educo , estos son los que rodean al gobernante , el y su mujer , dejan bastante que desear con el protocolo y reglas de urbanidad . Es lo que nos toco en suerte , es lo que hay.