A nadie le importa

Buenos AiresSe entre­ga­ron las empre­sas nacio­na­les, se extran­je­rizó la eco­no­mía, se cerra­ron las fábri­cas, se des­man­te­la­ron las Fuer­zas Arma­das. Nadie dijo nada. Los dere­chos huma­nos de los delin­cuen­tes reem­pla­za­ron a la segu­ri­dad de los ciu­da­da­nos. Nadie dijo nada. Nos que­da­mos sin ferro­ca­rri­les, sin gas, sin petró­leo, sin car­bón y sin acero. Nadie dijo nada …

Bue­nos Aires es, sin lugar a dudas, una de las ciu­da­des más her­mo­sas del mundo. A pesar de los inten­tos de afearla, pro­du­ci­dos en los últi­mos años, con­serva la belleza que supie­ron darle los con­ser­va­do­res, con su carac­te­rís­tico amor por la gran­dio­si­dad y la armo­nía de las for­mas arquitectónicas.

Bue­nos Aires reúne lo mejor de París y de Madrid, refle­jado en sus ave­ni­das, sus esta­tuas, sus fuen­tes, sus monu­men­tos y sus edi­fi­cios. Es una mega­ló­po­lis de ritmo desen­fre­nado, donde se mane­jan los gran­des nego­cios, los gran­des nego­cia­dos y donde se con­trola tam­bién el ritmo polí­tico del país.

Como enorme polo de atrac­ción, con­cen­tra tam­bién bol­so­nes de pobreza y de indi­gen­cia, con pobla­do­res lle­ga­dos de paí­ses limí­tro­fes o de pro­vin­cias pobres.

Todo en Bue­nos Aires se mez­cla: el turista extran­jero con el diplo­má­tico, el eje­cu­tivo de traje con el ope­ra­rio de ove­roll, el inte­lec­tual con el chanta.

Todo está en dóla­res o en euros; los pre­cios de las comi­das, de la indu­men­ta­ria, de los city-tours, de las pros­ti­tu­tas y de las coimas.

Bue­nos Aires ya no pro­duce su música: el tango. Ya no res­plan­de­cen las noches del Café de los Ange­li­tos, de Riva­da­via y Rin­cón, del Marabú, de Troilo y Manzi. Ahora se limita a ven­der cari­ca­tu­ras tan­gue­ras para des­pre­ve­ni­dos turis­tas extranjeros.

Bue­nos Aires ya no pro­duce inte­lec­tua­les ni artis­tas. Ya no está Leo­poldo Mare­chal, ni Dis­cé­polo, ni Cele­do­nio Flo­res, ni Homero Expó­sito, ni Fiorentino.

Ape­nas logra que Tine­lli sume rai­ting con “Can­tando por un sueño” y las estri­den­cias de Iliana Calabró.

Ni siquiera en la Ave­nida de Mayo, tan his­pana y tan por­teña, se lle­nan ya los col­maos para escu­char a Miguel de Molina, Ange­li­llo y el Niño de Utrera.

Ahora vie­nen las “Azú­car Moreno”.

Un país desarticulado

Para el visi­tante extran­jero que no reco­rre el país y sola­mente conoce Bue­nos Aires, la ima­gen que ten­drá de la Argen­tina será abso­lu­ta­mente inexacta. Si supone que toda la Argen­tina es como su capi­tal, se equi­vo­cará de medio a medio.

Fuera de Bue­nos Aires, hay “otra” Argen­tina, muy dis­tinta y muy distante.

Hay, por de pronto, un país prác­ti­ca­mente des­po­blado, en con­tra­po­si­ción con una Bue­nos Aires super­po­blada en demasía.

Y ese “otro”, es un país de tiem­pos tran­qui­los, de sies­tas pro­lon­ga­das, de cos­tum­bres dife­ren­tes, de veci­nos que se salu­dan, que dis­fru­tan hablando lar­gas horas en la mesa de un café.

Y en ese “otro” país, hay argen­ti­nos que viven en el campo, en las sie­rras, en las islas, o en peque­ñas loca­li­da­des cuyos nom­bres nadie conoce: Amboy, Chur­qui Ladeado, Che­pes, Anta. Y pobla­cio­nes fan­tas­mas por­que por allí ya no pasa el ferro­ca­rril. Y luga­res donde no hay gas natu­ral, ni cloa­cas, ni agua corriente.

El nues­tro es un país des­ar­ti­cu­lado, sin la debida inte­gra­ción de norte a sur y de este a oeste. Con miles kiló­me­tros de costa atlán­tica, pero sin pre­su­puesto para patru­llarla y defen­derla de la depre­da­ción extran­jera en nues­tro mar. Con una enorme exten­sión terri­to­rial, pero sin ferrocarriles.

Con una extensa fron­tera com­pa­ra­ble a un queso gru­yere, por­que la Gen­dar­me­ría no cuenta con los medios necesarios.

Somos un país expor­ta­dor de mate­rias pri­mas. A eso hemos que­dado redu­ci­dos. Pero no tene­mos flota mer­cante para trans­por­tar nues­tros productos.

Se han supri­mido y levan­tado uni­da­des mili­ta­res en pun­tos estra­té­gi­cos para la Defensa Nacio­nal, que ade­más, eran la fuente de sub­sis­ten­cia de los pobla­do­res en esas apar­ta­das regio­nes donde las Fuer­zas Arma­das lle­va­ron la civi­li­za­ción y cons­tru­ye­ron puen­tes, cami­nos, escue­las y dispensarios.

Un plan racional

La Argen­tina nece­sita, inexo­ra­ble­mente, de un plan racio­nal para lograr su inte­gra­ción como país, borrando las dife­ren­cias entre una mega­ló­po­lis del pri­mer mundo y un gran terri­to­rio semi­po­blado sumido en el atraso.

Hace falta un plan de dis­tri­bu­ción racio­nal de la pobla­ción. Una gran empresa, simi­lar a la que llevó hace siglos Pedro el Grande de Rusia. Será inevi­ta­ble, en algún momento, des­com­pri­mir a Bue­nos Aires de su actual satu­ra­ción pobla­cio­nal. Y, en para­lelo, reubi­car asen­ta­mien­tos en los amplios terri­to­rios vacíos.

Eso impli­cará una visión geo­po­lí­tica pre­via, y la armo­ni­za­ción del “todo socio­eco­nó­mico”. Se trata, ni más ni menos, que de tener una polí­tica pobla­cio­nal, algo de lo que care­ce­mos. La única medida que se advierte sobre esa mate­ria, es la inten­ción ofi­cial de lega­li­zar el aborto, ligar trom­pas y prac­ti­car vasec­to­mías. Eso, en un país prác­ti­ca­mente despoblado.

El país “sojero” no alcanza para dar tra­bajo a millo­nes de desocu­pa­dos por la muerte de la indus­tria nacio­nal, que se haci­nan en villas mise­rias en la Capi­tal Fede­ral y ciu­da­des como Rosa­rio y Córdoba.

Sin desa­rro­llo indus­trial no hay tra­bajo masivo, ni habrá inte­gra­ción del país. Sin indus­trias, sin fábri­cas ins­ta­la­das a lo largo y lo ancho del terri­to­rio nacio­nal, no habrá posi­bi­li­da­des de rever­tir tan­tas asimetrías.

A nadie parece importarle

Pero, lo triste de todo esto, es que a nadie parece impor­tarle, que nadie valore la impor­tan­cia de este tema. La clase polí­tica y los gran­des hom­bres de nego­cios dis­fru­tan las mie­les que ofrece Bue­nos Aires, sin impor­tar­les que están tomando cham­pagne en la cubierta del “Titanic”.

La misma pobla­ción, atur­dida, mal infor­mada, desin­te­re­sada, toma la reali­dad como un hecho irre­ver­si­ble. Reac­cio­nan, a veces, por los efec­tos, nunca por las cau­sas. Cuando un niño del inte­rior del país debe ser tras­la­dado a Bue­nos Aires por­que sola­mente allí existe la medi­cina de alta com­ple­ji­dad que puede sal­var su vida, se escu­chan voces aira­das, recla­mos, pro­tes­tas. Somos así.

Se entre­ga­ron las empre­sas nacio­na­les, se extran­je­rizó la eco­no­mía, se cerra­ron las fábri­cas, se des­man­te­la­ron las Fuer­zas Arma­das. Nadie dijo nada. Los dere­chos huma­nos de los delin­cuen­tes reem­pla­za­ron a la segu­ri­dad de los ciu­da­da­nos. Nadie dijo nada. Nos que­da­mos sin ferro­ca­rri­les, sin gas, sin petró­leo, sin car­bón y sin acero. Nadie dijo nada.

De elec­ción en elec­ción, de lista sábana en lista sábana, de pro­me­sas elec­to­ra­les trans­for­ma­das en fra­ca­sos reite­ra­dos, el país arras­tra la pesada carga de sus pro­ble­mas de fondo sin encon­trar solu­cio­nes. No la encon­tró René Fava­loro, cuando clamó para que el gobierno de De la Rúa lo escu­chara. El sui­ci­dio del gran cien­tí­fico es un indi­ca­dor del grave drama que padece el país.

Mien­tras, desde Bue­nos Aires, llega a los pobla­do­res de Qui­ti­lipi la ima­gen del millo­na­rio Tine­lli gri­tando con voz esten­tó­rea que lo impor­tante es “Bai­lar por un sueño”.

Fuente: Prensa Nacional Alternativa

Autor: Dr. Carlos J. Rodríguez Mansilla

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3 Comentarios en “A nadie le importa”  

  1. 1 Eduardo Palacios Molina

    Hay que lamen­tar que desde el adve­ni­miento de los civi­les al poder no se haya bus­cado la exce­len­cia en los actos de gobierno. Hemos per­dido nues­tra juven­tud luchando por lo que el autor de marras dice “que a nadie le importa”, sin embargo muchos han sido már­ti­res y han regado con su san­gre nues­tro pais para evi­tar que este caiga en una gue­rra civil y otros están pre­sos por haber luchado con­tra la sub­ver­sión mar­xista. Valoro lo escrito en este artículo, pero debo adver­tir que subli­mi­nal­mente o incon­cien­te­mente, al hablar de las pri­va­ti­za­cio­nes de los ser­vi­cios público — mal hechas por haberle dado el carác­ter de mono­po­lios
    de explo­ta­ción a sus explo­ta­do­res — hay un men­saje de que ellas fue­ron una de las cau­sas de los cie­rres de fábri­cas. Esto no es así. Los cie­rres de fábri­cas se rea­li­za­ron por­que
    los indus­tria­les afe­rra­dos a la pro­tec­ción de altas barre­ras aran­ce­la­rias durante déca­das, prohi­biendo casi la impor­ta­ción, cimen­ta­ron las bases de sus empre­sas. Acep­ta­ron los cré­di­tos dados por el Estado y los invir­tie­ron mal en otras acti­vi­da­des o en pro­pie­da­des osten­to­sas en Punta del Este o Miami. No moder­ni­za­ron sus plan­tas, ni mejo­ra­ron la cali­dad de vida de sus obre­ros. Los villo­rios cir­cun­da­ban las fábri­cas donde vivía en pre­ca­rias casu­chas el per­so­nal que allí tra­ba­jaba. Con hon­ro­sas excep­cio­nes, supie­ron hacer las cosas bien, muy pocos indus­tria­les. La corrup­ción de nues­tra diri­gen­cia empre­sa­rial, la llevó a ven­der sus acti­vos a quie­nes le ofre­cían com­prarlo, por­que no sabían o no que­rían com­pe­tir.
    Nada ha cam­biado en estos años, sino que se ha empeo­rado mucho más el Estado, por la corrup­ción de la diri­gen­cia empre­sa­rial, gre­mial y política.

    El olvido de la fun­da­men­tal norma ética en la que se basa todos los dere­chos huma­nos, es “el res­peto por la vida humana desde su con­cep­ción”, es la causa de la pér­dida total y abso­luta del “temor de Dios”. Digo “temor de Dios” y lo digo por­que es un don de los siete que nos brinda el Espí­ritu Santo. No se res­peta al Legis­la­dor del Uni­verso, al Crea­dor de las Leyes Natu­ra­les y no olvi­de­mos que nues­tros ante­ce­so­res plas­ma­ron en el Preám­bulo de la Cons­ti­tu­ción de 1853, aque­lla frase que afirma que “Dios es Fuente de toda Razón y Jus­ti­cia”. Y aquí en estos últi­mos veinte años el Estado no solo se ha olvi­dado de Dios, sino que se ha hun­dido en la oscu­ri­dad de la sin­ra­zón y la injus­ti­cia, agre­diendo al Crea­dor con leyes inmo­ra­les que pre­ten­den rom­per el orden natu­ral y pro­mo­viendo la sodo­mía. Y ni hablar de la reforma edu­ca­tiva y del aumento de la dro­ga­dic­ción en nues­tra niñez y juven­tud.
    Pero esto es para afir­mar que no es cierto ” que a nadie le importa nada”.
    Hay una gene­ra­ción que se está dando cuenta y que le importa mucho lo que está pasando. Hubo recien­te­mente una reac­ción en Misio­nes. Dios no nos aban­dona, pese a que mucho diri­gen­tes hayan sido deser­to­res de su ver­da­dera misión.

    Eduardo Pala­cios Molina

  2. 2 BetoMvit

    La Pro­vin­cia­li­za­ción de los Hidro­car­bu­ros: Entrega, Des­pojo y Sumisión.

    LEY CORTA O LEY DE EMIRATOS

    M.O.R.E.N.O

    Se levanta a la faz de la tie­rra
    Una nueva y glo­riosa Nación:
    Coro­nada su sien de lau­re­les
    Y a sus plan­tas ren­dido un león

    Himno Nacio­nal Argentino

    La auto­no­mía de las Pro­vin­cias no es de sus gober­nan­tes, es de sus pue­blos.
    La sobe­ra­nía es de las nacio­nes, no
    es de sus gobier­nos o pre­ten­dien­tes
    de den­tro o de fuera de la misma

    Hipó­lito Irigoyen

    La riqueza de la Tie­rra, como la del sub­suelo mine­ral de la Repú­blica, no puede ni debe ser objeto de otras explo­ta­cio­nes que las de la Nación.

    Hipó­lito Yrigoyen

    Los mine­ra­les, las caí­das de agua, los yaci­mien­tos de petró­leo, de car­bón y de gas, y las demás fuen­tes natu­ra­les de ener­gía, con excep­ción de los vege­ta­les, son pro­pie­da­des impres­crip­ti­bles e inalie­na­bles de la Nación , con la corres­pon­diente par­ti­ci­pa­ción en su pro­ducto, que se con­ven­drá con las provincias.

    Art. 40 de la Cons­ti­tu­ción Nacio­nal de 1949

    INTRO­DUC­CIÓN

    Días pasa­dos el Senado de la Nación ha dado media san­ción a la lla­mada Ley Corta, que modi­fica la actual Ley de Hidro­car­bu­ros en forma tal, que bajo el sus­tento ideo­ló­gico del fede­ra­lismo, hemos retro­ce­dido a las épocas de Nico­lás Ave­lla­neda y Julio A. Roca, donde los bie­nes del sub­suelo mine­ral de la Repú­blica comen­za­ron a ser entre­ga­dos a par­ti­cu­la­res, mayo­ri­ta­ria­mente extranjeros.

    Se ha con­su­mado, en la prác­tica, la más igno­mi­niosa entrega del patri­mo­nio hidro­car­bu­rí­fero per­te­ne­ciente a todos los argen­ti­nos, a las mul­ti­na­cio­na­les petro­le­ras. El Gobierno Nacio­nal y sus socios han incum­plido con el man­dato cons­ti­tu­cio­nal vigente, resig­nando la sobe­ra­nía ener­gé­tica y renun­ciando a la herra­mienta fun­da­men­tal en cuanto hace a la cap­tura de ren­tas y al con­si­guiente poder nece­sa­rio para lograr pro­veer a la defensa nacio­nal y pro­mo­ver el bie­nes­tar de su pueblo.

    De esta forma, se priva de capa­ci­dad para poder apli­car una polí­tica eco­nó­mica y social inde­pen­diente, con equi­dad social y equi­li­brio geo­grá­fico. La actual Admi­nis­tra­ción ha pro­fun­di­zado el neo­li­be­ra­lismo ener­gé­tico vigente, lo que nos mues­tra como el único país donde el petró­leo y el gas siguen siendo con­si­de­ra­dos sim­ples com­mo­di­ties, cuya pro­vi­sión futura será resuelta por la mano invi­si­ble que guía los com­por­ta­mien­tos del mer­cado. Por su sig­ni­fi­ca­ción, el pro­yecto en trá­mite es el per­fecto com­ple­mento de las Leyes de Reforma del Estado y de Pri­va­ti­za­ción de YPF, que redu­je­ron la Repú­blica a sus igno­mi­nio­sas con­di­cio­nes actuales.

    La san­ción del Senado nos ha mos­trado cuan pode­ro­sas son toda­vía las fala­cias difun­di­das por el neo­li­be­ra­lismo; un falso con­cepto de fede­ra­lismo ha pro­vo­cado que sólo un sena­dor haya defen­dido real­mente los intere­ses de la Nación misma y de la gran mayo­ría de los argen­ti­nos y, en menor escala de impor­tan­cia, el bie­nes­tar del estado pro­vin­cial al que repre­senta y de quie­nes lo habitan.

    Ese falaz con­cepto de fede­ra­lismo, pre­go­nado por gober­na­do­res ines­cru­pu­lo­sos y ser­vi­les a las petro­le­ras, y con­ver­tido en un dogma insen­sato con­tra las pro­vin­cias más pobla­das o de la pampa húmeda — a las que se culpa de todos los males cuando han sido sus habi­tan­tes quie­nes más han con­tri­buido al desa­rro­llo ener­gé­tico de la Nación– ha trans­fe­rido la mayor riqueza común de todos los argen­ti­nos a capi­ta­les extran­je­ros, a los que Enri­que Mos­coni lla­maba los “ trusts inter­na­cio­na­les del petró­leo ”. Al mismo tiempo reparte inequi­ta­ti­va­mente las rique­zas del sub­suelo: habrá una mino­ría de argen­ti­nos muy favo­re­ci­dos (6.000.000) y una gran mayo­ría de per­ju­di­ca­dos (32.000.000), situa­ción que se agrava ante la cri­sis social en que esta­mos inmer­sos. Se habrá que­brado así el sis­tema soli­da­rio nacido con Y.P.F. Una anti­no­mia men­ti­rosa se ha creado entre quie­nes repre­sen­ta­mos una posi­ción nacio­nal y los com­pa­trio­tas que creen defen­der los intere­ses de sus pro­vin­cias; en reali­dad esta­mos dis­cu­tiendo por la apro­pia­ción de una riqueza que hoy no es de la Nación, ni de las Pro­vin­cia, pues se la lle­van las mul­ti­na­cio­na­les del petróleo.

    El MORENO le ha seña­lado al Sr. Pre­si­dente de la Repú­blica y al Minis­tro de Pla­ni­fi­ca­ción Fede­ral que en las con­di­cio­nes cons­ti­tu­cio­na­les, lega­les y ope­ra­ti­vas vigen­tes, resul­taba posi­ble apli­car una explo­ta­ción racio­nal de nues­tros hidro­car­bu­ros, man­te­niendo el domi­nio juris­dic­cio­nal en manos del Estado Nacio­nal, y cen­tra­li­zando su explo­ta­ción. Esa debe ser la misión de una nueva ENARSA, inte­grada sólo por la Nación y las Pro­vin­cias, a la que debe­rían cederse todas las áreas cuya pose­sión por parte de las petro­le­ras pri­va­das no se ajuste a dere­cho, y sobre las cua­les existe la obli­ga­to­rie­dad legal por parte de las auto­ri­da­des de recuperarlas.

    Lamen­ta­ble­mente, la con­ducta del PEN es total­mente con­tra­ria a los intere­ses nacio­na­les. De la forma pro­puesta por el MORENO, los nive­les de explo­ra­ción, extrac­ción, refi­na­ción, pre­cios y tari­fas, serían deter­mi­na­dos por el Estado Nacio­nal en cola­bo­ra­ción con las Pro­vin­cias. En cuanto a las rega­lías hidro­car­bu­rí­fe­ras, deri­va­das del domi­nio jurí­di­ca­mente ori­gi­na­rio, seña­la­mos que resul­taba impres­cin­di­ble aumen­tar sig­ni­fi­ca­ti­va­mente su por­cen­taje y con­tro­lar que en buena parte sean des­ti­na­das a inver­sio­nes para pre­ver el futuro regio­nal, en el momento en que se agote la pro­duc­ción de petró­leo y gas, bie­nes no renovables.

    LA HIS­TO­RIA

    Tal como lo expresa la estrofa del Himno patrio apro­bado por la Asam­blea Cons­ti­tu­yente de 1813, los argen­ti­nos naci­mos como Nación. El 25 de mayo de 1810 al desig­nar a la Pri­mera Junta hici­mos pro­pios los dere­chos y atri­bu­cio­nes que ejer­cía la Corona Espa­ñola , en todos los terri­to­rios que le per­te­ne­cían, a los que gober­naba en forma uni­ta­ria; es decir, no exis­tían las pro­vin­cias en cuanto enti­da­des autó­no­mas, sino que las fue creando y con­so­li­dando la misma diná­mica del pro­ceso revolucionario

    Sin­té­ti­ca­mente, seña­la­mos que en 1138, el Rey Alfonso VII esta­blece la pro­pie­dad real del sub­suelo y el régi­men rega­lista. En 1348 el Rey Alfonso dicta las Orde­nan­zas de Alcalá rati­fi­cando el sis­tema rega­lista y la pro­pie­dad real de “todas las minas de oro, é plata, é de plomo, é de otra guisa cual­quiera minera sea en el seño­río del Rey, nin­guno non sea osado de labra­ren ella sin el man­dato del Rey”. En 1504 los Reyes Cató­li­cos, por su pro­pio dere­cho, deter­mi­nan que la rega­lía minera será “l a quinta parte de lo que saca­ren neto”. En 1574 el Virrey del Perú regla­menta las Orde­nan­zas de Toledo que esta­ble­cen la pro­pie­dad real de todos los mine­ra­les y el sis­tema rega­lista; este Código fue la base del dere­cho minero de Perú, Chile y el Río de la Plata. En 1584 Felipe II de España emite las Orde­nan­zas del Nuevo Cua­derno, que con­sis­tían en una actua­li­za­ción del código minero espa­ñol de estricta apli­ca­ción en terri­to­rio espa­ñol y en sus colo­nias. En 1663 el Virrey del Perú reco­pila la legis­la­ción, siem­pre den­tro del pará­me­tro de la pro­pie­dad real del sub­suelo, en un com­pen­dio lla­mado Orde­nan­zas del Perú. En el Virrei­nato del Río de la Plata, creado en 1776, regían todas las dis­po­si­cio­nes que hemos men­cio­nado. En 1783, el Rey Car­los III dicta las Orde­nan­zas de Nueva España, código minero con vigen­cia en México, Perú, Chile y el Río de la Plata.

    El 25 de Mayo de 1810 regían las Orde­nan­zas de Nueva España, rati­fi­ca­das por el Triun­vi­rato en 1813 mediante el dic­tado del Regla­mento de Mayo. Pro­du­cida la Decla­ra­ción de la Inde­pen­den­cia el 9 de Julio de 1816, en 1817 es emi­tido el Esta­tuto Pro­vi­sio­nal que esta­blece que, hasta que una Cons­ti­tu­ción lo deter­mine, regi­rán todos los códi­gos legis­la­ti­vos del derro­cado gobierno espa­ñol. San­cio­nada por la Con­fe­de­ra­ción Argen­tina la Cons­ti­tu­ción de 1853 e ini­ciado el pro­ceso de Orga­ni­za­ción Nacio­nal, se dicta el Esta­tuto de Hacienda y Cré­dito de la Con­fe­de­ra­ción y se man­tiene la vigen­cia de las Orde­nan­zas de Nueva España; es decir, la pro­pie­dad nacio­nal del sub­suelo “here­dado” del Reino de España y el sis­tema rega­lista que, lógi­ca­mente, que­daba en juris­dic­ción del Estado Nacional.

    Bajo la pre­si­den­cia de Nico­lás Ave­lla­neda, en 1875 se san­ciona una Ley auto­ri­zando al Poder Eje­cu­tivo Nacio­nal (PEN) a la redac­ción de un Código de Mine­ría, ajus­tán­dose a la pre­misa de que “las minas son bie­nes pri­va­dos de la Nación o de las Pro­vin­cias, según el lugar en que se encuen­tren”. Den­tro de esa con­cep­ción y en la Pre­si­den­cia de Julio A. Roca, en 1886, mediante la Ley N º 1919, se aprueba el Código de Mine­ría, inclu­yendo el régi­men rega­lista here­dado de España. Exis­tían en ese momento catorce pro­vin­cias y el resto del terri­to­rio estaba divi­dido en los lla­ma­dos Terri­to­rio Nacio­na­les. El mismo Roca, en 1903, pro­mueve la san­ción de la Ley de Tie­rras Fis­ca­les Nº 4167, que es uti­li­zada por el Pre­si­dente José Figue­roa Alcorta para esta­ble­cer una reserva alre­de­dor de los yaci­mien­tos des­cu­bier­tos en 1907. Es decir, que en 1907, al momento de des­cu­brirse petró­leo en Como­doro Riva­da­via, las auto­ri­za­cio­nes para explo­rar y explo­tar eran con­ce­di­das por los Gober­na­do­res en sus res­pec­ti­vos terri­to­rios y por el PEN en el resto de sub­suelo de la Nación.

    Con Roque Saenz Peña se dicta la Ley 7059 que reserva 5.000 ha. para la explo­ta­ción ofi­cial y se crea la Direc­ción Gene­ral de Explo­ta­ción en Como­doro Riva­da­via. Con Hipó­lito Yri­go­yen se plan­tea la nece­si­dad de recu­pe­rar las con­ce­sio­nes otor­ga­das a par­ti­cu­la­res en todo el terri­to­rio nacio­nal. Son varios los pro­yec­tos de Yri­go­yen, nacio­na­li­zando el sub­suelo y esta­ble­ciendo el mono­po­lio nacio­nal de su explo­ta­ción y la nuli­dad de las con­ce­sio­nes otor­ga­das, que nunca fue­ron tra­ta­dos por el Senado, que tenía mayo­ría con­ser­va­dora. Es Yri­go­yen quien crea Yaci­mien­tos Petro­lí­fe­ros Fis­ca­les al final de su man­dato. Con el Pre­si­dente Mar­celo T. de Alvear se desa­rro­lla Y.P.F. y se designa al frente de la misma al Coro­nel e Ing. Civil y Mili­tar Enri­que Mos­coni. Como la traba del Senado opo­si­tor seguía exis­tiendo y los con­flic­tos con los gober­na­do­res que res­pon­dían a los intere­ses de las petro­le­ras se suce­dían en forma con­ti­nuada, Alvear, su minis­tro Tomás Le Bre­tón y Mos­coni , deci­den poten­ciar a Y.P.F. mediante la recu­pe­ra­ción de las áreas entre­ga­das a par­ti­cu­la­res en los terri­to­rios nacio­na­les y su inme­diata entrega a Y.P.F. (Decre­tos del 10 de enero de 1924 de revi­sión y anu­la­ción, y cesión a Y.P.F: de 7.236 con­ce­sio­nes que abar­ca­ban una super­fi­cie de 8,2 millo­nes de hec­tá­reas, se pasó a 72 con­ce­sio­nes con 73.000 Hectáreas ).

    En 1932, el Pre­si­dente Justo –su minis­tro era el socia­lista Anto­nio De Tomaso– pro­mueve la san­ción de la Ley Orgá­nica de YPF, que le otorga la admi­nis­tra­ción de todo el ciclo eco­nó­mico de los hidro­car­bu­ros que poseía el Estado Nacio­nal. En 1935 se san­cio­nan la Ley N º 12161, que reafirma la pro­pie­dad pública del sub­suelo esta­ble­ciendo que “Las minas de petró­leo e hidro­car­bu­ros son bie­nes del domi­nio pri­vado de la Nación o de las Pro­vin­cias según el terri­to­rio en que se encuen­tren”. Algu­nas de las con­ce­sio­nes sin límite de tiempo ampa­ra­das en esta norma legal siguen vigen­tes en la actua­li­dad. Es decir, que tanto las pro­vin­cias como la Nación entre­ga­ban con­ce­sio­nes tanto a Y.P.F. como a empre­sas privadas.

    En 1949 es refor­mada la Cons­ti­tu­ción Nacio­nal, cuyo Art. 40 –tras­cripto en el enca­be­za­miento de este docu­mento– deter­mina la pro­pie­dad nacio­nal del sub­suelo, tanto del domi­nio vir­tual u ori­gi­na­rio como del juris­dic­cio­nal o útil. La CN de 1949 es dero­gada por una Pro­clama Mili­tar del Gobierno Pro­vi­sio­nal de la Revo­lu­ción Liber­ta­dora , medida rati­fi­cada por la Con­ven­ción Cons­ti­tu­yente de 1957 que, mis­te­rio­sa­mente, se queda sin quó­rum cuando estaba a punto de san­cio­nar un artículo simi­lar al Nº 40, pero más drás­tico, en cuya redac­ción habían inter­ve­nido, entre otros, Julio Canesa y Juan Sábato.

    En 1958, Arturo Fron­dizi, des­pués de fir­mar los prin­ci­pa­les con­tra­tos, pro­mueve la Ley de Hidro­car­bu­ros Nº 14773 que esta­blece que son bie­nes “exclu­si­vos, impres­crip­ti­bles e inalie­na­bles del Estado Nacio­nal. Las pro­vin­cias en cuyo terri­to­rio se encuen­tren y el Terri­to­rio Nacio­nal de Tie­rra del Fuego, Antár­tica Argen­tina e Islas del Atlán­tico Sur ten­drán sobre su pro­du­cido la par­ti­ci­pa­ción que les corres­ponda de acuerdo con lo deter­mi­nado con la pre­sente ley”, y tam­bién la exclu­si­vi­dad de su explo­ta­ción para Y.P.F, ya sea en forma directa o por inter­me­dio de con­tra­tos de explo­ta­ción. En 1967, la Revo­lu­ción Argen­tina san­ciona el Decreto-Ley Nº 17319, aun vigente, que con­si­dera los hidro­car­bu­ros como bie­nes impres­crip­ti­bles e inalie­na­bles del Estado Nacional.

    Tanto la Ley 14773, como la N º 17319 otor­gan al Estado Nacio­nal el domi­nio ori­gi­na­rio como el juris­dic­cio­nal, es decir, que man­tie­nen los linea­mien­tos inser­tos en los pro­yec­tos de Yri­go­yen y Alvear y plas­ma­dos en la CN de 1949, y exclu­yen los con­tra­tos de con­ce­sión. La Ley N º 17319 supri­mió el mono­po­lio otor­gado a Y.P.F, rees­ta­ble­ciendo ese tipo de con­tra­tos, que desde la década del 80´ no se apli­can más en el mundo, salvo en nues­tro país. Uno de los argu­men­tos uti­li­za­dos por Arturo Illia para anu­lar los con­tra­tos de Fron­dizi fue con­si­de­rar­los con­ce­sio­nes encu­bier­tas, por­que es el con­ce­sio­na­rio quien decide cuánto saca, a quién y a cuánto vende y para qué vende. Son los con­tra­tos que acaba de modi­fi­car radi­cal­mente el gobierno de Evo Morales.

    Como parte de la nego­cia­ción para obte­ner su reelec­ción, el Pre­si­dente Car­los Menem acuerda con los gober­na­do­res de pro­vin­cias petro­le­ras y se ase­gura su apoyo a la cláu­sula apro­ba­to­ria de la reelec­ción inme­diata; para eso, otorga el reco­no­ci­miento de rega­lías “mal” liqui­da­das que en reali­dad esta­ban bien, y cede el domi­nio ori­gi­na­rio del sub­suelo a las pro­vin­cias. A los otros gober­na­do­res y al radi­ca­lismo pac­tista los con­forma con el ter­cer sena­dor y la asig­na­ción del carác­ter de cámara de ori­gen al Senado en el tra­ta­miento de la Ley de Coparticipación.

    De este acuerdo, nacen la Ley N º 24145 de Fede­ra­li­za­ción del Sub­suelo y Pri­va­ti­za­ción del Capi­tal Social de YPF, ya trans­for­mada en S.A. Esta ley trans­fiere el domi­nio público de los yaci­mien­tos a las pro­vin­cias en cuyo terri­to­rio se encuen­tren, inclu­yendo los situa­dos en el mar hasta una dis­tan­cia de doce millas mari­nas de la costa. Al mismo tiempo deja sus­pen­dida esa trans­fe­ren­cia del domi­nio hasta que se san­cione una nueva Ley de Hidro­car­bu­ros, cosa que hasta la fecha no suce­dió, a pesar de que las pro­vin­cias pro­duc­to­ras, reuni­das en la Orga­ni­za­ción Fede­ral de Esta­dos Pro­duc­to­res de Hidro­car­bu­ros (OFEPHI) pre­sen­ta­ron varios pro­yec­tos. Estos esta­ble­cían la modi­fi­ca­ción de gran parte de la Ley N º 17319, dejando el manejo de la polí­tica del sec­tor y la apro­pia­ción de los “res­tos” de las ren­tas no cap­ta­dos por las petro­le­ras pri­va­das, en manos de los esta­dos petro­le­ros, cir­cuns­tan­cia que no fue acep­tada por las pro­vin­cias no productoras.

    En ese inter­me­dio es san­cio­nada en 1994 la modi­fi­ca­ción a la Cons­ti­tu­ción Nacio­nal que otorga a las pro­vin­cias el domi­nio ori­gi­na­rio del sub­suelo (el domi­nio vir­tual o emi­nente), pero deja en manos del Con­greso de la Nación la potes­tad pri­va­tiva de deci­dir quién ejerce el domi­nio juris­dic­cio­nal. Este es el tema que el actual pro­yecto de Ley Corta o Ley de los Emi­ra­tos salda a favor de las pro­vin­cias petro­le­ras, o lo que es lo mismo, en favor de las mul­ti­na­cio­na­les del petró­leo que mane­jan a su antojo nues­tra polí­tica petro­lera y deri­van al exte­rior más de U$S 12.000 millo­nes anuales.

    De esta breve reseña his­tó­rica podrá obser­varse que los gran­des pre­si­den­tes de nues­tra his­to­ria ener­gé­tica como Yri­go­yen, Alvear, Perón e Illia, sin dejar de men­cio­nar a quie­nes desde José Figue­roa Alcorta hasta Raúl Alfon­sín –en el trans­curso de su man­dato– no adop­ta­ron una con­cep­ción pro­vin­cia­lista sobre la pro­pie­dad del sub­suelo. Simi­lar afir­ma­ción puede decirse de quie­nes se preo­cu­pa­ron del tema y tuvie­ron res­pon­sa­bi­li­da­des de ges­tión, como Enri­que Mos­coni, Felipe Fliess, Car­los Mada­riaga, Julio V. Canessa, Jorge New­bery, Tomás Le Bre­tón, Alonso Bal­drich, Anto­nio De Tomaso, Alfredo Pala­cios, Car­los Sán­chez Via­monte, Domingo Mer­cante, Arturo Sam­pay, Moi­sés Lebens­hon, Antu­lio Poz­zio, Ale­jan­dro Clara, Jorge del Río, Juan Sábato, Juan Maggi, Car­los Alco­nada Aram­buru y otros dig­nos compatriotas.

    Esos Pre­si­den­tes, con alti­ba­jos y dife­ren­cias, apli­ca­ron una polí­tica de Estado con con­cep­ción nacio­nal, siguiendo la línea fijada por Enri­que Mos­coni en agosto de 1929: la toma del mer­cado sig­ni­fi­caba la con­ti­nui­dad del 9 de Julio, pues es ilu­so­ria la inde­pen­den­cia polí­tica si no se obtiene la eco­nó­mica. La depen­den­cia com­ple­men­ta­ria vigente con el Impe­rio Inglés se rom­pía sola­mente desa­rro­llando nues­tra indus­tria, y para eso nece­si­tá­ba­mos pro­du­cir nues­tros pro­pios com­bus­ti­bles a tra­vés de Y.P.F. Se resigna la sobe­ra­nía si los pre­cios inter­nos de los com­bus­ti­bles no son fija­dos libre­mente por los gobier­nos de la Nación, de acuerdo a las nece­si­da­des inter­nas vin­cu­la­das al desa­rro­llo eco­nó­mico y social. Es bueno pre­gun­tar­nos en qué con­cuer­dan estos con­cep­tos con la polí­tica del Pre­si­dente Kir­ch­ner: ¿esta fede­ra­li­za­ción, nos per­mi­tirá librar­nos de las mul­ti­na­cio­na­les del petró­leo, en espe­cial de Repsol-YPF? ¿Debe­mos acep­tar que todos los com­pa­trio­tas cita­dos esta­ban equivocados?

    LA APRO­PIA­CIÓN DE LA RENTA Y EL DESA­RRO­LLO NACIONAL

    La renta petro­lera puede apro­piarse de dis­tin­tas for­mas. Cap­tu­rado en 1929 el mer­cado de los com­bus­ti­bles líqui­dos por Y.P.F., ésta comenzó a desa­rro­llarse como petro­lera inte­gral sobre la base de los recur­sos que ella misma gene­raba. En 1932, fue Agus­tín P. Justo quien creó la Direc­ción Nacio­nal de Via­li­dad y finan­ció la cons­truc­ción de cami­nos con un impuesto interno al con­sumo deno­mi­nado Fon­dos Via­les, que se apli­caba a los com­bus­ti­bles líqui­dos sobre el pre­cio de venta. En 1945 es el Pre­si­dente Perón quien aplica la misma meto­do­lo­gía tri­bu­ta­ria que Justo y crea los Fon­dos Ener­gé­ti­cos, des­ti­na­dos al desa­rro­llo de la indus­tria del gas y a la cons­truc­ción de obras hidro­eléc­tri­cas; para ello, dio naci­miento a Gas del Estado y Agua y Ener­gía Eléc­trica. Illia, al pro­yec­tar e ini­ciar el plan de las gran­des repre­sas, incre­menta los fon­dos ener­gé­ti­cos y crea el impuesto al crudo pro­ce­sado, que en un 70% era apor­tado por YPF.
    Bajo esa admi­nis­tra­ción nacio­nal, racio­nal y cen­tra­li­zada, esos recur­sos apor­ta­dos por los usua­rios de com­bus­ti­bles líqui­dos, con los apor­tes gene­ra­dos por las pro­pias empre­sas públi­cas y los deter­mi­na­dos expre­sa­mente en el Pre­su­puesto Gene­ral de la Nación , son los que per­mi­tie­ron hasta 1989, la cons­truc­ción de toda la infra­es­truc­tura vial nacio­nal y pro­vin­cial, el desa­rro­llo de la red tron­cal y de dis­tri­bu­ción interna de gas natu­ral y la cons­truc­ción de todos los com­ple­jos hidro­eléc­tri­cos exis­ten­tes. Ello sin olvi­dar la infra­es­truc­tura pro­pia de YPF, con 36 años de reser­vas de gas y 17 años de petró­leo, el desa­rro­llo tec­no­ló­gico inde­pen­diente, la acción colo­ni­za­dora sobre vas­tos terri­to­rios espe­cial­mente pata­gó­ni­cos y el finan­cia­miento –a tra­vés de los pre­cios– de sec­to­res bási­cos, tales como la agri­cul­tura, la gene­ra­ción eléc­trica de base tér­mica y el trans­porte: ferro­ca­rri­les, avia­ción comer­cial, etc. Desde la apli­ca­ción del neo­li­be­ra­lismo ener­gé­tico, que implicó la venta de las empre­sas esta­ta­les y la cesión de las ren­tas gene­ra­das, no tene­mos ni un metro más de gaso­duc­tos tron­ca­les y la incor­po­ra­ción de usua­rios al sis­tema de gas por redes se redujo en un 75 % con res­pecto a perío­dos ante­rio­res. No hemos ini­ciado nin­guna obra hidro­eléc­trica, se ago­tan las reser­vas de hidro­car­bu­ros, no se ha cons­truido un metro de red vial –salvo algu­nas auto­pis­tas en el área metro­po­li­tana– care­ce­mos prác­ti­ca­mente de ferro­ca­rri­les. Salvo por la actual con­ge­la­ción de las tari­fas domés­ti­cas de ener­gía eléc­trica y gas natu­ral y de los pre­cios de las naf­tas y el gasoil en sur­ti­dor, esta­mos some­ti­dos al pre­cio inter­na­cio­nal de las mate­rias pri­mas y pro­duc­tos petro­quí­mi­cos, de los fer­ti­li­zan­tes y los lubricantes.

    Importa seña­lar que son los argen­ti­nos de las pro­vin­cias no pro­duc­to­ras de hidro­car­bu­ros, es decir, la gran mayo­ría, quie­nes más han apor­tado al desa­rro­llo de la infra­es­truc­tura seña­lada Den­tro de un con­texto donde todos los yaci­mien­tos hidro­car­bu­rí­fe­ros han sido des­cu­bier­tos y desa­rro­lla­dos por el Estado Nacio­nal a tra­vés de la YPF pública, con la Ley en trá­mite, el 85 % de los argen­ti­nos cederá al 15 % res­tante las ren­tas que todos ayu­da­ron a crear. Por ejem­plo, varias gene­ra­cio­nes de com­pa­trio­tas que habi­tan las gran­des pro­vin­cias y tam­bién las más pobres como Misio­nes, Corrien­tes, For­mosa, Chaco y el 40 % de quie­nes viven en el Gran Bue­nos Aires, han que­dado fuera del sis­tema de gas natu­ral y, tal como están las cosas, la supera­ción de su situa­ción de mar­gi­na­li­dad depende de futu­ras y even­tua­les impor­ta­cio­nes. Acce­der a los ser­vi­cios públi­cos esen­cia­les deri­va­dos del petró­leo y el gas y con­ser­var­los, que­dará más con­di­cio­nado que en la actua­li­dad, ya sea por pre­cios o por indis­po­ni­bi­li­dad de acceso.

    El con­texto se com­plica por varias razo­nes. En todo el mundo una parte impor­tante de la renta está repre­sen­tada por las rega­lías, que en el mundo, sue­len osci­lar entre el 30 y el 50%, mien­tras que en Argen­tina el 12 % legal se ve redu­cido al 9 %, apro­xi­ma­da­mente, por la inca­pa­ci­dad de las pro­vin­cias para con­tro­lar­las y cobrar­las y la “dis­trac­ción” de la Secre­ta­ría de Ener­gía. Es común que gober­na­do­res de pro­vin­cias petro­le­ras pidan que se las liquide sobre la base del pre­cio inter­na­cio­nal y no de los pre­cios inter­nos; es claro que no les interesa la situa­ción de sus com­pa­trio­tas; por el con­tra­rio, jamás han pro­puesto el aumento del 12 % vigente, pues ello afec­ta­ría a las petro­le­ras. Incluso en el pro­yecto en cues­tión, nada se pro­pone refe­rido a un incre­mento del por­cen­taje de las rega­lías, ni a la forma de liqui­dar­las; nada que afecte a las empre­sas ha sido con­si­de­rado. Tam­bién es habi­tual que, al mismo tiempo que piden deter­mi­nar las rega­lías sobre la base de los pre­cios inter­na­cio­na­les, en algu­nas áreas que ile­gal­mente han reci­bido –lla­ma­das “en trans­fe­ren­cia”- ofre­cen a las petro­le­ras pri­va­das una rebaja de las mismas

    Dos de las pro­vin­cias petro­le­ras más impor­tan­tes, Neu­quén y Santa Cruz, tie­nen den­tro de sus terri­to­rios a los yaci­mien­tos de hidro­car­bu­ros más impor­tan­tes des­cu­bier­tos por la YPF esta­tal, es decir, por todos los argen­ti­nos; per­ci­ben ade­más de las rega­lías petro­ga­sí­fe­ras, las hidro­eléc­tri­cas, por obras finan­cia­das por los Fon­dos Ener­gé­ti­cos, es decir, por Y.P.F. Por otra parte, son tam­bién los com­pa­trio­tas que habi­tan en la pro­vin­cia de Bue­nos Aires quie­nes más apor­tan al Tesoro Nacio­nal y, a tra­vés de la copar­ti­ci­pa­ción fede­ral, esos fon­dos son deri­va­dos a pro­vin­cias de menor desa­rro­llo, entre las que se encuen­tran las petro­le­ras. De esta forma, las desigual­da­des entre los argen­ti­nos se poten­cian. Asi­mismo, aque­llas situa­das en zonas frías gozan de la exen­ción del ITC (Impuesto a la Trans­fe­ren­cia de Com­bus­ti­bles), de pre­cios sub­si­dia­dos del gas natu­ral y de una casi inexis­ten­cia de peajes.

    CUES­TIO­NES ESTRATÉGICAS

    El mundo observa hoy el desa­rro­llo de dos con­flic­tos béli­cos en los que están invo­lu­cra­dos, por un lado los paí­ses más gran­des, en espe­cial la poten­cia hege­mó­nica y los res­tan­tes inte­gran­tes del G7, más Rusia y China; por el otro, están algu­nas de las nacio­nes que poseen las reser­vas de hidro­car­bu­ros más impor­tan­tes del pla­neta –con la excep­ción de Venezuela-.en su mayo­ría situa­dos en Oriente Medio y Asia Central,

    Al mismo tiempo, estu­dios de téc­ni­cos inde­pen­dien­tes sitúan en los pró­xi­mos diez años el momento en que se alcance el tope de pro­duc­ción de petró­leo y gas y, con­si­guien­te­mente, el inicio de la caída de la pro­duc­ción, en forma cons­tante, den­tro de un hori­zonte final sito en los pró­xi­mos 50 ó 60 años. Es impor­tante des­ta­car que en los últi­mos treinta años no se han des­cu­bierto gran­des yaci­mien­tos y sólo se repone lo que se con­sume; al mismo tiempo el con­sumo está en aumento, no sola­mente por las deman­das de los EEUU, sino que el peso de China e India es cada día más impor­tante. Pen­se­mos que le debe­mos a la indus­tria petro­quí­mica cerca de cua­tro mil pro­duc­tos que hacen a nues­tra vida social, ade­más del 80 % de los com­bus­ti­bles que uti­li­za­mos para gene­rar ener­gías y faci­li­tar el trans­porte. Más del 30 % de la pro­duc­ción del agro depende de los fer­ti­li­zan­tes y ese por­cen­taje tiende a cre­cer. Este pano­rama crí­tico nos hace supo­ner con alto grado de cer­teza que el con­cepto “pre­cio inter­na­cio­nal” va a ser pau­la­ti­na­mente des­pla­zado por el con­cepto “segu­ri­dad”, que se puede tra­du­cir en que aun­que desee­mos com­prar y ten­ga­mos los recur­sos para hacerlo, nadie nos va a que­rer vender.

    Con el pano­rama des­cripto se entiende la preo­cu­pa­ción de todas las nacio­nes del mundo, con excep­ción de Argen­tina, por pre­ver sus abas­te­ci­mien­tos futu­ros. Seguir con­si­de­rando a los hidro­car­bu­ros como vul­ga­res com­mo­di­ties , como lo hace la Admi­nis­tra­ción Kir­ch­ner , siguiendo los difun­di­dos con­se­jos de los petro­le­ros extran­je­ros y sus per­so­ne­ros nati­vos, es un acto de irres­pon­sa­bi­li­dad. Den­tro de esta tónica de igno­ran­cia y corrup­ción es que se debe enten­der el pro­yecto que está actual­mente en tra­ta­miento legislativo

    Cuando todos los indi­ca­do­res nos mues­tran el fra­caso del modelo ener­gé­tico libe­ral, más se acre­cien­tan las accio­nes guber­na­men­ta­les para man­te­nerlo, a costa de los ingre­sos de todos los argen­ti­nos. La reciente norma de des­gra­va­cio­nes para la explo­ra­ción –un pre­mio a los res­pon­sa­bles de no haber inver­tido– la ley de des­gra­va­ción a las obras en infra­es­truc­tura, la firma de con­tra­tos secre­tos ubi­ca­dos den­tro de la moda­li­dad de los lla­ma­dos “de par­ti­ci­pa­ción”, donde los pri­va­dos van a des­gra­var el riesgo minero y man­te­ner un alto por­cen­tual del capi­tal de la UTE que inte­gran con ENARSA, la insu­fi­cien­cia de las redes tron­ca­les de gas natu­ral y ener­gía eléc­trica, la situa­ción crí­tica de la gene­ra­ción de ener­gía, la cre­ciente demanda insa­tis­fe­cha de gas natu­ral y de com­bus­ti­bles líqui­dos y, espe­cial­mente la alar­mante caía de la pro­duc­ción y las reser­vas de gas natu­ral y petró­leo, per­mi­ten ase­gu­rar que en los pró­xi­mos años per­de­re­mos nues­tro abas­te­ci­miento logrado a fines de la década de los 80 ´. Vol­ve­re­mos a ser un país impor­ta­dor –mien­tras poda­mos hacerlo– y el pre­cio inter­na­cio­nal se irá incor­po­rando a nues­tra vida eco­nó­mica familiar.

    Los pro­ble­mas ener­gé­ti­cos del mundo son tra­ta­dos por las máxi­mas auto­ri­da­des de cada país: pre­si­den­tes o pri­me­ros minis­tros, y secre­ta­rios de ener­gía y de defensa. Pen­sar que este tipo de pro­ble­mas pue­den ser tra­ta­dos por gober­na­do­res, adquiere nive­les de insen­sa­tez alar­man­tes. Nadie ha visto al Gober­na­dor de Texas inter­ve­nir en estas cues­tio­nes. Sola­mente las auto­ri­da­des nacio­na­les deben ocu­parse del tema, tanto de la defi­ni­ción de la polí­tica interna como de las rela­cio­nes polí­ti­cas y comer­cia­les con el exte­rior. Por ejem­plo, ¿qué hará el Estado nacio­nal si el Gober­na­dor Sobisch decide, basán­dose en su pro­pia e incons­ti­tu­cio­nal Ley Pro­vin­cial de Hidro­car­bu­ros, ven­der su gas al exte­rior y no a las demás pro­vin­cias argentinas?

    CUES­TIO­NES CONS­TI­TU­CIO­NA­LES Y LEGALES

    El indi­si­mu­lado apuro con que el pro­yecto es tra­tado en el Con­greso Nacio­nal delata la inten­ción de no dis­cu­tir; de esta forma se evi­tan con­si­de­rar otros aspec­tos cons­ti­tu­cio­na­les. En efecto, el pro­yecto en cues­tión está basado en un pacto reciente lla­mado Acuerdo Fede­ral de Hidro­car­bu­ros, sus­cripto entre las pro­vin­cias pro­duc­to­ras y el Estado Nacio­nal, que no es otra cosa que un acuerdo donde los bene­fi­cia­rios del esfuerzo de varias gene­ra­cio­nes de argen­ti­nos se apro­pian de las riqueza gene­ra­das por bie­nes comu­nes. Se arro­gan ade­más la potes­tad de crear una Comi­sión Legis­la­tiva Petro­lera, de la que se excluye al resto de las pro­vin­cias. En otras pala­bras; la mate­ria hidro­car­bu­rí­fera es un tema pri­va­tivo de los esta­dos pro­duc­to­res; ergo, las pro­vin­cias refi­na­do­ras, en espe­cial Bue­nos Aires y Santa Fe, que no revis­ten el carác­ter de pro­duc­to­ras, no tie­nen nada que opi­nar, al igual que aque­llas que sola­mente son con­su­mi­do­ras. Cabe recor­dar que en los pro­yec­tos modi­fi­ca­to­rios de la Ley N º 17319, pre­pa­ra­dos por la OFEPHI, se creaba un Ente Fede­ral inte­grado casi total­mente por los repre­sen­tan­tes de las pro­duc­to­ras, que regla­men­taba todo lo refe­rido a la refi­na­ción y a la comer­cia­li­za­ción; por ejem­plo, las esta­cio­nes de ser­vi­cios de la Capi­tal Fede­ral debían ajus­tarse a nor­mas emi­ti­das por las pro­vin­cias pro­duc­to­ras. Así como la igual­dad de las pro­vin­cias está garan­ti­zada por el Senado y, supues­ta­mente, la igual­dad de los ciu­da­da­nos lo está en la Cámara de Dipu­tados; en el tema hidro­car­bu­rí­fero habrá pro­vin­cias más igua­les que otras. Ten­dre­mos emi­ra­tos y pro­vin­cias pobres; en la reali­dad, des­a­pa­re­ce­rán las Pro­vin­cias Uni­das del Río de la Plata, como nos llama la Constitución.

    De ser san­cio­nado el pro­yecto de Ley Corta, y pro­du­cida legal­mente la “reti­rada” del Estado Nacio­nal de sus tareas de con­trol –que hoy son con­cu­rren­tes con las de las pro­vin­cias y que no son ejer­ci­das por nin­guno de los dos esta­men­tos– dejará a los ciu­da­da­nos de las res­tan­tes juris­dic­cio­nes sin defensa ante una apli­ca­ción de una explo­ta­ción irra­cio­nal de los hidro­car­bu­ros, que nada tiene que ver con “ la uti­li­za­ción racio­nal de los recur­sos natu­ra­les ” pre­vista en el Art. 41 de la CN , ni con la exi­gen­cia fijada por ese mismo artículo, de que “ las acti­vi­da­des pro­duc­ti­vas satis­fa­gan las nece­si­da­des pre­sen­tes sin com­pro­me­ter las de las gene­ra­cio­nes futuras ”.

    Debe­mos pre­gun­tar­nos como harán las pro­vin­cias para audi­tar a las petro­le­ras, infi­ni­ta­mente más pode­ro­sas que ellas; más aún cuando no han sido capa­ces de con­tro­lar ni la pro­duc­ción, ni el ven­teo, ni la depre­da­ción. ¿Cómo con­tro­la­ran, por ejem­plo, la limi­ta­ción a la acu­mu­la­ción de con­tra­tos de explo­ra­ción y de explo­ta­ción? No debe­mos olvi­dar que los pue­blos indí­ge­nas verán más difi­cul­tada su par­ti­ci­pa­ción en las ges­tio­nes refe­ri­das a la explo­ta­ción de los recur­sos natu­ra­les que los afecten.

    El tema de las expor­ta­cio­nes no es menor; ¿quién las auto­ri­zará? ¿Quién deter­mi­nará si esta­mos auto­abas­te­ci­dos? Recor­de­mos que actual­mente todas las expor­ta­cio­nes resul­tan vio­la­to­rias de la CN, por los párra­fos del Art. 41 recién copia­dos y por la obli­ga­ción esta­ble­cida en el Preám­bulo de “pro­veer a la defensa nacio­nal”. ¿Podrá el PEN sus­pen­der las expor­ta­cio­nes o fijar cupos pro­duc­ti­vos, ya que estos temas son pro­pios de la defensa de la Nación? La Ley de Hidro­car­bu­ros sola­mente per­mite expor­tar exce­den­tes, lógi­cos en el caso de los com­bus­ti­bles líqui­dos, pero exige para hacerlo que este­mos auto­abas­te­ci­dos. En cual­quier país sen­sato para con­si­de­rar logrado el auto­abas­te­ci­miento se estima un hori­zonte de reser­vas no menor a los treinta años, límite muy supe­rior a los exis­ten­tes en Argen­tina, que ade­más están en caída libre; hoy no esta­mos auto­abas­te­ci­dos y segui­mos expor­tando, ¿Qué pasará si un nuevo gobierno deter­mina el cese de las ven­tas exter­nas? Más aún, en el caso del gas natu­ral, el 38 % de los habi­tan­tes no accede a sus redes y el bien sus­ti­tuto, el GLP,- es de pre­cio libre pues no está con­si­de­rado un ser­vi­cio público y cuesta un 800 % más; ¿Qué pasará si, por ejem­plo, Neu­quén decide ven­der a Chile y no a las pro­vin­cias del NEA?

    Por más que la legis­la­ción mene­mista lo nie­gue – mediante decre­tos des­re­gu­la­do­res de 1989, leyes orgá­ni­cas de la indus­tria del gas y de la ener­gía eléc­trica en cuanto hace a los sec­to­res de pro­duc­ción y gene­ra­ción, ley del GLP– la reali­dad nos mues­tra que esas acti­vi­da­des son un ser­vi­cio público esen­cial. Sos­te­nía Arturo Illia en su decreto de anu­la­ción Nº 744/63, “Que se hace nece­sa­rio inves­tir a la explo­ta­ción de los yaci­mien­tos de hidro­car­bu­ros, direc­ta­mente vin­cu­la­dos a la satis­fac­ción regu­lar y con­ti­nua de una nece­si­dad colec­tiva, del carác­ter de un ser­vi­cio público”. Arturo Sam­pay, en el Informe Des­pa­cho de la mayo­ría sobre la Cons­ti­tu­ción Nacio­nal de 1949 expre­saba: “ Por­que la nacio­na­li­za­ción o esta­ti­za­ción de los ser­vi­cios públi­cos –que es lo mismo– al suplan­tar el espí­ritu y la orga­ni­za­ción capi­ta­lista de su ges­tión, per­mite fijar el pre­cio y la dis­tri­bu­ción del ser­vi­cio no en pro­cura del lucro pri­vado, sino por cri­te­rios de uti­li­dad social, pues hoy el con­cepto de ser­vi­cio público se iden­ti­fica con todas las acti­vi­da­des pro­duc­to­ras de bie­nes reque­ri­dos por el con­junto de la pobla­ción, cada vez más nume­ro­sos gra­cias al pro­greso de la técnica…. ”.

    Basta una sim­ple lec­tura para ver que las mani­fes­ta­cio­nes del PEN y el con­te­nido del pro­yecto de Ley Corta son total­mente con­tra­rios a los tex­tos de Illia y Sam­pay; hoy, la Admi­nis­tra­ción Kir­ch­ner deja en manos de gober­na­do­res ines­cru­pu­lo­sos la admi­nis­tra­ción del bien más pre­ciado del que dis­po­ne­mos los argen­ti­nos. De un mer­cado oli­go­pó­lico cen­tra­li­zado, pasa­re­mos a un mer­cado de simi­la­res carac­te­rís­ti­cas, pero federalizado.

    En las cir­cuns­tan­cias seña­la­das, no pode­mos dejar de recor­dar las pala­bras que el Gral. e Inge­niero Alonso Bal­drich pro­nun­ciara en 25 de junio de 1927: “¿Cómo podría sos­te­nerse, dada la inca­pa­ci­dad téc­nica y finan­ciera de las pro­vin­cias, que ellas pudie­ran explo­tar esta com­pleja, difí­cil grande e impor­tante indus­tria del petró­leo? Se verían obli­ga­das a entre­gar­los a las com­pa­ñías extran­je­ras, como ya sucede en el Norte y, entre éstas y la Nación, es cues­tión de cor­dura y patrio­tismo con­tra­tar con la Nación, evi­tando que, con­ver­tido en oro negro, emi­gre la riqueza que per­te­nece al país.”

    Bue­nos Aires, 30 de noviem­bre de 2006

  3. 3 tito en el Caribe

    A pesar de todo lo que se diga, AL PAIS, LO HICIE­RON Mier.….…., los mis­mos que vota­ron por este sis­tema corrupto y que cie­rran los OJOS, Cuando un Dic­ta­dor­zuelo extran­jero, le regala a Mara­dona una millo­nada, para mon­tar una tra­ge­dia, MAR­XISTA en Mar del Plata.” K “, tam­bién es cóm­plice, de todo eso. No solo Ven­die­ron al PAIS, tam­bién per­mi­ten a extran­je­ros, Aven­tar su resen­ti­miento, con­tra los ARGEN­TI­NOS, en su pro­pia casa, y ser com­pli­ces de el arribo de esos extran­je­ros, en avio­nes fle­ta­dos desde el Caribe, para refor­zar, según ellos afir­ma­ron. Argen­tina, como muchos dicen es Grande, pero recor­dar que EL TITA­NIC, tam­bién lo era.

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