Adoctrinamiento

Juan AlberdiAde­más de las enga­ño­sas noti­cias que pre­sen­tan la situa­ción argen­tina poco menos que con halago, se soporta un insis­tente adoc­tri­na­miento con­tra­cul­tu­ral y anti­so­cial que brega por el inter­na­cio­na­lismo y la acep­ta­ción de aje­nas sobe­ra­nías bur­lando el sen­ti­miento de nues­tros ori­gi­na­rios cons­ti­tu­yen­tes.
Si bien adver­ti­mos que tam­bién desde el año 1983 la Cons­ti­tu­ción Nacio­nal fue reite­ra­da­mente vio­len­tada o gene­ral­mente incum­plida, salvo en algu­nos aspec­tos de inte­rés para las pre­ben­das de la oli­gar­quía polí­tica en acción, se observa que las omi­sio­nes de la Ley Fun­da­men­tal se inten­si­fi­ca­ron mediante una ver­da­dera cons­truc­ción de per­ver­sión nor­ma­tiva, que hasta llegó a trans­gre­dir la última reforma de 1994 lograda mediante el espu­rio acuerdo cono­cido como Pacto de Olivos.

Esta modi­fi­ca­ción de fina­les del siglo XX res­pecto a con­cep­tos e intere­ses polí­ti­cos, que en opi­nión de los con­ven­cio­na­les refor­ma­do­res exi­gían ser supe­ra­dos, tam­poco logró que el “ins­tru­mento repu­bli­cano” afir­mara su auto­ri­dad e imperio.

La reali­dad rela­tada no puede asom­brar a nin­gún lúcido obser­va­dor, habida cuenta que no fue prio­ri­dad en aquel enton­ces esta­ble­cer un Estado justo, libre y sobe­rano; ni siquiera res­pe­tar como pre­misa el bien común de los gober­na­dos. Más bien se ensayó en forma super­la­tiva la mani­pu­la­ción de la “volun­tad elec­to­ral”, que desde enton­ces resul­ta­ría esta­fada sin mesura “con actua­li­zada nor­ma­tiva” por una par­ti­do­cra­cia inú­til, corrupta y ajena al sen­tir nacional.

Mediante extra­via­dos dere­chos garan­ti­dos se lle­ga­ron a movi­li­zar volun­ta­des a favor de inten­cio­na­les alte­ra­cio­nes en la cali­fi­ca­ción de los modos de vida, la com­pren­sión de los hechos his­tó­ri­cos, los valo­res jurí­di­cos, la apre­cia­ción de las rela­cio­nes eco­nó­mi­cas y la ter­gi­ver­sa­ción de crio­llas tra­di­cio­nes; hacién­dose de la edu­ca­ción, la publi­ci­dad y la pro­pa­ganda medios de adoc­tri­na­miento para una desin­te­gra­dora contracultura.

Pre­fe­ren­cia­les víc­ti­mas resul­tan la niñez en sus pri­ma­rios nive­les esco­la­res así como el resto de la juven­tud en sus dis­tin­tas ins­tan­cias edu­ca­ti­vas, que for­za­das a pre­sen­ciar y par­ti­ci­par como “audien­cias cau­ti­vas” hasta en even­tos recor­da­to­rios de la vio­len­cia que repri­mió al terro­rismo y la gue­rri­lla filo­mar­xista, son influen­cia­dos con rela­tos ama­ña­dos man­te­nién­dose en igno­ran­cia las cau­sas de aque­llos tre­men­dos enfren­ta­mien­tos. Se busca, de este modo, man­te­ner vigente y aún pro­du­cir sen­ti­mien­tos de ven­ganza en gene­ra­cio­nes que por situa­ción y cir­cuns­tan­cias no están en capa­ci­dad de enten­der los “deli­rios ase­si­nos” de mili­tan­tes y sim­pa­ti­zan­tes de la izquierda revo­lu­cio­na­ria seten­tista del siglo pasado, ni mucho menos com­pren­der sus nefas­tas consecuencias.

La sen­sa­tez del abo­gado y gene­ral Manuel Bel­grano, pró­cer de nues­tra gesta inde­pen­dien­tista, supo en su tiempo expre­sar ante simi­lar situa­ción: “Nues­tros patrio­tas están reves­ti­dos de pasio­nes, y en par­ti­cu­lar, la de la ven­ganza; es pre­ciso con­te­nerla y pedir a Dios que la des­tie­rre, por­que de no, esto es de nunca aca­bar y jamás vere­mos la tranquilidad.”

Su acer­tado pen­sa­miento podría aún orien­tar el pre­sente y pro­yec­tar un futuro de paz, dicha y pros­pe­ri­dad, si gober­nan­tes y diri­gen­tes se dis­pu­sie­ran a reva­lo­ri­zar el fun­da­mento repu­bli­cano que nues­tro Preám­bulo cons­ti­tu­cio­nal señala como “Unión Nacio­nal”. No lograrlo nos con­dena a un incierto porvenir.

Bue­nos Aires, 30 de noviem­bre de 2006

Autor: Lic. Claudio Valdez

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Un comentario en “Adoctrinamiento”  

  1. 1 Matilde del Carmen Masats

    Cri­ti­ca­mos a los EEUU , pero ellos no refor­man la Cons­ti­tu­cion , por cada pre­si­dente que asume . La res­pe­tan y punto , del color poli­tico que fuere . Sería como trai­cio­nar a la patría. ¿ Noso­tros la trai­cio­na­mos? sera poco nivel inte­lec­tual de los man­da­ta­rios las enmien­das que le agre­gan , des­pues se lamen­tan. Estan reves­ti­dos de inmo­ra­li­dad ya que gobier­nan para el bolsillo.

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