Cómo destruir un país en cinco lecciones

Nestor KirchnerK se encuen­tra en una posi­ción en la que ya no encuen­tra res­paldo de nin­gún sec­tor: no apoya los cor­tes de ruta aun­que tam­poco los repri­mirá, cortó el diá­logo con Tabaré Váz­quez en Uru­guay, el Banco Mun­dial apoya a la empresa Bot­nia en su empren­di­miento y los medios no dejan de adver­tirle que sus ges­tio­nes están fra­ca­sando (cosa por la cual salió a cri­ti­car­los). ¿Hasta dónde piensa lle­var su sober­bia K? ¿Acaso real­mente pre­tende que­darse com­ple­ta­mente solo y sin dar pie en el con­flicto?“
Este nuevo capí­tulo de “La Gue­rra de las Pape­le­ras”, aun­que como dije en un artículo ante­rior habría que comen­zar a lla­marlo “La Gue­rra de las Inver­sio­nes”, nos mues­tra la forma en que se puede des­truir un país y defe­nes­trarlo ante la opi­nión mundial.

La escasa visión polí­tica inter­na­cio­nal de un pre­si­dente acos­tum­brado a ser el “patrón de estan­cia” en su pro­vin­cia natal, Santa Cruz, ha metido a la Argen­tina en una encru­ci­jada de muy difí­cil salida, y el costo que está pagando este país, a nivel inter­na­cio­nal, es dema­siado grande e inme­re­cido para su pueblo.

Por capri­cho, por creer que con cua­tro gri­tos y una pre­po­teada se asus­ta­ría al Uru­guay y que su gobierno acep­ta­ría todas las impo­si­cio­nes de un dic­ta­dor popu­lista, la Argen­tina está atra­ve­sando por uno de sus peo­res momen­tos en la cre­di­bi­li­dad del mundo civilizado.

El inicio de todo este con­flicto comenzó por la demente nece­si­dad de que el gobierno argen­tino ganara las pasa­das elec­cio­nes legis­la­ti­vas en la pro­vin­cia de Entre Ríos. Con una cor­tí­sima visión de las con­se­cuen­cias futu­ras, Nés­tor Kiche­nette le dio carta blanca al Gober­na­dor entre­rriano, el “inco­rrup­ti­ble” Jorge Busti, y éste “arrió” a un pequeño, ignoto y tran­quilo gru­pito de ambien­ta­lis­tas de su pro­vin­cia y de la nada generó una causa pro­vin­cial con­tra la ins­ta­la­ción de dos pape­le­ras en Fray Bentos.

Luego de que “el inco­rrup­ti­ble” creara a Fran­kes­tein, con­ti­núo uti­li­zán­dolo, pero más que nada por des­pe­cho al no poder con­se­guir la radi­ca­ción de Bot­nia en su pro­vin­cia por sus exa­ge­ra­dos pedi­dos de “rein­te­gro”. El mons­truo comenzó a auto­ali­men­tarse. La irrup­ción, por nece­si­da­des pura­mente mone­ta­rias, de Green­peace al espec­táculo, infló más y más al mons­truo hasta tal punto de que llegó a ser incon­tro­la­ble para su crea­dor y para el pro­pio pre­si­dente argentino.

Humor Polí­tico

Llegó un momento en que los pedi­dos de los ambien­ta­lis­tas gua­le­guay­chu­ce­ros se hicie­ron tan irra­zo­na­bles que pare­cían que­rer mane­jar las rela­cio­nes exte­rio­res argen­ti­nas, y exi­gían deman­das que nin­gún pre­si­dente en su sano jui­cio podría con­ce­der. Sin embargo, siem­pre tra­tando de con­so­li­dar su pírrico poder, y mirando sola­mente las posi­bles ven­ta­jas que logra­ría para su reelec­ción, Nés­tor Kiche­nette les daba la razón en sus recla­mos y los inci­taba a con­ti­nuar la lucha.

A pesar de que Uru­guay siem­pre man­tuvo una acti­tud nego­cia­dora y exten­dió su mano para lograr un acuerdo nego­ciado, el pre­si­dente argen­tino, sen­tado en su omni­po­ten­cia nacio­nal y cre­yendo que esa misma omni­po­ten­cia se con­ti­nua­ría a nivel regio­nal, siguió fogo­neando el irra­zo­na­ble enfrentamiento.

Amén de que los aná­li­sis y estu­dios pre­vios rea­li­za­dos por las empre­sas Bot­nia y ENCE, refren­da­dos por tres estu­dios de impacto ambien­tal del Banco Mun­dial, ase­gu­ra­ban feha­cien­te­mente que las plan­tas emi­ti­rían una con­ta­mi­na­ción muy por debajo de los patro­nes mun­dial­mente acor­da­dos, el “patrón de estan­cia” Kir­ch­ner man­tuvo su pos­tura de “gano o gano”.

Como el pri­mer estu­dio no fue favo­ra­ble a las pre­ten­sio­nes de los terro­ris­tas pique­te­ros, exi­gie­ron al Banco Mun­dial la rea­li­za­ción de uno nuevo. Debido a la impor­tan­cia que el mundo le está dando a la con­ta­mi­na­ción ambien­tal, el banco realizó un nuevo estu­dio que vol­vió a resul­tar favo­ra­ble a la ins­ta­la­ción de las plantas.

Por­que este nuevo estu­dio no con­tem­plaba las aspi­ra­cio­nes de los pique­te­ros gua­le­guay­chu­ce­ros, el gobierno argen­tino alegó par­cia­li­dad por parte del Banco Mun­dial y exi­gió un ter­cero que fuera efec­tuado por una empresa inde­pen­diente. Pacien­te­mente el orga­nismo acce­dió, y los resul­ta­dos de este ter­cer aná­li­sis que todos cono­ce­mos, ter­minó con el otor­ga­miento del prés­tamo a las empresas.

El ofre­ci­miento de nues­tro país para el con­trol con­junto de las plan­tas, fue recha­zado infan­til­mente por el gobierno argen­tino, y demos­tró al mundo entero que éste no tiene nin­guna inten­ción en solu­cio­nar el dife­rendo, y sólo quiere hacer su capricho.

Todas estas idas y veni­das, todas estas iló­gi­cas e his­té­ri­cas pre­ten­sio­nes, es muy pro­ba­ble que hayan can­sado a los direc­ti­vos del Banco Mun­dial e influido en su deci­sión final de con­ce­der los prés­ta­mos por una aplas­tante mayoría.

Lo peor está por venir

Al no ponerle freno el gobierno argen­tino al mons­truo creado por “el Inco­rrup­ti­ble” Busti, la situa­ción de ahora en más va a con­ti­nuar en una desen­fre­nada esca­lada de agre­sio­nes hacia nues­tro país.

Los terro­ris­tas pique­te­ros de Gua­le­guay­chú, desai­ra­dos por la deci­sión del Banco Mun­dial, estu­dian la posi­bi­li­dad de cor­tar los tres puen­tes inter­na­cio­na­les que unen Argen­tina con nues­tro país. “Vamos a endu­re­cer la lucha hasta que Bot­nia se vaya de Fray Ben­tos (…) ya tene­mos que pen­sar en cor­tar los puen­tes en Colón y en Con­cor­dia, de modo que no quede paso terres­tre hacia el Uruguay”.

¿Qué medi­das toma­rán Bra­sil, Chile y Para­guay que uti­li­zan esos puen­tes inter­na­cio­na­les para su comer­cio intra­zo­nal? ¿Qué deci­sión tomará nues­tro bie­na­mado MER­CO­SUR, ante el incum­pli­miento al dic­ta­men del Tri­bu­nal de Controversias?

Más aún, qué medi­das tomará el Tri­bu­nal de La Haya por­que el corte de un solo puente es un argu­mento en con­tra de la posi­ción Argen­tina por lo que el corte de los tres puen­tes y la inco­mu­ni­ca­ción de nues­tro país, prác­ti­ca­mente sería la con­fir­ma­ción de un fallo favo­ra­ble para la posi­ción uruguaya.

Pero ahí no para la cosa. Irra­cio­nal e infan­til­mente, sin impor­tarle para nada la liber­tad de comer­cio que pro­clama la Cons­ti­tu­ción Argen­tina, el dipu­tado pro­vin­cial de Entre Ríos, el radi­cal Osvaldo Fer­nán­dez pre­sentó un pro­yecto de ley para prohi­bir la expor­ta­ción de rolli­zos de madera hacia nues­tro país, cre­yendo que con eso evita que lle­gue mate­ria prima a las fábri­cas de celu­losa, y la Cámara Legis­la­tiva entre­rriana se apresta a aprobarlo.

Lo que no com­prende Osvaldo “Adolf” Fer­nán­dez por su falta de capa­ci­dad, es que si se aprueba su pro­yecto de ley no va a salir per­ju­di­cada la planta de Bot­nia, por­que en nues­tro país, y en Bra­sil y Para­guay, existe la sufi­ciente mate­ria prima como para ali­men­tar su pro­duc­ción durante varios años. Los que sí se van a per­ju­di­car van a ser los pro­pios votan­tes de Osvaldo “Adolf” Fer­nán­dez, que pue­den ven­der su pro­duc­ción a un com­pra­dor que está muy cer­cano (Bot­nia) y man­te­ner un inter­cam­bio comer­cial favo­ra­ble para Argen­tina, y pro­ba­ble­mente incre­men­tar la oferta de tra­bajo en la pro­vin­cia de Entre Ríos.

Todas estas estu­pi­de­ces per­ge­ña­das por la envi­dia “de lo que deja­ron esca­par, por angu­rrien­tos”, son publi­ca­das por los prin­ci­pa­les medios inter­na­cio­na­les y causa asom­bro en el mundo entero la sarta de dis­pa­ra­tes a la que pue­den lle­gar las auto­ri­da­des de un país que, hasta ahora, han res­pe­tado. Pero la inep­ti­tud, inope­ran­cia, arro­gan­cia, y falta de auto­ri­dad del Pre­si­dente Argen­tino, está des­tru­yendo lo que otros pre­si­den­tes durante más de cien años fue­ron creando: la cre­di­bi­li­dad Argen­tina ante el mundo y el res­peto que los otros paí­ses le tenían.

Por eso el mundo aplaude a David, y repu­dia a Goliat.

Como colo­fón a esta chá­chara pseudo-editorialista que se me ocu­rrió escri­bir, per­mí­ta­seme trans­cri­bir tex­tual­mente un párrafo de un artículo de Informe 24: “Apro­bado el cré­dito del Banco Mun­dial, K se encuen­tra en una posi­ción en la que ya no encuen­tra res­paldo de nin­gún sec­tor: no apoya los cor­tes de ruta aun­que tam­poco los repri­mirá, cortó el diá­logo con Tabaré Váz­quez en Uru­guay, el Banco Mun­dial apoya a la empresa Bot­nia en su empren­di­miento y los medios no dejan de adver­tirle que sus ges­tio­nes están fra­ca­sando (cosa por la cual salió a cri­ti­car­los). ¿Hasta dónde piensa lle­var su sober­bia K? ¿Acaso real­mente pre­tende que­darse com­ple­ta­mente solo y sin dar pie en el conflicto?”

Fuente: Informa Uruguay

Autor: Alvaro Kröger

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5 Comentarios en “Cómo destruir un país en cinco lecciones”  

  1. 1 luis nogues

    uy buen articulo. Es hora de ir sepa­rando la paja del trigo y dejar en claro que lo que menos interesa en esto es el famoso Bal­nea­rio y el posi­ble olor que pudiera des­pe­dir la pape­lera. Lo que esta en juego (o mejor dicho, se per­dio en este juego) es la posi­bi­li­dad de que noso­tros hubie­ra­mos tenido a Bot­nia. Creo que esta empresa eli­gio el pais mas serio.
    Y si no somos serios, por favor leer el articulo al cual estoy haciendo comentarios.

  2. 2 BetoMvit

    La Cale­sita Argentina.

    Autor: Lic. Gus­tavo Adolfo Bunse.

    La mayo­ría de la gente no se da cuenta del sal­va­jismo polí­tico reinante.

    Una mino­ría sig­ni­fi­ca­tiva, en cam­bio, acaso se da cuenta de eso, pero actúa como si le impor­tara real­mente un bledo.

    Entre todos ellos, se halla la masa crí­tica de los que votan en este país y que así, van mar­cando nues­tro des­tino eli­giendo por el método de “prueba y error” entre la caterva de sátra­pas que inte­gra la diri­gen­cia política.

    De allí –de ese reser­vo­rio– en los últi­mos 23 años sólo vie­nen saliendo inú­ti­les, corrup­tos, imbé­ci­les, medio­cres o salvajes.

    La mayo­ría de la gente per­ma­nece indi­fe­rente o per­pleja ante las tra­pa­ce­rías o sal­va­ja­das polí­ti­cas de cual­quier estilo y las con­si­dera algo con­na­tu­ral con el uso del poder.

    Se cree, de buena fe, que la dis­cre­cio­na­li­dad en el uso del gobierno es algo abso­lu­ta­mente com­pren­si­ble y pro­pio de nues­tros sistemas.

    Todos se jus­ti­fi­can luego, sus­cri­biendo el desen­canto y acep­tando el error.

    La mayo­ría de la gente, no tiene siquiera tiempo para saber qué hacer con esto.

    Ni se da cuenta tam­poco que la tie­rra es un pla­neta que se des­plaza por su órbita en el espa­cio a 29,7 kiló­me­tros por segundo.

    Es decir, a 29,7 kiló­me­tros por segundo vamos via­jando todos como en una cale­sita. Tam­bién usted y yo.

    Y en ese vuelo, van con noso­tros tam­bién los des­a­pa­re­ci­dos como López, los muer­tos de ham­bre, los pre­si­den­tes inú­ti­les, los pique­te­ros pre­mia­dos, los con­tro­la­do­res de pre­cios, los reelec­cio­nis­tas de por vida, los arre­pen­ti­dos, los sena­do­res corrup­tos, los secues­tra­do­res, los expor­ta­do­res de soja, los chi­nos que ya no la quie­ren com­prar, los mono­tri­bu­tis­tas, los imbé­ci­les, los ideó­lo­gos de la pata­go­nia, los car­pe­ta­zos, los tra­ves­tís polí­ti­cos, el monarca, su esposa y todos los tráns­fu­gas de la moral que lle­ga­ron al gobierno junto con ellos.

    A todas estas per­so­nas las acom­pa­ñan en ese vuelo increí­ble, los inver­so­res que pre­fie­ren a Chile, los nega­do­res de la cri­sis ener­gé­tica, los empre­sa­rios que le temen al Gobierno y se arras­tran a sus pies, la DGI apre­tando gente por opi­nar dife­rente, las y las encues­tas muy tru­chas de Artemiópolis.

    Via­jan todos: La Cons­ti­tu­ción molida a pata­das por los 300 decre­tos de nece­si­dad y urgen­cia, el sar­có­fago bru­ñido de todas las ins­ti­tu­cio­nes de la Repú­blica, la segu­ri­dad jurí­dica en coma, los asal­ta­dos anó­ni­mos de todos los días, los cul­pa­bles de la bomba de la AMIA, la decla­ra­ción jurada de bie­nes de la fami­lia Kir­ch­ner, el impuesto al che­que, los 16 gober­na­do­res com­pra­dos por 20 dine­ros, los super­po­de­res pro­rro­ga­dos hasta el año 2008, el cadá­ver mano­seado de Perón y el rimel negro de Cristina.

    Todos, sin excep­ción, van a 29,7 kiló­me­tros por segundo en la cale­sita espa­cial argentina.

    No se salva nadie.

    Pero el sueño de nobleza, la Patria ó acaso los res­tos de ella, per­ma­ne­cen incó­lu­mes sin que los afecte el vér­tigo de ese viaje alu­ci­nante, sin que las par­tí­cu­las del viento solar les pro­duz­can el des­gaste de locura que ha dejado a los seres huma­nos en este país en estado de estu­pi­dí­simo cró­nico ó de cri­mi­na­li­dad latente.

    El arte, el talento, la soli­da­ri­dad y la tem­planza en las socie­da­des como la nues­tra no están en nin­gún escaño del Con­greso, ni tam­poco en los bol­si­llos de Julio De Vido, via­jando a esa velo­ci­dad infinita.

    La hones­ti­dad y la nobleza de los idea­les no están en ese viaje cir­cu­lar y alucinante.

    Están quie­tos… en alguno de los pun­tos de la elipse que marca el reco­rrido de ese vuelo y flo­tan allí… espe­rando subir a la calesita.

    Pasa­mos por esos pun­tos, todo el tiempo y los tene­mos allí, ofre­ci­dos como sor­tija en cale­sita, para tomar­los algún día y sal­var algún pedazo de pellejo de la con­di­ción decente que podría ser­vir­nos para poner a nues­tro país a bri­llar alguna vez, a dar­nos orgu­llo alguna vez, a con­fiar en él… alguna vez.

    Nadie nos va a rega­lar nada en estos con­fi­nes extra­ute­ri­nos del mundo.
    Aún con viento de cola, nece­si­ta­mos la silla de rue­das el sal­va­jismo impo­si­tivo y la arti­fi­cia­li­dad con­fis­ca­to­ria para sos­te­ner el supe­rá­vit que tenemos.

    Seguir siendo un país nin­gu­neado por todos, mien­tras dura este rápido viaje, no es algo que poda­mos evi­tar tan fácil mien­tras siga­mos siendo lle­va­dos de la mano, mudos y silen­cio­sos, por un man­da­ta­rio ins­pi­rado en el resen­ti­miento ideo­ló­gico y entre­nado con cierto esmero en las artes de la hipocresía.

    Tomar esa “sor­tija” y ponerla en manos de alguien que pueda lucir la banda pre­si­den­cial tam­poco va a ser algo sen­ci­llo, por cuanto toda la clase polí­tica argen­tina, casi sin excep­cio­nes, es una cono­cida raza que trae la men­tira y la farsa en su sangre.

    Es una raza que jamás ha sabido hacer nada en bien del país y que nunca supo dar­nos algún mise­ra­ble motivo de orgullo.

    Un hecho trá­gico que qui­zás podría­mos dejar de sufrir, siendo acaso mucho más seve­ros de lo que hemos sido y teniendo bas­tante más coraje del que hemos tenido para que no pue­dan via­jar estos suje­tos, mez­cla­dos con noso­tros, de manera tan impune.

    Fatal­mente, así segui­rán todos ellos, siendo Pre­si­den­tes, siendo minis­tros y dipu­tados, por los siglos de los siglos.

    Se mete­rán en un lava­rro­pas polí­tico y vol­ve­rán reci­cla­dos como entes mutan­tes de la infa­mia y de la deshonra.

    Vol­ve­rán con una careta nueva a pos­tu­larse en masa para los mis­mos cargos.

    Inde­fec­ti­ble­mente, alguno de esos medio­cres (¿quién otro?) va a ser ungido nue­va­mente para diri­gir nues­tros des­ti­nos y va a seguir, del mismo modo… arrui­nán­do­nos la vida.

    Algu­nos dicen que la gente ya se está dando cuenta de la estafa y que será difí­cil que nos enga­ñen otra vez.

    Pero no es cierto.

    El que ya se dio cuenta está resig­nado o les teme.

    Y el que no se dio cuenta… va a ir al cuarto oscuro… tal como va la vaca al brete.

    La sor­tija de la cale­sita está en la elipse y nadie la ha tocado todavía.

    Todos los mer­ca­de­res de la car­coma, bajo cual­quier ros­tro de ave rapaz y desde cual­quier traje des­abo­to­nado, nos segui­rán mirando de cos­tado, con un ojo gui­ñado y el otro desor­bi­tado, min­tién­do­nos en forma ale­vosa, ins­ti­gán­do­nos, enfren­tar­nos unos con otros, inven­tando fan­tas­mas, enemi­gos por doquier y com­plots en cada esquina.

    Segui­rán… aún sabiendo que van dere­cho a otro enorme nau­fra­gio, tal como lo han hecho mate­má­ti­ca­mente todos los ante­rio­res, aún sabiendo que son inca­pa­ces de ges­tio­nar nada. Y aún sabiendo que, ganen o pier­dan las elec­cio­nes, podrán pac­tar tran­qui­la­mente con el tráns­fuga que les acepte el che­que, para luego trai­cio­narlo ó para ser ellos mis­mos trai­cio­na­dos con una rara frui­ción voca­cio­nal de césa­res de baldío.

    Via­jan con noso­tros a 29,7 kiló­me­tros por segundo, deján­do­nos a todos per­ple­jos y mirando desde nues­tra cale­sita con este mal­dito escep­ti­cismo que a nadie le gusta, pero que forma parte de una mirada muy rea­lista a la que nos tene­mos que obli­gar a cada mañana, de cada día, de cada hora de nues­tras vidas.

    Con ese gran pesi­mismo que le queda a cual­quiera des­pués de tanto apa­leo de engaño, vién­do­los salir a todos ellos, al final del cuento, retro­ce­diendo en cua­tro patas sin ter­mi­nar su man­dato, ó en los heli­cóp­te­ros, por las azo­teas de palacio.

    Deján­do­nos a todos tran­si­dos de asco por haber creído en ellos una y otra vez, acaso sólo por una sofo­cada angus­tia ó por la infan­til nece­si­dad de creer en algo.

    Y otra vez van a ven­der bonos a rolete en la rome­ría del endeu­da­miento… y otra vez la gente los va a com­prar. La cale­sita perfecta.

    Otra vez miles de inge­nuos con­fían sus pla­zos fijos a los Ban­cos y aún viendo ese mila­gro social colec­tivo, casi inau­dito, en lugar de pro­te­ger­los, les dicen desde arriba que van a ir a cobrar­les el tri­buto hasta en un hospital.

    Cazán­do­los muy fácil por estar aden­tro del zoo­ló­gico, como que, en sus men­tes hue­cas, fuera de él no existe nadie.

    Hablan fuera del país en nom­bre nues­tro, en nues­tra repre­sen­ta­ción y des­fi­lan por los foros inter­na­cio­na­les voci­fe­rando insul­tos o ame­na­zando desde un páramo con eno­jarse para siem­pre… como borra­chos expul­sa­dos de un bar.

    Nos sub­es­ti­man hasta lo inde­ci­ble que­riendo acos­tum­brar­nos la mollera con dis­cur­sos “urbi et orbi” a enten­der que los deli­tos no deben repri­mirse más, que el des­em­pleo no ha dejado de bajar, que la inver­sión sigue lle­gando al país a rau­da­les, que hay una segu­ri­dad pública res­tau­rada y que lo malo es bueno y que lo bueno es malo.

    Nos acos­tum­bran, sin dudas, para que el caos del último día no tenga que sig­ni­fi­car para ellos la menor impu­tación posi­ble y de tal modo… se pue­dan reti­rar, como siem­pre lo han hecho, sin dar una sola expli­ca­ción y sin que nadie se las exija.

    Sin dudas, a 29,7 kiló­me­tros por segundo, ser pesi­mista en este punto del pla­neta es sólo… un poco de ins­tinto de supervivencia.

    Pues… con sólo un segundo de rea­lismo, tene­mos para andar 29,7 kiló­me­tros de cual­quier cala­mi­dad, en nues­tra calesita.

  3. 3 Matilde del Carmen Masats

    Es muy facil de resol­ver , 5 pre­si­den­tes o 5 elec­cio­nes , como des­trui­mos el país , fijense que en nues­tro país no hablo de la pas­te­ras ni alfon­sín , menem , dualde , rodri­guez saá , de la rúa , pero en Uru­guay lo tene­mos al ex Pre­si­dente Battle , San­gui­neti , dando la cara por su país salga pato o galla­reta , se las jue­gan. Y los Argen­ti­nos nos luci­mos ante el mundo enviando pique­te­ros a las Rutas . De Chile la saca­ron con caja des­tem­plada a hebe , de Uru­guay a nina pelozo , con piquete y todo . Que nos tene­mos que meter con los demas pai­ses . Hay aren­gas de impor­ta­dos últi­ma­mente en los dis­cur­sos bonae­ren­ces , sera falta de polí­ti­cos .Este país da para cual­quier cosa.

  4. 4 Guillermo Caetano

    Es lamen­ta­ble a lo que hemos lle­gado oren­ta­les y argen­ti­nos. Cual es la causa ? el mano­seo de la cosa que el Pre­si­dente K, hace de la cues­tión. No le con­formó el Tri­bu­nal de la Haya, a quién se recu­rrió por su soli­ci­tud, tam­poco le interesó lo que pudiera decir el enviado del Rey de España, ya que simul­ta­nea­mente Romina Pico­lotti sola­pa­da­mente y en forma simul­tá­nea boi­co­teaba el prés­tamo con su pro­ba­ción. Tam­poco escu­cha a Duhalde, ¿será por ser ahora su enemigo? En fin, la unica pala­bra que define en len­gua cas­tiza a hom­bres de esta carác­te­ris­ti­cas, es CON­TU­MAZ o sea “obs­ti­nado en el error”

  5. 5 pablo

    Habiendo pasado ya un tiempo, y que las aguas no han cal­mado, botia lanza humo negro, punto para el uru­guayo tai­mado.
    la poli­tica apesta de los dos lados, pero el humo y el agua con­ta­mi­nada la toma­mos todos. Lastima.

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