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Cómo destruir un país en cinco lecciones
K se encuentra en una posición en la que ya no encuentra respaldo de ningún sector: no apoya los cortes de ruta aunque tampoco los reprimirá, cortó el diálogo con Tabaré Vázquez en Uruguay, el Banco Mundial apoya a la empresa Botnia en su emprendimiento y los medios no dejan de advertirle que sus gestiones están fracasando (cosa por la cual salió a criticarlos). ¿Hasta dónde piensa llevar su soberbia K? ¿Acaso realmente pretende quedarse completamente solo y sin dar pie en el conflicto?“
Este nuevo capítulo de “La Guerra de las Papeleras”, aunque como dije en un artículo anterior habría que comenzar a llamarlo “La Guerra de las Inversiones”, nos muestra la forma en que se puede destruir un país y defenestrarlo ante la opinión mundial.
La escasa visión política internacional de un presidente acostumbrado a ser el “patrón de estancia” en su provincia natal, Santa Cruz, ha metido a la Argentina en una encrucijada de muy difícil salida, y el costo que está pagando este país, a nivel internacional, es demasiado grande e inmerecido para su pueblo.
Por capricho, por creer que con cuatro gritos y una prepoteada se asustaría al Uruguay y que su gobierno aceptaría todas las imposiciones de un dictador populista, la Argentina está atravesando por uno de sus peores momentos en la credibilidad del mundo civilizado.
El inicio de todo este conflicto comenzó por la demente necesidad de que el gobierno argentino ganara las pasadas elecciones legislativas en la provincia de Entre Ríos. Con una cortísima visión de las consecuencias futuras, Néstor Kichenette le dio carta blanca al Gobernador entrerriano, el “incorruptible” Jorge Busti, y éste “arrió” a un pequeño, ignoto y tranquilo grupito de ambientalistas de su provincia y de la nada generó una causa provincial contra la instalación de dos papeleras en Fray Bentos.
Luego de que “el incorruptible” creara a Frankestein, continúo utilizándolo, pero más que nada por despecho al no poder conseguir la radicación de Botnia en su provincia por sus exagerados pedidos de “reintegro”. El monstruo comenzó a autoalimentarse. La irrupción, por necesidades puramente monetarias, de Greenpeace al espectáculo, infló más y más al monstruo hasta tal punto de que llegó a ser incontrolable para su creador y para el propio presidente argentino.
Humor Político
Llegó un momento en que los pedidos de los ambientalistas gualeguaychuceros se hicieron tan irrazonables que parecían querer manejar las relaciones exteriores argentinas, y exigían demandas que ningún presidente en su sano juicio podría conceder. Sin embargo, siempre tratando de consolidar su pírrico poder, y mirando solamente las posibles ventajas que lograría para su reelección, Néstor Kichenette les daba la razón en sus reclamos y los incitaba a continuar la lucha.
A pesar de que Uruguay siempre mantuvo una actitud negociadora y extendió su mano para lograr un acuerdo negociado, el presidente argentino, sentado en su omnipotencia nacional y creyendo que esa misma omnipotencia se continuaría a nivel regional, siguió fogoneando el irrazonable enfrentamiento.
Amén de que los análisis y estudios previos realizados por las empresas Botnia y ENCE, refrendados por tres estudios de impacto ambiental del Banco Mundial, aseguraban fehacientemente que las plantas emitirían una contaminación muy por debajo de los patrones mundialmente acordados, el “patrón de estancia” Kirchner mantuvo su postura de “gano o gano”.
Como el primer estudio no fue favorable a las pretensiones de los terroristas piqueteros, exigieron al Banco Mundial la realización de uno nuevo. Debido a la importancia que el mundo le está dando a la contaminación ambiental, el banco realizó un nuevo estudio que volvió a resultar favorable a la instalación de las plantas.
Porque este nuevo estudio no contemplaba las aspiraciones de los piqueteros gualeguaychuceros, el gobierno argentino alegó parcialidad por parte del Banco Mundial y exigió un tercero que fuera efectuado por una empresa independiente. Pacientemente el organismo accedió, y los resultados de este tercer análisis que todos conocemos, terminó con el otorgamiento del préstamo a las empresas.
El ofrecimiento de nuestro país para el control conjunto de las plantas, fue rechazado infantilmente por el gobierno argentino, y demostró al mundo entero que éste no tiene ninguna intención en solucionar el diferendo, y sólo quiere hacer su capricho.
Todas estas idas y venidas, todas estas ilógicas e histéricas pretensiones, es muy probable que hayan cansado a los directivos del Banco Mundial e influido en su decisión final de conceder los préstamos por una aplastante mayoría.
Lo peor está por venir
Al no ponerle freno el gobierno argentino al monstruo creado por “el Incorruptible” Busti, la situación de ahora en más va a continuar en una desenfrenada escalada de agresiones hacia nuestro país.
Los terroristas piqueteros de Gualeguaychú, desairados por la decisión del Banco Mundial, estudian la posibilidad de cortar los tres puentes internacionales que unen Argentina con nuestro país. “Vamos a endurecer la lucha hasta que Botnia se vaya de Fray Bentos (…) ya tenemos que pensar en cortar los puentes en Colón y en Concordia, de modo que no quede paso terrestre hacia el Uruguay”.
¿Qué medidas tomarán Brasil, Chile y Paraguay que utilizan esos puentes internacionales para su comercio intrazonal? ¿Qué decisión tomará nuestro bienamado MERCOSUR, ante el incumplimiento al dictamen del Tribunal de Controversias?
Más aún, qué medidas tomará el Tribunal de La Haya porque el corte de un solo puente es un argumento en contra de la posición Argentina por lo que el corte de los tres puentes y la incomunicación de nuestro país, prácticamente sería la confirmación de un fallo favorable para la posición uruguaya.
Pero ahí no para la cosa. Irracional e infantilmente, sin importarle para nada la libertad de comercio que proclama la Constitución Argentina, el diputado provincial de Entre Ríos, el radical Osvaldo Fernández presentó un proyecto de ley para prohibir la exportación de rollizos de madera hacia nuestro país, creyendo que con eso evita que llegue materia prima a las fábricas de celulosa, y la Cámara Legislativa entrerriana se apresta a aprobarlo.
Lo que no comprende Osvaldo “Adolf” Fernández por su falta de capacidad, es que si se aprueba su proyecto de ley no va a salir perjudicada la planta de Botnia, porque en nuestro país, y en Brasil y Paraguay, existe la suficiente materia prima como para alimentar su producción durante varios años. Los que sí se van a perjudicar van a ser los propios votantes de Osvaldo “Adolf” Fernández, que pueden vender su producción a un comprador que está muy cercano (Botnia) y mantener un intercambio comercial favorable para Argentina, y probablemente incrementar la oferta de trabajo en la provincia de Entre Ríos.
Todas estas estupideces pergeñadas por la envidia “de lo que dejaron escapar, por angurrientos”, son publicadas por los principales medios internacionales y causa asombro en el mundo entero la sarta de disparates a la que pueden llegar las autoridades de un país que, hasta ahora, han respetado. Pero la ineptitud, inoperancia, arrogancia, y falta de autoridad del Presidente Argentino, está destruyendo lo que otros presidentes durante más de cien años fueron creando: la credibilidad Argentina ante el mundo y el respeto que los otros países le tenían.
Por eso el mundo aplaude a David, y repudia a Goliat.
Como colofón a esta cháchara pseudo-editorialista que se me ocurrió escribir, permítaseme transcribir textualmente un párrafo de un artículo de Informe 24: “Aprobado el crédito del Banco Mundial, K se encuentra en una posición en la que ya no encuentra respaldo de ningún sector: no apoya los cortes de ruta aunque tampoco los reprimirá, cortó el diálogo con Tabaré Vázquez en Uruguay, el Banco Mundial apoya a la empresa Botnia en su emprendimiento y los medios no dejan de advertirle que sus gestiones están fracasando (cosa por la cual salió a criticarlos). ¿Hasta dónde piensa llevar su soberbia K? ¿Acaso realmente pretende quedarse completamente solo y sin dar pie en el conflicto?”
Fuente: Informa Uruguay
Autor: Alvaro Kröger
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5 Comentarios en “Cómo destruir un país en cinco lecciones”
Porfavor espere...


















uy buen articulo. Es hora de ir separando la paja del trigo y dejar en claro que lo que menos interesa en esto es el famoso Balneario y el posible olor que pudiera despedir la papelera. Lo que esta en juego (o mejor dicho, se perdio en este juego) es la posibilidad de que nosotros hubieramos tenido a Botnia. Creo que esta empresa eligio el pais mas serio.
Y si no somos serios, por favor leer el articulo al cual estoy haciendo comentarios.
La Calesita Argentina.
Autor: Lic. Gustavo Adolfo Bunse.
La mayoría de la gente no se da cuenta del salvajismo político reinante.
Una minoría significativa, en cambio, acaso se da cuenta de eso, pero actúa como si le importara realmente un bledo.
Entre todos ellos, se halla la masa crítica de los que votan en este país y que así, van marcando nuestro destino eligiendo por el método de “prueba y error” entre la caterva de sátrapas que integra la dirigencia política.
De allí –de ese reservorio– en los últimos 23 años sólo vienen saliendo inútiles, corruptos, imbéciles, mediocres o salvajes.
La mayoría de la gente permanece indiferente o perpleja ante las trapacerías o salvajadas políticas de cualquier estilo y las considera algo connatural con el uso del poder.
Se cree, de buena fe, que la discrecionalidad en el uso del gobierno es algo absolutamente comprensible y propio de nuestros sistemas.
Todos se justifican luego, suscribiendo el desencanto y aceptando el error.
La mayoría de la gente, no tiene siquiera tiempo para saber qué hacer con esto.
Ni se da cuenta tampoco que la tierra es un planeta que se desplaza por su órbita en el espacio a 29,7 kilómetros por segundo.
Es decir, a 29,7 kilómetros por segundo vamos viajando todos como en una calesita. También usted y yo.
Y en ese vuelo, van con nosotros también los desaparecidos como López, los muertos de hambre, los presidentes inútiles, los piqueteros premiados, los controladores de precios, los reeleccionistas de por vida, los arrepentidos, los senadores corruptos, los secuestradores, los exportadores de soja, los chinos que ya no la quieren comprar, los monotributistas, los imbéciles, los ideólogos de la patagonia, los carpetazos, los travestís políticos, el monarca, su esposa y todos los tránsfugas de la moral que llegaron al gobierno junto con ellos.
A todas estas personas las acompañan en ese vuelo increíble, los inversores que prefieren a Chile, los negadores de la crisis energética, los empresarios que le temen al Gobierno y se arrastran a sus pies, la DGI apretando gente por opinar diferente, las y las encuestas muy truchas de Artemiópolis.
Viajan todos: La Constitución molida a patadas por los 300 decretos de necesidad y urgencia, el sarcófago bruñido de todas las instituciones de la República, la seguridad jurídica en coma, los asaltados anónimos de todos los días, los culpables de la bomba de la AMIA, la declaración jurada de bienes de la familia Kirchner, el impuesto al cheque, los 16 gobernadores comprados por 20 dineros, los superpoderes prorrogados hasta el año 2008, el cadáver manoseado de Perón y el rimel negro de Cristina.
Todos, sin excepción, van a 29,7 kilómetros por segundo en la calesita espacial argentina.
No se salva nadie.
Pero el sueño de nobleza, la Patria ó acaso los restos de ella, permanecen incólumes sin que los afecte el vértigo de ese viaje alucinante, sin que las partículas del viento solar les produzcan el desgaste de locura que ha dejado a los seres humanos en este país en estado de estupidísimo crónico ó de criminalidad latente.
El arte, el talento, la solidaridad y la templanza en las sociedades como la nuestra no están en ningún escaño del Congreso, ni tampoco en los bolsillos de Julio De Vido, viajando a esa velocidad infinita.
La honestidad y la nobleza de los ideales no están en ese viaje circular y alucinante.
Están quietos… en alguno de los puntos de la elipse que marca el recorrido de ese vuelo y flotan allí… esperando subir a la calesita.
Pasamos por esos puntos, todo el tiempo y los tenemos allí, ofrecidos como sortija en calesita, para tomarlos algún día y salvar algún pedazo de pellejo de la condición decente que podría servirnos para poner a nuestro país a brillar alguna vez, a darnos orgullo alguna vez, a confiar en él… alguna vez.
Nadie nos va a regalar nada en estos confines extrauterinos del mundo.
Aún con viento de cola, necesitamos la silla de ruedas el salvajismo impositivo y la artificialidad confiscatoria para sostener el superávit que tenemos.
Seguir siendo un país ninguneado por todos, mientras dura este rápido viaje, no es algo que podamos evitar tan fácil mientras sigamos siendo llevados de la mano, mudos y silenciosos, por un mandatario inspirado en el resentimiento ideológico y entrenado con cierto esmero en las artes de la hipocresía.
Tomar esa “sortija” y ponerla en manos de alguien que pueda lucir la banda presidencial tampoco va a ser algo sencillo, por cuanto toda la clase política argentina, casi sin excepciones, es una conocida raza que trae la mentira y la farsa en su sangre.
Es una raza que jamás ha sabido hacer nada en bien del país y que nunca supo darnos algún miserable motivo de orgullo.
Un hecho trágico que quizás podríamos dejar de sufrir, siendo acaso mucho más severos de lo que hemos sido y teniendo bastante más coraje del que hemos tenido para que no puedan viajar estos sujetos, mezclados con nosotros, de manera tan impune.
Fatalmente, así seguirán todos ellos, siendo Presidentes, siendo ministros y diputados, por los siglos de los siglos.
Se meterán en un lavarropas político y volverán reciclados como entes mutantes de la infamia y de la deshonra.
Volverán con una careta nueva a postularse en masa para los mismos cargos.
Indefectiblemente, alguno de esos mediocres (¿quién otro?) va a ser ungido nuevamente para dirigir nuestros destinos y va a seguir, del mismo modo… arruinándonos la vida.
Algunos dicen que la gente ya se está dando cuenta de la estafa y que será difícil que nos engañen otra vez.
Pero no es cierto.
El que ya se dio cuenta está resignado o les teme.
Y el que no se dio cuenta… va a ir al cuarto oscuro… tal como va la vaca al brete.
La sortija de la calesita está en la elipse y nadie la ha tocado todavía.
Todos los mercaderes de la carcoma, bajo cualquier rostro de ave rapaz y desde cualquier traje desabotonado, nos seguirán mirando de costado, con un ojo guiñado y el otro desorbitado, mintiéndonos en forma alevosa, instigándonos, enfrentarnos unos con otros, inventando fantasmas, enemigos por doquier y complots en cada esquina.
Seguirán… aún sabiendo que van derecho a otro enorme naufragio, tal como lo han hecho matemáticamente todos los anteriores, aún sabiendo que son incapaces de gestionar nada. Y aún sabiendo que, ganen o pierdan las elecciones, podrán pactar tranquilamente con el tránsfuga que les acepte el cheque, para luego traicionarlo ó para ser ellos mismos traicionados con una rara fruición vocacional de césares de baldío.
Viajan con nosotros a 29,7 kilómetros por segundo, dejándonos a todos perplejos y mirando desde nuestra calesita con este maldito escepticismo que a nadie le gusta, pero que forma parte de una mirada muy realista a la que nos tenemos que obligar a cada mañana, de cada día, de cada hora de nuestras vidas.
Con ese gran pesimismo que le queda a cualquiera después de tanto apaleo de engaño, viéndolos salir a todos ellos, al final del cuento, retrocediendo en cuatro patas sin terminar su mandato, ó en los helicópteros, por las azoteas de palacio.
Dejándonos a todos transidos de asco por haber creído en ellos una y otra vez, acaso sólo por una sofocada angustia ó por la infantil necesidad de creer en algo.
Y otra vez van a vender bonos a rolete en la romería del endeudamiento… y otra vez la gente los va a comprar. La calesita perfecta.
Otra vez miles de ingenuos confían sus plazos fijos a los Bancos y aún viendo ese milagro social colectivo, casi inaudito, en lugar de protegerlos, les dicen desde arriba que van a ir a cobrarles el tributo hasta en un hospital.
Cazándolos muy fácil por estar adentro del zoológico, como que, en sus mentes huecas, fuera de él no existe nadie.
Hablan fuera del país en nombre nuestro, en nuestra representación y desfilan por los foros internacionales vociferando insultos o amenazando desde un páramo con enojarse para siempre… como borrachos expulsados de un bar.
Nos subestiman hasta lo indecible queriendo acostumbrarnos la mollera con discursos “urbi et orbi” a entender que los delitos no deben reprimirse más, que el desempleo no ha dejado de bajar, que la inversión sigue llegando al país a raudales, que hay una seguridad pública restaurada y que lo malo es bueno y que lo bueno es malo.
Nos acostumbran, sin dudas, para que el caos del último día no tenga que significar para ellos la menor imputación posible y de tal modo… se puedan retirar, como siempre lo han hecho, sin dar una sola explicación y sin que nadie se las exija.
Sin dudas, a 29,7 kilómetros por segundo, ser pesimista en este punto del planeta es sólo… un poco de instinto de supervivencia.
Pues… con sólo un segundo de realismo, tenemos para andar 29,7 kilómetros de cualquier calamidad, en nuestra calesita.
Es muy facil de resolver , 5 presidentes o 5 elecciones , como destruimos el país , fijense que en nuestro país no hablo de la pasteras ni alfonsín , menem , dualde , rodriguez saá , de la rúa , pero en Uruguay lo tenemos al ex Presidente Battle , Sanguineti , dando la cara por su país salga pato o gallareta , se las juegan. Y los Argentinos nos lucimos ante el mundo enviando piqueteros a las Rutas . De Chile la sacaron con caja destemplada a hebe , de Uruguay a nina pelozo , con piquete y todo . Que nos tenemos que meter con los demas paises . Hay arengas de importados últimamente en los discursos bonaerences , sera falta de políticos .Este país da para cualquier cosa.
Es lamentable a lo que hemos llegado orentales y argentinos. Cual es la causa ? el manoseo de la cosa que el Presidente K, hace de la cuestión. No le conformó el Tribunal de la Haya, a quién se recurrió por su solicitud, tampoco le interesó lo que pudiera decir el enviado del Rey de España, ya que simultaneamente Romina Picolotti solapadamente y en forma simultánea boicoteaba el préstamo con su probación. Tampoco escucha a Duhalde, ¿será por ser ahora su enemigo? En fin, la unica palabra que define en lengua castiza a hombres de esta carácteristicas, es CONTUMAZ o sea “obstinado en el error”
Habiendo pasado ya un tiempo, y que las aguas no han calmado, botia lanza humo negro, punto para el uruguayo taimado.
la politica apesta de los dos lados, pero el humo y el agua contaminada la tomamos todos. Lastima.