El País de la No-Justicia

JusticiaLa escena se reitera en forma alar­mante, pue­bla­das donde mul­ti­tu­des enfu­re­ci­das pre­ten­den hacer jus­ti­cia por mano pro­pia, inten­tando lin­char a pre­sun­tos delin­cuen­tes, des­tru­yendo sus vivien­das y hasta incen­diando juz­ga­dos, todas ellas son ori­gi­na­das por el tre­mendo des­cré­dito en que ha caído la Jus­ti­cia y la falta de con­fianza por parte de la ciu­da­da­nía en quie­nes debe­rían admi­nis­trarla.
Fallos indig­nante en que las sen­ten­cias no con­tem­plan un mínimo prin­ci­pio indem­ni­za­to­rio hacia las víc­ti­mas, pro­di­ga­li­dad en con­ce­der excar­ce­la­cio­nes y reduc­ción anti­ci­pada de penas a peli­gro­sos per­so­na­jes, que una vez en liber­tad vuel­ven a come­ter crí­me­nes abe­rran­tes, deli­tos de acción pública que solo mere­cen la indi­fe­ren­cia por parte de los fis­ca­les, jue­ces cuya vida pri­vada no se com­pa­dece con la hono­ra­bi­li­dad que requiere su cargo, sin que tri­bu­na­les supe­rio­res o el Con­sejo de la Magis­tra­tura actúen en con­se­cuen­cia, han pro­du­cido la degra­da­ción del Poder Judicial.

No es ajena a estas situa­cio­nes una mal lla­mada corriente garan­tista, la que tras­lada a la socie­dad la res­pon­sa­bi­li­dad de los crí­me­nes come­ti­dos por sec­to­res mar­gi­na­les, en una ideo­lo­gi­za­ción de la Jus­ti­cia pro­mo­vida por el actual Gobierno, desde su dis­curso y en la desig­na­ción de magis­tra­dos que se mues­tran en sin­to­nía con las polí­ti­cas oficiales.

La san­ción de leyes que con­tra­di­cen la Cons­ti­tu­ción Nacio­nal, la inob­ser­van­cia de otras pre­exis­ten­tes o sen­ci­lla­mente la ter­gi­ver­sa­ción del sen­tido que les ha dado el legis­la­dor, han pro­vo­cado un ver­da­dero caos jurí­dico que impide una correcta admi­nis­tra­ción de Justicia.

Los argen­ti­nos obser­van azo­ra­dos la ins­tau­ra­ción de un régi­men anár­quico, única­mente preo­cu­pado por los dere­chos huma­nos de los delin­cuen­tes y que apela a ins­tru­men­tos del sis­tema judi­cial para prác­ti­cas revan­chis­tas, en pro­ce­sos caren­tes de lega­li­dad, donde se anu­lan y cam­bian leyes para juz­gar hechos del pasado, en una clara vul­ne­ra­ción de todo prin­ci­pio jurí­dico, mien­tras tanto en el país de la No-Justicia se sigue robando, secues­trando y ase­si­nando en una ver­da­dera orgía delic­tiva que tiene la impu­ni­dad garantizada.

Autor: Sigfredo Durán

Email: SiggyDuran@gmail.com

Enviar a un amigo





Enviar a un amigo


2 Comentarios en “El País de la No-Justicia”  

  1. 1 Fernando Uría

    La degra­da­ción judi­cial no sólo está refe­rida a las cau­sas pena­les que, por su reper­cu­sión mediá­tica, son las que lle­gan con mayor faci­li­dad a cono­ci­miento de la gente. En los demás fue­ros tam­bién hacen estra­gos la corrup­ción, la falta de ido­nei­dad y, en gene­ral, la amo­ra­li­dad de magis­tra­dos y fun­cio­na­rios.
    En el fuero comer­cial, por ejem­plo, el pleito de un ciu­da­dano común con­tra un banco o una gran empresa es una aven­tura de con­se­cuen­cia s impre­vi­si­bles y casi siem­pre nega­ti­vas. Las cau­sas de esta igno­mi­nia se encuen­tran a poco de ras­car sua­ve­mente la cás­cara de fin­gida dig­ni­dad bajo la que la jus­ti­cia esconde sus mise­rias: por un lado sue­len ser los ban­cos quie­nes “cola­bo­ran” para el equi­pa­miento de esos juz­ga­dos, a quie­nes el Con­sejo de la Magis­tra­tura no pro­vee de los fon­dos nece­sa­rios para reem­pla­zar vie­jas compu­tado­ras y des­ven­ci­ja­das estan­te­rías. Por otro lado, estas “filan­tró­pi­cas” ins­ti­tu­cio­nes están repre­sen­ta­das por enor­mes estu­dios jurí­di­cos, algu­nos inter­na­cio­na­les, cuya “tropa” está inte­grada –o se inte­gra para la oca­sión– con ex jue­ces o ex fun­cio­na­rios que actúan, más que como sim­ples abo­ga­dos, como lobbys­tas ante los juz­ga­dos o la cámara de ape­la­cio­nes. Por otra parte, siem­pre está latente la devo­lu­ción de favo­res de estos mega­es­tu­dios, como –en el más inocente de los casos– el pues­tito para el hijo del juez que está estu­diando dere­cho y hasta para el pro­pio magis­trado, si en algún momento deja de per­te­ne­cer al poder judi­cial.
    Asi, los jui­cios se con­vier­ten en ver­da­de­ras paro­dias, cuyo resul­tado depende, no del dere­cho o la jus­ti­cia, sino de las influen­cias que pueda
    esgri­mir cada una de las par­tes.
    Esto no es nuevo (ya lo decía Her­nan­dez: “hacete amigo del juez…”) pero se supone que desde las penu­rias de Mar­tin Fie­rro para acá, algo debe­ría pasado con la admi­nis­tra­ción de jus­ti­cia.
    Al menos su ade­cen­ta­miento. Sin embargo, hay algu­nas cues­tio­nes en las que los argen­ti­nos nos afe­rra­mos a la tra­di­ción. Una de ellas es el cohe­cho, en sus varia­das e ili­mi­ta­das for­mas, que encuen­tra ade­más terreno fér­til en la anar­quía y el caos en los que siem­pre esta­mos sumer­gi­dos, muy a gusto y sin la menor volun­tad de salir.

  2. 2 Matilde del Carmen Masats

    Sr Sig­fredo Durán : ¿ Donde esta la Jus­ti­cía ? es lo que nos pre­gun­ta­mos a dia­rio, pero no existe un Cole­gio de Abo­ga­dos para que se haga eco de nues­tros recla­mos o lo haran cuando sea tarde. De terror las cosas que suce­den y la indi­fe­ren­cia de estos deja mucho que desear. El Con­sejo de la Magis­tra­tura esta sola­mente para los garan­tis­tas o para todo hom­bre de bíen que habite el suelo Argentino.

Deje un comentario