Bolivia — ¿Se puede confiar en una
“promesa de caballero”?

Willi NoackEl MAS no dice que “refun­dar” sig­ni­fica cons­ti­tuir un Estado boli­viano comu­nista. Los que luchan por la auto­no­mía y los 2/3 en la vota­ción sobre la nueva CPE no dicen enér­gi­ca­mente que se opo­nen al comu­nismo. José Bre­ch­ner ha expli­cado recien­te­mente esta con­fron­ta­ción.
Con estas acti­tu­des se ha creado una cor­tina de humo y de con­fu­sión. Las dos posi­cio­nes ideo­ló­gi­cas no han sido tajan­te­mente iden­ti­fi­ca­das en los meses pasa­dos. Pero esta neblina está des­va­ne­ciendo con cada día que pasa. Si bien los ban­dos siguen con pre­fe­ren­cia uti­li­zando pala­bras ambi­va­len­tes, la con­tro­ver­sia ideo­ló­gica es mani­fiesta. El dilema con­siste en la impo­si­bi­li­dad de con­ver­ger ambas doc­tri­nas por más que se dia­lo­gue. No pue­den exis­tir dos filo­so­fías de Estado en el mismo país simul­tá­nea­mente y que son tan opues­tas como el comu­nismo y la demo­cra­cia libre. El tota­li­ta­rismo comu­nista no es via­ble cuando otorga auto­no­mía a regio­nes que se orga­ni­zan bajo otros prin­ci­pios. El dilema obliga a optar por el uno o por el otro sis­tema. La divi­sión es una ame­naza real.

Muchos votan­tes en su loa­ble deseo de moder­ni­zar el Estado han dado su voto al MAS con­fiando en sus pro­me­sas con inten­cio­nes camu­fla­das. Ahora que esta gente se da cuenta del verí­dico con­te­nido de las pro­me­sas de “refun­dar”, se asusta y se retracta, pues la mayo­ría de los boli­via­nos, sobre todo los del oriente, no acepta el comu­nismo. El res­paldo masivo por el voto en la Asam­blea Cons­ti­tu­yente con 2/3 y el grito por la auto­no­mía com­prue­ban esta tesis amplia­mente. ¿Moder­ni­zar el Estado? ¡Sí! Pero evo­lu­cio­nando en el marco de la demo­cra­cia repre­sen­ta­tiva y no con revo­lu­ción calle­jera. Los Diá­lo­gos Nacio­na­les I, II y III, Jubi­leo 2000, las inves­ti­ga­cio­nes del PNUD, 500.000 fir­mas a favor de la auto­no­mía, el cabildo proau­to­nó­mico con 350.000 per­so­nas, un son­deo entre 300.000 per­so­nas (1997) res­pal­dando la auto­no­mía y muchos otros tra­ba­jos han docu­men­tado esta demanda.

Es suma­mente impor­tante que esta reali­dad sea cono­cida por la opi­nión pública inter­na­cio­nal, como tam­bién se conozca la men­tira del 67% de la pobla­ción “indí­gena” que con­for­man “36 nacio­nes”. La ver­dad es que un 80% de los boli­via­nos es mes­tizo. Una tribu de 100 miem­bros lla­man “nación”. Pero la men­tira cayó sim­pá­tica entre los román­ti­cos del pri­mer mundo y fue divul­gada con envi­dia­ble astu­cia y profesionalidad.

El engaño del público tanto nacio­nal pero sobre todo inter­na­cio­nal se com­prueba com­pa­rando notas de prensa de un mismo día. Una com­pi­la­ción de citas que habla por sí misma se encuen­tra en www​.efo​ro​bo​li​via​.org con los enla­ces a las notas cita­das. Uti­li­zando el bus­ca­dor GOO­GLE encon­tra­mos para un mismo día (5.12.2006) notas de prensa sobre las polí­ti­cas del pre­si­dente Mora­les que se con­tra­di­cen dia­me­tral­mente. El método del MAS de emi­tir men­sa­jes con­tra­dic­to­rios tiende a aton­tar al público.

En pelí­cu­las vemos un método: hay un “good cop” (el poli­cía com­pren­sivo y apa­ren­te­mente bueno) y el “bad cop” (el poli­cía que ame­naza y mal­trata), y esta repar­ti­ción de roles faci­lita a los dos a con­se­guir su obje­tivo. Parece que el MAS se ins­pira con este truco…

El método de los “glo­bos de ensayo” sirve para medir la resis­ten­cia pro­ba­ble con­tra nue­vas polí­ti­cas comu­nis­tas; he aquí un ejem­plo: “El pre­si­dente, Evo Mora­les, anun­ció, ayer, la rever­sión de con­ce­sio­nes fores­ta­les y la nacio­na­li­za­ción de la mine­ría a par­tir del pró­ximo año, con el pro­pó­sito de que esos recur­sos natu­ra­les bene­fi­cien a la mayo­ría del pue­blo boli­viano y no sólo a las empre­sas pri­va­das y trans­na­cio­na­les.” Cuando la resis­ten­cia se mues­tra muy firme se con­gela por el momento aquel pro­yecto hasta que se haya dis­mi­nuido esta resis­ten­cia. Es pro­ba­ble que el caso Mutún sirva de ejemplo.

Cada vic­to­ria incre­menta la con­vic­ción que el atre­vi­miento siem­pre tiene éxito, Hitler es el caso paté­tico de este fenó­meno. ¿Se puede con­fiar en una “pro­mesa de caballero”?

Fuente: El Foro Bolivia

Autor: Willi Noack

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