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Los DDHH de los otros
… resulta que aquellos “muchachuelos” son románticos idealistas, a quienes debemos realizar el acto de reconocimiento y agradecimiento por el bien producido a la sociedad. Y los vemos ocupando cargos públicos, bien remunerados, por cierto, y con amplias sonrisas, sintiéndose orgullosos de su pasado terrorista, aunque algunos no quieren decir dónde tenían su cubil y, a veces, crean dudas. ¿Dónde estabas vos cuando los truenos?
El 15 de diciembre de 1975, un vehículo de la Policía Militar de Bahía Blanca es atacado, en la calle Casanova y las vías del ferrocarril, por una treintena de personas vestidas de ferroviarios. Al conductor, soldado dragoneante René Papini, le quitan la vida con tres balazos, y al acompañante, cabo primero Bruno Rojas, todos los complotados le efectuaron disparos de armas de fuego.
Aquellos 30 hombres firmaban así el acta de compromiso terrorista que ya estaba asolando al territorio nacional.
A 31 años de aquel acto de barbarismo, sangriento e inexplicable, resulta que aquellos “muchachuelos” son románticos idealistas, a quienes debemos realizar el acto de reconocimiento y agradecimiento por el bien producido a la sociedad. Y los vemos ocupando cargos públicos, bien remunerados, por cierto, y con amplias sonrisas, sintiéndose orgullosos de su pasado terrorista, aunque algunos no quieren decir dónde tenían su cubil y, a veces, crean dudas. ¿Dónde estabas vos cuando los truenos?
Los hijos del cabo primero Rojas son hoy hombres respetados y respetuosos y sencillos. No pretenden obtener beneficios económicos ni políticos. No explotan la desgracia del padre, aunque sí la recuerdan y la lloran en la intimidad del hogar. Y la mamá de Papini sigue llorando al hijo que, por dar cumplimiento a una ley de la Nación, como era la del Servicio Militar Obligatorio, encontró la muerte a manos de impiadosos.
Y fueron muchos los muchachos argentinos, soldados conscriptos, que fueron degollados, acribillados, muertos por el terrorismo. ¿Y sabe una cosa? A esos muertos no los cubren los derechos humanos. ¿Qué le parece?
Sargento post mortem Bruno Rojas, cabo post mortem René Papini, que en paz descansen.
Autor: Oscar Fernando Larrosa
Bahía Blanca
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5 Comentarios en “Los DDHH de los otros”
Porfavor espere...


















Reconciliación sin impunidad
Que las promesas presidenciales no se cumplen no es una novedad en la devastada Argentina, que borran con el codo lo que escriben segundos antes con la mano es un dicho preclaro que asemeja a la realidad. Que las noticias importantes y relevantes duran apenas un instante a nadie ya sorprende. La vorágine diaria no nos deja ver y el árbol tapa al bosque en ésta inmensidad donde se confunden memoria con historia.
Después del 5 de octubre del corriente año, donde en un claro discurso, ante más de quince mil personas, la Asociación de Víctimas del Terrorismo, por boca de su presidente, el Dr. José Sacheri, hijo primogénito del profesor de filosofía Carlos Sacheri, asesinado en víspera de la navidad del año 1974, por el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), durante el gobierno democrático de Isabel Martínez de Perón, ante la mirada atónita y estupefacta de su mujer y sus siete hijos, a la salida de la iglesia un domingo como tantos, pidió con sabiduría y ejemplaridad la más amplia amnistía que nos permita definitivamente cerrar viejas heridas que hoy han vuelto a sangrar. Nada de lo propuesto fue aceptado, encargándose el ejecutivo nacional de pronunciarse hacia la “reconciliación sin impunidad”. Palabras que la oposición ha recibido con beneplácito ratificándolas. Desde ese instante han transcurrido ya dos largos meses y puedo afirmar que no ha habido intento de Reconciliación y menos sin impunidad. Decenas de personas han sido citadas a declarar, marcando una tendencia a que “sin impunidad” es aplicada en un solo sentido. Ninguna de las personas vinculadas con el terrorismo asesino que fríamente sesgó la vida de más de mil quinientas víctimas, siendo el 40% de ellas civiles, y atentó contra un número superior a veinte mil, causando una muerte cada cinco horas como se registra en la triste historia de nuestra Patria fue citada a declarar por sus atentados y asesinatos.
Hay una firme y clara tendencia a que la impunidad es el denominador común para aquellos que tomaron las armas con la intención de llegar al poder. Después de treinta años, conseguido éste, las promesas de un mundo mejor, más humanitario, más justo siguen siendo palabras escritas en la arena y como tales, ante la menor brisa se borran una y otra vez.
Hace escasos días, desde Inglaterra, sale a la luz, un evadido de la justicia argentina, Carlos Moore, terrorista responsable de la toma del puesto 1 de la fábrica militar de Villa María, donde mi padre, el Cnl Argentino del Valle Larrabure, se desempeñaba como subdirector, fue secuestrado para posteriormente, después de un calvario de 372 días, asesinarlo fríamente, apareciendo su cadáver con 47 kilos de peso menos y signos de toda la locura que caracterizaba a aquellos “jóvenes idealistas” que torturaban en las “cárceles del pueblo” a la “burguesía oligarca” de ese entonces. Desde el exilio, promovido sin explicaciones, después de treinta años, rompe el silencio dando algunos detalles que vuelven a poner un manto de duda más que de certeza. Parecería que pudo “fugarse” ante la entrega de información sobre sus compañeros de ruta, en el léxico común de la gente, un “traidor a la causa”. Es éste un claro ejemplo de impunidad. ¿Cómo actuará ésta vez la Justicia?. Lo citará a declarar o seguirá en silencio mirando para otro lado.
Los que hemos perdido casi todo a muy corta edad producto de ideas mesiánicas que postulaban, que a sangre y fuego se encontrarían caminos de justicia y equidad, seguimos esperando con la firme convicción de que las promesas incumplidas hasta ahora de “reconciliación sin impunidad” se hagan realidad, demostrando que los derechos humanos son para todos y no para algunos.
Sólo así, podremos creer nuevamente en la justicia, conduciendo a todos los argentinos, sin distinción, por el bienvenido camino de la paz.
Arturo Cirilo Larrabure
alarrabure@hotmail.com
Eso es claro,.Todo lo que la izquierda haga esta “bien visto.” no importa A CUANTAS PERSONAS INOCENTERS PUEDAN MATAR O ASESINAR.LO QUE ELLOS HACEN TIENEN UNA PATENTE o permiso DDHH.
Pero !!cuando la sociedad civil se levanta encontra de esos desmanes,los izquierdista los califican militaristas violadores de derechos humanos.” POCOS POLITICOS SON CAPACES DE DECIR LAS COSAS POR SU NOMBRE ”
Cuando un Ejército se declara en Guerra contra su pueblo,es traición, matan inocentes,matan mujeres, roban niños,vivimos Argentinos,Chilenos,Uriguayos una Guerra de los Ejercitos apoyados por EEUU.que destrozaron sus pueblos y dejaron heridas que tardaran generaciones en cerrar.Al menos los militares saben donde están sus muertos.La historia siempre olvida a los que destruyen y recuerda a los que tenían ideales.
Los jóvenes idealistas, consiguieron por fin gobernar. Derrotados en el campo de batalla, llegaron encubiertamente por el camino de las urnas. Ahora.. ¿Que están esperando para aplicar sus ideales de un mundo mejor? Tantas muertes para llegar a ningún lado. Si sus ideales eran tan fantásticos que valía la pena tanto dolor, tanta sangre, con el fin de imponerlos, ahora es la oportunidad. No nos cuenten más la historia dennos el paraíso prometido. Ya no son víctimas, hoy pueden hacer lo que quieran, es más, lo hacen. Por que no nos hacen sentir los beneficios de una vida mejor? Para cuando los jubilados van a recuperar la dignidad, para cuando el famoso acceso a la vivienda digna, los números no cierran, somos cada vez más pobres aunque nos digan que no. Cuando recuperaremos( no digo superar) el nivel de educaión pública que antaño nos ennorgulleció. Para cuando los hospitales modelo, salud gratuita de nivel para el pueblo. Cuando podremos dejar salir a la calle a nuestros hijos sin sentir miedo a que no regresen.
¡ Este es el momento , ex jóvenes idelistas! No dejen pasar la oportunidad de demostrarse a ustedes mismos que sus ideales eran supremos. Y no dejen de demostrarnos a nosotros, los descreídos que pensabamos que sus ideales, no justificaban la muerte de un sólo argentino. Es hora de justificar los muertos que ustedes mataron y a los compañeros que mandaron al frente. . Manos a la obra, los queremos ver lograr sus objetivos. Si no lo hacen algunos malpensados van a creer que sus objetivos eran sólo llegar al poder por el poder mismo o por mezquinos intereses personales. Que eso no suceda.
Ya se ha comentado hasta el hartazgo que solo hay derechos humanos para algunos, pero estoy convencidoque solo con los comentarios no basta.
Atte.