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México — Calderón y los cuentos navideños
En el caso de los empresarios, el tema central es la competencia, las pesadas rentas de los monopolios que afectan a los consumidores y en general a la competitividad del país. El problema aquí es que, por ejemplo, el monopolio de las telecomunicaciones tiene su propio, enorme, poder de resistencia, y sus propias alianzas en el gobierno mismo de Calderón. O que, para no ir más lejos, los monopolios de la harina de maíz y del cemento tienen muy bien pagados gestores del tipo de un singular “autor” de cuentos navideños con quien el ex presidente Zedillo —gestor de otros conglomerados empresariales— repasó en Vallarta los temas a tratar en la visita navideña que realizaría ayer al presidente Calderón en Los Pinos.
Los mensajes clave de estos primeros tres días hábiles del nuevo año, coincidentes con el arranque del segundo mes de la presidencia de Felipe Calderón, permiten perfilar un gobierno enfrentado —a través de diversas formas de lucha— a los poderes de hecho, a los poderes fácticos que han socavado las estructuras, el funcionamiento y la eficacia de los poderes constitucionales del Estado mexicano.
Entre esos poderes fácticos, destaca en primer lugar el poder de las organizaciones abiertamente criminales. Y poca duda cabe del mensaje que trasmiten las operaciones lanzadas en estos 35 días por el poder público federal contra el crimen organizado en Michoacán y Baja California. El sentido de ese mensaje parecería anunciar que el Estado se jugará una de sus principales cartas en la apuesta de alto riesgo de recuperar el control de las regiones y ciudades cedidas o perdidas a manos de las bandas criminales del narcotráfico, el secuestro, el asalto y el robo, con el añadido, en cada caso, de la violencia multi-homicida.
Y en este punto, entre aquellos mensajes clave de año nuevo, ayer y anteayer Héctor Aguilar Camín compartía con sus lectores de Milenio una serie de datos impresionantes de los servicios de seguridad nacional mexicanos sobre la capacidad económica de aquellos grupos criminales y las fortunas que están en juego en las guerras entre los cárteles de la droga por controlar territorios y mercados. Por si fuera poco, el escritor ilustraba el tamaño de la apuesta del presidente Calderón con otros datos, también impresionantes, sobre la incontrastable capacidad de fuego de las (nutridas) tropas de asalto de los cárteles criminales en relación con los efectivos, los armamentos y los equipos de la fuerza pública.
El problema con estas apuestas es que, una vez hechas, no hay empates o arreglos posibles. O se gana o se pierde. Y el problema con estos mensajes es que una vez lanzados, independientemente de los efectos que se pretenda producir en otras audiencias, la audiencia directa, la del crimen, ya los descifró como inequívoca declaración de guerra ante la cual sólo hay que esperar las respuestas.
Otras guerras
No todos los poderes fácticos responden igual. En el caso de los poderes de hecho del sindicalismo oficial, también en la agenda de ajustes del presidente Calderón, la resistencia podría estar incubando un contraataque de otras características. Con malos rendimientos en la calidad educativa, el poder de hecho que controla este sector conjuga magistralmente, sin embargo, el verbo madrugar, en la mejor tradición de La Sombra del Caudillo. Y a Salvador García Soto le correspondió en El Universal Gráfico trasmitir el mensaje de que la maestra Elba Esther Gordillo está tratando de madrugarle a Calderón, una vez que la jefa del sindicato magisterial decodificó las informaciones de Reforma sobre su patrimonio y los gastos de sus allegados, como misiles enviados por el nuevo gobierno.
De acuerdo con el columnista, Gordillo ya buscó en tres ocasiones hacer contacto personal con López Obrador: la tercera, con un mensaje personal a través de uno de los operadores cercanos de Amlo. Y el recado que pidió transmitir la maestra fue: “Dile que necesito hablar con él, que tengo información del reciente proceso electoral que puede ser de su interés”. La reacción de la jefa sindical “de buscar acercamientos con los enemigos políticos del presidente Felipe Calderón, parece confirmar —concluye el columnista— que (esta) guerra (también) es real y de pronóstico reservado”.
Cuentos navideños
Por otra parte están los poderes de hecho que se han impuesto a los poderes constitucionales y al interés general por la vía del control monopólico de algunos sectores clave. Y en este punto le correspondió a Enrique Quintana lanzar en Reforma el mensaje clave de que en este 2007 se jugará —más que en el 2006— el futuro del país, ya que, sostuvo ayer este acreditado periodista y economista, “el triunfo de Felipe Calderón… da una oportunidad única para el cambio, uno que el propio AMLO hubiera sido incapaz de propiciar”, en cuanto a “las políticas que combaten los privilegios que grupos empresariales, sindicales, organizaciones sociales y políticas tienen en el país…”
En el caso de los empresarios, el tema central es la competencia, las pesadas rentas de los monopolios que afectan a los consumidores y en general a la competitividad del país. El problema aquí es que, por ejemplo, el monopolio de las telecomunicaciones tiene su propio, enorme, poder de resistencia, y sus propias alianzas en el gobierno mismo de Calderón. O que, para no ir más lejos, los monopolios de la harina de maíz y del cemento tienen muy bien pagados gestores del tipo de un singular “autor” de cuentos navideños con quien el ex presidente Zedillo —gestor de otros conglomerados empresariales— repasó en Vallarta los temas a tratar en la visita navideña que realizaría ayer al presidente Calderón en Los Pinos.
Autor: José Carreño Carlón
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