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Jauretche y Neustadt: La lógica del Estado-Nación
… el descalificar arbitrariamente a alguien por pensar distinto, no es de alguien que ame su Nación (o que sea un nacionalista) si, en cambio de un irrespetuoso de su historia. En definitiva Jauretche más que un nacionalista fue propulsor de un modelo económico estatista pero encubierto arbitrariamente con el ropaje romántico del nacionalismo apropiado impunemente. Todos los seres que no piensan como Jauretche son unos vende patria y todos lo que están a favor de un Estado omnipresente y prebendarío aman a su país. Mi pensamiento esta a las antípoda del pensamiento de autor revisionista sin embargo ¿Soy un vende patria? Si alguien esta a favor del ALCA es por que piensa que será beneficioso para su país y que es lo más conveniente para sus ciudadanos, no por que este especulando con los intereses del imperio. Del mismo modo así como los que piensan que el MERCOSUR es la mejor vía para el desarrollo. Sin embargo para el progresismo esto no es así por la sencilla razón de que todos los que no poseen un pensamiento que se adecue al suyo son unos vende patria y anti-nacionales
“Triste época la nuestra, es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio“
Albert Einstein
El problema que se plantea surge de una afirmación simplista provenientes de las arcas del colectivismo argentino: “El liberalismo es anti-nacional”. Seria bueno que este grupo de hombres de un solo libro aclare el significado de esta proposición, por que si esta mentada en el sentido que sospecho (que es el mismo sentido con que ha sido usado por la izquierda y los exacerbados nacionalistas), nos encontramos ante una nueva y gran controversia. Mas allá de que lo considere erróneo sonaría razonable la proposición que sostiene que el neo-liberalismo (o liberalismo) es antinacional porque su aplicación fue en desmedro de los habitantes de nuestro territorio pues del mismo modo yo podría decir que el estatismo o el peronismo en todas sus perniciosas formas también lo es (anti– nacional) porque fue el partido o el modelo que destruyó nuestra querida nación.
Ahora bien, jamás concebiría que Perón o sus descendientes aplicaron esas políticas por que despreciaban su Nación y querían verla destruida y los caratularían por ello de auténticos vende patria pues se sobreentiende, (aplicando el principio de buena fe) que son personas que amaban su país y querían lo mejor para él, más allá de que considere que los medios que utilizaron para alcanzar dicho objetivo no sean los adecuados. Por ello mismo no tolero el calificativo de vende patria o anti-nacionales (en este último sentido), para aquellos que creen que son sanos los principios liberales.
Este grave error que hace gala gran parte de la intelectualidad argentina, se debe a una razón fundamental que este articulo esta destinado a denunciar: el emparentar la noción de Estado a la de Nación. Ese emparentamiento nos conduce a una ridícula ecuación, propia de una mentalidad miope, consistente en afirmar que cuando , o . Esto es por demás erróneo. Chile en donde se aplicaron políticas liberales, es decir limitaron el Estado, no por ello dejaron de amar a su tierra y de ser auténticos nacionalistas.
Hay que aclarar en primer lugar el sentido de tres términos extremadamente complejos como ser los conceptos de Nación, Nacionalismo y Estado. Aunque suene paradójico me burlaré “respetuosamente” de todos aquellos autores que escriben testamentarios tratados esbozando las controversiales connotaciones y/o significados que estas tres palabras conllevan. Simplificando la cuestión diré: Nación, conjunto de habitantes de un territorio y determinado espacio geográfico con ciertas costumbres o valores parecidas dado por el mismo ámbito en donde se desenvuelven (pero no necesariamente iguales). La palabra Nación esta lejos de connotar algo superior y separado a sus partes vale decir a sus habitantes1. Nacionalismo “amor que siente una persona por su nación, a sus costumbre, cultura e historia” (Asseff) pero para nada es rechazo a lo ajeno. Nacionalismo es algo que es común a todos los habitantes de los demás países debido a que todos aman el territorio y la sociedad en la cual nacieron.
En cambio el nacionalismo de las corrientes colectivistas (el peronismo y toda la izquierda Argentina) lleva como coloraría el odio a los extranjero y es así como Hernández Arregui ideólogo de la izquierda peronista afirmó en primera plana el 9 de marzo de 1976 “en el pueblo la palabra extranjero y enemigo se confunden”. Para este retorcido pensamiento el nacionalismo es odio a lo extranjero una suerte de narcisismo colectivo. Lamentablemente a través de esto, han dejado la nefasta marca de creer que todos lo seres que no comparten su visión (especialmente si son liberales) son simplemente anti-nacionales. Uno de los primeros en divulgar tan descarada proclama fue Arturo Jauretche quien afirmó que Rivadavia, Sarmiento y Roca habían hecho la patria chica (solo por tener ideas liberales seguramente) y Rosas y Perón la patria Grande. Sospecho que esta conclusión se debe a que mencionado autor partió de un presupuesto falso, recientemente denunciado, de confundir Estado Grande con Patria o Nación grande. En rigor, Perón no hizo la patria grande sino el Estado grande que no es lo mismo.
El dividir de ese modo la historia, el descalificar arbitrariamente a alguien por pensar distinto, no es de alguien que ame su Nación (o que sea un nacionalista) si, en cambio de un irrespetuoso de su historia. En definitiva Jauretche más que un nacionalista fue propulsor de un modelo económico estatista pero encubierto arbitrariamente con el ropaje romántico del nacionalismo apropiado impunemente. Todos los seres que no piensan como Jauretche son unos vende patria y todos lo que están a favor de un Estado omnipresente y prebendarío aman a su país. Mi pensamiento esta a las antípoda del pensamiento de autor revisionista sin embargo ¿Soy un vende patria?
Si alguien esta a favor del ALCA es por que piensa que será beneficioso para su país y que es lo más conveniente para sus ciudadanos, no por que este especulando con los intereses del imperio. Del mismo modo así como los que piensan que el MERCOSUR es la mejor vía para el desarrollo. Sin embargo para el progresismo esto no es así por la sencilla razón de que todos los que no poseen un pensamiento que se adecue al suyo son unos vende patria y anti-nacionales. Yo estoy a favor de las privatizaciones de los servicios públicos por que creo que han devenido en enorme beneficios para la ciudadanía Argentina ¿Que lo hace a Jauretche más nacionalista que yo? El amor por mi país (el nacionalismo) a mi nadie me lo quita y menos un ser irrespetuoso de su historia y un soberbio intelectual que con retórica sentimental y pasional enseñó a odiar. Jauretche con su pensamiento extremista y maniqueísta cayo en la lógica de la civilización y barbarie que tanto critico a Dominga Faustino Sarmiento.
Partiendo de un punto de vista netamente empírico apartándonos de valoraciones abstractas y sentimentales que son utilizada como burda chicana en el momento de debatir. El estatista de Jauretche abogó siempre por que los servicios públicos, entre ellos el teléfono, estén en manos del Estado. La experiencia, en el caso de ENTEL, habla por si sola. Solo unos cuantos privilegiados gozaban de teléfono. Un pedido para su colocación llegaba a durar 10 años. El economista Cachanosky en un programa televisivo demostró como la colocación de un aparato telefónico en una vivienda significaba un acontecimiento tal, que era digno de ser incluido en las páginas de un periódico.
De manera que el común de la gente estaba imposibilitado de tener teléfono por la simple razón de que el Estado era el encargado de administrarlo. Luego de la privatización de ENTEL por el menemismo (y asi mal como dicen que se hicieron) los resultados fueron contundente: prácticamente de la nada la Argentina paso a contar con 27 millones de teléfono (casi un teléfono por habitante) y la instalación en el domicilio de un argentino duraba solo unos pocos días. De manera que lo que abogaron por la privatización (entre otros el periodista Bernardo Neustadt) le hicieron un “beneficio real” a la población y digo REAL por se tradujo en hechos concretos y tangibles de la vida cotidiana. En cambio Jauretche adscribió a un modelo que lo que realmente causó fue un perjuicio fáctico para los ciudadanos argentinos, en este caso el no tener teléfono, (en otros casos el no tener luz, por citar otro ejemplo).¿Es Jauretche un anti– nacional? ¿Por qué Jauretche es un nacionalista y Neustadt es un vende patria? La respuesta es compleja.
En primer lugar diré que solo una mente plagada de ideas supersticiosas puede encontrar la soberanía nacional dentro de un aparato telefónico como bien lo demostró Bernardo Neustadt. Sospecho que la errónea creencia de creer que la propiedad del Estado es también nuestra propiedad lleva a esta burda conclusión. Postulo lo que es del Estado es en realidad privado y en la practica esta lejos de ser nuestro por que no tenemos ningún tipo de control ni acceso a la propiedad social que se administra y por que pertenece a una minoría gubernamental corrupta que no le da explicación ni respuesta a nadie, en complicidad con otra minoría espuria traducida en contratistas privados, que transan con los integrantes del gobierno de turno y en muchos casos le financian la compaña, que le venden porquerías al Estado y como consecuencia de todo esto pagamos servicios caros (que aunque no estén traducidos en la engañosa factura la pagamos con impuesto y mas inflación etc.) a cambio de servicio por de más mediocres. Todo esto es lo produce el Estado aunque estemos hablando del Estado sueco.
Una cosa es el Estado y otra muy distinta es la Sociedad– Nación. Si la educación, los servicios públicos, los recursos naturales como el petróleo etc, son bienes sociales (aunque bien social sea un termino oscuro) como tanto lo remarcan los colectivistas, deberían estar en manos de la propia sociedad es decir de los particulares y no del Estado. Repito el Estado es en realidad privado por que esta integrado por individuos como nosotros que tiene intereses particulares y por ende su accionar siempre se dirige a favorecer determinados sectores. Salvo que se piense ridículamente que el Estado esta formado por semi– dioses lo que justificaría el otorgamiento de tanto poder. Como sabemos que no es así, es de vital importancia reducir al mínimo el poder otorgado al Estado.
El común de los argentinos razona de la siguiente manera: “mientras los recursos y servicios estén en manos del Estado los recursos y servicios son nuestro, es decir pertenecerán a todos”. Nada más ingenuo. Me pregunto, que ciudadano argentino tiene el poder real de dirigirse a una empresa estatal como por ejemplo la nueva y flamante A.Y.S.A (Ayúdenos a Sacar Agua) y proponer un cambio en la estructura empresarial o ya que en teoría también es dueño de la empresa, candidatearse como integrante de la comisión administrativa.
Respuesta: Nadie puede hacerlo por que no tenemos poder real ya que la empresa en los hechos es privada, pertenece a una minoría elegida por el poder político que disponen de los recursos como si fueran propios. Sus empleados, salvo excepciones, son elegidos por el sistema amiguista, dependen de los encargados de administrarla y estos últimos concertan contratos con quien le plazcan, libre de condiciones e imposiciones de la sociedad y como si fueran auténticos dueños.
Conclusión: La Argentina se encuentra “privatizada” por una empresa cuyo nombre comercial es Estado administrada por una sociedad gerenciadora denominada “Gobierno” que tiene la nefasta particularidad de que solo otorga perdidas a lo supuestos dueños (Nación Argentina) y muchos beneficios a los administradores (Estado– Gobierno). La nota distintiva es que los administradores de servicios estatales no temen de las consecuencia de su administración debido a que, a diferencia del común de los empresarios privados, ellos no son los que sufren las perdidas. Esto hace de que generalmente tomen decisiones irresponsables como respuesta a intereses específicos a costa de la sociedad toda. Es la concentración de beneficios y dispersión de cargas que emerge de los programas de gobiernos y las actividades. (3)
¿Y cual es la solución entonces?: la solución pasa por que los argentinos tomemos conciencia y veamos a los dirigentes del Estado como lo que realmente son, vale decir, seres normales colonizados, como toda persona, por intereses particulares, que dispone de lo administrado como si fuera propio y sincerarnos con respecto a que lo de todos es en realidad de nadie pues en la practica no somos dueños de lo que es del Estado, aunque de iuris si (ya que el Estado es esencialmente privado) y de ese modo despejada nuestra mente de prejuicios, podemos optar entre las distintas alternativas en un pie de igual. Es decir si la Empresa Estado en determinado rubro brinda servicios mediocres a cambio de elevados costos para la sociedad lo mejor es cambiar de Empresa.
Neustadt analizó la realidad desde esta moderna lógica libertaria, es por eso que abogó por el proceso privatizador, en cambio la sociedad Argentina lo juzgó tomando como parámetros la arcaica y errónea creencia consistente en pensar que lo que es del Estado es de todos y los supuestos colectivistas que sostienen que “cuando más grande es el Estado más grande es nuestra Nación” y viceversa. Solo bajo esta perniciosa dialéctica Neustadt puede ser calificado de vende patria y Jauretche de nacionalista. Y solo rompiendo esta lógica, enquistada en los estados de conciencia colectiva, derrumbaremos mitos y recién seremos una sociedad libre y abierta que es una condición básica del bienestar ciudadano que implica entre otras cosas el derecho a buenos servicios y a la administración provechosa de los recursos que nuestro país posee.
El autor es estudiante de Derecho de la Universidad Nacional de Tucumán. Presidente del Centro de Estudio de los Intereses Nacionales (filial Tucumán) Integrante del programa de líderes locales del Fundación Atlas. Miembro de la juventud recrear Tucumán Secretario general pro universidad (Facultad de derecho UNT) Ayudante de Cátedra de Historia del Pensamiento Político y Jurídico Facultad de Derecho UNT. 20 años de edad.
Fuente: Crónica y Análisis
Autor: José Guillermo Godoy
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10 Comentarios en “Jauretche y Neustadt: La lógica del Estado-Nación”
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JOSE GUILLERMO GODOY
Tengo 60 años entre en la pagina leí´tu artículos solamente quiero felicitarte por tu análisis de los conceptos de nacion, nacionalismo y estado,que todos los ciudadanos ARGENTINOS ‚tendrían que leer y aprender
Al igual que el comentario anterior de Susana, pienso en la gran “ignorancia” del común. El desconocimiento y falta de comprensión e interpretación hacer que se juzge a la ligera conductas y actitudes. HACE FALTA participación, pero para involucrarse es necesario interiorizarse de las cuestiones, leyendo, escuchando, estudiando, cambiando opiniones con quienes SABEN. Evaluar y preguntarse “el porqué” de tal o cual conducta. ¿A quién beneficia?
La idea de patria/patriotismo está desgastada.
En pocos párrafos, excelente la noción de nación, nacionalismo y estado.
Excelente el artículo!!. Y en lo personal, me siento reivindicado, porque toda mi vida sostuve que Jauretche era ni mas ni menos que un chanta, y naturalmente fuí calificado de traidor y vende patria!. Ese viejo sinvergüenza tomaba frases ajenas y las deformaba para sostener sus trasnochadas tesis. Recuerdo la imputación a Sarmiento, porque había afirmado que “el mal que aqueja a la República Argentina es su extensión”. Para Jauretche eso significaba que Sarmiento sostenía que había que reducir el territorio… Sólo un político de mala leche puede razonar así.
Los liberales argentinos siempre fueron tildados de vende patrias por el nacionalismo trasnochado, por la simple razón de que querían traer a este remoto rincón de América la prosperidad de Londres y la cultura de París. Y gracias a esos vende patrias, la Argentina llegó a estar entre los primeros países del mundo. Hasta que llegaron los discípulos de Jauretche y así estamos ahora…
Joven señor Godoy,
Es reconfortante saber que en nuestras generaciones jóvenes existen quienes piensan correctamente porque saben, porque han estudiado, asimilado objetivamente, y aprendido. Y que además, en medio del caos facilista en que estamos embarrados, tiene la valentía de expresarlo para que otros puedan también — si quieren — esclarecer sus propios pensamientos.
En efecto, el Estado es el el agente institucional de la sociedad, autorizado y pertrechado para ejercer control. La voluntad del Estado es la Ley, y son sus agentes quienes hacen las leyes e imponen su observancia. Sin embargo, debe distinguirse cuidadosamente entre Estado y Gobierno: el primero comprende todas las tradiciones, los instrumentos políticos tales como la Constitución, y toda la serie las Instituciones y convenciones relacionadas con su aplicación; el segundo — esto es , el Gobierno — es un grupo de individuos a quienes se ha confiado la responsabilidad de llevar a cabo los fines del Estado, otorgándoles la necesaria autoridad para ello.
Y con frecuencia se confunde “Gobierno” con “forma de gobierno”. Es decir, el gobierno puede cambiar sin ningún cambio en la forma de gobierno, como puede suceder en las sociedades verdaderamente democráticas al momento de cada elección periódica. En forma análoga, un gobierno puede ser derrocado — por la fuerza o la violencia — sin cambio alguno en la forma de gobierno o de la organización del Estado. En caso de revolución, el derrocamiento puede concebirse como un acto que pone al gobierno de facto en mayor armonía con la forma de gobierno y con el tipo de Estado establecidos y aprobados por una sociedad determinada.
Respecto de don Arturo, he leído algunos de sus libros allá, en mi lejana juventud: ameno, campechano, pero vacío de racionalidad. No olvidemos quien fue: radical yrigoyenista, forjista, participante en aquella romántica sublevación del Tte. Cnel. Cattáneo, derivó luego hacia el peronismo y, con pluma fácil y verba florida, consigió su lugar en aquella historia. Con menos vuelo intelectual que aquel, más corto de ideas y de argumentos, su actualidad es, a mi juicio, el señor Antonio Cafiero, también campechano, con veleidades de payador, pero con menos claridad de ideas.
Le saludo atte.
Roberto Eduardo Guitián
DNI 4302874
Mis sinceros agradecimiento a las personas que se tomaron el trabajo de leer mi artículo y comentarlo. Me gustaría saber sus e-mailes para interactuar saludos, comentarios e información. Por mi parte mi correo electrónico es joseguillermogodoy@yahoo.com.ar
Me parece que no leiste a Jauretche. Porque Jauretche jamas fue despectivo con lo extranjero, sino con la creencia de que todo lo extranjero, por serlo, es mejor que lo nacional.
No entendi bien lo de aysa (es un chiste? te parece muy gracioso?) Si tenes acciones de una empresa privada tampoco podes simplemente proponer un cambio y que te lo acepten, incluso siendo propietario de una empresa junto con un socio ya tenes que someterte a un acuerdo, a una transaccion, tenes una idea un poco infantil de como se hacen negocios y de la relacion entre sociedad civil, estado y gobierno.
En serio enseñas teoria politica? y pensas aprender alguna vez?
Jose Guillermo, te aconsejo leer libros de historia y no apuntes de facultad y segundo si no lo queres hacer juntate con Carlos Escudé y planeen vivir para siempre en Estados Unidos. Cordialmente Luis
Jose Guillermo, no concuerdo en absoluto con tu articulo, gracias a Dios por lo que pude observar en los comentarios, hay todavia gente sensata en este pais. Solo una persona que no a leido a Jauretche y a Peron puede llegar a estas conclusiones tan ridiculas.
Moraleja; LEER ANTES DE OPINAR! ahh y en pleno crack mundial las ideas de Jauretche y de Peron demuestran cuan visionarios han sido…
estimado señor, usted maneja exelentemente la dialectica y veo que tiene una gran capacidad de conjugar las frases, pero el problema es como podemos creerle a usted si los que ya somos viejos tuvimos experiencias vividas que indican precisamente lo contrario de lo que usted afirma
saludos
El problema de fondo con Arturo Jaurethe es que era puto y por eso usaba moñito. No dijo mas estupideces porque no tuvo tiempo. Mamó de su pluma escribiendo mentiras e irrresponsabilidades. Una bestia y en el fondo un chantapufi que la iba de serio y preocupado.