El lobo, el cordero y la oposición

Susana SechiMuchos polí­ti­cos pare­cen escon­di­dos en sus tra­yec­to­rias, más otros sin escrú­pu­los apa­ñan la ver­sión ofi­cial. Los par­ti­dos tra­di­cio­na­les han sido des­mem­bra­dos por el régi­men y no con­si­guen rear­mar sus cua­dros, ni la UCR que fuera his­tó­ri­ca­mente adver­sa­ria del PJ, como el mismo pero­nismo no se recu­pe­ran de su arre­bato.
El doc­tor Alfon­sín que no alcanzó nunca ni la som­bra de Ricardo Bal­bín, luego de una desas­trosa ges­tión impli­cada en pac­tos non san­tos, sigue en su carrera de des­pres­ti­gio para con los corre­li­gio­na­rios que se encuen­tran a la deriva a par­tir de su intro­mi­sión, lejana a las bases del Par­tido Radi­cal el que nunca honró en su lide­razgo efí­mero.
Mien­tras el Par­tido Jus­ti­cia­lista se encuen­tra divi­dido en dis­tin­tas frac­cio­nes de colo­res, las que inclu­yen el rojo en sus filas, han per­dido hasta su mís­tica en manos de impos­to­res enco­lum­na­dos en el Frente para la Vic­to­ria, los que ven con bue­nos ojos la quema del anti­guo mito, Juan Domingo Perón, inten­tando hacer rena­cer de sus ceni­zas como el ave Fénix al Señor Kir­ch­ner y a su con­sorte como los nue­vos des­ca­mi­sa­dos del Siglo XXI, con­cien­tes que no repre­sen­tan ni por asomo al ideó­logo del movi­miento.

Insigne fabu­lista y poeta, a par­tir de su vir­tuo­sismo reflejó en su obra un ele­vado tono moral, así como una con­cep­ción rea­lista de la natu­ra­leza. Nada más com­pa­ra­tivo para some­ter al cues­tio­na­miento de nues­tra reali­dad actual.

El lobo y el cor­dero (Jean de la Fon­taine) Fran­cia 1621–1695

Siem­pre la razón del fuerte fue impor­tante, como vamos a ver al ins­tante.
Apa­gaba su sed un cor­de­rito en la corriente de una onda cris­ta­lina. Llegó en esto un lobo ham­briento en busca de aven­tura.
¿Quién te hizo tan osado — dijo furioso este ani­mal — que te atre­ves a estor­barme? ¡Por tu atre­vi­miento vas a ser cas­ti­gado!
Señor — res­pon­dió el cor­dero — no se enfade vues­tra majes­tad: iré muy gusto a apa­gar mi sed en la corriente 20 pasos más abajo, y así no podré estor­barle cuando beba.
Pues si me estor­bas — repuso el cruel ani­mal — ; y se ade­más que el año pasado habla­bas mal de mi.
¿Cómo es posi­ble, si aún no había nacido? — res­pon­dió el cor­dero — ¡Toda­vía mamo de la teta de mi madre!
Pues si no eres tu, enton­ces es tu her­mano.
No tengo nin­guno
Enton­ces es alguno de los de tu calaña y da lo mismo, por­que todos voso­tros, vues­tros pas­to­res y vues­tros perros, no me per­do­náis ¡Me lo han dicho y tengo que ven­garme!
Y aña­diendo el dicho al hecho, lle­vose el lobo al cor­de­rito a lo pro­fundo del bos­que, devo­rán­dole allí sin más explicaciones.

Al igual que el cor­de­rito que tan bien define el autor, los argen­ti­nos nos encon­tra­mos a mer­ced de las per­ver­sas fau­ces de un lobo que pre­tende dige­rir­nos, cam­paña mediante, seña­lán­do­nos como cul­pa­bles de todo, en un ter­gi­ver­sado complot.

Atre­verse a estor­bar a los “ata­can­tes” es motivo para ser cas­ti­gado y con­si­de­rado enemigo, cual­quier opi­nión en sen­tido inverso al pen­sa­miento único equi­para a los indi­vi­duos, naci­dos y por nacer tanto da, se imputa culpabilidad.

De la misma manera que el lobo inculpa al her­mano del cor­dero aun­que éste no lo posea, se pro­cede con la socie­dad, la que por estar inte­grada en su mayo­ría por bien naci­dos es condenada.

Las terri­bles secue­las del odio se mani­fies­tan de una manera atroz sobre los que pre­ten­den defen­der su ver­da­dera his­to­ria y la sed de ven­ganza se agudiza.

Las sabias con­clu­sio­nes de la fábula nunca fue­ron más ajus­ta­das y con­cor­dan­tes si las com­pa­ra­mos con el momento actual en el que las estra­te­gias guber­na­men­ta­les se encuen­tran al rojo vivo y dis­pues­tas a ani­qui­lar a todos los corderos.

En la pro­fun­di­dad del bos­que aga­za­pa­dos se encuen­tran los enemi­gos, la des­truc­ción es la meta pro­puesta, pri­mero se eli­minó la Repú­blica y ahora es el turno de los ciu­da­da­nos quie­nes en algún momento sin­tie­ron emer­ger una opo­si­ción pero hoy en día la pasi­vi­dad de esos diri­gen­tes les resulta inexplicable.

Algu­nas pocas voces recla­man haciendo un intento de cues­tio­na­miento al peli­groso adve­ni­miento del tota­li­ta­rismo, que en una bata­lla enta­blada con el elec­to­rado pro­voca gra­ves enjui­cia­mien­tos que como en un alu­vión se vie­nen ordenando.

Muchos polí­ti­cos pare­cen escon­di­dos en sus tra­yec­to­rias, más otros sin escrú­pu­los apa­ñan la ver­sión ofi­cial. Los par­ti­dos tra­di­cio­na­les han sido des­mem­bra­dos por el régi­men y no con­si­guen rear­mar sus cua­dros, ni la UCR que fuera his­tó­ri­ca­mente adver­sa­ria del PJ, como el mismo pero­nismo no se recu­pe­ran de su arrebato.

El doc­tor Alfon­sín que no alcanzó nunca ni la som­bra de Ricardo Bal­bín, luego de una desas­trosa ges­tión impli­cada en pac­tos non san­tos, sigue en su carrera de des­pres­ti­gio para con los corre­li­gio­na­rios que se encuen­tran a la deriva a par­tir de su intro­mi­sión, lejana a las bases del Par­tido Radi­cal el que nunca honró en su lide­razgo efímero.

Mien­tras el Par­tido Jus­ti­cia­lista se encuen­tra divi­dido en dis­tin­tas frac­cio­nes de colo­res, las que inclu­yen el rojo en sus filas, han per­dido hasta su mís­tica en manos de impos­to­res enco­lum­na­dos en el Frente para la Vic­to­ria, los que ven con bue­nos ojos la quema del anti­guo mito, Juan Domingo Perón, inten­tando hacer rena­cer de sus ceni­zas como el ave Fénix al Señor Kir­ch­ner y a su con­sorte como los nue­vos des­ca­mi­sa­dos del Siglo XXI, con­cien­tes que no repre­sen­tan ni por asomo al ideó­logo del movimiento.

Los des­pren­di­mien­tos de ambos par­ti­dos polí­ti­cos no alcan­zan a cum­plir con sus roles de opo­si­ción, demos­trando poco espí­ritu para la bata­lla y falta de atri­bu­tos nece­sa­rios para ocu­par espa­cios de poder. Se los siente blan­dos, super­ita­dos a los vai­ve­nes del poder absoluto.

Si los cam­bios pro­fun­dos que se impo­nen en esta ile­gal pose­ción del Estado de Dere­cho no se con­cre­tan, el lobo ter­mi­nará comién­dose a todo el rebaño.

¿Qué está pasando en esta Argen­tina que afecta a hom­bres y muje­res de la opo­si­ción? Algún cam­bio cíclico, caren­cias en la ali­men­ta­ción o sola­mente pro­ble­mas irre­suel­tos que suprime la valen­tía impo­niendo una man­se­dum­bre poco usual en otras épocas de con­vic­cio­nes arrai­ga­das, en las cua­les por medio de la pala­bra y las pla­ta­for­mas se tenía en claro los prin­ci­pios de cada par­tido polí­tico en particular.

En estos nueve meses que nos sepa­ran del acto elec­cio­na­rio se impone el ver­da­dero rol de una opo­si­ción bien con­for­mada, capaz de rever­tir los des­ti­nos que pre­tende alcan­zar el poder hege­mó­nico en esta cruenta masa­cre para ter­mi­nar con lo poco que queda aún de la Repú­blica y la dig­ni­dad de su pueblo.

Autor: Susana Sechi
Directora de La Historia Paralela

Email: SusanaSechi@gmail.com

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3 Comentarios en “El lobo, el cordero y la oposición”  

  1. 1 Roberto Eduardo Guitiàn

    Esti­mada Susana,
    Bueno es recor­dar que los popes del Pero­nismo , enca­be­za­dos por su fun­da­dor, defi­nìan a ese par­tido como un agru­pa­miento, el “Movi­miento Nacio­nal Jus­ti­cia­lista”, y, como tal movi­miento, incluìan en el con­junto a dis­tin­tas corrien­tes de poi­niòn polì­tica de dis­tinto cuño: asì los anti­guos con­ser­va­do­res de Solano Lima, los radi­ca­les de Jau­ret­che y Qui­jano, los labo­ris­tas del Viejo Cipriano, los cas­tris­tas del Gordo Cooke, los mon­tos del Pepe Fir­me­nich y su banda de terro­ris­tas y ase­si­nos, y tam­bièn, por supuesto, gran parte de los diri­gen­tes gre­mia­les. Ade­màs, claro, de los omni­pre­sen­tes y con­ci­lia­do­res como Don Anto­nio y Car­li­tos Zapa­ti­llas. Este movi­miento puede incluirse den­tro de los con­si­de­ra­dos “opi­niòn de mul­ti­tud”, donde los miem­bros de la mul­ti­tud expre­san sus opi­nio­nes con refe­ren­cia a contecimientos-estìmulo pro­pios del àrea de inte­rès que llevò a sus miem­bros a esa misma situa­ciòn de mul­ti­tud. Excepto el grupo terro­rista, son emo­cio­na­les, vis­ce­ra­les, his­tè­ri­cos en algùn extremo, pero pri­ma­ria­mente abar­ca­ti­vos de varia­dos gur­pos socia­les. Asì lo fue el puro fas­cismo, al que nues­tros bir­llan­tes pro­gres sociò­lo­gos, poli­tò­lo­gos, opi­nò­lo­gos y demàs òlogos cali­fi­can irres­pon­sa­ble­mente de “dere­chista”, cuando fue fun­dado por un agi­ta­dor socia­lista y nucleado alre­de­dor del culto a su per­sona. Esta ùltima cir­cuns­tan­cia, asì como las gran­des y masi­fi­ca­das con­cen­tra­cio­nes de ado­ra­do­res y ado­ra­tri­ces — muchos for­za­dos — fue­ron toma­dos por el Pero­nismo, pero abso­lu­ta­mente per­so­na­li­za­dos en su ìdolo ùnico, Don Juan. Como decìa Bor­ges, son inco­rre­gi­bles.
    Estos pseudo pero­nis­tas del FpV, por el con­tra­rio, son frìos y cal­cu­la­do­res en su men­da­ci­dad, en su arbi­tra­rie­dad, en su desin­te­rès por la opi­niòn ajena, àvidos por el manejo de la cosa pùblica en cuanto ren­ta­ble a sus intere­ses per­so­na­les, per­ver­sos en sus ata­ques a los pro­pios disi­den­tes, no diga­mos ya a sus opo­si­to­res. Pan­ta­lla de ase­si­nos como Cogote y El Perro, de anti­guos mili­tan­tes de la usura y la obse­cuen­cia, de vie­jos inten­den­tes con ges­tio­nes poco cla­ras, de fun­cio­na­rios que pasa­ron por todos los gobier­nos y todas las orien­ta­cio­nes polì­ti­cas, con­for­man un entre­sijo que con­duce, inexo­ra­ble­mente, hacia el caos social, el hun­di­miento de la Naciòn y su ale­ja­miento cada vez màs ace­le­rado de las socie­da­des orga­ni­za­das y con visiòn de pro­greso.
    Què decir de la “prin­ci­pal fuerza de opo­si­ciòn”? Tam­bièn pro­ducto del cau­di­llismo, del culto a la per­so­na­li­dad, de la mala fe, la arbi­tra­rie­dad y el ami­guismo, tuvo bajo su nom­bre ori­gi­nal un solo gober­nante posi­tivo, cual fue Don Mar­celo Tor­cuato. De sus des­pren­di­mien­tos, tuvi­mos un ver­da­dero esta­dista, Don Arturo; un polì­tico de barri­cada que dig­na­mente llevò opo­si­ciòn sin miedo, Don Ricardo; y un desas­tre total como polì­tico y gober­nante, Don Alfonso. Que queda de Lilita, eterna denun­ciante sin prue­bas y fun­cio­na­ria judi­cial durante su tan odiado Pro­ceso? Del señor Moreau? Del amigo Coti, en nego­cios con el señor de las nal­gas ope­ra­das y otros seme­jan­tes? Y el señor Lòpez Murphy, quien no ha apren­dido aùn que ser noble adver­sa­rio sin pro­pues­tas con­cre­tas no le va a atraer votos?
    Quien se anime a tra­ba­jar en serio, sin vede­tismo y con pla­nea­miento estra­tè­gico, tiene aùn nueve meses para con­tri­buir a que sal­ga­mos de esta innom­bra­ble situa­ciòn. Si hay alguien, por favor, que lo demues­tre.
    Muchas gra­cias.
    Roberto Eduardo Gui­tiàn
    DNI 4302874

  2. 2 luis nogues

    ¿No tiene a alguien cono­cido con su misma manera de ser e ideo­lo­gia que pueda eri­girse en una alter­na­tiva de opo­si­cion?. Por­que los que hay dan las­tima. Viven pen­sando en si algo les “con­viene o no”, cuando en reali­dad lo que debe hacer un lider caris­ma­tico es impo­ner sus ideas, lo cual no implica dejar de escu­char lo que dice la socie­dad para corre­gir defec­tos. Pero estos defec­tos deben ser razo­na­dos por el lider y acep­ta­dos por el, pero no acep­ta­dos por­que sino “de otra maNera per­derE la elec­cion”.
    Lo vemos todos los das “fulano esta nego­ciando con sul­tano pero no se quiso sacar una foto con el, etc., etc.”. LAMENTABLE

  3. 3 Raúl Jorge Rayes

    Esti­mada Sra:
    Su artículo, al igual que todos, exacto, pre­ciso, bri­llante.
    La saludo con afec­tuoso res­peto y le envío una de mis tan­tas reflexiones.

    Raúl Jorge Rayes

    ZÁN­GA­NOS Y ZÁNGANOS

    Den­tro del ejem­plar y mara­vi­lloso mundo de las abe­jas, la natu­ra­leza creó indi­vi­duos inca­pa­ces de pro­du­cir miel, que se ali­men­tan de la pro­du­cida por las obre­ras y a cada uno de los cua­les llamó “zán­gano”.
    Fue tam­bién el hom­bre en la bús­queda de su len­guaje, quien al menos para mí, come­tió el error de lla­mar “zán­gano” al “hom­bre hol­ga­zán que se sus­tenta de lo ajeno, y tam­bién al hom­bre flojo, des­ma­ñado y torpe”. Y digo esto por­que el “zán­gano ani­mal” tiene la noble misión de pre­pa­rarse para posi­bi­li­tar la máxima exce­len­cia en la pro­crea­ción de los mejo­res indi­vi­duos de su espe­cie. De todos los zán­ga­nos de una comu­ni­dad, sólo uno, el más fuerte lle­gará hasta la abeja reina para fer­ti­li­zarla; los otros cae­rán muer­tos por el can­san­cio durante el tre­mendo vuelo nup­cial, y al final, tam­bién el gana­dor ter­mi­nará muerto.
    Y se me ha ocu­rrido esta espe­cie de refle­xión, por­que hay quie­nes injus­ta­mente lla­man “zán­gano” a algu­nos equi­va­len­tes huma­nos, cuya exis­ten­cia parece regis­trarse única­mente en esta parte del mundo, y en espe­cial a quie­nes por estos tiem­pos han comen­zado a mani­fes­tar fre­né­ti­cos ale­teos para esa espe­cie de “vuelo nup­cial” que los lle­vará al tan deseado con­chavo polí­tico, y junto con él las pre­ben­das de todo tipo, el pla­cer ili­mi­tado, la plata fácil y al final, la tan “mere­cida” jubi­la­ción de pri­vi­le­gio que les ase­gure a ellos y sus fami­lias un cómodo pasar, como corres­ponde a todo “patriota” de tal laya.

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