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Enseñar a “Vivir en Orden”
Traer a nuestra mesa de trabajo el tema del Orden es un desafío interesante.
Inmensamente vasto en su doctrina, tratamiento, ejemplos y variantes que aun sin distraernos de los principios rectores es fácil equivocarnos si no centramos nuestro enfoque en un punto determinado. Por tal motivo no tocamos el aspecto filosófico ni ético del mismo.
Educar para la Paz no es una utopía, enseñar que es mejor una vida ordenada para alcanzar la Felicidad Plena tanto en la realización como personas de bien, como sociedad en si tampoco es una meta inalcanzable. Pero si es quizás un camino arduo y espinoso que traerá frutos inmejorables sin duda alguna por el que vale la pena enfrentar el reto.
Al hablar de orden no nos referimos exclusivamente al orden material de las cosas, sino al orden en la persona. Por eso junto al orden consideramos un bloque de virtudes relacionadas como: Dominio de sí, templanza, sobriedad, austeridad, equilibrio personal, serenidad, sentido de la economía y del ahorro, higiene y limpieza.
Nuestra sociedad vive hoy una crisis sin precedentes de valores morales cuyas consecuencias padecemos a diario.
La violencia es nota de primera plana en todos los medios, alimentada por una falta de información, enseñanza y aprendizaje de todo tipo de normas hasta las más elementales.
Coincidimos plenamente con maestros de la educción, profesores, historiadores, psicólogos, psicopedagogos, mediadores, abogados, tanto nacionales como extranjeros que la única salida mediata para este flagelo es la educación de nuestros chicos desde la más temprana edad, siguiendo por las familias que definitivamente ella es el núcleo social, histórica e indiscutiblemete admitido.
Modelo de la Infancia
La figura de los padres a la hora de desarrollar la autoestima es esencial, ya que los chicos perciben a través de su apoyo y afecto su capacidad y su valía.
“Cuando el niño es maltratado, puede intentar compensar su inmadurez a través de sentimientos de omnipotencia que se manifiestan en la edad adulta en forma de conductas autoafirmativas rígidas o desafiantes, pero que esconden a una persona insegura e hipersensible, recelosa, posesiva o controladora, que duda de su propia valía”,
Los niños aprenden a relacionarse y a resolver los conflictos viendo cómo lo hacen los adultos. Cuando las necesidades biológicas y emocionales están cubiertas, los niños comienzan a desarrollar el sentido de seguridad en sí mismos y en los demás. Si, por el contrario, estas necesidades básicas son ignoradas, tienden a adoptar un talante desconfiado y temeroso.
Estudios realizados en Estados Unidos, Inglaterra, Escocia, Francia y Holanda indican que la violencia es un comportamiento aprendido. El 81% de los hombres maltratadores fue testigo o víctima de malos tratos en la niñez. En la edad adulta tienden a repetir el mismo modelo de comportamiento que han observado de niños, por lo que es esencial prevenir los comportamientos violentos.
Una de las principales actuaciones de prevención va dirigida a los hijos que en sus hogares se han producido malos tratos con el fin de que no repitan el modelo de conducta que han aprendido en su hogar.
“Los niños creen que la agresión es una conducta normal y la han internalizado como el patrón de comportamiento habitual entre hombres y mujeres. Es entonces cuando hay que ayudarles a identificar una conducta de malos tratos”
Origen de la Agresividad
No se puede hablar propiamente de “conducta agresiva” como si se tratase de la única forma de conducta, sino de distintas formas de agresión. La agresividad puede expresarse de diversas maneras y no son rasgos estables y constantes de comportamiento, por lo que debemos tener en cuenta la situación-estímulo que la provoca.
Frecuentemente, la violencia es una forma de comunicación social, en cuanto a que tiene una probabilidad muy alta de amplificar la comunicación, pudiendo servirle al violento, entre otras cosas, para la afirmación y defensa de la propia identidad.
¿Existen las personalidades agresivas?
Las conductas agresivas son un tipo de trastorno del comportamiento y/o de la personalidad, que trasciende al propio sujeto. Parece haber una gran estabilidad o consistencia en la tendencia a mostrarse altamente agresivo con independencia del lugar y del momento.
Aunque la agresividad puede tomar diversas formas de expresión, siempre tendrá como característica más sobresaliente el deseo de herir. El agresor sabe que a su víctima no le gusta lo que está haciendo y, por tanto, no tiene que esperar a que el grupo evalúe su comportamiento como una violación de las normas sociales, sino que la víctima ya le está proporcionando información directa sobre las consecuencias negativas de su acción, lo cual hace que, con frecuencia se refuercen y se mantengan esas mismas conductas.
Los comportamientos violentos en los adolescentes han ido creciendo considerablemente en los últimos años y cada vez a edades más tempranas, produciendo graves problemas difíciles de afrontar en muchos colegios e institutos.
La adolescencia es una etapa en la que el joven experimenta grandes cambios de personalidad. Ya sea en la conducta o mostrando una inestabilidad emocional. Es una etapa en la que están formando su identidad, por lo que sus futuros comportamientos dependerán en gran medida de cómo superen todos estos cambios.
Los adolescentes violentos son aquellos que no se ajustan a las normas, son impulsivos, intolerantes e inconformistas. En los colegios provocan disturbios y en ocasiones suelen actuar amenazando a sus compañeros.
Algunos de estos adolescentes llegan a participar en peleas, agrediendo físicamente por medio de golpes o con algún objeto o incluso con armas y pudiendo causar daño físico a él mismo o a otras personas.
Una gran parte de la violencia que existe en nuestra sociedad tiene su origen en la violencia familiar. La intervención a través de la familia es especialmente importante porque a través de ella se adquieren los primeros esquemas y modelos en torno a los cuales se estructuran las relaciones sociales y se desarrollan las expectativas básicas sobre lo que se puede esperar de uno mismo y de los demás, esquemas que tienen una gran influencia en el resto de las relaciones que se establecen.
La mayoría de los niños y adolescentes han encontrado en el contexto familiar que les rodea condiciones que les han permitido desarrollar una visión positiva de sí mismos y de los demás, necesaria para: aproximarse al mundo con confianza, afrontar las dificultades de forma positiva y con eficacia, obtener la ayuda de los demás o proporcionársela; condiciones que les protegen de la violencia. En determinadas situaciones, sin embargo cuando los niños están expuestos a la violencia, pueden aprender a ver el mundo como si solo existieran dos papeles: agresor y agredido, percepción que puede llevarles a legitimar la violencia al considerarla como la única alternativa a la victimización.
Esta forma de percibir la realidad suele deteriorar la mayor parte de las relaciones que se establecen, reproduciendo en ellas la violencia sufrida en la infancia.
El objetivo final de la educación de los chicos es que alcancen la madurez humana que se manifiesta “…en cierta estabilidad de ánimo, en la capacidad de tomar decisiones ponderadas y en el modo recto de juzgar los acontecimientos y los hombres“
(Concilio Vaticano II. Decreto Optatam totius, II).
Esta madurez es consecuencia del desarrollo armónico de las virtudes y podemos decir que las virtudes adquiridas desarrollan a la persona a nivel natural, conforme a los designios de Dios Nuestro Señor.
Santa Teresa de Jesús decía:
“La tierra que no es labrada, llevará abrojos y espinas, aunque sea fértil.
Así sucede con el entendimiento del hombre si evitamos que aprenda las ventajas del Orden”
Autor: Inés Caluori
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5 Comentarios en “Enseñar a “Vivir en Orden””
Porfavor espere...


















Inés: Como bien dices no es utopico pensar en un país mejor educando para la paz. Solamente eso seria en el largo plazo pero la impronta necesita una politica agresiva de consenso en la que todos los sectores participen para erradicar la violencia que nos despierta día a día y Argentina esta destruida en cuanto a educación se trate. Eso no da votos.
Un Saludo
María S.
Dra. Caluori: Que suerte volver a leer un articulo suyo despues de todo este tiempo.
Una vez más nos deja admirados con su aporte en la lucha contra la violencia y la seguridad.
Un cariñoso saludo
Grace
Sra. Inés Caluori: Esta moción de educar para la paz es interesante y para tener en cuenta, solo que debería plantear el tema de reordenar primero la enseñanza de la casa ya que los docentes notamos que tal carencia arranca desde ahi.
Gracias por dejar un articulo con un analisis tan academico
Cordiales Saludos
Ignacio
Sra. Caluori:
Gracias por estas propuestas abiertas hacia una educción integral.¡Para tener muy en cuenta!-
Prof.Juan Roberto del Rio
Sra. Caluori:
Muy interesante su planteamieto, muy de acuerdo que es un tema familiar y un tema país el impartir educación en este aspecto desde muy temprana edad, sin embargo, creo que falta involucrar a las comunicaciones que muchas veces inflan o estimulan estas conductas agresivas para obtener mayor audiencia, lo que en definitiva, hace creer sobre todo a los adolecestes que estas conductas son validas haciendo heroes de la pantalla a gente con falta de criterio y de educación.