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Somnífero Histórico: SC+K (análisis de un artículo periodístico)
Alguien tiene que decirlo, Por Sergio Crivelli
Alguien tiene que decirle al Sr. Crivelli que:
Sus fuentes de Historia y análisis socio político sobre la década del 70 y la guerra contra el terrorismo librada y ganada por nuestros honorables soldados tiene grandes vacíos de información, a saber:
La actual investigación judicial sobre Isabel Perón y la Triple A puso en evidencia una vez más el carácter selectivo con que se aplica el revisionismo en la historia nativa. A más de tres décadas de las feroces matanzas de las que participó esa organización, hay todavía miembros del Congreso y de la Justicia que opinan que Juan Domingo Perón “ni remotamente” estaba al tanto de la represión ilegal llevada adelante bajo el amparo de algunas estructuras estatales.
Estimo que, ciertamente, el Sr. Sergio Crivelli está haciendo uso, una vez más, del carácter selectivamente arbitrario que se aplica al revisionismo de nuestra Historia contemporánea. Paralelamente, a más de tres décadas transcurridas, hay miembros del Congreso y de la Justicia que quieren salvar sus pellejos de la manera más burda, a fin de ocultar al ciudadano común que los que están en el escenario político actual son muchos de los que estuvieron con el gobierno peronista de entonces, y por ende, “si se Va por Justicia”, ellos ya debieran estar siendo procesados.
Se pretende que el principal protagonista de la política nacional entre 1945 y 1975 fue una marioneta en manos de su esposa y de un Cagliostro rioplatense.
Increíblemente se ha desempolvado la “teoría del cerco”, excusa difundida por Montoneros para explicar por qué el “líder” por cuyo regreso habían matado y se habían hecho matar los eliminaba sin inmutarse. Según esa explicación, Isabel y López Rega impedían que Perón se enterase de la feroz batalla que se estaba librando a su alrededor.
Como es obvio, la verdad era otra. La izquierda peronista –JP, Tendencia, Montoneros, etcétera– se enfrentó con el propio Perón en una lucha por el poder tan inmisericorde como desigual.
No considero que este enfrentamiento haya sido desigual, ya que los Montoneros y otros grupos terroristas:
a) Tenían, según sus propias fuentes, algo así como 9000 “combatientes” y otros 25.000 “periféricos”.
b) Contaban con armamento altamente sofisticado provisto por países de la órbita comunista, que se sumaba al que ya habían conseguido través de sus ataques criminales a unidades militares y de FF.SS.
c) Obtenían ingentes cantidades de fondos en moneda fuerte obtenidos a través de sus secuestros y cruentos robos a instituciones bancarias, así como provenientes de financiamiento externo proveniente de organizaciones izquierdistas, tanto oficiales como otras disfrazadas de ONG.
d) Conformaban bandas político-militares perfectamente organizadas, con jerarquías militares y estados mayores compuestos al modo de las organizaciones militares, con apoyatura de sanidad, transporte, comunicaciones, así como campos de adiestramiento en el país y en el exterior. Empleaban fuentes de información internas, del exterior y aún de infiltrados en sus “enemigos”, es decir, en las fuerzas legales.
Si a todo ello adicionamos el valor agregado que representa actuar desde la clandestinidad, ¿dónde existía la desigualdad?
El envejecido caudillo había vuelto al país para ocupar la presidencia a pesar de su precario estado de salud y lo primero que hizo fue fumigar a Héctor Cámpora, a los gobernadores y a los diputados de la izquierda que querían hacer una revolución a la cubana para instalar la patria socialista.
Todo empezó en Ezeiza, cuando los montoneros le arruinaron la apoteosis del retorno. El cruce del Rubicón, sin embargo, fue el asesinato de José Rucci, uno de los garantes del pacto social y del plan económico del tercer gobierno peronista. A partir de ese momento el aniquilamiento del oponente fue la única lógica para ambos bandos.
No todo comenzó en Ezeiza ´74: En realidad, todo se inició mucho antes, cuando un grupo de marxistas pseudos peronistas intentó establecer a inicios de los años 6O un foco guerrillero en las provincias del Noroeste, conducidos por un periodista de apellido Masetti, quien mantenía contacto fluido con el castrismo-guevarismo. Este grupo, autodenominado “Taco Ralo”, fue aniquilado en la Provincia de Tucumán por la policía – específicamente la Guardia Rural Montada — durante el año 1968. De sus sobrevivientes, los que huyeron, surgieron un año más tarde, las denominadas Fuerzas Armadas Peronistas, o FAP.
Es así que en el año 1969 comenzaron las acciones de sublevaciones de grupos de izquierda conformados por obreros y estudiantes universitarios, primero en la zona de Villa Constitución, luego en Rosario, culminando con el famoso “Cordobazo”, que obligó a la intervención de la Policía Federal y el IIIer. Cuerpo de Ejército.
“A partir de ese momento la teoría de la insurgencia general como la vía revolucionaria para la Argentina se sumó a la teoría de la creación de un ejército popular y la lucha armada prolongada. Esas dos concepciones, ser repartieron el campo revolucionario de aplicación en nuestro país.”
“Es una tarea de los revolucionarios encontrar la manera de unificar, en una estrategia de conjunto, todas las formas y niveles de resistencia: Las características especificas de la Argentina –grandes núcleos de concentración urbana, por un lado, y zonas geográficas y políticamente aptas para la lucha rural, por otro, determinaron que las acciones armadas de los terroristas se hayan de ejecutado tanto en el terreno rural como en el urbano.”
El propio Perón los amenazó públicamente, pero los montoneros siguieron adelante: tenían poder de fuego, pero no estrategia política. Dejaron de esa manera expuesta a la militancia de superficie que empezó a ser aniquilada con nula posibilidad de defensa.
Tampoco esto se ajusta a fidelidad histórica:
Tenían una definida estrategia política y provenía, antes que de sus propias ideas, del asesoramiento que les brindaban sus apoyos del terrorismo internacional. El Dr. Nicolás Márquez, en “La Mentira Oficial”, lo expresa clara y fundadamente, a saber:
“En efecto, el objetivo ulterior y verdadero de Montoneros era la instauración de la patria socialista, y para tal fin combatieron bravamente a Perón y al gobierno peronista de 1973–76. Encendidos debates y profusos estudios ha suscitado la naturaleza de este singular acontecimiento consistente en la infiltración marxista en un movimiento nacional-populista fundado por un militar adorador de Mussolini. Una definición muy interesante acerca de esta dualidad la esboza el ex montonero Humberto Roggero, quien cuenta: “La ideología de su grupo era marxista peronista. Nosotros éramos políticamente peronistas y doctrinariamente marxistas” Con menos sutileza, Miguel Bonasso sintetiza: “Montoneros tenía un objetivo, la construcción del socialismo, y este objetivo no tenía nada que ver con el objetivo que tenía Juan Perón.”
Perón e Isabel habían sido elegidos por el voto popular, pero aquéllos no eran tiempos democráticos. La negociación fue reemplazada por las balas y los explosivos. La izquierda privilegió la lucha y apostó al golpe militar con la delirante hipótesis de que al enfrentarse con las Fuerzas Armadas conseguiría que el pueblo se pusiese finalmente de su lado.
Este párrafo es sociológicamente relativo si entendemos como “voto popular” el apoyo de una masa ciega y carente de ideas, como es el llamado Movimiento Nacional Justicialista – en el que conviven grupos de distinto y hasta opuesto signo político. A rigor histórico las multitudes son viscerales antes que analíticas. Por esta misma causa es que hoy padecemos del gobierno que padecemos.
Hubo, no obstante, quienes como Rodolfo Walsh criticaron con dureza la estrategia de los “fierros”, porque veían venir la tragedia y reclamaron la vía política en lugar de la militar. La conducción de Montoneros desoyó esas opiniones y mandó a sus integrantes a una masacre segura que comenzó con los grupos de tareas de la Triple A y continuó con los de la ESMA sin que se notase demasiado la diferencia.
Rodolfo Walsh era, esencialmente, un extremista de izquierda: su accionar estaba basado en la violencia para aterrorizar, y lograr así la victoria. Fue jefe de inteligencia del grupo terrorista Montoneros, secundado por Francisco “Paco “ Urondo y por el “Perro” Verbitsky. Las bombas colocadas en el comedor de la Superintendencia de Seguridad Federal fueron planeadas por él. Toda la conducción de Montoneros era coincidente en el empleo de la máxima violencia, sin importar el “daño colateral”. Y si el revisionista Sr. Sergio Crivelli habla de masacre, es porque no tiene voluntad de hablar de la derrota de todas las organizaciones terroristas por parte del accionar de las FFAA y de SS.
Asimismo, es fundamental destacar la gran diferencia entre la Triple A y la ESMA:
Los cuadros integrantes de la Triple A estaban conformados por algunos elementos policiales, grupos pseudos universitarios y matones sindicales — fuerzas paramilitares — coordinados y dirigidos desde el Ministerio que regenteaba López Rega. Este último era el ejecutor directo de las directivas emanadas de Perón, y luego mantuvo estrecho diálogo con Isabel, quien no desconocía de las acciones contraterroristas ordenadas por su esposo. El objetivo de esta organización era la eliminación física de todos los oponentes al gobierno peronista, sin distinción del signo ideológico que fueran. Así, fueron eliminados Silvio Frondizi, el sacerdote Mujica, el asesino Montonero Ortega Peña, entre tantos otros.
La diferencia ESENCIAL con los Grupos de Tareas, fueran de la ESMA, del Ejército, o de cualquiera otra Institución Militar y las de Seguridad y policiales subordinadas a aquellas, es sustancial en formación, combate, valores morales y éticos: “ELLOS SON FORMADOS PARA DEFENDER A LA PATRIA”. Son entrenados para el desarrollo y ejecución de una acción militar específica, bajo directivas claras y legales emanadas desde lo más elevado de la cadena de comando: el/la Presidente de la Nación, a su vez Comandante en Jefe de las FF.AA. Sus métodos de acción respondieron a lo establecido en los Reglamentos Militares en vigencia, legalizados y promulgados bajo Gobiernos Constitucionales.
“Solamente un artículo con gran dosis de sedativo político como el que ostenta el Sr. Crivelli, puede poner a los matasietes de la Triple A y a los honorables soldados en el mismo plano histórico.”
Frente a esta situación, el grueso de la sociedad se limitó a observar. Sólo quería estabilidad económica y mejores ingresos. Lo de siempre. Alguno de los que tomaron parte de aquella guerra intraperonista debería decirlo con todas las letras. Pretender un “bill” de indemnidad histórico para el fundador del movimiento no sólo ofende la inteligencia de los votantes, sino que a esta altura ya tiene un efecto electoral irrelevante.
También aquí el Sr. Crivelli, deliberadamente, oculta información: Si bien había una clase que gozaba de la llamada “plata dulce”, la sociedad en su conjunto, y TODOS los medios de difusión aplaudieron el golpe militar del ´76, incluyendo al dirigido por el Sr. Timerman (padre), o por el Sr. Magnetto ‚el “Gran Diario Argentino”.
El ahora escritor izquierdista Sr. E. Sábato se congratuló de dialogar con el General Videla: “Todo un caballero, según manifestó entonces”. Los Sres. Strassera y Moreno Ocampo y la Sra. E. Carrió fueron FISCALES durante el proceso militar, habiendo jurado sus cargos por el estatuto del Proceso, y habiendo sido el mencionado Strassera quien rechazó más recursos de habeas corpus interpuestos a favor de supuestos desaparecidos.
El Sr. Alfonsín negoció con cierto General – compañero suyo del Liceo Militar – la evacuación de su hija Montonera junto a su familia, y los ubicó rápidamente, no en Cuba, (donde hubiera sido afín a su ideología), sino en USA. El señor Balbín manifestó: “A los desaparecidos que los juzgue Dios” y seis meses públicamente a la TV española, en abril de 1980, que, en su concepto, “Creo que no hay desaparecidos; creo que están muertos, aunque no he visto el certificado de defunción de ninguno”.
Y muchos tantos y tantos trágicos y dolorosos y novelescos etc., etc., etc., que desde hace mucho tiempo atrás intentan juzgar la integridad, la honorabilidad y la valentía de quienes defendieron noblemente a la Patria Argentina.
Fuente: Sergio Crivelli, La Prensa (Buenos Aires)
Y por último, podemos preguntar al Sr. Sergio Crivelli: ¿Porqué intenta hacer además análisis socio político lleno de vicios de información durante la Audición Radial que conduce los domingos por la mañana en FM97.6, siendo que, esta emisora Radio Nacional Clásica, es 100% oficialista?
A buen entendedor….
Fuente: Nicolás Márquez, La Mentira Oficial, Vicente Massot, Matar y Morir, Pablo Giussiani, Montoneros: La soberbia Armada.
Autor: Roberto Eduardo Guitián
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6 Comentarios en “Somnífero Histórico: SC+K (análisis de un artículo periodístico)”
Porfavor espere...


















Es hora que los argentinos nos sinceremos definitivamente. Bienvendidas las palabras de Roberto Guitián. Sólo la verdad nos hace libres, es lo primero que debemos a quien de verdad amamos. Felicitaciones Sr. Guitián. Le pido que siga haciéndonos recordar. Bien se dice que “quien dice medias verdades comete dobles mentiras”.
Amamos con profunda pureza a nuestra Patria, luchamos por conservar los valores que hicieron otrora una gran Nación.
Dejo algunas reflexiones…
La obra “Montoneros– La soberbia Armada” — calificada por Ernesto Sábato como “un libro de trascendencia histórica, conmovedoramente honrado, admirablemente escrito”- fue dedicada por su autor: Pablo Giussani a Adriana, la joven que una tarde de l977 , en que cumplía 16 años , fue despedazada por la bomba que intentaba colocar en una comisaría .
“Adriana-dice Giussani– fue arrastrada a la muerte por un mal que no se ensañó sólo con ella. Un mal que diezmó a buena parte de una generación y que todavía acecha a los sobrevivientes. De ahí mi apremio por identificarlo, por ayudar a reconocerlo allí donde asome la cabeza en todo lo que tiene de alienante y monstruoso.
No ignoro que esta dedicatoria-denuncia, apuntada a localizar responsabilidades políticas, culturales e históricas, puede provocar algunas perplejidades, quizás algún reproche.…La muerte de Adriana es una de las pocas, excepcionales, que no alcanzan a incluir al régimen militar…
¿Por qué elegir precisamente esa muerte para centrar en ella mi dedicatoria-denuncia?.…
Ocurre… que la criminalidad del régimen instaurado en la Argentina el 24 de marzo de l976 es un clarísimo dato de la realidad, poco menos que universalmente reconocido y condenado como tal. El mal, aquí, está a la vista. No necesita ser descubierto, desentrañado, identificado bajo apariencias engañosas y revelado a conciencias que lo ignoraban.…
Las responsabilidades que se esconden tras la muerte de Adriana, en cambio, son más esquivas, menos reconocibles.…En contraste con las del régimen militar…, estas otras se ven protegidas y disimuladas por una prestigiosa fraseología revolucionaria y por un peculiar estado de conciencia que genera en cierta clase media ilustrada predisposiciones a compartir, comprender o disculpar toda irregularidad que se comenta en nombre de la revolución…
Confieso que mi denuncia de aquellas responsabilidades tiene que afrontar aquí un giro penoso, en la medida en que su formulación implica también denunciar ese colchón protector, un colchón que me resulta imposible desventrar sin sacar a relucir una parte de mí mismo.
Más allá de los Montoneros, a los que he sido y soy ajeno, estas reflexiones tienen también por blanco un determinado tipo de cultura política que en cierto modo los ayudó a existir y de la que en un pasado no demasiado remoto fui partícipe y difusor.
En ese pasado compartí caminos y metas, por ejemplo, con Paco Urondo y con tantos otros que como él sacrificaron sus vidas a modelos de cultura y de acción que rechazo. Quede en claro, pues, que los comportamientos aquí denunciados no pertenecen a marcianos, a seres extraños y distantes, sino a personas que he tenido a mi lado, que han dejado alguna huella en mi vida, y quizá murieron con alguna huella mía impresa en las suyas…Pienso con infinito desconsuelo en la posibilidad de que aquella huella mía –tal vez algo que pude haber dicho o escrito en mis contribuciones de hace dos décadas a la literatura de los “diez, cien, mil Vietnam-haya abierto para alguno de ellos el camino que los llevó a la muerte.
El esfuerzo del que en estas reflexiones dejo constancia por caracterizar a los montoneros y por desentrañar los componentes secretos de su identidad cultural no puede ni debe ser considerado, en consecuencia, como un presuntuoso j’acusse, como una condena dictada desde posiciones de impoluta extraneidad a lo condenado. Si lo que describo es horroroso, para mí lo es doblemente por tratarse de un horror que en cierto modo germina de mis propias raíces.-
Con horror pienso en el trágico fin de Adriana y en la personalidad de quien pudo haberla programado para esta inmolación. Si luego trato de asignar un rostro y un nombre a esta personalidad, encuentro entre sus identidades posibles la de Paco, mi viejo y querido amigo Paco Urondo. Mi condena no se atenúa con este rostro a la vista; sólo se hace más doliente. Porque el rostro de Paco transparenta otros rostros, materialmente más distantes de aquel infanticidio, pero igualmente comprometidos en la cultura que lo hizo posible. Rostros que incluyen el mío y los de toda una generación que pregonó la dialéctica de las ametralladoras, en un rapto de frivolidad literaria que más tarde sería asimilado en términos menos librescos por sus hijos.
Los montoneros, afortunadamente, han quedado atrás en la historia argentina, en la conciencia de los argentinos, y acaso parezca superfluo o anacrónico a esta altura un intento de estimular aversiones contra ellos. Condenar a los montoneros ya es en el país moneda corriente, casi una moda, por cierto más saludable que la moda precedente de ensalzarlos.
Pero ocurre que los montoneros son sólo la puntita de un iceberg, cuyos componentes sumergidos no siempre están presentes en lo que se suele condenar bajo el rótulo de montoneros. Y una condena limitada a la parcela emergente es estéril, no denota conciencias inmunizadas contra una repetición del fenómeno.
La inmunidad depende de que todo el iceberg esté a la vista y mis reflexiones aspiran a ser un paso en esa dirección”
¿Con qué clase de memoria están actuando los distintos sectores, a 36 años de aquella lucha fraticida?
¿Qué hará la justicia esta vez?
¿Actuará con la valentía que tuvieron los integrantes de la Cámara Federal en lo Penal que entre l970 y l973 juzgaron a los terroristas preservando la ley y la vida? ¿O con la cobardía de los magistrados que entre el 25.5.73 y el 24.3. 76 – dóciles a las presiones del poder político– no dictaron una sola condena contra guerrilleros, pese a que los hechos terroristas aumentaron exponencialmente con sucesos gravísimos como la matanza de Ezeiza y los ataques a los Regimientos de Formosa, Azul, Villa María, Catamarca, etc?
Con la misma vara con que se anularon las leyes que impedían el juzgamiento de los miembros de las Fuerzas Armadas, debe dejarse sin efecto aquellas que dejaron impunes los crímenes de lesa humanidad del terrorismo, especialmente el art 1 de la ley 23.492 de punto final, en cuanto dispuso la extinción de la acción penal contra toda persona que hubiere cometido delitos vinculados a la instauración de formas violentas de acción política hasta el 10 de diciembre de 1983, la cual es inconstitucional por contrariar los dictados del derecho de gentes..
Esa es la trascendente responsabilidad moral e institucional que pesa sobre los jueces.
Lic. Arturo Cirilo Larrabure
Probablemente el Señor Sergio Crivelli conozca a fondo todos estos argumentos que hacen en definitiva a la verdad histórica, pero lamentablemente el diario La Prensa no es el diario La Prensa de antaño ya que desde hace unos cuantos años vive mendigando la propaganda oficial y vende sus páginas al mejor postor para subsistir.
Desde añares La Prensa supo supo tener una sección “hace 50 años”, que se publicaba los días Domingos y que contenía valiosa información seleccionada del matutino, pero cuando estaba próxima la cincuentena de la Revolución Libertadora, cambió la sección a “Hace 40 años”, todo para no publicar los hechos principales de la Revolución Libertadora y los hechos de sangre y sabotajes con que el peronismo acosó a la República desde las sombras por inspiración y órdenes del tirano abatido de triste memoria.
Hoy La Prensa, sigue sin publicidad, entregada al gobierno de Kirchner que la mantiene con limosnas de presidencia, hace el panegírico del gobierno y publica los “avisos” con que vende su conciencia al déspota de turno, que le informa al pueblo en avisos a página completa que la lechuga llega a la población a 1,40 pesos por kilo, cuando todos sabemos y pagamos entre 5 y 7 pesos por kilo, es decir cinco veces más.
Para los ambientes de la frivolidad La Prensa entrega innúmeras páginas a cualquier pavada del espectáculo y salvo honrosas excepciones, que las hay, La Prensa se vende y no se vende según se mire.
Varios columnistas son ajenos totalmente a lo que acontece.
BG
Lo felicito Guitián. Nos conocemos de otras lides, mi amigo. Ud. ha sintetizado con justeza y claridad lo que deberían haber dicho quienes comandaron las FFAA desde el ’76 hasta el ’82. La suya es una pieza de colección, al menos para mí, que me siento ciudadano Argentino.
Seguramente que el Sr. Crivelli tomará debida nota, lo analizará y confrontará debidamente para llegar a la única conclusión posible: esta es la otra cara de la historia, nó la que este gobierno intenta mentir a la población iletrada. Eso siempre y cuando Crivelli sea un Hombre de Bien.
No esperaba encontrame con un comentario nada menos que de Arturo Larrabure…! Eso habla a las claras, Susana, de la seriedad, transparencia e integridad de este sitio Web.
Leerlo a Arturo Larrabure es bueno, muy bueno!!
Sres. Roberto Guitián y Arturo Larrabure: Claros, precisos y contundentes en sus exposiciones. Lo dicho por Uds. es la verdad histórica.
Reciban mi admiración y respeto.
Es destacable su análisis exhaustivo Sr. Guitián. Como ciudadana argentina agradezco lo haya volcado para conocimiento de todos nosotros.
Mientras el (des)gobierno monopoliza los medios de información a los efectos de perpetuarse en el totalitarismo, y observamos su apabullante asociación al chavismo, y el chavismo a Irán, es digno de destacar que hace falta una urgente tarea INFORMATIVA, como la que efectúan LHP y todos los que a ella se acercan a fin de que no se repita la década del 70 o algo mucho peor, si la hoy que ronda, es Irán.
En los 70 fueron Libia, Rusia y Cuba, quienes solapadamente ingresaron a nuestra Patria con un plan de destrucción. Actualmente estamos expuestos al terrorismo moderno del SXXI. Y a quienes ya convivimos con las estrategias y horrores del pasado, nos preocupa especialmente la forma en que se falsea la Historia y como se repiten los mismos a favor del salvajismo y la crueldad sumado a la coacción de las derechos constitucionales.
También el Lic. Larabure manifiesta lo que ya escribió en su libro: NO hubo voluntad política para ocuparse del secuestro de su padre.
Y por esto entendemos: políticos y altos mandos militares, turbio y decadente plano histórico, donde desde hace muchísimos años a la actualidad, observamos con espanto cómo se negocia lo más sublime de nuestra tierra: la Vida, la Libertad, la Verdad, el Honor y la Justicia.
Y consecuentemente, al día de hoy: la supervivencia de los soldados que fueron a la guerra contra el terrorismo (sumados a aquellos que intenten estar hoy, en disidencia con la Sra. Garré) y, honoríficamente victoriosos, nos dejaron el legado de esta Paz que hoy también es sigilosamente tiranizada.
quisiera saber como se llamaban los correntinos que integraron el grupo de Taco Ralo del año 1968, estoy haciendo una tesis, para un posgrado y me gustarìa entrevistarlos.
gracias por el aporte que me pueda brindar