Comparsa y alabanzas

Lic Gustavo Adolfo BunseIma­gi­ne­mos hoy, por un minuto, al Pre­si­dente argen­tino haciendo un acto popu­lar en Bra­sil, en el esta­dio Mara­caná, en con­tra del señor Vla­di­mir Putin.
O ima­gi­ne­mos, si se quiere, a Miche­lle Bache­let haciendo un acto popu­lar en Gua­da­la­jara, (esta­dio Las Chi­vas), para des­po­tri­car en con­tra de Domi­ni­que de Ville­pin.
O tam­bién, al Pre­si­dente peruano Alan Gar­cía, voci­fe­rando con­tra Rodrí­guez Zapa­tero en el esta­dio de Colo Colo.
Todo, abso­lu­ta­mente todo lo que se nos ocu­rra ima­gi­nar en este insó­lito tren de ideas, se nos va a repre­sen­tar inde­fec­ti­ble­mente como una per­fecta ridi­cu­lez y como algo real­mente impo­si­ble de alcan­zar a con­cre­tarse jamás.

Peor que eso :

Tanto el Pre­si­dente anfi­trión que lo per­mi­tiese, como el ridículo Pre­si­dente hués­ped que lo haga, segu­ra­mente pasa­rían a for­mar parte, muy pronto, del “index expur­ga­to­rium” del mundo.

Por absur­dos.

Agre­gué­mosle ahora a nues­tra ima­gi­na­ción, que estos hechos fue­sen repe­ti­dos casi siem­pre en el mismo país, con el mismo tipo de visi­tan­tes de regí­me­nes tota­li­ta­rios y con gas­tos ingen­tes que, en buena parte, son paga­dos con la caja de los impues­tos de los con­tri­bu­yen­tes del país receptor.

Supon­ga­mos que eso que per­mite el ama­ble Pre­si­dente anfi­trión en su pro­pio país, es algo que sólo res­ponde, casi con una gran abne­ga­ción, a algún tipo de finan­cia­miento que viene otor­gando el des­po­tri­ca­dor con nota­ble gene­ro­si­dad y con unas espe­cia­les facilidades.

Diga­mos, en otras pala­bras, que lo per­mite casi como un gesto de reci­pro­ci­dad. Paga el pre­cio del ridículo y lo acepta.

Pon­ga­mos ahora la lupa sobre la tasa que cobra el Pre­si­dente funam­bu­lesco, hace­dor del acto popu­lar, por el dinero que tan ama­ble­mente presta, y supon­ga­mos que des­cu­bri­mos que la tasa que se le pagaba al Fondo Mone­ta­rio era bas­tante más baja.

Enton­ces, tal pare­ce­ría que el finan­cia­miento de ese Pre­si­dente tro­va­dor iti­ne­rante, siendo más caro que otro que fue can­ce­lado por opre­sivo, no es en abso­luto la causa ver­da­dera de seme­jante cor­te­sía por parte de aquel anfitrión.

Segu­ra­mente, la causa ver­da­dera de la cor­te­sía, es otra :

Habría dos opciones :

a) Es una cor­te­sía ideo­ló­gica, por afi­ni­dad de ideas políticas.

b) No hay otro que le quiera pres­tar en el mundo (ni a esa ni a nin­guna otra tasa).

El Pre­si­dente de la Nación Argen­tina expresó en su dis­curso ante el Con­greso, una pre­gunta con una causa implí­cita en ella.

La pre­gunta fue : ¿ Que peli­gro puede haber en tener bue­nas rela­cio­nes con un país que nos apoya financieramente ?

Y la res­puesta enton­ces, resulta bas­tante clara :

Por­que las bue­nas rela­cio­nes las tiene por una enorme afi­ni­dad ideo­ló­gica que no quiere asu­mir con todas las letras, o acaso por una secreta deses­pe­ra­ción finan­ciera que tam­poco quiere asumir.

Y, como se ve obli­gado a fal­tar a la ver­dad, el peli­gro queda for­mu­lado para res­pon­derle a esa pre­gunta, en aque­llo que nunca va a poder evi­tarse por estar min­tién­dole a la socie­dad toda :

Las con­se­cuen­cias.

Por tal razón, las 20 o 30.000 ove­jas que serán arras­tra­das hacia el esta­dio de Ferro­ca­rril Oeste para vito­rear al tro­va­dor iti­ne­rante, ade­más de con­tar con 436 micros de trans­porte paga­dos con los impues­tos de la ciu­da­da­nía, ten­drán a su dis­po­si­ción cus­to­dias y como­di­da­des de todo tipo. Ambu­lan­cias y cor­tes de calles.

Será difí­cil de encon­trar allí, a algún con­cu­rrente espontáneo.

Y ni se habrán ente­rado que sir­ven a un esce­na­rio de ridi­cu­lez enci­clo­pé­dica, mon­tado por dos tipos que no se aver­güen­zan de esca­lar poder a hor­ca­ja­das de la ignominia.

Suje­tos que pagan con dinero ajeno una fas­tuo­si­dad de segunda mano y que les importa un bledo ofre­cer­les flan­cos a la risueña iro­nía de un mundo absorto. De un mundo al que se le recla­man inver­sio­nes, en otros tan­tos via­jes de fan­ta­sía, paga­dos tam­bién con las arcas de la Nación.

Y la irres­pon­sa­bi­li­dad colec­tiva, borrará la cuota indi­vi­dual de los erro­res por con­ce­der y seguir con­ce­diendo cual­quier absurdo.

Y nadie se va a son­ro­jar cuando todas las indi­fe­ren­cias pue­dan recla­mar su parte de ver­güenza común.

El espec­táculo ten­drá su lado oculto que, sin dudas, incluirá los aplau­sos secre­tos en la Casa Rosada.
Espiando muchos, desde allí, las cabrio­las que pue­dan copiár­sele a su admi­rado tra­pe­cista del tota­li­ta­rismo internacional.

Viendo la astu­cia inau­dita con la que se clama con­tra los abu­sos del poder, pero aspi­rando a come­ter­los en bene­fi­cio propio.

Com­parsa y ala­ban­zas ver­gon­zan­tes des­ti­na­das ellas al pom­poso enva­ne­ci­miento de una absurda mul­ti­tud empu­jada por pun­te­ros con palo y zanahoria.

Un circo que debe ser tomado como insulto a la inte­li­gen­cia de los dig­nos, como increí­ble des­ver­güenza de un empre­sa­riado que se calla la boca complaciente.

Como el cero abso­luto en el ter­mó­me­tro de nues­tra historia.

Autor: Lic Gustavo Adolfo Bunse

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2 Comentarios en “Comparsa y alabanzas”  

  1. 1 Liliana Thomas

    Siento ver­guenza por mi país y la ima­gen que todo éste circo difunde al resto del mundo !!

  2. 2 tito en el caribe

    ( Keka).……Lastima de mi PAIS, que se preta a esta PAYASADA.

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