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Comparsa y alabanzas
Imaginemos hoy, por un minuto, al Presidente argentino haciendo un acto popular en Brasil, en el estadio Maracaná, en contra del señor Vladimir Putin.
O imaginemos, si se quiere, a Michelle Bachelet haciendo un acto popular en Guadalajara, (estadio Las Chivas), para despotricar en contra de Dominique de Villepin.
O también, al Presidente peruano Alan García, vociferando contra Rodríguez Zapatero en el estadio de Colo Colo.
Todo, absolutamente todo lo que se nos ocurra imaginar en este insólito tren de ideas, se nos va a representar indefectiblemente como una perfecta ridiculez y como algo realmente imposible de alcanzar a concretarse jamás.
Peor que eso :
Tanto el Presidente anfitrión que lo permitiese, como el ridículo Presidente huésped que lo haga, seguramente pasarían a formar parte, muy pronto, del “index expurgatorium” del mundo.
Por absurdos.
Agreguémosle ahora a nuestra imaginación, que estos hechos fuesen repetidos casi siempre en el mismo país, con el mismo tipo de visitantes de regímenes totalitarios y con gastos ingentes que, en buena parte, son pagados con la caja de los impuestos de los contribuyentes del país receptor.
Supongamos que eso que permite el amable Presidente anfitrión en su propio país, es algo que sólo responde, casi con una gran abnegación, a algún tipo de financiamiento que viene otorgando el despotricador con notable generosidad y con unas especiales facilidades.
Digamos, en otras palabras, que lo permite casi como un gesto de reciprocidad. Paga el precio del ridículo y lo acepta.
Pongamos ahora la lupa sobre la tasa que cobra el Presidente funambulesco, hacedor del acto popular, por el dinero que tan amablemente presta, y supongamos que descubrimos que la tasa que se le pagaba al Fondo Monetario era bastante más baja.
Entonces, tal parecería que el financiamiento de ese Presidente trovador itinerante, siendo más caro que otro que fue cancelado por opresivo, no es en absoluto la causa verdadera de semejante cortesía por parte de aquel anfitrión.
Seguramente, la causa verdadera de la cortesía, es otra :
Habría dos opciones :
a) Es una cortesía ideológica, por afinidad de ideas políticas.
b) No hay otro que le quiera prestar en el mundo (ni a esa ni a ninguna otra tasa).
El Presidente de la Nación Argentina expresó en su discurso ante el Congreso, una pregunta con una causa implícita en ella.
La pregunta fue : ¿ Que peligro puede haber en tener buenas relaciones con un país que nos apoya financieramente ?
Y la respuesta entonces, resulta bastante clara :
Porque las buenas relaciones las tiene por una enorme afinidad ideológica que no quiere asumir con todas las letras, o acaso por una secreta desesperación financiera que tampoco quiere asumir.
Y, como se ve obligado a faltar a la verdad, el peligro queda formulado para responderle a esa pregunta, en aquello que nunca va a poder evitarse por estar mintiéndole a la sociedad toda :
Las consecuencias.
Por tal razón, las 20 o 30.000 ovejas que serán arrastradas hacia el estadio de Ferrocarril Oeste para vitorear al trovador itinerante, además de contar con 436 micros de transporte pagados con los impuestos de la ciudadanía, tendrán a su disposición custodias y comodidades de todo tipo. Ambulancias y cortes de calles.
Será difícil de encontrar allí, a algún concurrente espontáneo.
Y ni se habrán enterado que sirven a un escenario de ridiculez enciclopédica, montado por dos tipos que no se avergüenzan de escalar poder a horcajadas de la ignominia.
Sujetos que pagan con dinero ajeno una fastuosidad de segunda mano y que les importa un bledo ofrecerles flancos a la risueña ironía de un mundo absorto. De un mundo al que se le reclaman inversiones, en otros tantos viajes de fantasía, pagados también con las arcas de la Nación.
Y la irresponsabilidad colectiva, borrará la cuota individual de los errores por conceder y seguir concediendo cualquier absurdo.
Y nadie se va a sonrojar cuando todas las indiferencias puedan reclamar su parte de vergüenza común.
El espectáculo tendrá su lado oculto que, sin dudas, incluirá los aplausos secretos en la Casa Rosada.
Espiando muchos, desde allí, las cabriolas que puedan copiársele a su admirado trapecista del totalitarismo internacional.
Viendo la astucia inaudita con la que se clama contra los abusos del poder, pero aspirando a cometerlos en beneficio propio.
Comparsa y alabanzas vergonzantes destinadas ellas al pomposo envanecimiento de una absurda multitud empujada por punteros con palo y zanahoria.
Un circo que debe ser tomado como insulto a la inteligencia de los dignos, como increíble desvergüenza de un empresariado que se calla la boca complaciente.
Como el cero absoluto en el termómetro de nuestra historia.
Autor: Lic Gustavo Adolfo Bunse
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2 Comentarios en “Comparsa y alabanzas”
Porfavor espere...


















Siento verguenza por mi país y la imagen que todo éste circo difunde al resto del mundo !!
( Keka).……Lastima de mi PAIS, que se preta a esta PAYASADA.