El espejo roto

Espejo RotoNo es “ejer­ci­tando” ame­na­zas de barri­cada como se cul­tiva el res­peto por la divi­sión de pode­res, pie­dra angu­lar del ver­da­dero fede­ra­lismo, no este atra­cón popu­lista que aleja de toda con­si­de­ra­ción a quie­nes no aca­tan los desig­nios del todo­po­de­roso de turno, ava­lado cir­cuns­tan­cial­mente por encues­tas truchas,(léase INDEC) y el alam­bi­cado aplauso de los genu­fle­xos y ama­nuen­ses de siem­pre. No es coar­tando la liber­tad de prensa o coop­tando volun­ta­des de débi­les o caren­tes de prin­ci­pios como se amplía la base del ver­da­dero y nece­sa­rio con­senso polí­tico y social.

Todo intento abso­lu­tista o hege­mó­nico, la his­to­ria ha demos­trado una y mil veces, que final­mente ter­mina. Los que hoy vivan a los des­en­te­rra­do­res de cada­ve­res, mañana trai­cio­na­rán.

Álvaro Vas­con­ce­los es el actual Direc­tor del Ins­ti­tuto de Estu­dios Estra­té­gi­cos e Inter­na­cio­na­les de Por­tu­gal.
Ana­li­zando la actual situa­ción de la Comu­ni­dad Euro­pea, publicó en el dia­rio El País de Madrid un gene­roso artículo donde pone de relieve el valor que para la huma­ni­dad ha tenido el desa­rro­llo logrado por ese impor­tante con­junto de naciones.

En un párrafo expresa:

La nueva etapa de la cons­truc­ción euro­pea pasa pre­ci­sa­mente por la nece­si­dad de pro­fun­di­zar en la diver­si­dad, haciendo de todos los que aquí viven ciu­da­da­nos de pleno dere­cho, inde­pen­dien­te­mente de sus creen­cias reli­gio­sas, cul­tu­ras o tra­di­cio­nes. Sólo siendo mundo podrá la Unión seguir siendo Europa.

¿Podre­mos los argen­ti­nos, here­de­ros directos-en gran parte– de la cul­tura euro­pea, tomar algo de este señero men­saje? ¿Ten­dre­mos la capa­ci­dad para mirar­nos en ese espejo, que refleja el sig­ni­fi­cado que repre­sentó la pér­dida de millo­nes de vidas huma­nas en gue­rras divi­so­rias, hasta lograr la for­ta­leza que hace varios años pro­por­ciona la uni­dad? O qui­zás, para noso­tros, sim­ple­mente, sea un espejo roto y tal como creen los supers­ti­cio­sos, nos seguirá depa­rando varios años de desgracias.

No cree­mos que la amenza pre­si­den­cial a los inte­gran­tes del tri­bu­nal Fede­ral de Casa­ción Penal sea lo más apro­piado para for­ta­le­cer la Repú­blica que, intenta vana­mente desde hace muchos años esta­ble­cer un equi­li­brio democrático.

No es man­ci­llando la cons­ti­tu­ción de con­ti­nuo desde el eje­cu­tivo, como ha sido cos­tum­bre por parte de algu­nos gobier­nos que ya ter­mi­na­ron su período, y el actual, todos, dic­tando innu­me­ra­bles decre­tos de nece­si­dad y urgen­cia, o sumiendo hasta el límite de la degra­da­ción a los órga­nos legis­la­ti­vos. Con ello, digitando-de alguna forma– el futuro de la vida y los bie­nes de los argentinos.

No es “ejer­ci­tando” ame­na­zas de barri­cada como se cul­tiva el res­peto por la divi­sión de pode­res, pie­dra angu­lar del ver­da­dero fede­ra­lismo, no este atra­cón popu­lista que aleja de toda con­si­de­ra­ción a quie­nes no aca­tan los desig­nios del todo­po­de­roso de turno, ava­lado cir­cuns­tan­cial­mente por encues­tas truchas,(léase INDEC) y el alam­bi­cado aplauso de los genu­fle­xos y ama­nuen­ses de siem­pre. No es coar­tando la liber­tad de prensa o coop­tando volun­ta­des de débi­les o caren­tes de prin­ci­pios como se amplía la base del ver­da­dero y nece­sa­rio con­senso polí­tico y social.

Todo intento abso­lu­tista o hege­mó­nico, la his­to­ria ha demos­trado una y mil veces, que final­mente ter­mina. Los que hoy vivan a los des­en­te­rra­do­res de cada­ve­res, mañana traicionarán.

Los dere­chos huma­nos que actual­mente tanto pregona-la actual admi­nis­tra­ción nacio­nal– para los inte­gran­tes de la plé­yade ideo­ló­gica coin­ci­dente en los 70, tam­bién deben exis­tir para una socie­dad inde­fensa y dañada por tanta inse­gu­ri­dad, por tanta inequi­dad dis­tri­bu­tiva de la riqueza nacional.

Los que hoy gozan de los bene­fi­cios mate­ria­les del poder, tarde o tem­prano debe­rán ren­dir cuen­tas en algún tri­bu­nal de la Repú­blica. Ese día, el día que el pue­blo decida “hacer tro­nar el escar­miento”, aun­que muchos no lo crean, llegará.

Apo­ya­dos en la misma fe que tuvie­ron los padres fun­da­do­res de la patria, no nos sen­ti­mos aba­ti­dos por el actual bache de inequi­dad ins­ti­tu­cio­nal que debe­mos sopor­tar. Segui­re­mos, a pesar de todo, sumando esfuer­zos, empu­jando el carro de nues­tras obli­ga­cio­nes y poniendo lo mejor de nues­tras fuer­zas y con­vic­cio­nes, pues nos sen­ti­mos muy orgu­llo­sos de ser argentinos.

Fuente: Opinorama

Autor: Enrique Serra

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Un comentario en “El espejo roto”  

  1. 1 Matilde del Carmen Masats

    Al autor Sr. Enri­que Serra : Una Argen­tina que ama a su patría, como me ense­ña­ron mis mayo­res, leyendo su espe­cial nota me hago eco de sus pala­bras. Soy hija de extran­je­ros, la que­rían como pro­pía, deja­ron todo en su tie­rra, padres, her­ma­nos, tios, sobri­nos, ami­gos, el suelo que los vió nacer. Pero como Ud. dice muy bien, pasa­ron por tres gue­rras la del 14, 39, la civil por ser Espa­ño­les. Pero a pesar de la divi­sión de las aguas, en lo que con­cierne a gue­rras, trasn­cu­rrido el tiempo, no se odían, no se guar­dan ren­cor. Con ese cri­te­rio no exis­ti­ría el Mer­cado Común Euro­peo, el Grupo de lo 7, la Ronda de Doha, el mundo está en su auge total y noso­tros con la invo­lu­cíon del pasado. Dicho por mi abuelo en 1937, saber esperar.

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