Kirchnerazo”

Nestor KirchnerPerdón, ¿alguien más se acuerda de cuando nos horro­ri­zá­ba­mos de los avan­ces de Menem sobre los otros pode­res? ¿Se acuer­dan de lo que se decía, de los cali­fi­ca­ti­vos de auto­ri­ta­rio, dic­ta­to­rial, hegemónico?

Resulta que ape­nas asu­mido Kir­ch­ner se cargó a la Suprema Corte de Jus­ti­cia por cadena nacio­nal y todos aplau­di­mos a rabiar. Des­pués la cosa fue con el Con­greso de la Nación, con­ver­tido en una ver­sión exten­dida de la CAL, la comi­sión de ase­so­ra­miento legis­la­tivo del último gobierno mili­tar, a tal punto que no asume nadie como dipu­tado o sena­dor sin la apro­ba­ción expli­cita de Kir­ch­ner y sus muchachos.

Ahora el Cau­di­llo de la Argen­tina, por la Gra­cia de Dios, otra vez embiste con­tra el máximo tri­bu­nal de la nación, a pesar de haber cam­biado varios de sus miem­bros para que resulte más ser­vil a su pro­yecto personalista.

Creo que es lícito pre­gun­tarse si falta mucho para que direc­ta­mente hable­mos del “kirchnerazo”.

Y nadie dice nada, a nadie se le mueve un pelo. Los Fun­da­men­tals son muy sóli­dos. Pare­ciera que nues­tra voca­ción demo­crá­tica y repu­bli­cana sólo asoma cuando se trata de gobier­nos que no nos son afi­nes ideológicamente.

Fuente: El opinador compulsivo

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3 Comentarios en “Kirchnerazo””  

  1. 1 Juan G. García Terán

    Ya hemos reci­bido sufi­cien­tes “kir­ch­ne­ra­zos” como para dar­nos cuenta que se ha ins­ta­lado nomás el “kir­ch­ne­rato” en nues­tro des­di­chado país. Una variante más de la inco­rre­gi­ble evo­lu­ción del pero­nismo que parece no tener fin, pero cuyas trans­for­ma­cio­nes, si se las ana­liza ade­cua­da­mente, resul­tan a la pos­tre ser “fre­go­lis­mos” que ocul­tan bajo dis­tin­tos dis­fra­ces un cock­tail de los mis­mos ingre­dien­tes: per­so­na­lismo, tota­li­ta­rismo ideo­ló­gico, iden­ti­fi­ca­ción exclu­siva con la nación y el pue­blo, ten­den­cia al par­tido único, into­le­ran­cia abso­luta a toda opo­si­ción, des­ca­li­fi­ca­ción aviesa del adver­sa­rio, mono­po­lio de los resor­tes del gobierno, aver­sión a la liber­tad de prensa, mani­pu­la­ción del apa­rato elec­to­ral, clien­te­lismo, exal­ta­ción del cón­yuge, agi­ta­ción per­ma­nente, des­pre­cio por el dere­cho, apro­pia­ción de los bie­nes públi­cos como pro­pie­dad del movi­miento, etc., etc. El estilo de comu­ni­ca­ción ha variado en fun­ción de la per­so­na­li­dad de cada cir­cuns­tan­cial ocu­pante del trono pero­nista. El fun­da­dor, domi­nante y auto­ri­ta­rio, se per­mi­tía bur­las des­de­ño­sas, segui­das de ame­dren­ta­do­ras ame­na­zas; el “mene­mato” reflejó, en cam­bio, una dema­go­gia cínica y humo­rís­tica, mati­zada con una ima­gen trans­gre­sora supues­ta­mente sim­pá­tica para el son­saje mayo­ri­ta­rio; la meta­mor­fo­sis actual es más bien his­té­rica, simu­la­da­mente espon­tá­nea o qui­zás com­pul­siva, teñida de poco con­vin­cente indig­na­ción y fuerza de carác­ter, en todo caso des­me­su­rada y epi­lép­tica. Por debajo de las disí­mi­les apa­rien­cias, sin embargo, idén­tica sus­tan­cia: tan sólo tác­ti­cas para ganar la pri­mera plana y encu­brir un vuelo de rapiña sobre el obje­tivo único de hege­mo­nía y per­pe­tua­ción que domi­nan como una pasión irre­sis­ti­ble a los pro­ta­go­nis­tas del fenó­meno.
    Ante un por­tento polí­tico tan qui­mé­rico, tan dado a la explo­ta­ción del mito y lo irra­cio­nal, tan dis­puesto a tra­tar al pue­blo sobe­rano como la masa informe des­ce­re­brada, la opo­si­ción debe cons­ti­tuirse como lo espe­cí­fi­ca­mente “dis­tinto”, el pro­ducto de la serena refle­xión, enér­gica por su leal­tad a los valo­res per­ma­nen­tes, lejana de la dia­triba y al cues­tio­na­miento mera­mente ver­boso, como lo que se funda en la razón y el aná­li­sis obje­tivo, desapa­sio­nado y equi­ta­tivo, res­pe­tuoso de todas las opi­nio­nes. Sobre todo, nunca dis­cu­tir sobre el mismo plano, ya que en su pro­pio “ring”, el pero­nismo es qui­zás inven­ci­ble.
    Pido per­dón al “opi­na­dor com­pul­sivo” –cuyas moti­va­cio­nes com­parto– por esta larga intro­duc­ción que tiene por fina­li­dad expli­car el por­qué de las obser­va­cio­nes que a con­ti­nua­ción le for­mulo.
    Tam­bién me con­gra­tulé, como tan­tos, con el des­plome de la impre­sen­ta­ble Corte mene­mista, que el país nece­si­taba sacarse de encima. Cierto es que el pro­ce­di­miento podía haber sido diverso a las mani­pu­la­cio­nes de la interna pero­nista, pero teniendo ésta la “manija”, no se advierte cómo podría haber sido de otra manera. Si el ex pre­si­dente que­ría tener una Corte adicta, la lógica pero­nista deman­daba que el actual tam­bién tuviese la pro­pia. En el camino caye­ron el comi­sa­rio de La Rioja, el tenista y otros per­so­na­jes ridícu­los engen­dra­dos en la matriz de la pro­ver­bial “ser­vi­lleta de Corach”. En buena hora se fue­ron y ahora no nos queda más reme­dio que aguan­tar­nos a los epí­go­nos del caso y cri­ti­car­los cada vez que se requiera.
    Gra­cias a Dios, no es correcto decir que “no asume nadie como dipu­tado o sena­dor sin la apro­ba­ción expli­cita de Kir­ch­ner y sus mucha­chos”. Los inte­gran­tes de la opo­si­ción el Con­greso no son per­fec­tos, pero no mere­cen ser com­pren­di­dos en un jui­cio tan amplio.
    Tam­poco es apro­piado afir­mar que “nadie dice nada, a nadie se le mueve un pelo”. Los par­ti­dos de la opo­si­ción no serán una mara­vi­lla, pero no puede negarse que están movi­li­za­dos; gran parte de la prensa escrita, radial y tele­vi­siva es fuer­te­mente crí­tica y hasta ahora la opi­nión tiene medios para expre­sarse libre­mente, no obs­tante la pre­sión en con­tra del apa­rato guber­na­men­tal. La denun­cia está en todos lados, para quien quiera oírla. Incluso en este nove­doso medio que esta­mos uti­li­zando. Hay que enfa­ti­zar esta reali­dad, jus­ta­mente para defen­derla y evi­tar una recaída a los años de plomo ante­rio­res a 1955, en que reinaba un silen­cio de muerte.
    En cuanto a la “voca­ción demo­crá­tica y repu­bli­cana”, lamento con­si­de­rar que no es por todos com­par­tida, como sería desea­ble, ya que la “edu­ca­ción del sobe­rano” que anhe­la­ban nues­tros pró­ce­res fun­da­do­res, está lejos aún de haberse con­se­guido en la medida pro­pia de una repú­blica madura, más que por nues­tra idio­sin­cra­sia nacio­nal, por la deli­be­rada y per­versa acción de la dema­go­gia pero­nista, desedu­ca­dora y retró­grada.
    ¡Bravo Opi­na­dor Com­pul­sivo! Espero seguir reci­biendo sus notas en La His­to­ria Para­lela”. Créame que valoro la dedi­ca­ción y el tiempo que nos está pro­di­gando gene­ro­sa­mente.
    Juan

  2. 2 Matilde del Carmen Masats

    Al opi­na­dor com­pul­sivo: Sali­mos a la calle, con ban­de­ri­tas cuando, la Revo­lu­ción Liber­ta­dora, cum­pli­mos con el deber de Argen­ti­nos para recu­pe­rar Mal­vi­nas y todos a la plaza, con­cu­rri­mos a la misma cuando Raúl Alfon­sín toma el poder, el CACE­RO­LASO expon­ta­neo del ciu­da­dano común. No somos ni chi­cha ni limo­nada, nos defi­ni­mos como Argen­ti­nos o todo nos viene bien. Los tan­tos nos jue­gan en con­tra, nos deci­di­mos por la patría o por lo que mas nos con­viene. Espe­ra­mos la pró­xima OPINADOR.

  3. 3 Matilde del Carmen Masats

    Con seme­jante bos­tezo como no va ha estar dor­mido, para lo que le con­viene. Creo que no des­cansa bien últi­ma­mente lo esta­mos enlo­que­ciendo, que la jus­ti­cia, la inse­gu­ri­dad, los car­gos elec­ti­vos, mover las pie­zas de aje­drez, no le dan los nume­ros, las madres lo apu­ran, las abue­las lo satu­ran, los gober­na­do­res estan nadando, los inten­den­tes com­prando ideas. ¡ BASTA PORFI!

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