Curadores

Cristina  Kirchner Nadie con una pizca de sen­si­bi­li­dad his­tó­rica puede cul­par a Cris­tina Kir­ch­ner de haberse emo­cio­nado en Cuer­na­vaca durante su come­dida visita a la casa que fuera, para León Trotski, refu­gio, gabi­nete y usina de pla­nes revo­lu­cio­na­rios. Que estos pla­nes inclu­ye­ran la sub­ver­sión polí­tica de Esta­dos aje­nos y los crí­me­nes nece­sa­rios para plas­marla no dis­mi­nuye su atrac­tivo, de igual modo que los crí­me­nes cuyas loas cantó en el pasado el ex mon­to­nero y buen poeta Juan Gel­man no dis­mi­nui­rán en el futuro, cuando Gel­man esté muerto, el inte­rés de una visita turís­tica a sus lares de arrobo.
Dado que nues­tra pri­mera dama tam­bién se emo­ciona cuando habla de Gel­man, pare­ciera su alma estar gober­nada por un exqui­sito tacto para apre­ciar los gran­des hura­ca­nes de la historia.

Los cura­do­res de otras casas his­tó­ri­cas y hura­ca­na­das de Amé­rica y Europa ya pue­den ir, enton­ces, pre­pa­rando las lla­ves de honor para ella. Aun­que no sería extraño que en la casa de un Mus­so­lini o de un Franco, en lugar de emo­cio­narse pre­fiera indignarse.

Fuente: Política Internacional

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3 Comentarios en “Curadores”  

  1. 1 Javier

    su alma esta gober­nada por el diablo…

  2. 2 Matilde del Carmen Masats

    ¿TIENE ALMA? Que poca dig­ni­dad, una repre­sen­tante enma­ra­ñando el des­tino de un país.” Solo se que no se nada”, viaja por reunio­nes de 4ª para salir del entorno, ya que notan no pro­du­cirla como era previsto.

  3. 3 Roque

    No es impo­si­ble que se haya emo­cio­nado en la casa del ase­sino Trotzky a quien sus pri­mos ideo­ló­gi­cos, los comu­nis­tas, ase­si­na­ron. Por­que la fami­lia K-K rinde culto a los cri­mi­na­les, siem­pre que sean de izquierda, y tiene afi­ni­dad con ellos. Pero es más posi­ble que no se haya emo­cio­nado sino que su pos­tura sea mera­mente tea­tral: uno ima­gina un epi­so­dio más de la hipo­cre­sía a que nos tiene acos­tum­bra­dos esta gro­tesca pareja K-K.
    Seguro que desde esa casa se diri­gió a las más caras bou­ti­ques de Cuer­na­vaca y allí sí se emo­cionó de veras con las com­pras que hizo.

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