Un Gobierno cada vez más débil se dio el lujo de matar a Dios por unos minutos

Alberto FernandezEn su exposición oral ante los integrantes del Consejo de la Magistratura que buscan su destitución, el titular de la Cámara de Casación, Alfredo Bisordi, expresó que “no le tiene miedo a Néstor Kirchner”. Con esa simple declaración, el juez puso en blanco sobre negro el sentir de muchos argentinos hacia el Presidente y su autoritaria manera de manejar los asuntos de gobierno.

La Casa Rosada cede con presteza a cualquier presión que se ejerza sobre una medida de gobierno. Los apremios pueden ser hechos por un grupo empresario, sindical o cualquier asociación vecinal que esté dispuesta a lograr su objetivo. La realidad es muy distinta a las encuestas a pedido (las del INDEC incluidas) y sigue siendo “la única verdad”. Los precios, la inflación, están fuera de control. Y ni qué hablar cuando comience a funcionar Botnia.

Si hasta los moradores del feudo santacruceño de Kirchner está alborotado, amotinado, entusiasmado con la posibilidad de librarse de encima el yugo familiar que lo oprime. A pesar del frío, la geografía, la distancia, los personajes, la situación es similar a otras que se produjeron -y por fortuna se producirán- en otras provincias. Es el largo y accidentado camino que es necesario transitar desde la Edad Media hasta la modernidad, porque 5.000, 8.000 personas manifestando pacíficamente no son noticias para el periodismo amigable que con el tiempo -como empresarios, gremialistas, políticos, países- abandonarán el barco que los transportó en primera clase hacia las riberas bolivarianas de la desinformación. Menem no lo hizo.

La exposición pública que hizo el jefe de Gabinete nacional, Alberto Fernández, de recibos de publicidad pagados por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, no debería llamar la atención porque él es habitante de esta ciudad, ha sido legislador por el partido de Domingo Cavallo y es el principal operador político del Presidente en el distrito. Además, fue acusado en los últimos tiempos por voces del oficialismo comunal de participar directa o indirectamente apañando matones en el Hospital Francés y de tener responsabilidad en la apertura de bolsas de residuos domiciliarias con el propósito de que se tapen los sumideros y la ciudad se inunde.

Hermanados por momentos con el otro Fernández (el de Interior) en la pronunciación de los innumerables dislates orales oficiales del Ejecutivo, dijo que los maestros de Santa Cruz ganaban 3.000 pesos por mes, sin aclarar a qué grilla de las muchas que posee el gremio se refería ni cuánto es el costo de vida en esa provincia. Una aclaración necesaria para la mayoría de la población que no goza de la televisión por cable.

Como se ve, Alberto Fernández no es un improvisado. Sabe lo que hace. De manera que si nada más y nada menos que en el medio de una interpelación parlamentaria en el Congreso Nacional presentó esas boletas que nada tienen que ver con la cuestión por la que había sido citado, es probable que el sentido común de las muchas personas que aún habitan Argentina, se inclinen por pensar que el Caso Skanska es mucho más comprometedor para el Gobierno que lo que el Presidente dice. Es de esperar que no sea así. Pero después de la muestra, las boletas incendiaron la tranquilidad campesina de la gran urbe que quiere parecerse a París pero que no logra más que surja de entre las cloacas el Fantasma de la Ópera. Como todos son rápidos para los tarascones al aire, todos se ofendieron y salieron por aire, tierra y mar a desmentir la fernandeada. Tinelli salió. Telerman salió. Todos salieron.

Hasta Helio Rebot que es un legislador que estuvo con Macri, fue apoderado del Frente por la Victoria y ahora está con Telerman. También salió Patricia Bullrich que hace 10 días logró dar de baja a un flamante ministro de Medio Ambiente porteño con quien se encontraba enemistada y que, con nombramiento y todo, duró horas en su cargo. Colocó en el cargo a un legislador de su confianza que había sido electo por su partido, que después se pasó al ARI y luego renunció a integrar esas filas. Se comenta insistentemente que en realidad, el diputado siempre mantuvo buenas migas con su mentor. Su lugar en la Legislatura va a ser ocupado por un radical que también forma parte del partido de la Bullrich. Ergo, la señora cogobierna la ciudad. Es fantástico.

Y de repente, en esa tarde de boletas en donde no boletearon a nadie (por suerte), a la misma hora que Alberto Fernández boleteaba el Congreso con un par de boletas (¿o boletos?), murió Maradona. Conmoción general. A la nueva patria caribeña sureña le habían cortado las piernas, y, pese al enojo de Chávez, quedó muda. Pero no. Se supo después que Diego no había muerto. Porque todavía le quedan tres vidas. Y un ex ministro y candidato presidencial, afirmó que la noticia había sido una operación de prensa del Gobierno. Cuestión que nadie, absolutamente nadie cree.

Adiós por el momento al Caso Skanska en los titulares de los diarios y que algunos legisladores nacionales presentan como un caso testigo en la manera de operar del ministerio de la Producción. Adiós al esclarecimiento de las causas por las cuales aún se inunda la Ciudad de Buenos Aires. Adiós al caso Gerez y tantos otros que van quedando olvidados. Es lógico. La raza humana tiene poca memoria extendida y se tilda con facilidad. Pero a no desfallecer. Reapareció Luis D’Elía en la Feria del Libro y el Presidente sufrió un nuevo atentado en un lugar por el que no aporta desde hace bastante tiempo: su domicilio en Río Gallegos. El otro ministro Fernández -el de la Inseguridad- ya lo confirmó y dijo en unos minutos todo lo que la Justicia tarda décadas en saber y decir. ¡Cómo se nota que el hecho sucedió en la militarizada provincia presidencial!

Algún malpensado podrá manifestar que con estos dos nuevos hechos se intenta tapar la derrota de Kirchner en el conflicto docente de Santa Cruz. Los maestros no levantaron el paro y debe negociar con ellos en Buenos Aires indebidamente a través del gobierno nacional, arrojando al vacío a su ministro y candidato Filmus que expresó que el conflicto era un “problema local”.

Mientras uno de los integrantes del matrimonio presidencial suma millas, el otro ha decidido festejar el 25 de Mayo en Mendoza, en donde se encontrará con sus aliados radicales. Mañana argumentará que él viaja por todo el país y que Argentina no es sólo esta ciudad. Tiene razón. Pero la fecha es netamente porteña. Debería festejarla aquí y dejar el cambio para el momento en que la Fiesta de la Vendimia se celebre en Buenos Aires. Bergoglio no lo va a comer. Es un buen hombre. De vez en vez, abre el apetito escuchar la palabra de la Santa Iglesia en boca de sus pastores. De vez en cuando. No es necesario exagerar. Sabemos que para un ateo de fuste es difícil hacerlo. Pero la Presidencia bien vale una misa. Aunque sea un plomo. Aunque sea un tedeum. Lo que no compartimos es esa costumbre de alejarse a toda velocidad de los lugares en que se suscitan problemas. Argentina no es Suiza. Es algo más movidita. Llega un momento en que hay tantos lugares a los que no se puede ir que uno queda como enfrascado. Eso no es bueno.

Fuente: www.CorreodeBuenosAires.com.ar

Autor: Juan Salinas Bohil

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Un comentario en “Un Gobierno cada vez más débil se dio el lujo de matar a Dios por unos minutos”  

  1. 1 Matilde del Carmen Masats

    Como si esto fuera poco crepo Diego, que poco respeto a los padres, a la familia, sus simpatizantes. Estos ignorantes por no tener piedad a nada, matan hasta la madre. Por eso mienten en los relatos de los juicios a las Fuerzas Armadas y Seguridad les cuesta poco. En los 70, eran asesinos a sueldo y lo siguen siendo, pero por mas sueldo, cuanto mas mienten mas se les paga .(Un caso dèlia el impresentable, hebestalín, la guerrillera, carlotto abuela por conveniencia, Audí incluido y custodia, filmus el fugado y postulado licencia de por vida, gines el mejor ministro de insalubridad, duhalde la maldad politica, los mellizos los soberbios de la historia, el anencefalico por temor a que lo atrapen se arregla hasta con Monseñor Bergoglio.

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