De filosofía parda y filósofos de la legua

FeinmanDecidí dejar que pasa­ran días para refle­xio­nar sobre el exa­brupto de José Pablo Fein­mann. Lo conozco, al menos como escri­tor, desde hace unos años. Supe de él escu­chándo a Jorge Lanata que en ese tiempo lo pro­mo­cio­naba diciendo que era el Fein­mann que escri­bía libros mien­tras que había otro que los que­maba. Ahí caí en la cuenta que el otro era Eduardo Fein­mann, perio­dista de un pedes­tre pero muy popu­lar pro­grama de radio 10, radio que en esos tiem­pos era la bète noire de todos los “pro­gres”. Estoy hablando de mucho antes que los Fer­nán­dez pasa­ran a ser las vedet­tes de todos los repor­ta­jes de la radio.

Como la com­pa­ra­ción me pare­ció diver­tida leí algu­nos tra­ba­jos que me reco­men­da­ron para cono­cer el pen­sa­miento de José Pablo.

Me pare­ció, y me parece aún, un buen ensa­yista, mejor cuando se olvida del copy & paste de fra­ses aje­nas — aun­que reco­nozco que en gene­ral men­ciona a los auto­res — y des­liza, como de casua­li­dad, pen­sa­mien­tos pro­pios. Pero no me atre­ve­ría – por­que carezco de la capa­ci­dad crí­tica nece­sa­ria – a cali­fi­carlo de filó­sofo como con extrema gene­ro­si­dad hace Sig­fredo Durán.

Qui­zás si, podría con­ce­derle el título de “filó­sofo de la legua” atento al diver­ti­mento que nos pro­veen muchos de estos estu­dio­sos lan­za­dos a una deses­pe­rada bús­queda de patro­nes, no de con­ducta, ¡Dios me libre y me guarde!, sinó patro­nes que los sol­ven­ten eco­nó­mi­ca­mente para escri­bir las ven­to­si­da­des de moda. Por­que en reali­dad a José Pablo le con­viene, por unas pocas aun­que varia­das razo­nes, ser “pro­gre”, ya que en esos ambien­tes cua­dra bien su figura un tanto paté­tica y fea de toda feal­dad, que con­dice con el mar­ke­ting que hace de su ima­gen de mal ves­tido y peor edu­cado. Aun­que, qui­zás, con todas estas moji­gan­gas que dice para cri­ti­car a quie­nes están en desacuerdo con él y de paso ganarse una son­risa de apro­ba­ción de quie­nes le dan de comer solo quiera escon­der un con­fuso per­fil de hom­bre tor­tuo­sa­mente aman­ce­bado a su mano.

Es gra­cioso como un “pro­gre” cuasi liber­ta­rio se inventa un púl­pito desde donde pon­ti­fi­car sobre la salud elec­to­ral de los por­te­ños. No hay que hacer un drama de ello. La ver­dad es que, cada tanto un des­ba­rro como el come­tido por José Pablo sirve para qui­tarle solem­ni­dad a una cam­paña elec­to­ral, ardua pero aburrida.

Solo hay una cosa que me preo­cupa y es saber si este desa­tino que José Pablo se ha man­dado tiene como único pro­pó­sito diver­tir por un rato a pro­pios y aje­nos a costa de la “dere­chi­za­ción” del elec­to­rado por­teño o, si al que­rer des­pres­ti­giar a quie­nes no pien­san como él está refle­jando algo de filo­so­fía parda – y hablo de pardo como color, no como un manie­rismo arra­ba­lero — esa que, según cuen­tan, allá por los sesenta José Pablo cul­ti­vaba y que cuando le pre­gun­ta­ban el nom­bre le hacía res­pon­der: “José Pablo Fein­mann, con doble n, no vaya a ser que meconfundan”

Autor: Jose Luis Milia

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7 Comentarios en “De filosofía parda y filósofos de la legua”  

  1. 1 ROBERTO FERNANDEZ BLANCO

    El pasado 4 de Junio una “espe­cie de pas­tor” dog­má­tico orto­doxo del “Tem­plo o Secta de los Pro­gre­sis­tas”, que pre­sume de filó­sofo y de nom­bre José Pablo Fein­man, dijo –en rela­ción con el resul­tado de la vota­ción de Junio 3 — que los por­te­ños está­ba­mos lle­nos de pelo­tu­dos. Hoy, ya pasado el Junio 24, pare­ciera que el por­cen­taje de supues­tos pelo­tu­dos cre­ció sig­ni­fi­ca­ti­va­mente por lo que sería bueno reco­men­darle a dicho pre­su­mido filó­sofo que se mirara un largo rato al espejo. Quizá así pueda dejar de diso­ciarse y dejar de pro­yec­tar a ter­ce­ros lo que en reali­dad debe empe­zar a asu­mir como propio.

  2. 2 MARTIN POUYSSEGUR

    No les demos a las opi­nio­nes estú­pi­das el pla­cer de escan­da­li­zar­nos”.
    “Los reac­cio­na­rios les pro­cu­ra­mos a los bobos el pla­cer de sen­tirse atre­vi­dos pen­sa­do­res de van­guar­dia”.
    NICO­LÁS GÓMEZ DÁVILA, “Suce­si­vos esco­lios a un texto implí­cito”, pág. 23, ed. Edi­cio­nes Áltera S.L.,Barcelona 2002.-

  3. 3 Roque

    No hay que gas­tar tan­tas pala­bras en un sujeto tan
    ínfimo como el tal Fein­mann…
    Pero que es muy feo… es ver­dad: si le ponés un pañuelo blanco parece la vieja Bonafini.

  4. 4 Fernando R. Rodríguez

    Ese tipo no habla, emite fla­tu­len­cias ver­ba­les.
    Fer­nando R. Rodríguez

  5. 5 Matilde del Carmen Masats

    Sr Durán: Uno de estos per­so­na­jes es loco por los caba­llos, ( EL JOCKETA ) el otro es el que ama los mata burros. Hay en el mundo dic­cio­na­rios de izquierda. ¿ ME PREGUNTO ?

  6. 6 jorge giovaneli

    Tal cual. Saben cui­dar muy la quin­tita, chu­pacu­los del poder de turno, y no son nada “pèlo­tu­dos” para vivir sin tra­ba­jar, como para­si­tos del Estado, sea cual fuere el color del gobierno de turno.
    Siem­pre al calor­cito de quien les da de comer.
    Que pen­sará este mama­rra­cho cada dia frente al espejo? verse esa cara de baca­lao debe ser una carga este­ti­ca­mente inso­por­ta­ble.
    Lo com­pensa hacien­dose el “pelo­tudo”, para ser man­te­nido por los “pelo­tu­dos” que lo ban­ca­mos.
    Hasta cuando?
    Jorge Giovaneli

  7. 7 OVIDIO H ZANZERO

    Per­mí­ta­seme matar dos pája­ros de un tiro; creo que ya con­testé por este medio el 26 de los corrien­tes bajo el título “Ni fas­cismo ni mar­xismo, solo un voto inte­li­gente” lo más claro y medido que pude al insulto cobarde a que fui­mos some­ti­dos los ciu­da­da­nos de la ciu­dad, por parte de seu­dos seño­res cul­tos cuando hicie­ron mani­fes­ta­cio­nes sobre la ideo­lo­gía fas­cista al votar con­tra la ola roja y de liber­ti­naje, que pre­ten­den gene­ra­li­zar desde la visón de ‘los jóve­nes idea­lis­tas de los 70’ para ins­tau­rar un poder tota­li­ta­rio univoco.

    Ahora yo me pre­gunto, los esper­pen­tos, José Pablo Fein­mann y Clau­dio Mor­gado al pare­cer con­for­ma­do­res o inte­gran­tes de esos ‘jóve­nes idea­lista’, ver­da­de­ros hipó­cri­tas, que de jóve­nes no tie­nen nada, pero si mucho de sinies­tros per­so­na­jes, aco­mo­da­ti­cios a cual­quier matriz sin impor­tar­les en lo más mínimo; moral, ideo­lo­gía, bando o color, pero sí la figu­ra­ción y sus con­si­guien­tes retri­bu­cio­nes, ¿Que tie­nen de jóve­nes y que de idea­lis­tas ?, ver­da­de­ra­mente nada en abso­luto, por­que los ver­da­de­ros “jóve­nes idea­lista de nues­tra argen­tina” son aque­llos, que pien­san que las ideas no se detie­nen, aun­que se las quiera aho­gar, cuando pue­den ser prác­ti­ca­mente apli­ca­das, lle­vando solu­cio­nes a las defi­cien­cias y nece­si­da­des de la gente. Son los mis­mos que al momento de sufra­gar el 24 de junio el pala­breo enfá­tico y las pla­ta­for­mas sin sen­tido y/o caren­tes de toda lógica creí­ble para atraer votan­tes no los con­mo­vió y mucho menos se deja­ron arras­trar por los poli­ti­que­ros de turno, por­que como las pelu­cas sólo enga­ñan a los que las usan o a quie­nes quie­ren o les con­viene esos enga­ños
    Ovi­dio H. Zánzero

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