- June 2010
- May 2010
- April 2010
- March 2010
- February 2010
- January 2010
- December 2009
- November 2009
- October 2009
- September 2009
- August 2009
- July 2009
- June 2009
- May 2009
- April 2009
- March 2009
- February 2009
- January 2009
- December 2008
- November 2008
- October 2008
- September 2008
- August 2008
- July 2008
- June 2008
- May 2008
- April 2008
- March 2008
- February 2008
- January 2008
- December 2007
- November 2007
- October 2007
- September 2007
- August 2007
- July 2007
- June 2007
- May 2007
- April 2007
- March 2007
- February 2007
- January 2007
- December 2006
- November 2006
- October 2006
- September 2006
- August 2006
- July 2006
- June 2006
- May 2006
Sobre el nuevo gobierno
¿Qué medidas debería encarar el nuevo gobierno de la ciudad de Buenos Aires?. Creo que como primera medida, debería hacer una realidad, aquello que, hasta el momento, no es mas que un rótulo, me refiero a lo de ciudad “autónoma”.
Hasta el presente, excepto en algunos escasos puntos formales, y que pasan meramente por la redacción de una Constitución y leyes de orden local, que raramente son de aplicación, la ciudad ha seguido siendo, una dependencia administrativa del poder ejecutivo de la nación. Es decir, que de “autónoma” desde su creación como tal, la ciudad de Buenos Aires ha tenido poco y nada.
La ciudad tiene urgencias que deben ser resueltas decididamente y que han venido siendo largamente postergadas por los gobiernos anteriores. Además de la falta de mantenimiento urbanístico, notorio en edificios, plazas, parques, calles, calzadas y veredas, es imperioso reordenar el tránsito vehicular, para lo cual, una medida que urge es suprimir de cuajo el actual caos de la vía pública, agravado por la permanente irrupción de los piqueteros.
El nuevo jefe de gobierno debe, como medida prioritaria, prohibir terminantemente todo tipo de interrupción al pacífico desplazamiento de vehículos y transeúntes dentro del radio de la Capital Federal, obstáculo que de continuo llevan a cabo los denominados grupos piqueteros, que afluyen desde distintas vías, introduciéndose en el perímetro de la ciudad.
Cierto es que el delito de impedir la libre circulación en la vía pública, condenado por el código penal, es alentado por el propio presidente de la nación, Kirchner, pero si la ciudad es verdaderamente autónoma, dicho presidente, no tiene jurisdicción sobre ella, de modo tal; que toda injerencia que desde el poder ejecutivo nacional se lleve a cabo dentro del perímetro de la ciudad autónoma desautorizando al jefe de gobierno local, es una lisa y llana violación a dicha autonomía, vale decir; una nueva violación a la Constitución, esta vez, no solo a la Constitución nacional, sino también –y, además- a la constitución local.
También es cierto, que a ese presidente poco le importan las leyes, el derecho y desde luego, menos aun le interesan las Constituciones políticas, por lo que es bastante difícil que, si jamás respetó la Constitución nacional, improbablemente ahora se digne a respetar la constitución de la ciudad, menos aun, teniendo en su jefatura a un candidato de la oposición.
Por ello, la etapa que se abre ahora con un nuevo jefe de gobierno local, es un desafío, tanto para este jefe de gobierno, como para la ciudadanía que le confió su voto. Ambos, el jefe electo y sus votantes, deberán estar a la altura de las circunstancias frente a la nueva fase que se avecina, con un presidente, no sólo acostumbrado a no tener oposición, sino afecto a barrer con cualquier clase de estorbo, valiéndose de los métodos que fueren necesarios para tal fin.
Y el desafío será mayor, en un país donde las provincias no son verdaderos estados federales, sino apenas feudos principescos, con “gobernadores” que no son mas que caciques dóciles al “gran jefe” sentado en la casa de gobierno de la Capital Federal. Sería, por cierto, un enorme logro y un importante avance que, al menos, desde la ciudad de Buenos Aires, se empiecen a poner vallas al poder omnímodo que pretende el presidente Kirchner.
Pero de lograrse una auténtica y efectiva autonomía, no debería perderse de vista el objetivo central de todo gobierno municipal, que es -precisamente- la administración del municipio. Esto implica lo que señalamos al comienzo: mejorar el mantenimiento del distrito, lo que necesariamente deberá incluir; un mejor presupuesto, mas equilibrado, en donde el gasto público local se corresponda –efectivamente- con una verdadera contraprestación de los servicios que deben ser proporcionados al contribuyente.
La ciudad autónoma debe contar con sus propias fuerzas de seguridad, así lo creemos, pero nunca a un mayor costo para el bolsillo del contribuyente. Deberá orquestarse e instrumentarse –para ello- el traspaso del número adecuado de efectivos de la policía federal que revisten actualmente en la Capital Federal a la órbita del gobierno local; lo que en términos económicos, significará un traspaso equivalente de las partidas que actualmente maneja el ministerio del interior al presupuesto del gobierno de la ciudad que permita afrontar -a nivel local- los sueldos y demás erogaciones de equipamiento que implique contar con un cuerpo de seguridad policial, sin afectar, como dijimos, el bolsillo del contribuyente local; que a la fecha paga impuestos al gobierno nacional por un servicio policial federal, que en el ámbito de la capital –al menos- deja, por cierto, mucho que desear; si bien, también es justo reconocer; por razones, en gran parte, ajenas al propio cuerpo policial y casi enteramente atribuibles a la esfera política, esto es; el ministerio del cual depende la policía federal y –jerárquicamente- por culpa del propio presidente del país, quien con su constante, falaz, permanente, torpe y monótona prédica contra cualquier cuerpo uniformado, ha contribuido y sigue contribuyendo al continuo desgaste de las fuerzas de seguridad, lo que por contrapartida , como efecto querido o no, se ha traducido en un fortalecimiento del delito.
Del modo que sugerimos, el habitante de la ciudad, contaría con una fuerza de seguridad local al mismo costo que el que venía sufragando por la federal, pero con la ventaja de depender en forma directa del gobierno municipal; con lo que el ciudadano ganaría en inmediatez y efectividad en la prestación del servicio, a la vez que se sanearía el presupuesto.
Debe ser prioritario, además, fortificar la participación de los vecinos mediante los tradicionales consejos vecinales, sea cual fuere la denominación que las modas políticas les quieran asignar (centro de gestión y participación, comunitarios o cualquier otra), la idea es que el residente se involucre en la gestión municipal y tenga una activa participación, siempre de manera ordenada, estructurada y jerárquica; que responda a los diferentes organismos superiores del gobierno de la ciudad. Nada mas lejos de esto, que las anárquicas “asambleas barriales” que fueron copadas -final y rápidamente- por furiosos activistas de izquierda, con miras a obtener sus propios fines políticos “revolucionarios” y completamente ajenos a la problemática puntualmente barrial.
Es mucha la tarea por realizar, pero creo que los puntos brevemente esbozados aquí son prioritarios en materia de medidas a adoptar, en esta nueva etapa que se avecina. Por eso hablé antes de desafío y de oportunidad para el nuevo gobierno local.
Hacemos votos porque se encaren las pautas reseñadas, las que coadyuvaran al logro definitivo de una auténtica ciudad autónoma, y no lo que ha venido siendo hasta el presente, una mera dependencia administrativa del gobierno central. Claro que mi deseo, se hace extensivo a todo el territorio de la nación, y la autonomía que aquí postulo, debería ser una realidad también para el resto de los distritos del país. Lamentablemente aun, y parece que por bastante tiempo mas, estamos muy lejos de ello.
Autor: Gabriel Boragina
Link Rss para esta publicación
Link permanente al articulo
Enviar a un amigo
Un comentario en “Sobre el nuevo gobierno”
Porfavor espere...




















Sr Boragina: Sus notas impecables felicitaciones, lo que mas me alienta es que en menos de 15 dias los ganadores se pusieron las pilas y sin descanso empezaron a trabajar, no les resultara facil ya la ciudad esta descuidada, pero cuento con la buena voluntad de los que componen este plantel de juventud embarcada en lo que se propusieron, con ideas nuevas, trabajar con esfuerzo y entusiasmo. Es todo proponercelo, con dedicación y patriotismo,la colaboracion del ciudadano será fundamental, como lo hace Mendoza, cada uno cuida su frente, hagamos lo mismo y nuestro aporte embellecer la capital que es nuestra casa, para que los turistas y nosotros mismos vivamos con mas conford. Sueños que uno tiene.