México — ¿Reanudar relaciones con Cuba?

Alejandro Vázquez CárdenasUno de los actos que muchos mexi­ca­nos agra­de­ce­mos al expre­si­dente Ernesto Zedi­llo fue el haber lle­vado al mínimo posi­ble las rela­cio­nes diplo­má­ti­cas con Cuba, poniendo fin a la simu­la­ción de una rela­ción que poco o nada nos ayu­daba y si nos com­pro­me­tía en el ámbito de la defensa de los dere­chos huma­nos. Pos­te­rior­mente, con Vicente Fox las rela­cio­nes lle­ga­ron prác­ti­ca­mente al rom­pi­miento por la con­dena mexi­cana a la polí­tica cubana de no res­pe­tar los dere­chos huma­nos y el encar­ce­la­miento de los disidentes.

Las rela­cio­nes con la isla-cárcel quizá fue­ron impor­tan­tes para México en los ya leja­nos años sesenta, cuando Cuba, en el apo­geo del entu­siasmo que generó su revo­lu­ción y con el abun­dante apoyo mone­ta­rio de la extinta Unión Sovié­tica se dedi­caba a expor­tar su gue­rri­lla a diver­sos paí­ses de Lati­noa­mé­rica y apo­yar de diver­sas mane­ras a las ya exis­tente. Millo­nes de dóla­res y miles de hom­bres se uti­li­za­ron para apo­yar, pro­mo­ver, expor­tar y tra­tar de implan­tar la ente­le­quia del comu­nismo. Casi todos los paí­ses lati­noa­me­ri­ca­nos y hasta uno del Africa pade­cie­ron en suelo pro­pio el ago­bio de una vio­lenta gue­rri­lla ori­gi­nada y sos­te­nida por el gobierno de Cuba.

En esos años en México tanto la gue­rri­lla como los movi­mien­tos de izquierda eran casi des­co­no­ci­dos. Solo des­pués de 1968, pos­te­rior al pro­blema de Tla­te­lolco, donde el ya ago­tado modelo priísta mos­tró su cara más repre­siva con el resul­tado de un numero de muer­tos que muchos sitúan a mas de 300 la sola noche del mitin, solo des­pués de esto ini­cian las gue­rri­llas en México.

Docu­men­tos des­cla­si­fi­ca­dos en fechas recien­tes mues­tran que en reali­dad México sos­te­nía por esos años un dis­curso de apa­rien­cia “revo­lu­cio­na­ria”, “anti­yan­qui” y en apa­rien­cia favo­ra­ble a la revo­lu­ción cubana, pero la reali­dad es que esos dis­cur­sos y esa acti­tud eran exclu­si­va­mente para con­sumo externo. En docu­men­tos inter­nos se ha reve­lado que las comu­ni­ca­cio­nes entre la emba­jada de los Esta­dos Uni­dos y fun­cio­na­rios de pri­mer nivel del gobierno de México eran flui­das y la coope­ra­ción entre ambas nacio­nes para docu­men­tar datos de gue­rri­lla y espio­naje era absoluta.

Por esas fechas se deter­minó el embargo eco­nó­mico a la isla, junto con una dura con­dena por parte de todos los paí­ses de la OEA, con la rui­dosa y noto­ria abs­ten­ción de México, en una apa­rente mues­tra de inde­pen­den­cia a la influen­cia nor­te­ame­ri­cana. Este doble juego de México, por un lado cri­ti­cando a los EUA y apo­yando inter­na­cio­nal­mente a Cuba, mien­tras que en reali­dad la coope­ra­ción con los EUA era total, dio como resul­tado que en nues­tro país las gue­rri­llas no tuvie­ran apoyo ni cola­bo­ra­ción alguna del gobierno cubano. Hubo influen­cia de Corea del Norte, de la pro­pia Unión Sovié­tica, pero de Cuba nunca.

El tiempo trajo lo inevi­ta­ble, el derrumbe de la URSS víc­tima de sus pro­pias con­tra­dic­cio­nes inter­nas y su inefi­cien­cia. Ya sin ese apoyo, Cuba, que depen­día abso­lu­ta­mente del dinero sovié­tico cayó en ban­ca­rrota, se hun­dió en una pobreza gene­ra­li­zada, las car­ti­llas de racio­na­miento, ini­cia­das en los sesenta cobra­ron nueva vigen­cia y Cas­tro limitó seve­ra­mente la ya de por sí deplo­ra­bles con­di­cio­nes de los dere­chos huma­nos. El anti­guo embargo nor­te­ame­ri­cano, rebau­ti­zado en el dis­curso como “blo­queo”, sir­vió para jus­ti­fi­car las pena­li­da­des eco­nó­mi­cas de Cuba, olvi­dando Cas­tro que en los años de apoyo sovié­tico el per­so­nal­mente se bur­laba del embargo.

La reali­dad es que Cuba puede com­prar lo que sea a cual­quier parte del mundo, el embargo nor­te­ame­ri­cano no tiene que ver nada con esto. Cuba com­pra a Japón, Canadá, Unión Euro­pea etc. No com­pra mas y no le sur­ten mas no por el embargo yan­qui, sino por la sen­ci­lla razón de que Cuba no paga. Debe mas de veinte mil millo­nes de dóla­res a Rusia, y hasta México ha resul­tado dam­ni­fi­cado pues le debe mas de 500 millo­nes de dóla­res. Todo esto sin espe­ranza de pago.

La triste reali­dad es que actual­mente Cuba se sos­tiene de las divi­sas del turismo, ha pasado a ser una espe­cie de paraíso sexual, algo así como Tai­lan­dia, y de las dádi­vas de la Vene­zuela de Hugo Cha­vez que ha deci­dido usar sus enor­mes ingre­sos petro­le­ros en la cons­truc­ción de un deli­rio boli­va­riano que incluye la per­sis­ten­cia del régi­men comu­nista en Cuba.

En estos días se realizó en La Habana la Novena Reunión Inter­par­la­men­ta­ria México-Cuba. Un grupo de veinte legis­la­do­res de varios par­ti­dos acu­dió a La Habana a fumar la pipa de la paz. Para mayor iro­nía el evento suce­dió a pocos días de la muerte por sui­ci­dio (?) del opo­si­tor Manuel Acosta, preso en una de las cár­ce­les cuba­nas bajo el cargo de “peli­gro­si­dad pre-delictiva”, sig­ni­fi­que esto lo que signifique.

¿Cuál es la excusa para recom­po­ner las rela­cio­nes con Cuba?. ¿Por que son nues­tros veci­nos y es un pue­blo amigo? . Absurdo, res­ta­ble­cer rela­cio­nes con la tira­nía es sim­ple­mente una agre­sión a las esca­sas mues­tras de liber­tad que inten­tan sobre­vi­vir en Cuba.

Fría­mente, ¿en qué nos bene­fi­cia pro­fun­di­zar las rela­cio­nes con una dic­ta­dura?. ¿Para que que­re­mos reini­ciar un inter­cam­bio que no tra­duce nada?. Los dere­chos huma­nos en la isla siguen aplas­ta­dos, la disi­den­cia esta ame­na­zada, la polí­tica cubana de per­se­guir y encar­ce­lar a sus disi­den­tes es una ver­güenza inter­na­cio­nal, su eco­no­mía está en rui­nas. ¿Que nos van a ense­ñar los cuba­nos?. Su publi­ci­tada medi­cina no es, ni remo­ta­mente lo que pre­go­nan, sus avan­ces en edu­ca­ción solo pro­mo­vie­ron un éxodo de pro­fe­sio­na­les que huyen de la pobreza y opre­sión de un estado poli­ciaco. ¿Nos van a pagar los millo­nes que nos deben?. No. ¿Reci­bi­re­mos los bene­fi­cios de un turismo cubano?, para nada, no tie­nen para comer menos para andar via­jando. ¿Pre­ve­nir una infil­tra­ción de gue­rri­lla cubana? Absurdo, ya no tie­nen ni para con­sumo propio.

Lo único que puede espe­rar México de una reno­vada rela­ción con Cuba es que los infal­ta­bles inte­lec­tua­les ala­bar­de­ros de Cas­tro no hablen mal de Cal­de­rón. Y quien sabe ni eso logre México.

Autor: Alejandro Vázquez Cárdenas

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