Chile — “Por donde pecas, pagas”

Hermógenes Perez de ArceMe con­mo­vió la carta idea­lista de un pro­fe­sio­nal joven, en la cual lamen­taba la “cele­bra­ción” de los 36 años de la nacio­na­li­za­ción del cobre, por cons­ti­tuir esta última, desde su punto de vista (coin­ci­dente con el mío), “un robo por donde se mire”.

Como ese robo fue come­tido por la una­ni­mi­dad par­la­men­ta­ria (izquierda y dere­cha uni­das), se cele­bra ya casi como efe­mé­ride. Pues cuando los chi­le­nos lle­ga­mos a poner­nos de acuerdo en algo, aun­que sea en robar, tene­mos motivo para celebrar.

Claro, no todo fue tan sen­ci­llo. Sí, les roba­mos a los nor­te­ame­ri­ca­nos, que a su vez habían alen­tado el robo a chi­le­nos, al exi­gir (J. F. Ken­nedy) a ante­rio­res gobier­nos de acá (J. Ales­san­dri y E. Frei M.) una reforma agra­ria. Ésta empezó con expro­pia­cio­nes paga­das, pero ter­minó en robo masivo. Como la mayo­ría de los pro­pie­ta­rios afec­ta­dos era de dere­cha, sus repre­sen­tan­tes en el Con­greso apor­ta­ron con gusto sus votos para hacer­les a los nor­te­ame­ri­ca­nos lo que éstos habían pro­pi­ciado para aqué­llos. “Por donde pecas, pagas”.

Cuando el autor de la carta tenga mi edad, pro­ba­ble­mente (no se lo deseo) va a haber per­dido can­dor y capa­ci­dad de escan­da­li­zarse. A mí me suce­dió. A su edad, yo hasta creía en cosas como las leyes, la jus­ti­cia y la “ver­dad judi­cial”. Hoy no creo en casi nada de eso, y tam­poco me inmuto al con­me­mo­rarse latro­ci­nios o levan­tarse esta­tuas a sus autores.

Por ejem­plo, la “ver­dad judi­cial” hoy es un chiste. Según ella, el gene­ral ® Itu­rriaga huye de la jus­ti­cia (es de pre­su­mir que lle­vando con­sigo a la per­sona a la que man­tiene secues­trada hace 30 años, pues, de otra manera, ésta podría esca­par). Por supuesto, eso no lo cree ni siquiera el juez que lo sos­tiene en su sen­ten­cia. Pero, ¿qué importa men­tir en una sen­ten­cia? Nada. Y se miente por la misma razón de siem­pre: para hacer una trampa. En este caso, para bur­lar las leyes de amnis­tía y pres­crip­ción, que inco­mo­dan a la mayo­ría polí­tica. Como, ade­más, nos hemos vuelto cíni­cos, todos dicen que quien viola la ley es el gene­ral fugi­tivo, cuando lo único que él pide es respetarla.

Todo está tras­to­cado. La Pre­si­denta, sus minis­tros y su ante­ce­sor nos hablan, día a día, de la demo­cra­cia que, dicen, “tanto nos costó recu­pe­rar”. Y todos asen­ti­mos. Pero el par­tido de ella, de varios de sus minis­tros (inclui­dos los ex miris­tas) y de su ante­ce­sor, lla­maba a las armas para ter­mi­nar con la demo­cra­cia. Y fue la Junta Mili­tar la que les impi­dió hacerlo, derro­tando a su ejér­cito terro­rista y res­ta­ble­ciendo, jus­ta­mente, la demo­cra­cia. Pero ahora es al revés y, lite­ral­mente, Amé­rica y Europa con­de­nan a la Junta por con­cul­carla y matar terro­ris­tas (los lla­man “opo­si­to­res polí­ti­cos”). Sin embargo, ahora los EE.UU. subie­ron a 50 millo­nes de dóla­res la recom­pensa por liqui­dar a Bin Laden. ¡Es decir, te pre­mian por matar terroristas!

Recuerdo cuando vino Made­leine Albright, secre­ta­ria de Estado, a con­gra­tu­lar­nos por­que a Pino­chet lo pro­ce­sa­ban por eso. Los terro­ris­tas, mala­gra­de­ci­dos, le vola­ron las Torres Geme­las. “Por donde pecas, pagas”.

Días atrás, el can­ci­ller ale­mán, Wolf­gang Schäu­ble, se declaró par­ti­da­rio de ase­si­nar­los selec­ti­va­mente. No obs­tante, todos los gober­nan­tes ale­ma­nes habían repu­diado al gobierno mili­tar chi­leno, acha­cán­dole hacer eso mismo. Claro, en 1990 un aten­tado dejó para­lí­tico a Schäu­ble. Segu­ra­mente se dijo “por donde pecas, pagas”, y cam­bió de idea.

A pro­pó­sito, hace un cuarto de siglo yo escri­bía colum­nas terri­bles con­tra un pri­mer minis­tro sueco, Olof Palme, que patro­ci­naba colec­tas para finan­ciar al FPMR, autor de muchos ase­si­na­tos terro­ris­tas acá. Tiempo des­pués tuve que dejar de cri­ti­carlo, pues un terro­rista lo ase­sinó a él. “Por donde pecas, pagas”.

Fuente: El Mercurio

Autor: Hermógenes Perez de Arce

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