Néstor y Cristina, vistos por los mexicanos

Alejandro Vázquez CárdenasHace unos días tuvi­mos la pre­sen­cia en México de la activa pareja pre­si­den­cial argen­tina Nés­tor Kir­ch­ner y su señora esposa, la sena­dora Cris­tina de K. tam­bién lla­mada “Reina Cris­tina” por las per­so­nas que pre­su­men de cono­cerla. La visita, enmar­cada teó­ri­ca­mente como visita de estado y des­ti­nada a la “dis­cu­sión” de pro­yec­tos y pla­nes de inte­rés regio­nal, fue en reali­dad un esca­pa­rate para la exhi­bi­ción y luci­miento de la fla­mante can­di­data a la pre­si­den­cia de Argen­tina, la sena­dora Fer­nán­dez, mujer polí­tica de tiempo com­pleto e inci­den­tal­mente esposa del Pre­si­dente Kirchner.

Per­so­na­jes ambos cono­ci­dos en México, no tan solo por los nexos cul­tu­ra­les con la Argen­tina sino tam­bién por los no muy leja­nos des­en­cuen­tros ver­ba­les con el expre­si­dente Vicente Fox al cho­car fron­tal­mente la posi­ción eco­nó­mica y polí­tica mani­fes­tada por Fox frente a la pro­mo­vida por el bino­mio Chá­vez — Kirchner.

¿A que vinie­ron real­mente? El pre­si­dente de Argen­tina, Nés­tor Kir­ch­ner, ha bus­cado un marco de diá­logo, con Felipe Cal­de­rón, ale­jado, sin duda, de las impro­vi­sa­cio­nes de Vicente Fox. Esa nueva reali­dad no impide reco­no­cer que las rela­cio­nes eco­nó­mi­cas y cul­tu­ra­les entre los dos paí­ses son mas bien reducidas.

La pre­sen­cia, enorme, de la fron­tera de México con Esta­dos Uni­dos da como resul­tado que las rela­cio­nes comer­cia­les con Argen­tina no ten­gan, ape­nas, sig­ni­fi­ca­ción. En el año 2006 las expor­ta­cio­nes mexi­ca­nas hacia Argen­tina repre­sen­ta­ron 0.38% y las impor­ta­cio­nes desde Argen­tina, a su vez, 0.70% del total impor­tado por México. Frente a las expor­ta­cio­nes de México hacia los Estado Uni­dos (84.71% en 2006), la leja­nía con la región es evidente.

Pero en Ame­rica latina se están pro­du­ciendo trans­for­ma­cio­nes eco­nó­mi­cas y socia­les y México no puede ni debe que­dar al mar­gen. La comu­ni­ca­ción, el acuerdo y la inte­gra­ción de los paí­ses lati­noa­me­ri­ca­nos es o debiera ser un capi­tulo en la agenda de todo man­da­ta­rio. Sin embargo, en esta visita el pri­mer man­da­ta­rio de la pampa pasó de noche y, deci­di­da­mente Cris­tina fue la estre­lla. La mitad de esa pareja pre­si­den­cial, la hoy sena­dora y muy visi­ble aspi­rante a suce­der al esposo fue quien aca­paró los reflec­to­res. No sólo de la Comi­sión Per­ma­nente del Con­greso de la Unión, en donde tomó la ini­cia­tiva, tomó la mano de Man­lio Fabio Bel­tro­nes, Pre­si­dente la Cámara para salu­darlo, lo tomó por sor­presa y, final­mente, lo tomó para pre­sen­tarle al esposo: Nés­tor Kirchner.

A los encar­ga­dos de orga­ni­zar la visita de la pareja pre­si­den­cial argen­tina les quedo muy claro, desde el diseño de la agenda que la señora Kir­ch­ner venía a mos­trar su recién lan­zada can­di­da­tura pre­si­den­cial y no se aco­mo­da­ría a lo que el pro­to­colo le reserva nor­mal­mente a las espo­sas de los man­da­ta­rios visi­tan­tes. Nada de desa­yu­nos con la pri­mera dama anfi­triona ni tam­poco visi­tas a hos­pi­ta­les o cual­quier pro­yecto de cari­dad. No, Cris­tina esta­ría todo el tiempo en el cen­tro del poder, en todos y cada uno de los actos polí­ti­cos pre­vis­tos, aque­llos a los que las pri­me­ras damas nunca asisten.

Y así fue. El lunes, des­pués de la cere­mo­nia de reci­bi­miento en el Pala­cio Nacio­nal, Cris­tina acom­pañó a los pre­si­den­tes Kir­ch­ner y Cal­de­rón al salón donde éstos se reunie­ron en pri­vado, para dis­cu­tir los últi­mos deta­lles del Acuerdo de Aso­cia­ción Estra­té­gica que ella misma comenzó a nego­ciar en una visita ante­rior, que hizo sola, hace unos meses. Des­pués del encuen­tro pri­vado, asis­tió a la firma del acuerdo y a la con­fe­ren­cia de prensa con­junta, la que siguió aten­ta­mente, sabién­dose ade­más blanco de todas las miradas.

Cono­ce­dora de sus atri­bu­tos físi­cos e inte­lec­tua­les y con­fiando sobra­da­mente en ellos, se reunió en un desa­yuno pri­vado con un grupo de inte­lec­tua­les mexi­ca­nos, en la casa del emba­ja­dor Jorge Raúl Yoma, ubi­cada en Lomas de Cha­pul­te­pec. Ahí estu­vie­ron el pin­tor José Luis Cue­vas, el cineasta Arturo Rips­tein; el escri­tor Juan Gel­man, Gua­da­lupe Rivera Marín, hija del mura­lista Diego Rivera, Car­los Mon­si­váis y el rec­tor de la UNAM Juan Ramón de la Fuente.

Cris­tina Fer­nán­dez, impe­ca­ble en su hablar y en su atuendo dio un breve dis­curso Frente a la mesa de metal, tomó el micró­fono y afirmó que México y Argen­tina com­par­ten una visión común de cómo enfren­tar los pro­ble­mas en Amé­rica Latina y en el mundo. Ante la aten­ción de los poco más de 20 invi­ta­dos, la sena­dora ata­viada con un ves­tido color claro, dijo que con el Acuerdo de Aso­cia­ción Estra­té­gica fir­mado por los pre­si­den­tes Nés­tor Kir­ch­ner y Felipe Cal­de­rón, se inau­gura una nueva etapa ins­ti­tu­cio­nal entre ambos paí­ses. Hablo de his­to­ria, de cul­tura, de exi­lios, dejando en reali­dad una buena impre­sión en varios presentes.

Cier­ta­mente la pre­sen­cia de la sena­dora Cris­tina en nues­tro país no fue un asunto menor, menos si aten­de­mos a los tiem­pos polí­ti­cos, pues la aspi­rante a la pre­si­den­cia de su país ade­lantó un pro­yecto cul­tu­ral del gobierno argen­tino con el fin de cele­brar el Bicen­te­na­rio de la Revo­lu­ción de Mayo, en el que se tiene la idea de colo­car un mural de David Alfaro Siquei­ros. El men­saje resulta claro: la actual sena­dora argen­tina está haciendo su tarea polí­tica, diplo­má­tica y pro­se­li­tista para esta­ble­cer su agenda, al mar­gen del esposo. Y le está saliendo bien.

Desde su estra­té­gica posi­ción de pri­mera dama, y para mejo­rar la rela­ción bila­te­ral de México y Argen­tina, se encargó, con esta visita, de limar muchas de las aspe­re­zas que se habían gene­rado en el sexe­nio de Vicente Fox luego de los des­en­cuen­tros por el debate entre el impulso al ALCA o al Mer­co­sur. Recor­de­mos que México y Argen­tina, sin lle­gar a la rup­tura, sí enfria­ron dema­siado sus lazos.

Cris­tina Kir­ch­ner, como su pre­de­ce­sora, Eva Perón, no dejará pasar la opor­tu­ni­dad de per­ma­ne­cer en la Casa Rosada el tiempo que se pueda. Y al igual que Evita, Cris­tina tam­bién quiere con­ven­cer al mundo

Autor: Alejandro Vázquez Cárdenas

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4 Comentarios en “Néstor y Cristina, vistos por los mexicanos”  

  1. 1 Matilde del Carmen Masats

    Sr. Ale­jan­dro Car­de­nas: Nues­tro man­da­ta­rio se ocupo de la fro­tera de Mexico, si es por que­dar bien, fué algo muy paquete. Pero de lo que se olvido es de con­tarle al Pre­si­dente Cal­de­rón, los pro­ble­mas que con­ta­mos aquí con nues­tra aban­do­nada fron­tera. Se con­vierte en un tra­fico, que jus­ta­mente no solo es de trata de blan­cas, de armas y nar­co­tra­fico de dro­gas, mal puede él dar con­se­jos y por casa como anda­mos. No rea­li­za­rán pare­dón nin­gún vecino lin­dante ya que Latino Ame­ríca se nutre de todo este malandraje.

  2. 2 Matilde del Carmen Masats

    Segunda parte: Que se tiene que ocu­par de la cons­truc­ción en un muro en un pais extran­jero, cuando en la Argen­tina tie­nen cor­tado los puen­tes a un pais vecino, desde que comen­za­ron las pas­te­ras. Y con­ti­nuan con tal come­tido, cuando ten­dría que dar el ejem­plo con pai­ses limi­tro­fes, no per­mi­tiendo el acceso de uno y otro lado, cuando esta ple­na­mente legis­lada la liber­tad de circulación.

  3. 3 marcelo

    señora Matilde, no deses­pe­rarse, pòr­que “des­pres­ti­gia­das “que sis­te­ma­ti­ca­mente fue­ron las poli­cias ‚la gen­dar­me­ria tuvo que ocu­parse de la segu­ri­dad inte­rior, de esa forma se des­po­blo la segu­ri­dad en las fronteras.-asi de simple.-Este pro­ceso llevo un tiempo hasta lograr el obje­tivo final.-saque sus pro­pias conclusiones.

  4. 4 Matilde del Carmen Masats

    Mar­celo: Hacien­dome eco de sus pala­bras, jus­ta­mente no debe dis­traerse otras fuer­zas para cum­plir ser­vi­cios en otras fun­cio­nes, cuando en reali­dad deben asig­narse las que corres­pon­den. Ya que la Gen­dar­me­ría cuanta con 18.000 efec­ti­vos para cui­dar las fron­te­ras secas, sola­mente y se emplean las mis­mas para cubrir otras obje­ti­vos. Saluda Aten­ta­mente Matilde.

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