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Nicaragua — Más de lo mismo… lo mismo
“Si conocemos la opinión de la mayoría de los nicaragüenses, jóvenes y adultos, hombres y mujeres nos daremos cuenta que la población no sólo cuestiona a los políticos y empresarios sino que también a todos los líderes nacionales, incluso a los religiosos, y poco o nada creen de la institucionalidad del país, es decir, todos nos cuestionamos, entre unos y entre todos. Mientras tanto, el 50% de la población tiene dificultad para obtener su proteína diaria y no tenemos un rumbo formal para superar nuestros problemas.”
Recientemente los políticos cuestionaban el rol de los empresarios, pero aún esta vigente, el cuestionamiento que el 62 % de la sociedad, por obvias razones, le hacíamos a los políticos por los resultados de las elecciones recién pasadas, por consiguiente, como sociedad mutuamente nos cuestionamos.
Si conocemos la opinión de la mayoría de los nicaragüenses, jóvenes y adultos, hombres y mujeres nos daremos cuenta que la población no sólo cuestiona a los políticos y empresarios sino que también a todos los líderes nacionales, incluso a los religiosos, y poco o nada creen de la institucionalidad del país, es decir, todos nos cuestionamos, entre unos y entre todos. Mientras tanto, el 50% de la población tiene dificultad para obtener su proteína diaria y no tenemos un rumbo formal para superar nuestros problemas.
Esta situación no es exclusiva de Nicaragua está extendida casi en toda la América Hispana, más tenue en países como Costa Rica, Uruguay y Chile, pero, es un problema generalizado que tenemos los pueblos que surgimos de la peculiar cultura Española.
El subdesarrollo de la región tiene sus explicaciones irrefutables traducidas en nuestra manera de percibir la democracia y los sistemas de convivencia, la libertad, la educación, nuestras destrezas para la creación de productos y la comprensión de los beneficio del mercado.
No saldremos del círculo vicioso en el que estamos haciendo más de lo mismo, echándonos la culpa entre nosotros mismos o atribuyéndola a factores externos. Tampoco creyéndonos capaz de resolver el problema cuando hasta el presente lo que hemos creado son las sociedades actuales. Esto es triste, pero es la realidad, si no lo creemos veamos nuestro pasado y, además, reconozcamos la disposición de emigrar que tienen los pueblos de Latinoamérica.
Los deseos de emigrar son ansias libertarias del ser humano: buscamos la libertad del progreso que no ofrecen las sociedades en que nacimos y, al no poder emigrar, nos volvemos prisioneros de la sociedad que nos engendró. Por lo tanto, los líderes — todos los que tenemos un rol de guía — podemos ser considerados carceleros al no ser capaces o no permitir crear la prosperidad que ansían nuestros subordinados, es decir, podemos ser líderes libertadores o carceleros.
Sin lugar a dudas, hay que cambiar de rumbo. Si aceptamos, que dando más de lo mismo llegaremos a lo mismo: a la continuidad de las inviabilidades o fracasos, quizás, humildemente, comencemos a aceptar que la mayoría de los latinoamericanos no tenemos el conocimiento y la capacidad para desarrollar sociedades viables o prósperas. Este diagnóstico, aún cuando nos disguste, es real.
Es una situación dolorosa, pero partiendo de ésta, quizás, honestamente comencemos a aceptar que necesitamos la ayuda de otros para resolver nosotros nuestros problemas. Y así, comenzar a enderezar nuestro camino, permitiendo que otros nos enseñen lo que no sabemos, que nos ilustren aquellos que han logrado desarrollar sociedades más prósperas que las nuestras, lo cual es aprender y reeducarnos para ser realmente capaces de liderar pueblos con plenas libertades individuales.
Los seres humanos tenemos el comportamiento que se conoce como altruismo, filantropía, magnanimidad y generosidad. Son conductas que incluso manifiestan los miembros del reino animal, comportamientos, que los etólogos, llaman; cooperación y compasión. Sociedades como la norteamericana practican el concepto de “giving back”: regresan y dan a la sociedad cuando ésta les dió. En Oriente existe un comportamiento similar que dice: “Cuando entiendes debes de volver atrás para ayudar a otros”. Nuestros vecinos, los ticos tienen bien desarrollado el concepto de la solidaridad. Todas ellas, son sociedades que cooperan y se ayudan entre sí. Crean organizaciones de auto ayuda, mediante la enseñanza, divulgación y cooperación, enseñando a pescar en vez de dar de comer.
Cuando Thomas Jefferson lideró a los Estados Unidos, hace mas dos siglos, llamó al francés Thomas Paine para que asesorara su gobierno y éste le contribuyó, entre otros, con este pensamiento universal: “Aquel que quiera asegurar su libertad debe resguardar de la opresión aún a sus enemigos, ya que si viola esa obligación, establece un precedente que lo atrapará”.
Los nicaragüenses aun no tenemos bien desarrollado todos estos conceptos, continuamos con más de lo mismo… lo mismo.
Autor: Alfredo González Holmann
Master en Administración de Empresas
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