El Columnista Invitado de Hoy: Alejandro Vázquez Cárdenas

HIROS­HIMA Y NAGA­SAKI, LA OTRA CARA

Alejandro Vázquez CárdenasCorría el año de 1941, Europa vivía la pesa­di­lla nazi, la orgu­llosa Fran­cia, derro­tada tras solo 4 sema­nas de enfren­ta­miento con la maqui­na­ria bélica ger­mana, Ingla­te­rra sopor­taba noche tras noche el bom­bar­deo de la Luft­waffe, Lon­dres ardía, Coven­try era una ciu­dad en rui­nas. En el oriente Japón, aliado de Ale­ma­nia y de la Ita­lia fas­cista inva­día el sud­este asiá­tico. Pero el con­ti­nente ame­ri­cano no estaba invo­lu­crado. Los Esta­dos Uni­dos per­ma­ne­cían neutrales.

Los hechos pos­te­rio­res valen la pena recor­dar­los por que a muchos ya se les olvidó: Sin mediar decla­ra­ción de gue­rra Japón ataca la base aero­na­val de Pearl Har­bor, Hawai a las 8.00 del 7 de diciem­bre de 1941, logrando la sor­presa total y hun­diendo 18 buques, des­tru­yendo unos 270 avio­nes, y cau­sando 4.000 bajas, con solo una pér­dida de 29 avio­nes. La pode­rosa Flota del Paci­fico Nor­te­ame­ri­cana en ape­nas dos horas dejó de exis­tir. Al día siguiente, Roo­se­velt, decla­raba la gue­rra al Japón.

La gue­rra del Pací­fico inició, y a la altura del verano de 1944, ya estaba en con­di­cio­nes de ser ganada por los alia­dos. La supe­rio­ri­dad en avia­ción de los japo­ne­ses había des­a­pa­re­cido des­pués de la última bata­lla en el mar de Fili­pi­nas. En esos momen­tos, Japón era ya cons­ciente de que había ele­gido un perí­me­tro defen­sivo dema­siado amplio para poder cubrirlo.

Los nor­te­ame­ri­ca­nos habían tenido la opción de ata­car en direc­ción hacia For­mosa, pero el hecho de que no hubiera sido posi­ble traer tro­pas desde Europa y la derrota misma de China les hizo optar por un ata­que en direc­ción hacia Leyte. El des­em­barco tuvo lugar en la segunda quin­cena de octu­bre de 1944. La bata­lla fue cruenta y en ella la supe­rio­ri­dad aérea nor­te­ame­ri­cana jugó un papel fundamental.

Pero eso no sig­ni­ficó que de forma inme­diata la isla de Leyte fuera con­quis­tada, fue nece­sa­ria una larga gue­rra de trin­che­ras, y para decep­ción de los nor­te­ame­ri­ca­nos, no pudie­ron ins­ta­lar cam­pos de avia­ción capa­ces de lle­gar hasta Japón debido a la oro­gra­fía de la isla. Pro­si­guió enton­ces la recon­quista de las islas Fili­pi­nas. En enero de 1945, se pro­dujo el des­em­barco en Luzón, que fue seguido por el ata­que a Manila.

La bar­ba­rie de los defen­so­res japo­ne­ses pro­dujo un ele­vado número de muer­tos entre la pobla­ción civil y tam­bién entre los nor­te­ame­ri­ca­nos, hasta el punto que el caso de la capi­tal fili­pina puede com­pa­rarse con el de Var­so­via en cuanto a grado de destrucción.

Mucho más deci­siva para el avance de los alia­dos fue la toma de Iwo Jima, un islote a medio camino entre las Maria­nas y Japón que tuvo uti­li­dad como base aérea de bom­bar­deo, impo­si­ble de rea­li­zar desde las Fili­pi­nas. Pero en Iwo Jima, los nor­te­ame­ri­ca­nos, que la habían con­si­de­rado como una presa fácil, com­pro­ba­ron cómo la cer­ca­nía al Japón endu­re­cía los com­ba­tes de un modo espec­ta­cu­lar. Ence­rra­dos en un sis­tema defen­sivo de túne­les, que hacían rela­ti­va­mente inú­ti­les los bom­bar­deos arti­llero y aéreo, los japo­ne­ses resis­tie­ron hasta el final. Los nor­te­ame­ri­ca­nos tuvie­ron 7.000 muer­tos, mien­tras que de la guar­ni­ción japo­nesa, unos 20.000 sol­da­dos, ape­nas si sobre­vi­vie­ron unos 200.

La estra­te­gia nipona con­sis­tía, por tanto, en tra­tar de cau­sar al adver­sa­rio tal número de bajas que les obli­gara a plan­tearse la posi­bi­li­dad de un pacto lo más bene­fi­cioso posi­ble para sus intere­ses. Para ello, uti­li­za­ron pro­ce­di­mien­tos que eran en reali­dad una com­bi­na­ción entre la obs­ti­na­ción y la rabiosa impotencia.

Apa­re­cen los kamikazes:

El tér­mino “kami­kaze” hace alu­sión al “viento divino” que siglos antes había dis­per­sado una flota inva­sora pro­ce­dente del con­ti­nente. Los japo­ne­ses lle­ga­ron a la con­clu­sión de que sus avia­do­res, inex­per­tos y en mani­fiesta infe­rio­ri­dad, resul­ta­ban mucho más efec­ti­vos en ata­ques sui­ci­das estre­llán­dose con­tra el adver­sa­rio. Ini­ciado a fines de 1944, este sis­tema se gene­ra­lizó a par­tir de abril siguiente, cuando los nor­te­ame­ri­ca­nos inva­die­ron la isla de Oki­nawa. Sin embargo, Tokio man­tuvo una reserva de 5.000 apa­ra­tos sui­ci­das, des­ti­na­dos a enfren­tarse con quie­nes qui­sie­ran des­em­bar­car en Japón.

En Oki­nawa, a dife­ren­cia de lo suce­dido en otras oca­sio­nes, los japo­ne­ses ya espe­ra­ban el ata­que adver­sa­rio, y se habían pre­pa­rado, mien­tras que los nor­te­ame­ri­ca­nos des­cu­bri­rían tar­día­mente el tamaño de los medios del adver­sa­rio. En total, se emplea­ron más de un millar de bar­cos y 400.000 hom­bres con­tra una guar­ni­ción de unos 80.000, misma que fue ani­qui­lada, pero tras pro­du­cir un número de bajas similar.

A estas altu­ras de la gue­rra era evi­dente que la volun­tad de resis­ten­cia entre los japo­ne­ses era enorme y las pers­pec­ti­vas de los alia­dos se mani­fes­ta­ban som­brías, a pesar de su abru­ma­dora supe­rio­ri­dad. Se cal­cu­laba que, de inten­tar un des­em­barco en Japón, a pesar de emplear seis veces más efec­ti­vos que en Nor­man­día, la ope­ra­ción resul­ta­ría mucho más cos­tosa. La pro­yec­ción de las bajas, tomando en cuenta las expe­rien­cias de Iwo Jima y Oki­nawa indi­caba que podría pro­du­cirse un millón de muer­tos pro­pios y las ope­ra­cio­nes no podrían con­cluir sino a fines de 1946, con una dura­ción de, al menos, un año y medio.

Evi­den­te­mente el costo de un millón de bajas alia­das y pre­su­mi­ble­mente oca­sio­nar un numero muy supe­rior de bajas en el pro­pio Japón era un fac­tor de peso para deci­dirse por el uso de un arma con capa­ci­dad de disua­sión enorme, algo que hiciera evi­dente que cual­quier resis­ten­cia sería inú­til y acor­tara el tér­mino de la gue­rra, de un año o más, a solo unos días y por lo tanto evi­tar una millo­na­ria pér­dida de vidas, tanto de los alia­dos como de la pobla­ción civil de Japón.

El arma ya exis­tía, era la bomba ató­mica y el 6 de agosto de 1945 el mundo cono­ció su poten­cia al ser arro­jada sobre Hiros­hima. Tres días des­pués otra fue arro­jada sobre Naga­saki. Unos días des­pués Japón se ren­día. La pesa­di­lla había terminado.

¿Buena o mala la deci­sión del uso de esta arma? Todo depende de la com­pleta y correcta valo­ra­ción de todos y cada uno de los datos. Opi­nar a la ligera es irresponsable.

Autor: Alejandro Vázquez Cárdenas

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7 Comentarios en “El Columnista Invitado de Hoy: Alejandro Vázquez Cárdenas”  

  1. 1 Jaime Santiver

    Con­si­dero que es bas­tante ele­men­tal pen­sar y rezar para que las gue­rras NO exis­tan jamás. Pero, dada tal cir­cuns­tan­cia, ante una fuerza deter­mi­nada, la única domi­na­ción es emplear una FUERZA MAYOR, supe­ra­dora, que sería el prin­ci­pio usado en esa opor­tu­ni­dad.
    De otra manera, no se podía pre­de­cir hasta cuando dura­ría la gue­rra, y cual hubiese sido su costo en vidas huma­nas de cual­quier bando, y los cos­tos mate­ria­les, que hubie­sen seguido empo­bre­ciendo a los pai­ses comprometidos.

  2. 2 Francisco De La Villa

    Aun­que el razo­na­miento de Ale­jan­dro Vaz­quez, sobre el uso de la bomba ato­mica pare­ciera a pri­mera vista, logico, se escapa un hecho fun­da­men­tal: LA BOMBA NO TENIA POR QUE HABER SIDO USADA EN UNA POBLA­CION CIVIL– PODRIA HABER SIDO USADA EN ALGUNA DE LAS PEQUE­ÑAS ISLAS CER­CA­NAS AL JAPON COMO UNA ADVER­TEN­CIA Y LUEGO, SOLO LUEGO, DE ELLO, ES QUE PODRIA HABERCE USADO EN UNA POBLA­CION MAS GRANDE SI EL JAPON PERSISTIA.

    El bom­bar­deo de una ciu­dad no es un acto de gue­rra, ES CRI­MEN DE GUE­RRA, LOS NOR­TE­AME­RI­CA­NOS LLA­MAN TERRO­RISMO CUANDO LES COLO­CAN UNA BOMBA EN UN EDI­FI­CIO–
    Cuando ELLOS bom­bar­dean una ciu­dad, es gue­rra.…. Que facil ter­gi­ver­sar la reali­dad a las pro­pias conveniencias.…..

    AHHH…se me olvidaba…,hay cier­tos rumo­res de que el ata­que a Pearl Har­bor si fue anun­ciado en una carta del japon decla­rando la guerra.…conociendo el carac­ter de los japo­ne­ses esto es muy pro­ba­ble, sin embargo habia muchos intere­ses en invo­lu­crar a EEUU en la con­fla­gre­ga­cion, asi que la carta no salio nunca a la luz.

  3. 3 Víctor F.

    Par­ti­cu­la­ri­zando en Pearl Har­bor, está dicho por ejem­plo que “Como en otras gue­rras cru­cia­les de la his­to­ria nor­te­ame­ri­cana, el país había sido ata­cado ‘pro­vi­den­cial­mente’, viendo sacu­dido su orgu­llo, y así empu­jado con­ve­nien­te­mente al con­flicto.” Ernesto Cas­tri­llón, La Nación, Enfo­ques, 20/01/02 (http://​www​.lana​cion​.com​.ar/​s​u​p​l​e​s​/​e​n​f​o​q​u​e​s​/​0​2​0​4​/​P​0​6​.​HTM)
    La nota en cues­tión con­ti­núa luego con una enu­me­ra­ción his­tó­rica de tales hechos ‘pro­vi­den­cia­les’, el último de los cua­les –no está dicho ahí– muchos, o tal vez muchí­si­mos, mal pen­sa­dos dicen que fue el ata­que a las torres geme­las de Set’01.
    “Se non è vero, è ben tro­vato”, ¿o no?.-

  4. 4 David Gueiros Vieira

    Eu tinha 16 anos de idade, quando as bom­bas foram lança­das em Nagas­saki e Hiros­hima. Todo exul­ta­mos, por­que a que­rra aca­ba­ria em breve. Exul­ta­va­mos, sem saber o horror que aque­las bom­bas repre-sentariam para o futuro da huma­ni­dade. Harry Tru­man expli­cava que dera a orden para uti­li­zar aque­las pode­ro­sas armas a fim de evi­tar maio­res mor­tes de sol­da­dos ame­ri­ca­nos. As batal­has, con­du­zi­das até então, demons­tra­vam que a con­quista do valo­roso solo japo­nês, de ilha a ilha, resul­ta­ria na morte de não menos que 250 mil mili­ta­res ame­ri­ca­nos, pos­si­vel­mente mais. Os japo­ne­ses jamais se ren­de­riam, numa gue­rra comum. A gue­rra já durara desde novem­bro de 1941. As per­das ame­ri­ca­nas e de seus alia­dos tin­ham sido fan­tás­ti­cas. Só o estu­pro de Nan­kin e de Sin­ga­pura demons­tra­ram a cruel­dade sem par de um inimigo que não res­pei­tava as regras de gue­rra, esta­be­le­ci­das em Gene­bra, nem a san­ti­dade da vida do civil. Demo­ni­zado por seu pró­prio com­por­ta­mento bes­tial, o japo­nês pro­je­tava a ima­gem de alguém que não era um ser humano. Ata­ques atô­mi­cos a alvos mili­ta­res eram peri­go­sos para os pró­prios ata­can­tes, que provavel-mente seriam derru­ba­dos, com resul­ta­dos incer­tos, em vista da men­ta­li­dade samu­rai do sol­dado japo­nês, de tudo enfren­tar e tudo sofrer, sem jamais se entre­gar. Só havia uma escolha, racio­ciava Tru­man: !soft civi­lian sites”, levando o terror aos civis, como os pró­prios japo­ne­ses tinha feito ante­rior­mente. Foi o começo de uma nova e terrí­vel era: a era atô­mica, cujas con­se­güên­cias ainda sofremos.

  5. 5 Alejandro Diaz Bialet

    Me sor­prende el relato ini­cial del dis­tin­guido colum­nista.
    Esta­dos Uni­dos tenia pleno cono­ci­miento del ata­que del 7 de Diciem­bre de 1941, por haber con­se­guido des­ci­frar el Código “Pur­pura”, uti­li­zado por el Japon. Sabía el gobierno del tre­mendo ata­que aéreo que se ave­ci­naba y cono­cía con deta­lle el ope­ra­tivo y las fuer­zas aéreas com­pro­me­ti­das. Por ello retiró aco­ra­za­dos y cru­ce­ros una semana antes.….
    Tam­poco avisó a la coman­dan­cia de la base de la inmi­nen­cia del ata­que. ¿ Por­que no lo hizo ? Muy sim­ple: El Gobierno nece­si­taba ser vic­tima de un demo­le­dor y “sor­pre­sivo” golpe mili­tar del Japon, para que el pue­blo nor­te­ame­ri­cano se sin­tiera MOTI­VADO Y fuera movi­li­zado sin mayo­res incon­ve­nien­tes.…
    Vale decir, Esta­dos Uni­dos sufrió las pér­di­das que Ellos mis­mos cal­cu­la­ron.-
    Con­si­dero que la des­truc­cion de Hiros­hima y Naga­saki fue inne­ce­sa­ria. La supe­rio­ri­dad aérea era total y abso­luta y el Japon se hallaba, desde el punto de vista mili­tar, abso­lu­ta­mente INERME.-
    Desde luego que el fana­tismo y el ele­vado sen­tido del Honor habrían exten­dido el con­flicto durante algu­nos meses más, sufriendo las ciu­da­des y por aña­di­dura la pobla­cion civil, las pér­di­das des­vas­ta­do­ras de Ham­burgo, Dresde y tan­tas otras del cen­tro de Europa.-

  6. 6 ernesto villamizar

    DEsde Bogotá, va un saludo de feli­ci­ta­ción para Ale­jan­dro Vásquez.

    El artículo es bas­tante equi­li­brado y el recuento de la doc­trina de “sal­tar islas” gene­rada por el Almi­rante King, mode­rada por MacArt­hur, quien insis­tió en libe­rar a las Fili­pi­nas, con las cua­les tenía estre­chos víncu­los desde su guar­ni­ción pre-guerra, opa­cada por su abrupta y diga­mos con diplo­má­cia silente salida ante la inva­sión nipona.

    Más que el artículo mismo, me han intere­sado los comen­ta­rios sobre lo que podría­mos lla­mar “las armas injus­tas”, hoy día tema muy vin­cu­lado al de la “gue­rra polí­tica”. Es injusto sal­var un millón de mis hom­bres, para sacri­fi­car igual número de los ciu­da­da­nos del enemigo? Depende quien sea el que muera. Si ana­li­za­mos en tér­mi­nos for­ma­les, que las “armas de des­truc­ción masiva” no han sido uti­li­za­das con pos­te­rio­ri­dad a Naga­saki e Hirós­hima, tene­mos que el poder disua­sivo sí funcionó.

    Ante la impo­si­bi­li­dad de lle­var a cabo una gue­rra sin lími­tes; MAD: Mutua­lly Assu­red Des­truc­tion, los mega­po­los gene­ra­ron el con­cepto de la gue­rra fría, con sus con­si­guien­tes gue­rras asi­mé­tri­cas. Esta com­pleja trama de intriga tuvo un triste final cuando el “impe­rio del mal” cayó no por acción de los bom­bar­de­ros ató­mi­cos, sino por la inva­sión de “Mer­ce­des Benz”, que die­ron a traste con el colec­ti­vismo y demás mara­vi­llas del sis­tema soviético.

    El empleo de ele­men­tos con­te­ni­dos en la máxima “la com­bi­na­ción de todos los médios de lucha” ha gene­rado una gue­rra desigual, como la que pade­ce­mos en Colom­bia, donde es válido para una gue­rri­lla total­mente nar­co­tra­fi­cante, secues­trar inde­fi­ni­da­mente ciu­da­da­nos (algu­nos lle­van por encima de doce años), para ser uti­li­za­dos como perí­me­tro de res­guardo a los cam­pa­men­tos gue­rri­lle­ros, mien­tras Farc goza de apoyo en cier­tos gobier­nos “pro­gre­sis­tas” (tam­bien lla­ma­dos “socia­lis­tas”) que den­tro de su pro­funda hipo­cre­sía dan abrigo a los sem­bra­do­res de minas “quie­bra­pa­tas” (anti­per­so­nal) y cilin­dros de gas emplea­dos con­tra las pobla­cio­nes iner­mes de campesinos.

    Vol­viendo al tema ori­gi­nal, si quie­nes ganan las gue­rras escri­bie­ran los epi­tá­fios, como sería de sim­plo­nas las tumbas.

  7. 7 Roberto César Mussini

    Leyendo su artículo y algu­nos de los comen­ta­rios, se visua­liza lo de siem­pre, las per­so­nas que tie­nen enve­ne­nada su san­gre por la ideo­lo­gía, digan lo que digan sobre EE.UU., y más si es a favor, siem­pre ten­drán su opor­tu­ni­dad de arras­trarse como ser­pien­tes, e inten­tar vol­car su veneno y ata­car todo sím­bolo que repre­sente el gran her­mano del Norte.
    En dónde la muerte de ame­ri­ca­nos, ya sea en las dos torres del 11 de sep­tiem­bre o en algu­nas de las gue­rras mun­dia­les, o más pró­ximo, en Afga­nis­tán e Irak, no se con­si­de­ran muer­tes, sino un fes­tejo y una emo­ción incon­tro­la­ble, de los que acu­ñan el odio al “impe­rio”. Y al no estar con­for­mes, siguen tras­mi­tiendo ese odio, gene­ra­ción tras gene­ra­ción, sin impor­tarle que con ello pon­gan en peli­gro a sus des­cen­den­cias, de que­rer apli­car sus ideo­lo­gías incul­ca­das por fuera de las demo­cra­cias.
    Aquí ya esta­mos acos­tum­bra­dos a los opas útiles de la izquierda, en la que si un pobre (aclaro, por­que son per­so­nas adoc­tri­na­das en una cul­tura del odio, la muerte y una visión par­cial de una reli­gión mani­pu­lada por los cobar­des que los man­dan a los actos sui­ci­das, pero que segu­ra­mente nunca usa­rían el cha­leco de explo­si­vos, segu­ra­mente sí un cha­leco anti­ba­las) sui­cida musul­mán detona su carga, no importa que mue­ran inocen­tes y si entre los muer­tos figu­ran sol­da­dos o ciu­da­da­nos nor­te­ame­ri­ca­nos, mucho mejor, son más jus­ti­fi­ca­bles la muer­tes (incluida la del sui­cida, que en teo­ría va en camino a estar al lado de Alá, el cual ima­gino que si vol­viera, llo­ra­ría por el mal uso de sus ense­ñan­zas por peque­ños gru­pos de faná­ti­cos extre­mis­tas, refu­gia­dos detrás de una reli­gión mani­pu­lada para su pro­ve­cho o jus­ti­fi­ca­cio­nes)
    Siem­pre van a encon­trar los ele­men­tos que le per­mi­tan, en sus ras­tre­ras vidas, ali­men­tar un odio gene­ra­cio­nal, donde la lógica no tiene cabida, no reco­noce lími­tes, gobier­nos, orden público, leyes, donde los ase­si­na­tos ideo­ló­gi­cos se con­vier­ten en muer­tes por la revo­lu­ción, donde las mani­fes­ta­cio­nes con incen­dios y saqueos son la expre­sión popu­lar que ellos creen que repre­sen­tan (aun­que las urnas digan lo con­tra­rio) y la muerte de uno de los suyos, la con­vier­ten en un már­tir para sus luchas (aun­que hasta un minuto antes, era solo un útil opa, para sus jefes, los de con cha­leco anti­ba­las)
    No importa para las ideo­lo­gías del odio lo que la his­to­ria escriba, ellos siem­pre sabrán como modi­fi­carla si no les gusta, revi­sar el pasado con la venda de la jus­ti­cia tapando un solo ojo. Con­su­miendo libros, docu­men­ta­les, artícu­los perio­dís­ti­cos, etc., mien­tras man­ten­gan inta­cha­bles sus pen­sa­mien­tos durante déca­das, y no per­ju­di­que sus idea­les.
    Segui­rán cre­yendo que las misio­nes Apolo nunca lle­ga­ron a la Luna, que todo fue un gran mon­taje de la indus­tria de Holly­wood, que como todos sabe­mos está mane­jada en forma alter­na­tiva por la CIA, la FBI, la NSA o cual­quiera de las 16 agen­cias ame­ri­ca­nas, dedi­ca­das al recon­tra espio­naje y con una única y exclu­siva misión, la de la sumi­sión del mundo, mane­ja­das en lo pro­fundo por el súper agente 66 Max­well Smart.
    Los paí­ses gran­des, no se hacen gran­des de un día para el otro y por gra­cia divina, segu­ra­mente con gran­des defec­tos y gran­des logros, no son ni serán per­fec­tos, por­que los que hacen, siem­pre tie­nen más posi­bi­li­dad de equi­vo­carse, lo que no ocu­rre con los que no hacen nada y solo cri­ti­can por cri­ti­car, es más fácil y supone menos esfuerzo.
    Vol­viendo al tema de las dos bom­bas nuclea­res usa­das con­tra Japón, no se puede aplau­dir, ni rego­ci­jarse por su uso. Pero es fácil desde la dis­tan­cia, desde la segu­ri­dad de un país que man­tuvo una “neu­tra­li­dad” a la argen­tina (no arries­ga­ron como Bra­sil, el de subir al esce­na­rio y no el de mirarlo de la pla­tea como noso­tros) El decir, que era más fácil haber seguido luchando, inva­diendo islas tras islas, o haber usado las bom­bas en luga­res menos pobla­dos. Sin tener en cuenta, que los muer­tos no eran nues­tros, que el esfuerzo tanto mate­rial y en vidas huma­nas no era nues­tro, sumado a fac­to­res polí­ti­cos, al ago­ta­miento de tan­tos años de gue­rra, tanto en las tro­pas como en los civi­les, al fana­tismo del adver­sa­rio, a las con­di­cio­nes cli­má­ti­cas y que única­mente con­ta­ban con 2 bom­bas nuclea­res ope­ra­ti­vas en ese momento y 5 blan­cos en con­si­de­ra­ción (Hiros­hima, Kioto, Kokura, Naga­saki y Nigata)
    Creo que lo único que pode­mos sacar de expe­rien­cia, como la huma­ni­dad solo cree y aprende de lo que ve, esas 2 minús­cu­las bom­bas si las com­pa­ra­mos con las actua­les, puede haber sido lo único que en estas últi­mas 6 déca­das (incluida la gue­rra fría) haya evi­tado el uso nue­va­mente de armas ató­mi­cas. ¿Por madu­rez de los gobier­nos? ¿Por los fun­da­men­tos reli­gio­sos de los acto­res? ¿Por la sabia con­vic­ción que nadie sal­dría gana­dor? O por el recuerdo aún fresco de tan­tos muer­tos y tanta des­truc­ción en tan pocos segun­dos.
    El peli­gro actual, es que se agre­ga­ron o se están por agre­gar nue­vos inte­gran­tes a la “fami­lia nuclear”, que por con­vic­cio­nes reli­gio­sas o cul­tu­ra­les o ambas, tie­nen otra filo­so­fía de con­ducta ante la muerte y la vida.
    Un Occi­dente, más tec­no­ló­gico, más libe­ral, menos afe­rrado a dog­mas teo­crá­ti­cos, en que cada muerte es una desa­pa­ri­ción física y defi­ni­tiva de la per­sona, sin impor­tar como murió (natu­ral, ase­si­nato, acci­dente, gue­rra, etc.) y que reli­gión pro­fesa; en la que el muerto pasa a ser una línea de noti­cia, un recuerdo en el álbum de fami­lia o una nos­tal­gia en nues­tros recuer­dos.
    Y un Oriente total­mente opuesto, con otra filo­so­fía de vida y otra forma de valo­ri­zarla, que con mucha más fre­cuen­cia los muer­tos se con­vier­ten en már­ti­res, en sol­da­dos de Dios, en dónde muchos gobier­nos son neta­mente Teo­crá­ti­cos, en donde la jus­ti­cia divina o su inter­pre­ta­ción por mino­rías, están por arriba de los gobier­nos y como única ley que rige la vida de los pue­blos.
    Aun­que una gran parte del Oriente está asi­mi­lando o admi­tiendo una con­vi­ven­cia con mayor liber­tad con la cul­tura occi­den­tal, viven ate­mo­ri­za­dos o sin que­rer demos­trar algún tipo de enfren­ta­mien­tos, con­tra los que ven todos los males del mundo en la cul­tura Occi­den­tal y a su cabeza el satá­nico Impe­rio del mal nor­te­ame­ri­cano o su brazo armado en sus terri­to­rios, repre­sen­ta­dos por Israel.
    Esos cam­bios cul­tu­ra­les, nos apro­xi­man a un 6 ó 9 de agosto de 1945 con mucha más reali­dad que todas las esca­ra­mu­zas entre el Occi­dente desde esa fecha hasta ahora. Con daños que no pode­mos ni com­pa­rar cuan­ti­ta­ti­va­mente, ni cua­li­ta­ti­va­mente a las dos ciu­da­des nipo­nas.
    Que con mucha suerte de haber un inicio con­tro­lado a un enfren­ta­miento nuclear, y a la vista de los resul­ta­dos que ello pro­vo­que, refres­que a la huma­ni­dad el no uso de ese tipo de armas por muchos más años que esas dos ori­gi­na­les bom­bas y todas las suce­si­vas prue­bas acae­ci­das desde esa pri­mera explo­sión con­tro­lada del 15 de julio de 1945 (deno­mi­nada Tri­nity) a 80 kiló­me­tros de Ala­mo­gordo, como con­clu­sión exi­tosa del pro­yecto Man­hat­tan y más de 200.000.000 millo­nes de dóla­res gas­ta­dos y más de 300.000 muer­tos.
    Así que a los que tie­nen enve­ne­na­das sus men­tes por defen­der sus ideo­lo­gías, o que creen obrar bajo la volun­tad de Dios, apren­dan de la his­to­ria y reco­noz­can que no hay sis­te­mas de gobier­nos per­fec­tos, ni demo­nios ocul­tos en cada rin­cón, sola­mente hom­bres y muje­res, embar­ca­dos en un solo navío, lla­mado Tierra.

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