El Columnista Invitado de Hoy: Alejandro Vázquez Cárdenas

ELE­GIR DIPU­TADOS (PARECE ARGEN­TINA PERO ES MEXICO)

Alejandro Vazquez CardenasUna de las muchas razo­nes por la cual la gran mayo­ría de los ciu­da­da­nos comu­nes y corrien­tes tie­nen un pésimo con­cepto de la polí­tica y de los par­ti­dos la encon­tra­mos en la cali­dad, can­ti­dad y desem­peño de nues­tros diputados.

Impo­si­ble negarlo; con­sis­ten­te­mente las encues­tas nacio­na­les nos infor­man que la cre­di­bi­li­dad y con­fia­bi­li­dad del poder legis­la­tivo, dipu­tados y sena­do­res, se encuen­tra en los últi­mos luga­res. Por debajo incluso de la ultra­co­rrupta jus­ti­cia mexi­cana. ¿Razo­nes?. Todas las que se nos ocu­rran y las que nos falten.

Ana­li­ce­mos: ¿Cua­les son los requi­si­tos para ser dipu­tado en México?, la ver­dad muy ele­men­ta­les. En otros paí­ses, como Chile, que cul­tu­ral­mente nos lleva buen tre­cho, se exige haber cur­sado la ense­ñanza media o su equi­va­lente; en México no existe requi­sito alguno de esco­la­ri­dad o de deter­mi­na­dos ante­ce­den­tes. Teó­rica y prác­ti­ca­mente un asno, un anal­fa­beta fun­cio­nal o un vio­lento y alcohó­lico abso­lu­ta­mente irre­dento puede per­fec­ta­mente ser electo dipu­tado. ¿A escu­chado Ud. ama­ble lec­tor, a algu­nos dipu­tados inten­tando leer peno­sa­mente un dis­curso en el Canal del Con­greso?. ¿Los ha escu­chado en entre­vis­tas incó­mo­das?; da ver­güenza escu­char lo des­hil­va­nado de sus argu­men­tos y com­pro­bar su mise­ria inte­lec­tual. En el caso de Argen­tina se exige una edad mínima de 25 años, y 4 años de lo que ellos lla­man “ciu­da­da­nía en ejer­ci­cio”, ade­más resi­den­cia real de cuando menos dos años en la pro­vin­cia que van a repre­sen­tar. En México se piden 21 años y una resi­den­cia hipo­té­tica de 6 meses en el Estado que pre­tenda representar.

Y ahora, en la prác­tica, ¿qué hacen real­mente la mayo­ría de los dipu­tados en México?. ¿Cua­les son las carac­te­rís­ti­cas de su tra­bajo, aparte de ser­vir de levan­ta­de­dos y carne de cañón en los albo­ro­tos del Con­greso? .Den­tro de una pers­pec­tiva rea­lista lo que le ofrece un par­tido polí­tico a un can­di­dato a una dipu­tación es lo siguiente: –Tra­bajo sen­ci­llo. –Sueldo ini­cial mayor a $80,000 men­sua­les mas pres­ta­cio­nes que lo lle­van hasta los $140,000.00 (mas de 12,000 dóla­res men­sua­les) –Si el sueldo no le agrada puede subír­selo a volun­tad. –Exce­len­tes y pro­lon­ga­das vaca­cio­nes. –Cómodo hora­rio labo­ral. –Si no sabe de que esta hablando no importa. –Se per­mite dor­mir en el tra­bajo. –Se per­mite lle­gar tarde. — Puede pasar lista y aban­do­nar la sesión sin con­se­cuen­cia alguna. –Se per­mite fal­tar al tra­bajo sin mayor pro­blema. –Puede lle­gar en com­pleto estado de ebrie­dad sin que pase nada –Puede aten­der asun­tos per­so­na­les en el tra­bajo. –Amplia posi­bi­li­dad de desa­rro­llo de acuerdo a su caren­cia dig­ni­dad. –Inmu­ni­dad frente a las auto­ri­da­des, puede escan­da­li­zar en la vía pública, agre­dir y gol­pear poli­cías si inten­tan dete­nerlo. Si su coor­di­na­dor así lo indica tiene auto­ri­za­ción para com­por­tarse como un auten­tico patán en el Congreso.

Cier­ta­mente que en el Con­greso exis­ten algu­nos inte­gran­tes com­pe­ten­tes y cali­fi­ca­dos, lamen­ta­ble­mente son pocos. Tam­bién lamen­ta­ble­mente no son ellos los que toman las deci­sio­nes ni deter­mi­nan la con­duc­ción de una ban­cada. Las orde­nes son de unos cuan­tos, la nomen­kla­tura de cada par­tido, y la con­duc­ción obe­dece, fatal­mente, a cri­te­rios inme­dia­tos, de grupo o par­ti­dis­tas, por lo tanto el inte­rés nacio­nal es un asunto mera­mente mar­gi­nal. Dudo sin­ce­ra­mente que exista algún inge­nuo que crea que las deci­sio­nes que toma un par­tido sean por inte­rés público y la ver­dad resulta insul­tante para la inte­li­gen­cia de los ciu­da­da­nos el que fun­cio­na­rios par­ti­dis­tas pre­ten­dan hacer­nos creer seme­jante embuste. Las gran­des deci­sio­nes de las cáma­ras son inocul­ta­ble­mente par­ti­dis­tas, ses­ga­das y con pro­pó­si­tos a corto plazo, gene­ral­mente des­ti­na­das a gol­pear y obs­ta­cu­li­zar el desem­peño del titu­lar del Eje­cu­tivo. ¿El motivo?, el único válido para ellos: El Poder por el Poder. Quien lo nie­gue aparte de corrupto es men­ti­roso y cínico. Y para colmo de las des­gra­cias, tene­mos ahora el grupo “ultra” del PRD, ese que solo obe­dece al “Pre­si­dente legi­timo” López Obra­dor, cuya salud men­tal es ya motivo de preo­cu­pa­ción entre sus cono­ci­dos y que actúa, para­fra­seando a Bor­ges: “Con esa lógica pecu­liar que da el odio”. Los resul­ta­dos están a la vista. Pará­li­sis deli­be­ra­tiva de ese grupo.

Si embargo no hay mal que dure cien años ni país que los resista, ya viene, mas pronto que tarde la pró­xima tem­po­rada elec­to­ral; es impe­ra­tivo que antes de emi­tir nues­tro voto debe­mos estu­diar y cono­cer el his­to­rial del can­di­dato, infor­mar­nos sobre su hones­ti­dad, su con­gruen­cia, sus ante­ce­den­tes per­so­na­les, su ante­rior desem­peño en otras tareas, valo­rar el his­to­rial de con­gruen­cia y vio­len­cia de su par­tido. Si nos falla esto solo nos que­dará enco­men­dar­nos al santo de nues­tra par­ti­cu­lar devoción.

Autor: Alejandro Vázquez Cárdenas

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