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España — Todo muy normal
El 11 de septiembre, los parias entre los parias, concentrados con la preceptiva autorización, fueron acosados, provocados e insultados por un nutrido grupo de sujetos que vitoreaban a Terra Lliure y gritaban “Puta España”.
Ya explicamos aquí –pero habrá que repetirlo– que en la Cataluña tetrapartita, previamente envenenada con tesón, lo aberrante es lo normal. Normal les resulta a muchos periodistas lo que hasta el CAC reprobó: la identificación entre el lenguaje de los terroristas y el de la voz en off de un maldito reportaje. Es decir, entre Terra Lliure y la Corporació Catalana de Ràdio i Televisió.
Como normal le parece a la socialista alcaldesa de Gerona el repetido ultraje a España y a la Corona. A ella y a cuanto socialista catalán vive del erario. Aquí hubo escándalo, gritos de guerra, verbos mortales y portadas incendiadas cuando un jubilado salmantino –que no se representaba más que a sí mismo– exhibió un folio con Carod colgando de una soga. Pero si un candidato de ERC grita “Gora ETA” en las narices de la policía, hace gestos de rebanar el cuello a los populares, y escupe su “tots morts, tots morts”, se mira hacia otro lado, la Esquerra comunica que no piensa condenarlo y la prensa más estabulada de Occidente calla.
Flota en el ambiente algo que sólo pronuncian los descerebrados pero comparte un ejército de encorbatados que sientan sus posaderas en redacciones y escaños, sillones de consejos de administración y butacas del Liceo: se lo merecen. Ya dijo Felip Puig antes de la Diada que la presencia de los populares era una provocación. Y luego está la tolerancia infinita de Saura, paradigma de la incapacidad y del uso sesgado del poder, con la violencia anti PP: se lo merecen.
Se ha sabido de las impunes amenazas de muerte a Alberto Fernández y al resto de representantes populares catalanes. Se ha sabido de la quema simbólica del Rey. Se ha sabido de las justificaciones de los socialistas: la Geli, la Pagans y el sursum corda. Se ha sabido de las instrucciones del conseller de Interior para no actuar. Pero, como siempre, la prensa española se ha olvidado de los parias entre los parias, las buenas gentes que se reúnen cada día once en la Plaza de San Jaime para recordar a las víctimas del 11-M y exigir la verdad. El 11 de septiembre, los parias entre los parias, concentrados con la preceptiva autorización, fueron acosados, provocados e insultados por un nutrido grupo de sujetos que vitoreaban a Terra Lliure y gritaban “Puta España”.
La policía, en vez de desalojar a los filoterroristas, instó a los pacíficos a suspender su acto de inmediato. Lo hicieron, no sin antes poner el himno español. Sonaron unos compases antes de que alguien, filoterrorista o policía, no lo sabemos, desconectara el equipo de sonido.
A ver si alguien se acuerda de esta gente de una puñetera vez. A ver si los micrófonos y las rotativas los amparan y el próximo día once se presentan a apoyarles unos miles de personas, coño.
Fuente: Libertad Digital
Autor: Juan Carlos Girauta
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