El metro de goma

Gustavo Oscar CollaLa mani­fes­ta­ción del Jefe de Gabi­nete, en el sen­tido que el la Argen­tina no hay infla­ción , dado que la misma “es el aumento gene­ra­li­zado de pre­cios” y esa situa­ción es inexis­tente, por pro­ve­nir de quien detenta el cargo que detenta, es de una gra­ve­dad mas que impor­tante. En pri­mer lugar, por­que un gobierno que ha hecho un culto la sis­te­má­tica nega­ción y/o defor­ma­ción de la reali­dad, esta logrando la hazaña que ya, hasta el mas obse­cuente de los obse­cuen­tes, mire con el ceño frun­cido las afir­ma­cio­nes “fer­nan­dis­tas” y kakis­tas en gene­ral. No hay bien o ser­vi­cio que no haya obser­vado incre­mento al alza. Y el que no lo tuvo, por­que el calen­da­rio elec­to­ral lo man­tiene arti­fi­cial­mente reza­gado, tam­bién lo regis­tra a tra­vés de una baja en la cali­dad ofre­cida (léase ser­vi­cios públi­cos), o de una pre­sión acu­mu­lada cuyo esta­llido nos sal­pi­cara inexo­ra­ble­mente en forma dife­rida en el tiempo.

Pero, si grave es seme­jante afir­ma­ción, casi his­trió­nica, tam­bién lo es, ya desde un punto de vista téc­nico, defi­nir el fenó­meno eco­nó­mico deno­mi­nado “infla­ción” como ” el aumento gene­ra­li­zado de los pre­cios”, cuando estos no son mas que el reflejo de com­por­ta­mien­tos huma­nos que res­pon­den a varia­bles que el mer­cado les va pre­sen­tando, y en las cua­les las polí­ti­cas que el gobierno lleva a cabo tie­nen muchí­simo que ver, espe­cial­mente en lo mone­ta­rio y fis­cal. Para ponerlo en tér­mi­nos médi­cos, la fie­bre (aumento de pre­cios) resulta un indi­ca­dor de la gan­grena que la pro­duce, pero no es la gan­grena. Por lo tanto baján­dola con aspi­ri­nas no se corrige el foco infeccioso.

Unido a esto, tam­bién se ha ven­dido y se ha com­prado el argu­mento lan­zado desde las usi­nas del poder, que la infla­ción es la resul­tante de una eco­no­mía en cre­ci­miento. Mas allá, que los ejem­plos com­pa­ra­dos des­mien­tan rotun­da­mente esta afir­ma­ción, el cre­ci­miento, solo tiene lugar a tra­vés de la inver­sión y esta, solo es via­ble si el calculo eco­nó­mico es posible.

La única manera de for­mu­lar un calculo eco­nó­mico serio es cuando la uni­dad de medida de la eco­no­mía, que es la moneda (defi­nida como “común deno­mi­na­dor de los valo­res”), man­tiene su esta­bi­li­dad y con­fia­bi­li­dad. En tal sen­tido, la moneda es a la eco­no­mía lo que el metro a la cons­truc­ción. Seria ima­gi­na­ble un edi­fi­cio cons­truido con un metro de goma???. Tan inima­gi­na­ble como pen­sar un cre­ci­miento eco­nó­mico, serio y sus­ten­ta­ble, con una moneda ines­ta­ble, refle­jada en pre­cios que varían día a día. Es abso­lu­ta­mente falaz afir­mar que infla­ción y cre­ci­miento van de la mano. Mas bien todo lo contrario.

Autor: Gustavo Oscar Colla

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