Kirchner en la ONU y “La Nación”

Nestor KirchnerDebo con­fe­sar que algu­nas notas de “La Nación” de hoy, sobre el dis­curso de Kir­ch­ner en la ONU, me han dejado sor­pren­dido.
En efecto, el colum­nista Joa­quín Mora­les Solá, habi­tual­mente áspero crí­tico del régi­men kir­ch­ne­rista, escribe, en un tono más bien com­pla­ciente y en buena medida elo­gioso, un artículo cuyo título casi lo dice todo: “Por fin apa­re­cie­ron pala­bras duras e incon­fun­di­bles” y otra nota, en otra página, exhibe este título tam­bién muy apro­ba­to­rio: “Un dis­curso aplau­dido por la comu­ni­dad judía”.

Hecha esta intro­duc­ción, voy a dar mi pro­pia opi­nión como ciu­da­dano opo­si­tor al régi­men, aclaro, pero pro­cu­rando ate­nerme en todo lo posi­ble, a la ver­dad y a la lógica: El dis­curso de Kir­ch­ner en la ONU fue tibio, timo­rato y como para salir del paso ante la colec­ti­vi­dad judía.

No se atre­vió a decla­rar a Irán estado terro­rista y sólo reclamó una ilu­so­ria “cola­bo­ra­ción judi­cial” pidiendo decla­ra­ción indagatoria(lo cual implica extra­di­ción) de varios ex fun­cio­na­rios ira­níes por su pre­sunta par­ti­ci­pa­ción en el aten­tado a la AMIA. ¿Se acuer­dan cuando Alberto Olmedo, en su pro­grama cómico tele­vi­sivo, decía “¡de acaaa! ?” Bueno, lo mismo va a con­tes­tar Ama­di­ne­jah al pedido de Kirchner.

Tam­poco com­prendo el albo­rozo y “la gran satis­fac­ción” de fami­lia­res de las víc­ti­mas y del pre­si­dente de la AMIA por el dis­curso de Kir­ch­ner. Parece que se con­for­man con muy poca cosa.
Ciu­dad de Neu­quén, miér­co­les, 26 de setiem­bre de 2007.

Autor: Joaquín Bertran

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2 Comentarios en “Kirchner en la ONU y “La Nación””  

  1. 1 Sergio Antonio Graciano

    Esti­mado Joa­quín Bertrán:

    las mis­mas impre­sio­nes tuve yo.
    Coin­cido con Usted.
    Los seres huma­nos, a veces, cuando el horror no sólo no cesa sino que se agrava, pode­mos expe­ri­men­tar, ante la más mínima mejo­ría o enti­bia­miento de la bella­que­ría del tirano, una suerte de Sín­drome de Esto­colmo.
    Aten­ta­mente.
    SER­GIO ANTO­NIO GRACIANO

  2. 2 BRAULIO QUEVEDO

    Que otra cosa se podía espe­rar de un sal­tin­ban­qui?
    Se olvidó de decir que no les tene­mos miedo!!!
    Más comen­ta­rios es gas­tar pól­vora en chi­man­gos, y ade­más tuertos.

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