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México — La indeseable Partidocracia
El México moderno ha vivido bajo un sistema presidencialista, desde el General Cárdenas hasta llegar a su máximo exponente, el inolvidable Carlos Salinas de Gortari, personaje que hizo y deshizo lo que le vino en gana, usando a los legisladores y a otros poderes como lo que eran, unos auténticos trapeadores, sin poder ni dignidad.
Fue hasta el sexenio de Ernesto Zedillo en que inician los cambios, que progresivamente han dado como resultado la conquista de una incipiente democracia, teniendo como resultado, entre otras cosas, el dejar las elecciones a manos de un IFE ciudadano y no como antes, en que el gobierno era juez y parte. El resultado fue una elección ciudadana en el 2000, con el triunfo de un carismático candidato que a la postre devino en un gris presidente.
Pero las desgracias no han abandonado al país. En este sexenio calderonista, México entrado en otra tragedia: la dictadura partidista. Del presidencialismo omnipotente hemos caído al poder de los partidos políticos. Y dado que son entidades perfectas y poseedores irreprochables de la representación ciudadana ya mostraron que no desean que la fiscalización terrenal los alcance.
La transparencia y la democracia no les gusta a los partidos y por eso la ajustan a su conveniencia. Rechazan ser auditados sobre cómo van a manejar los multimillonarios recursos que tendrán a su disposición. De 29 millones de pesos diarios por cada día de campaña, a 41 millones de pesos cada día. Como lo quieran gastar, ¿Quién les va a revisar cómo gastarán esos dineros salidos de nuestro bolsillo? Nadie. ¿A quién le rendirán cuentas los partidos? A nadie. ¿Con quién se podrán quejar los ciudadanos por cómo se enriquecen el PRI, el PAN y el PRD? Fácil, pues con un órgano fiscalizador que será designado, ¿por quien?., adivinó, por los partidos obviamente.
Sobradas muestras de incompetencia han dado nuestros ineficientes legisladores. Ninguna duda nos queda al repasar la historia de ese grupo de oportunistas, trapecistas ideológicos y vividores de la política. Durante las épocas doradas del priísmo poco daños hacían, ya que su función se reducía a levantar el dedo cuando su coordinador así lo indicaba. Los diputados y senadores de esas épocas no estaban contratados para pensar, sino para obedecer. Así eran las reglas y así funcionaba, mal o bien, el país.
Pero las cosas cambian, en el sexenio de Zedillo un multicolor legislativo comienza a tener conciencia de su fuerza, y ya en el sexenio de Fox, la composición del congreso permite de plano paralizar las funciones del Ejecutivo. La tragedia se completa, un Ejecutivo débil, miedoso, por momentos francamente cobarde enfrentado a un legislativo rijoso cuya única función visible es estorbar al Presidente para llevar agua a su molino. ¿El interés del País? , eso no importa, importa el futuro del partido, el dinero y el poder por el poder mismo.
Hemos visto ya el absoluto desprecio que tienen los legisladores para buscar o escuchar otras opiniones que no sean las suyas. El reciente caso de la reforma electoral ha sido un cegador destello de la soberbia y prepotencia que tienen estos señores. Simulan escuchar, si no tienen mas remedio, pero no modifican una coma de lo que previamente ellos, y solo ellos, han decidido.
Para nada tocaron los temas de verdad importantes en el aspecto electoral: La reelección, mecanismo que rompería la dependencia del legislador con su camarilla y que lo obligaría a responder ante sus votantes; la segunda vuelta, que destrabaría resultados ajustados como en la pasada elección; la muy necesaria transparencia financiera de los partidos; las siempre discutidas candidaturas ciudadanas y un largo etecetera. Las reformas fueron hechas por mezquinas razones, el PRD simplemente iba por una venganza, en PAN lo hizo por una reforma fiscal mortecina y a todas luces incompleta y el PRI, más sabio, por el control del IFE, ellos sencillamente mostraron mayor oficio e inteligencia que los otros.
Ya encarrerados, lideres del PRI y del PRD fantasean con implantar en México un estado parlamentario. En palabras llanas buscan crear la figura de “Jefe de Gobierno”, con el nombre de Premier, Canciller, Presidente de Gobierno o del Consejo, el nombre es lo de menos, lo importante es que sería nombrado, obviamente, por los partidos y que tendría como función manejar la política interna del país, dejando al Presidente actual solo los eventos protocolarios, firmar tratados internacionales, hacer giras, recibir embajadores, inaugurar carreteras y cosas parecidas. Nuestros legisladores, que viven en un mundo diferente al nuestro y mostrando su enorme desprecio por la inteligencia de los ciudadanos nos ponen como ejemplo los regímenes parlamentarios de Inglaterra, España y Francia. Solo que se les olvida que los sistemas de elección de legisladores en Inglaterra y España de ninguna manera son iguales que en México.
Ya lo dijo el PRD por pluma del más exitoso vividor del 68, señor Pablo Gómez, en un debate con Krauze: “La Constitución debe modificarse para golpear seriamente al presidencialismo y abrir un camino hacia el régimen de partidos. La representación proporcional completa en todos los órganos colectivos de representación estatal, legislaturas y ayuntamientos, es la única forma de encarar ese reto”. La estrategia del PRD radica no en conquistar la mayoría sino en gobernar desde la minoría por la vía de la proporcionalidad y las movilizaciones.
Y a todo esto la actuación del Presidente Felipe Calderón me recuerda, con dolorosa incomodidad, la de Alexandr Kerenski, patética figura política en el inicio de la Revolución rusa, tibio Jefe de un gabinete de transición en la peor época posible de su país, personaje que no supo valorar el enorme peligro que representaban los bolcheviques. Permitió el triunfo de Lenin, Trotski y Stalin. El costo de su tibieza fue increíblemente alto.
Ojalá me equivoque.
Autor: Alejandro Vázquez Cárdenas
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3 Comentarios en “México — La indeseable Partidocracia”
Porfavor espere...


















tengo una exposicin acerca del ife, me gustaria mucho saber con exactitud que es el ife ciudadano descrito como tal, se que se realizo durante el gobierno de Zedillo, pero que ms?? si pueden contestrme antes de el martes seria de mucha yuda gracias.
La democracia real no está a la altura de lo que debería ser la democracia, por la falta de participación de gran parte de los ciudadanos en los asuntos públicos, y por su apatía, indiferencia, cuando no desconfianza, hacia lo político. Se ha diseñado desde lo político un tipo de ciudadano-objeto, al que sólo se consulta cada cuatro años en las elecciones, atiborrándolos de promesas que se quedan sin cumplir.
creo que la sed de poder de servidore publicos y esa tan aferrada forma de querer estar en la elite de los beneficirios del poder afecta mucho a mexico pero siempre a estado en el olvido que el gobierno es por el pueblo .……para el pueblo y sobre todo que es el bobierno del pueblo.….….….…..
att CAROLINA FUENTES SALGADO
Estudiante de Ciencia Politica y Administacion Publica.…..
La indeseable partidocracìa a mi modo de ver tiene una soluciòn, eliminarla. Claro està que no es una cosa fàcil, pero tampoco imposible, hay quienes opinan que es un mal necesario pero en lo personal para nada estoy de acuerdo con esa forma de pensar, pues el pueblo tiene el derecho de modificar la forma de gobierno segùn lo establece el Art. 39 de la CPEUM.
La costosisima partidocracia, semidemocracia, democracia limitada o “democracia” a la mexicana,
y el sistema presidencialista bien pueden dejar de existir y nadie los extrañaria salvo la elite politica que han hecho verdaderos negocios familiares con los partidos politicos al amparo de las leyes y la misma CPEUM. Asi que, si el PRI y el PRD, proponen un sistema parlamentario estaria excelente solo que sin los partidos, para que la democracia sea efectiva que los Diputados y Senadores de la Republica pasen por un sistema de preselecciòn como lo hicieron con los consejeros del IFE y los más calificados que sean candidatos ciudadanos para que verdaderamente representen al pueblo que los elija no representen mas los intereses de sus partidos. Para todo esto se requiere una reforma del estado a fondo para cambiar este viejo y viciado sistema de partidos por una democracia efectiva, directa y representativa. Creo que hay suficientes mentes brillantes capaces de hacer cosas para el bien del pais pero tendrà que ser sin la manipulaciòn de los dirigentes partidistas que no necesariamente representantan al pueblo. Son muchismas las ideas de los ciudadanos que podrian tener cavidad en el proyecto de un nuevo sistema politico nacional y creo que nada mejor para celebrar el bicentenario de la independencia y centenario de la revoluciòn Mexicana que cambiar las cosas que se han vuelto obsoletas por el mismo transcurso del tiempo.
Es primera vez que escribo sobre este tema pero en verdad me gustaria ponerme en contacto con personas que les interesan los asuntos nacionales ya que de una manera u otra nos benefician o nos perjudican a todos. Tengo una propuesta para analizarla referente a la reforma del estado para que se le hagan las adecuaciones necesarias y buscar la forma de darla a conocer a nivel nacional y tambièn porsupuesto a algun Diputado o Senador independiente para que le de forma de iniciativa en alguna de las camaras.
No soy politico profesional pero creo que tengo las ideas sufientes para proponer los cambios que mencionè.