Lo que nadie dice: En Córdoba ganó la abstención

Diego García MontañoMás allá de todas las peleas, de los por­cen­ta­jes de votos, de las denun­cias de fraude, de las reso­lu­cio­nes del Tri­bu­nal Supe­rior de Jus­ti­cia; la reali­dad indica que en la Pro­vin­cia de Cór­doba el pasado 2 de sep­tiem­bre, la mayo­ría no se deci­dió ni por Schia­retti ni por Juez; la mayo­ría, pese a la obli­ga­ción elec­to­ral, no fue a votar, o lo hizo en blanco.

¿Por qué no dicen esto los medios más impor­tan­tes, si es cues­tión de leer unas cuan­tas cifras y nada más?
La ver­dad de los núme­ros es esta: Sobre un padrón del 100% (2.371.141 elec­to­res), en pri­mer lugar figu­ran los que no fue­ron a votar, más los que vota­ron en blanco, que son el 33,49% (794.243. per­so­nas), en segunda posi­ción Schia­retti con el 24,10% (571.385. votos) y ter­cero Juez con el 23,38% (554.272 votos). Nótese: la abs­ten­ción y los votos en blanco suma­dos, le saca­ron casi 10 pun­tos a Schia­retti.

Esta demo­cra­cia argen­tina con los polí­ti­cos actua­les, no da ni para ser cali­fi­cada peyo­ra­ti­va­mente como la “tira­nía del número”porque ni siquiera lo que decide la mayo­ría (la abs­ten­ción en Cór­doba) es tenido en cuenta por los polí­ti­cos, al menos a modo de lla­mado de aten­ción. Nin­guno ha dicho ni una pala­bra del alto índice de abs­ten­ción. ¿Por qué no oyen el men­saje de los “ganadores”?…

Es que a ellos, a los polí­ti­cos claro está, no les interesa nin­guna otra cosa que no sea el poder, por el poder mismo. No les interesa el bien común, sino “su” bien común.

Pero el pro­blema es mayor y reside en que esta demo­cra­cia que tene­mos en la Argen­tina hoy, indu­da­ble­mente se viene cayendo a pedazos.

Digá­moslo con todas las letras y sin eufe­mis­mos. La per­cep­ción de la gente común acerca de los polí­ti­cos ver­nácu­los, es que se trata de un grupo de com­pin­ches (aun­que se digan “ami­gos” entre ellos), abro­que­la­dos en uno o varios par­ti­dos polí­ti­cos, que ejer­cen un nepo­tismo corrupto y tirá­nico, que so pre­texto de que han sido ele­gi­dos por el pue­blo (aun­que sea una parte mínima de él), hacen lo que quie­ren con el poder delegado.

Sin dudas debe de haber excep­cio­nes a la regla, pero no se notan.

En estas mis­mas pági­nas de La His­to­ria Para­lela, el colum­nista chi­leno Rodrigo Gon­zá­lez Fer­nán­dez, decía en un breve artículo: “En una socie­dad sin moral, rela­ti­vi­zada, donde nada sea ver­dad o men­tira, los sin­ver­güen­zas se sien­ten a gusto y blin­da­dos, por­que ellos sólo pue­den pros­pe­rar en una socie­dad envi­le­cida y sin prin­ci­pios[…] se pre­tende dar jus­ti­fi­ca­ción y cober­tura al la inmo­ra­li­dad del poder; a la corrup­ción, al abuso, al pri­vi­le­gio insul­tante, a la opre­sión de los débi­les, a la desigualdad…”

A lo que debe­re­mos avo­car­nos enton­ces, es a recu­pe­rar la Repú­blica, la ver­da­dera Argen­tina, nues­tra Patria.

La demo­cra­cia es un sis­tema, no es la Repú­blica. Para Pla­tón era una forma impura de gobierno y con­si­de­raba que el mejor régi­men era una sofo­cra­cia, o gobierno de los mejores.

El mis­mí­simo Mon­tes­quieu, céle­bre divul­ga­dor de la doc­trina de la sepa­ra­ción de los pode­res, decía: “La igual­dad abso­luta es un sueño: Así como el cielo está sepa­rado de la tie­rra […] El pue­blo no debe ser con­fun­dido con el popu­la­cho, siendo pru­dente negar el dere­cho de voto a quie­nes se encuen­tran en un pro­fundo estado de vileza; incluso en el gobierno popu­lar, el poder no debe caer en manos del pue­blo bajo”.

A pesar de la supuesta infa­li­bi­li­dad de las deci­sio­nes adop­ta­das por las mayo­rías, debido a que repre­sen­tan a la volun­tad gene­ral; en opi­nión de Mar­cel Pre­lot, Rous­seau no era par­ti­da­rio del gobierno demo­crá­tico, ya que sola­mente sería via­ble en el caso que: “Si hubiese un pue­blo de dio­ses, se gober­na­ría democráticamente”.

Por último, y la lista de clá­si­cos es sola­mente ejem­pli­fi­ca­tiva, Ale­xis de Toc­que­vi­lle autor de la céle­bre “Demo­cra­cia en Amé­rica”, dice: “Tengo por las ins­ti­tu­cio­nes demo­crá­ti­cas una incli­na­ción cere­bral, pero soy aris­tó­crata por ins­tinto, es decir, que des­pre­cio y temo a la masa. Amo con pasión la liber­tad, la igual­dad y el res­peto a los dere­chos, pero no a la democracia”.

¿Cómo expli­carle a la gente común que muchos ex pre­si­den­tes demo­crá­ti­cos de la Región en la década del noventa, se encuen­tran o se encon­tra­ron exi­lia­dos o asi­la­dos en otros paí­ses, por escán­da­los de corrup­ción, o acu­sa­dos de otros deli­tos pena­les? Recordemos:

El pre­si­dente actual del Perú, Alan Gar­cía quiere que juz­guen a Fuji­mori, por varios deli­tos de corrup­ción y 2 de vio­la­cio­nes a los DD.HH. Por su parte, y mien­tras Fui­mori era el pre­si­dente (1990–2000), Gar­cía jugaba a las escon­di­das entre Colom­bia y Fran­cia, acu­sado por la admi­nis­tra­ción Fuji­mori de corrupción.

El ex pre­si­dente Menem en marzo del 2004 estuvo a punto de pedir asilo en Chile, cuando era per­se­guido por la jus­ti­cia argentina.

El ex pre­si­dente de Boli­via en dos perío­dos, Sán­chez de Lozada, (1993–1997 y 2002–2003) que reside en los EE.UU., es reque­rido por las auto­ri­da­des boli­via­nas para juz­garlo por genocidio.

Abdalá Buca­rám, ex pre­si­dente ecua­to­riano (1996–1997), está a la espera de un pedido de extra­di­ción del gobierno de Correa, acu­sado de corrupción.

Dos ex pre­si­den­tes de Gua­te­mala, Jorge Serrano Elías (1990–1993) y Alfonso Por­ti­llo (2000–2004), este último refu­giado en Méjico, espe­ran de un momento a otro la soli­ci­tud de extradición.

El ex man­da­ta­rio de Nica­ra­gua, Arnoldo Ale­mán (1997–2002) es soli­ci­tado por Panamá, acu­sado de blan­queo de capitales.

El dos veces ex pre­si­dente vene­zo­lano Car­los Andrés Pérez, (1974–1979 y 1988–1993), alo­jado en los EE.UU. es reque­rido por su país para ser juz­gado por enri­que­ci­miento ilí­cito y coope­ra­ción con el narcotráfico.

Otro vene­zo­lano, el fallido pre­si­dente Pedro Car­mona, (2002) reside en Colom­bia y es recla­mado por Chá­vez para ser extra­di­tado. Acla­re­mos que Car­mona no fue ele­gido por el voto popular.

¿No debe­rían ser acaso los pre­si­den­tes demo­crá­ti­cos la cara visi­ble, los ada­li­des del sis­tema en el con­ti­nente? Como vemos, flaco favor le hacen.

Pero tam­poco habrá que pen­sarse en que las solu­cio­nes ven­drán por otras vías, incluso no demo­crá­ti­cas. Enton­ces, ¿cuál es nues­tra propuesta?

Reto­mando el hilo con­duc­tor del prin­ci­pio y atento a que cada vez es más la gente que no va a votar, ¿Por qué no hacer el voto optativo?

Si la demo­cra­cia pre­su­pone la liber­tad, ¿Por qué obli­gar al ciu­da­dano a ir a ele­gir, si nin­gún can­di­dato le gusta?, ¿Por qué no seguir en este tema a las demo­cra­cias más avan­za­das, como las de EE.UU. y algu­nas de Europa?

Segu­ra­mente nos res­pon­de­rían que toda­vía no esta­mos tan desa­rro­lla­dos como en aque­llos paí­ses, con larga tra­di­ción demo­crá­tica. Men­tira, en reali­dad lo que suce­de­ría, si el voto fuera opta­tivo, es que los índi­ces de abs­ten­ción no serían ya de un 35%, sino cer­cano a un 60/70%., en una pri­mera etapa. Con tan pocos votan­tes, nin­gún can­di­dato ten­dría legi­ti­mi­dad, ni de ori­gen ni de eje­cu­ción; y se ten­drían que ir todos de una buena vez.

Tam­bién que­da­rían des­le­gi­ti­mi­za­dos los par­ti­dos polí­ti­cos actua­les, hoy deve­ni­dos en empre­sas dedi­ca­das a coop­tar el poder, ya que entre otras cosas per­de­rían fuer­tes ingre­sos en con­cepto de finan­cia­miento por cada votante. Tal vez aquí se encuen­tre uno de los argu­men­tos más fuer­tes por el cual nin­gún par­tido quiere que el voto sea optativo.

¿Se ter­mi­na­ría la demo­cra­cia? En modo alguno, pen­sa­mos que se haría mucho más rea­lista y con el correr del tiempo, ciu­da­da­nos com­pro­me­ti­dos y con­ven­ci­dos, no obli­ga­dos, ele­gi­rían a can­di­da­tos mucho más pota­bles que los actuales.

Vaya como ejem­plo final de este artículo el siguiente: En la última elec­ción para Inten­dente de Car­los Paz en abril del 2007, el gober­na­dor De la Sota, que toda­vía tenía domi­ci­lio allí, no se pre­sentó a votar. Reque­rido por los perio­dis­tas acerca de por qué había pegado el fal­tazo, res­pon­dió que en reali­dad hacía más de tres años que no vivía en ese lugar; repre­gun­tado acerca de si no tenía temor a las posi­bles san­cio­nes que le podían apli­car por no haber sufra­gado, máxime siendo el gober­na­dor, De la Sota res­pon­dió: “Es más alha­raca que otra cosa”.

Si De la Sota lo dice…

Autor: Diego García Montaño

Enviar a un amigo





Enviar a un amigo


Un comentario en “Lo que nadie dice: En Córdoba ganó la abstención”  

  1. 1 Tomás

    Diego: muy bueno y pro­fundo el artículo. Yo lo hubiera titu­lado ¿Y… la Demo­cra­cia?. Feli­ci­ta­cio­nes: Tomás

Deje un comentario