Venezuela — Hambre, escasez y represión

Francisco AlarcónEl régi­men se da cuenta que no puede dife­rir más su com­bate a la delin­cuen­cia, cues­tión en nada agra­da­ble para tan­tos malan­dros con camisa roja, acos­tum­bra­dos al liber­ti­naje ins­tau­rado por la V Repú­blica.
Eso de “echar­les los perros” a los barrios de Cara­cas y no en forma ami­ga­ble con la Guar­dia Nacio­nal, con los mis­mos bas­ti­men­tos que repri­men las mani­fes­ta­cio­nes pací­fi­cas de la disi­den­cia, con­tri­buirá segu­ra­mente a dis­mi­nuir el lance delic­tivo, alus­trando al coman­dante de que sí hay gobierno para actuar en con­tra de la inse­gu­ri­dad, pero ten­drá su costo polí­tico. La V Repú­blica para no per­so­na­li­zar indis­cre­ta­mente, nos metió en este embro­llo, cuando per­mi­tió toda clase de latro­ci­nios, y ahora reac­ciona pró­ximo a unos posi­bles comi­cios con medi­das como ésta, cuando uno de sus apo­yos fun­da­men­ta­les lo es el “lum­pen proletario”.

Qué dirán los malan­dros cuando se vean rodea­dos de tan­que­tas, cre­yén­dose posee­do­res de la “razón” incul­cada por su coman­dante. En un país como dijera alguien donde “sobra el dinero” y no se con­si­guen los rubros ali­men­ta­rios, des­a­pa­re­ci­dos y caros. Todo sube dis­pa­ra­da­mente, sin freno a pesar de los bonos emi­ti­dos por el Banco Cen­tral de Vene­zuela. El dólar va en una ruta des­pia­dada con­tra el bol­si­llo de los vene­zo­la­nos. Lo que vemos actual­mente no es nada para lo que ven­drá. Con la recon­ver­sión mone­ta­ria suce­derá algo insó­lito, el vene­zo­lano se creerá cada vez más pobre sin­tiendo en sus bol­si­llos el ruido de las lochas y pullas. Mirando el aumento de la infla­ción, cuando antes hablaba de millo­nes o millar­dos. Recor­dando la “épica” galle­guiana, nos topa­mos con Juan Parao per­so­naje de su novela Can­ta­claro, quien siguiendo a las mon­to­ne­ras, can­sado de ser pobre espetó la ineluc­ta­ble frase, voy a cam­biar “el menudo por la morocota”.

Con­tra­ria­mente al pue­blo vene­zo­lano “sapiente” e iden­ti­fi­cado con Juan Parao, ahora le darán la vuelta cam­bián­dole la moro­cota por el menudo. ¿Será sus­ten­ta­ble un régi­men que viene trai­cio­nando a su gente desde hace casi diez años? nadie lo sabe, por­que hasta el momento hemos visto temas insó­li­tos, cuando su coman­dante rodeado de la clase más rica de este país hoy la boli­bur­gue­sia, les pide un voto de pobreza y no ha pasado nada. ¿Con­ti­nua­rán aguan­tando ham­bre o rever­ti­rán su arre­chera como lo hicie­ron en otras opor­tu­ni­da­des para des­las­trarse de una dictadura?

Podrá el cha­vismo con­tro­lar la “delin­cuen­cia” como con­trola a la gente decente, seguirá el pue­blo tras los arre­ba­tos y emo­cio­nes de un “líder” que faltó a sus pro­me­sas, lleno de dinero en repar­tos gro­tes­cos por el mundo. Alcan­za­re­mos la hora de las chi­qui­tas en el ins­tante menos espe­rado, cual­quier cosa será el deto­nante o entra­re­mos defi­ni­ti­va­mente en esa “gue­rra civil” silen­ciosa que veni­mos expe­ri­men­tando desde hace años, con­ta­bi­li­zando a dia­rio más muer­tos que en una gue­rra declarada.

La Guar­dia Nacio­nal está en la calle, lo cual indica una clara emer­gen­cia de irre­nun­cia­ble aten­ción, hoy foca­li­zada en algu­nos barrios de Cara­cas en Catia y Petare. ¿Cómo será en ade­lante el reparto de las cuo­tas de poder en las zonas mar­gi­na­les? ¿Quién man­dará a quién, el hampa y gru­pos irre­gu­la­res adic­tos al régi­men se some­te­rán a la Guar­dia Nacio­nal o inver­sa­mente ocu­rrirá lo con­tra­rio? Espe­ra­mos se man­ten­gan la poca ins­ti­tu­cio­na­li­dad exis­tente en Vene­zuela y alguna vez se haga algo por la fami­lia y sus hijos.

Las cosas lle­gan jun­tas para bien o para mal. Podrá el cha­vismo corre­gir sus pro­pios erro­res o esta­re­mos en la ante­sala de lo catas­tró­fico e impre­de­ci­ble, que pudiera acti­varse en cual­quier minuto como lo fue el “caracazo”.

Bueno, medi­re­mos el poder de fuego de un lado y de otro. Si las balas de los malan­dros alcan­zan mayo­res espa­cios a los uti­li­za­dos por los gen­dar­mes de verde y carru­bio o son some­ti­dos por ellos.

Será la com­bi­na­ción explo­siva de ham­bre, esca­sez y repre­sión para toda la socie­dad civil, que antes no abarcó a los barrios donde dice el coman­dante man­dar, siendo éstos su reserva para las mani­fes­ta­cio­nes y otras “faenas”.

Autor: Francisco Alarcón

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Un comentario en “Venezuela — Hambre, escasez y represión”  

  1. 1 Martín Fierro

    Sin duda una bomba de tiempo. Pero, bueno, para ese prop{osito se trae chá­vez de Rusia unas her­mo­sas tan­que­tas antimotines.

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