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Colombia — Un discursito impopular
¿Que tal si, para variar, un día dejáramos de escuchar los mismos discursos de siempre, y en alguna de nuestras pintorescas reuniones políticas, alguien dedicara tiempo a señalar que muchas malas situaciones dependen más de las malas acciones de las comunidades, y mucho menos de “los gringos” o “el gobierno”? Este discursito impopular podría, en tono profético y altisonante, empezar con algo así: “Mis estimados conciudadanos de esta apartada localidad, durante décadas habéis oído un montón de tonterías de parte de políticos parlanchines, que os endulzan el oído, pero ya basta, es hora que toméis responsabilidades”
“Se os ha dicho que los políticos son los mayores ladrones de la sociedad. Pero yo os digo que esto no es así, sino que vosotros los superáis ampliamente”
¿Por qué sería bueno empezar así? Porque es muy importante preguntarse ¿Cuánto han robado las administraciones más voraces? Tal vez de un diez, a un quince por ciento de sus presupuestos. Pero los ciudadanos comunes son verdaderos campeones de la evasión y la elusión de impuestos. Con solo algunas medidas tomadas por la DIAN desde hace unos cinco años, la nación colombiana ha duplicado su recaudo (¡Duplicado!). ¿Y antes, en dónde se quedó esa plata?, ¿De dónde esperaba la gente que saliera el dinero para los hospitales y las carreteras? “El pueblo raso, si, vosotros, mis amables contertulios, habéis robado anualmente al menos unas diez veces más que todos los políticos juntos. Y habéis causado al menos veinte veces más perjuicio económico sobre las arcas de la nación que las guerrillas y paramilitares sumados”.
“Se os ha dicho que todo se soluciona a punta de asistencia social, pero yo os digo que es mejor trabajar duro”
Ay, mis queridos compatriotas, tan amigos del “SISBEN” y de “Familias en acción”. Estos instrumentos fueron diseñados de buena fe por parte del estado. Pero algunos de los amantes del lúpulo y la cebada, han hecho mal uso del chequecito de “Familias en acción”, para que este cubra a medias las necesidades de las mujeres y desarrapados niños (“que procreáis en gran número”), y de este modo el auxilio del estado termina patrocinando al padre de familia para que este pueda gastar el 100 por ciento del sueldo en cerveza, y diversión, pudiendo además tener la oportunidad de ver partidos de fútbol sin preocupaciones. ¡Y es que no todos son el domingo!
En cuanto al SISBEN, mis coterráneos, no hay que ser tan sinvergüenzas. Está demostrado que la mayor parte de los usuarios de este sistema subsidiado se encuentran en estratos 3 y hasta 4, y pueden pagar aportes a salud. “¡Se nota que aún teniendo plata os encanta recibir los servicios de salud sin gastar un peso!, ¡No le quitéis los cupos a los que si los necesitan!” Podría concluir esta parte. Pero creo que no habría aplausos.
“En general, no robéis, limpiad ese corazón de usurpador que os late en el pecho”
“¿Por qué en Usaquén, al norte de Bogotá, un grupo de familias que viven en zona de alto riesgo ha sacado a piedra a los miembros de la policía que los iban a desalojar?, ¿No es claro que es zona de alto riesgo y en temporada de lluvias la caída de una astilla de esa montaña barrería todos los ranchos?”… “Pero no, vosotros quisisteis un precio de 120 millones de pesos por casucha. Y decidme: ¿Dónde están las escrituras de estos predios?, ¿Vale toda esa plata una tierra robada, cuatro ladrillos, y una teja? El gobierno os ofrecía 25 millones y ubicación en predio legal…¡Y es que vosotros robáis incluso sin ayuda del urbanizador pirata!”
“…y hablando de ladrillos, no vendáis el voto por unos ladrillos y unas cuantas tejas, o por una canasta de cerveza o un tamal, que después a estos tipos que elegís nos los tenemos que aguantar todos…”
A estas alturas podría haber algunas caras malhumoradas, y el final podría ser:
“…y mis amigos, dejo esta tarima, y la segunda persona del plural, y dejo esta bella localidad apartada, en medio de esta lluvia de piedras multicolores y diversos objetos contundentes me son lanzados…por favor, no metáis la pata en estas elecciones…”
Autor: David Narváez
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Un comentario en “Colombia — Un discursito impopular”
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Con alguno terminos distintos podriamos reproducir este discurso en nuestro pais,
Podriamos agregar,no protestes por la falta de luz en las calles,tus hijos se roban los tendidos electricos para vender el cobre,y vos arreglas los medidores para que marquen la mitad de lo usado
Y asi podriamos seguir mucho mas,tambien con tierra usurpadas hace años y que reclaman como propias ‚impidiendo a sus legitimos dueños el uso
con la excusa de su pobreza,