De frases imprudentes, cartas que hubieran debido quemarse y silencios ominosos

SabatoLos argen­ti­nos somos pro­cli­ves a irnos de boca, pero tam­bién tene­mos, oca­sio­nal­mente, la “vir­tud” de saber callar­nos cuando las cosas no se dan como las ima­gi­na­mos o, sen­ci­lla­mente, si no nos con­vie­nen. Ejem­plos de esto tene­mos a dia­rio. Ejem­plos que a veces nos hacen pen­sar que admi­rar a una per­sona sólo por el talento dis­tin­tivo que Dios le dio y no por la tota­li­dad de sus accio­nes como hom­bre nos pue­den lle­var a dolo­ro­sas desilusiones.

El 14 de mayo de 1976, Jorge Luis Bor­ges, Ernesto Sábato y el Padre Cas­te­llani, fue­ron invi­ta­dos a almor­zar por el pre­si­dente Jorge Rafael Videla. Pode­mos ima­gi­nar la escena: Bor­ges con su mirada per­dida pen­sando, qui­zás, en que lugar se había metido, el Padre Cas­te­llani pidién­dole con deci­sión a Videla por la vida de su amigo, el escri­tor Haroldo Conti, que se encon­traba des­a­pa­re­cido. Sábato en silen­cio. Silen­cio que rompe luego frente a los perio­dis­tas para decir, refi­rién­dose a Videla:”.tengo de él una impre­sión exce­lente. Se trata de un hom­bre culto, modesto e inte­li­gente… Me impre­sionó la ampli­tud de cri­te­rio y la cul­tura del Pre­si­dente…”. Pese a callarse la boca mien­tras otro de los invi­ta­dos pedía por un des­a­pa­re­cido, años des­pués Ernesto Sábato fue nom­brado pre­si­dente de la CONA­DEP.

Tiempo des­pués, con nues­tra joven demo­cra­cia en su sexto año, el 26 de marzo de 1989, y a trece años y dos días del golpe mili­tar de 1976 el mul­ti­pre­miado gene­ral y diplo­má­tico Mar­tín Balza le escribe al enton­ces gene­ral Videla: “le hago lle­gar mi más pro­fundo agra­de­ci­miento a quien tanto diera por el engran­de­ci­miento y la pro­fe­sio­na­li­za­ción de la ins­ti­tu­ción que con tanto cariño hemos abra­zado……..” .No con­forme con la exal­ta­ción que hacía del hom­bre al que luego deni­gra­ría le escribe nue­va­mente a Videla para la Navi­dad del 89 lo siguiente: “A nadie escapa ya que los tiem­pos de la his­to­ria han comen­zado a reubi­car los hechos, ilu­mi­nando la ver­dad que algu­nos inten­ta­ron colo­car bajo un cono de som­bra tan falso como poco creí­ble….” “La con­jun­ción de estas fies­tas navi­de­ñas y el bri­llo de una gesta heroica que empieza a adqui­rir su real dimen­sión a pesar de las fala­cias, debe ser inter­pre­tado con la fe y la espe­ranza del que con­tem­pla un nuevo ama­ne­cer……..”. Pro­ba­ble­mente el gene­ral – hoy en su cómoda canon­jía de Bogotá – se debe lamen­tar de no saber his­to­ria o, embar­gado como estaba por la emo­ción de escri­birle a Videla, tuvo un lap­sus que le hizo olvi­dar lo que agre­gaba del Carril en sus car­tas a Lava­lle: “car­tas como estas se que­man, mi General”

Apro­ve­chando el vigé­simo quinto aniver­sa­rio de la Gue­rra de Mal­vi­nas, obli­gado como está por sus patro­nes a no dejar pasar nin­gún aniver­sa­rio cas­trense sin calum­niar al Ejér­cito Argen­tino, el pas­quín Página 12 inventó una infame patraña sobre un ofi­cial de la com­pa­ñía de coman­dos 602 dedi­cado en sus momen­tos libres a esta­quear sol­da­dos. No vamos a uti­li­zar este espa­cio para hacer la defensa de un hom­bre de armas probo como es el Coro­nel Hora­cio Losito, pri­mero por­que no nece­sita que desde este humilde lugar la haga­mos y segundo por­que su jefe de sec­ción el hoy Tte.Cnel.® Ver­cesi lo hizo públi­ca­mente con un coraje y una deci­sión pro­pia de un Ofi­cial del viejo Ejer­cito Argen­tino. Pero sí lo pode­mos uti­li­zar para que refle­xio­ne­mos sobre el silen­cio público de su, enton­ces, jefe de Uni­dad – al menos no ví nin­guna decla­ra­ción de él pero reco­nozco que no leo todos los dia­rios — el mayor Aldo Rico que como es sabido tuvo una des­ta­cada actua­ción como com­ba­tiente en Malvinas.

Siem­pre me intrigó saber que fue lo que silen­ció a Rico, ¡tan luego a él que jugó su carrera por defen­der a los ofi­cia­les que solo habían cum­plido órde­nes a los cua­les el “pro­gre­sismo” alfon­si­nista que­ría a toda costa vejar!. Con tris­teza, por­que supe de su accio­nar en Mal­vi­nas, y por­que en alguna opor­tu­ni­dad lo apoyé, días atrás des­cu­brí la causa de su silen­cio. Deve­nido en polí­tico y viendo desde su inte­rés que al final aque­llos con­tra los que peleó en la gue­rra con­tra la sub­ver­sión se mues­tran hoy como ven­ce­do­res, debe haber deci­dido poner en prác­tica ese viejo dicho inglés:”si no pue­des ven­cer a tu enemigo únete a él” y des­pren­dién­dose del molesto las­tre de sus cama­ra­das, hoy pre­sos, ha deci­dido apos­tar por el futuro de su hija — dipu­tada del frente para la vic­to­ria — abra­zán­dose con los faci­ne­ro­sos que en su momento combatió.

N.B.: hay gra­dos mili­ta­res con mayús­cu­las y minús­cu­las. No son olvi­dos ni errores

Autor: José Milla

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5 Comentarios en “De frases imprudentes, cartas que hubieran debido quemarse y silencios ominosos”  

  1. 1 Julio

    Esti­mado Señor José Milla,

    Lamento pro­fun­da­mente seme­jan­tes reve­la­cio­nes res­pecto de la con­ducta del Coro­nel ® Aldo Rico, y me hago cargo de mi desa­zón, por­que la idea­li­za­ción de las per­so­nas corre por exclu­siva cuenta de quie­nes como yo toda­vía cree­mos en los hom­bres pro­bos de mi tierra.

    No sin justa causa he lle­gado a admi­rar el valor y patrio­tismo del Coro­nel Aldo Rico, a quien no conozco en per­sona, sino por boca de sus pro­pios sol­da­dos, quie­nes con ver­da­dero amor y fer­vor en muchas oca­cio­nes, reco­no­cie­ron el coraje y la valen­tía con que enfrentó las con­tin­gen­cias de la gue­rra por Malvinas.

    Espero que por alguno de esos extra­ños cami­nos que reco­rren hoy los pen­sa­mien­tos del Coro­nel, hom­bre entero en la bata­lla, dis­cu­rra la natu­ra­leza real de su espi­ritu pre­sente y reivin­di­que sus valo­res, ante sí mismo y ante la historia.

    Aten­ta­mente,
    Julio

  2. 2 MARIO

    Esti­mado Sr Milla, feli­cito a Ud., por sus escri­tos, su forma de decir­los y su ele­vado cri­te­rio per­so­nal para acep­tar a cier­tas per­so­nas en como son. Solo quiero hacerle recor­dar que el ter­mino “boro­co­ti­za­cion” se lo atri­bu­yen injus­ta­mente al Dr.Borocoto, antes como Ud bien lo dice ya exis­tie­ron en argen­tina y en el mundo; caso de los Bal­zas, los Rico, los Sabato y mil mas. De mi parte diria que nin­guna con­ducta me sor­prende, pues el ser humano tiene la infi­nita capa­ci­dad de cam­biar cuando lo desee o le con­viene. Pero dejeme admi­rar a la gente que a pesar de todo, no cam­bia y no se vende para los temas que hacen a la Patria y su futuro. Enmi caso y para cerrar, los innom­bra­bles Balza, Sabato Rico y otros ha per­dido todo cre­dito moral que hubie­ren cose­chado, por haber tor­cido el espi­ritu San­mar­ti­niano que debe pri­mar en un mili­tar argen­tino. En el caso de Sabato bueno, todo sea por su bienestar…tambien tiene que comer..gracias y per­done Ud. Mario el opositor

  3. 3 Betty Brandan

    Señor Milla: como argen­tina me due­len y me indig­nan, éstas actitudes.Con un grupo de seño­ras todas ellas con espo­sos pre­sos injus­ta­men­te­solo por ser mili­ta­res , yo, sin per­te­ne­cer a las FFAA me uní a su lucha.por mii amor y res­peto a las Ins­ti­tu­cio­nes, que nos fue­ron incul­ca­dos a mis dos her­ma­nas y a mi por nues­tros ejem­pla­res padres. No acepto que todos éstos per­so­na­jes nom­bra­dos no hayan apren­dido durante su carrera a cono­cer lo que es tener dig­nida , honor y valen­tía para man­te­ner la pala­bra empe­ñada. Me refiero a Rico y Balza.A Sábato mejor ni nombrarlo,pues,no puede ser­vir de ejem­plo para la juventud,Es un sepul­cro blan​queado​.Me duele que todas las per­so­nas que ocu­pan altos car­gos en éste gobierno,arratren tras de si al menos dos muer­tos ‚si no , más. Seguiré rin­diendo home­naje a todas las víc­ti­mas del terrismo todos los meses,como lo vengo haciendo y tra­ba­jando para ver nues­tros sím­bo­los patrios bri­llando y nues­tra ban­dera fla­meando en un día patrio como en otras año­ra­das ´epo­cas Gra­cias y per­don por ser tan clara Con un res­pe­tuoso saludo Betty brandan

  4. 4 Fernando García Bes

    Conocí a Rico personalmente.Podría decir que fuí el afi­liado número uno del Modín.No me arre­piento de haberlo seguido casi incon­di­cio­nal­mente hasta que le dió la reelec­ción a Duhalde aun­que el diga que lo que le dió era sola­mente la posi­bi­li­dad del plesbicito.El arre­pen­tido tiene que ser el que defraudó tanto esfuerzo y tanta espe­ranza que tenía­mos muchos en la recu­pe­ra­ción nacional.Que Dios y la Patria se lo demanden.

  5. 5 nestor

    Creo que ni Rico ni SEI­NEL­DIN (por omision),se han dado cuenta de la frus tra­cion que deja­ron en muchos com​pa​trio​tas​.Si leen el evan­ge­lio de los talen­tos sin temblar…

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