Dejamos la soberbia de lado

Jose BenegasDe todos los repor­ta­jes dados en la última semana por la enton­ces can­di­data ofi­cial y ahora pre­si­dente electa doña Cris­tina Fer­nán­dez de Kir­ch­ner, el de ano­che de Mora­les Solá fue el más com­pla­ciente y monono. Superó incluso a Gon­zá­lez Oro con su pre­gunta magis­tral: “¿Cómo se lle­vaba con mamá Ofelia?”.

El colum­nista de La Nación estaba feliz con todas las res­pues­tas. Le pre­guntó cual era su sen­sa­ción por el rechazo en los gran­des cen­tros urba­nos y la señora le con­testó cam­pante que para ella cen­tro urbano era Men­doza. Fue enton­ces cuando me dí cuenta de que la señora pre­si­dente electa estaba pen­sando igno­rar­nos a los sober­bios que ele­gi­mos otras cosas. A don Joa­quín la res­puesta le pare­ció re sim­pá­tica y le devol­vió una sonrisa.

¿Cómo va a com­ba­tir a la infla­ción? Impor­tando las medi­cio­nes de Esta­dos Uni­dos y no deján­dose con­ven­cer por los que dicen que la del Indec es tru­cha. Algo así: La infla­ción que mide el Indec está per­fecta, pero la vamos a des­per­fec­cio­nar cam­biando su meto­do­lo­gía. En defi­ni­tiva la infla­ción se solu­ciona con méto­dos ade­cua­dos de medi­ción, lo cual abrirá sin dudas toda una escuela nueva de la economía.

Sin embargo he estado refle­xio­nando todo el día. Las pala­bras de la señora por un lado, las admo­ni­cio­nes de mis­ter chief of gabi­net acerca de la sober­bia de los por­te­ños al votar dis­tinto que el resto del país y las del poeta Braga Menén­dez lla­mando tilin­gos a los que no la vota­mos a la señora. Voy a hacer un esfuerzo por adap­tarme y depo­ner la acti­tud de resis­ten­cia que no nos lleva a nin­gún lado. Decidí re titu­lar algu­nas noti­cias, empe­zando por Santa Cruz, teniendo en cuenta que en medio de una son­risa de Mora­les Solá la señora pre­si­denta electa dijo que el perio­dismo debía revi­sar la forma en que había estado infor­mando sobre lo que ocu­rría en la pro­vin­cia pre­si­den­cial des­pués del resul­tado elec­to­ral del domingo:

Santa Cruz: 20 per­so­nas se arro­jan debajo de la camio­neta de Vari­zat para rom­perle los amortiguadores

Fon­dos de Santa Cruz: ¿Cuá­les fon­dos de Santa Cruz?

Skanska: El sec­tor pri­vado de la década del noventa se coimea entre sí y emite fac­tu­ras tru­chas. Tine­lli nada que ver.

Aero­par­que: Aduana mal­trata a turista vene­zo­lano Anto­nini Will­son sólo por tener plata

Hegel desde la tumba: “El cam­bio recién empieza”

Renun­cia Miceli. Quiere tener más tiempo para bus­car una casa nueva

Les pido a todos que cola­bo­ren por­que me parece que entre los lec­to­res de este blog tam­bién hay mucho sober­bio y tilingo.

Fuente: No me parece

Autor: José Benegas

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2 Comentarios en “Dejamos la soberbia de lado”  

  1. 1 jorge giovaneli

    Caro Jose;
    Si, lo de Mora­les Sola es un “fallo”, de esos de los que no se retorna. Me indica que todo lo escrito his­to­ri­ca­mente los domin­gos en La Nacion, fue con­cer­tado con el poder, y su rol de “malo” y cues­tio­na­dor estuvo guio­nado como un libreto de triste tele­no­vela.
    No lo conozco per­so­nal­mente, solo estuve en algu­nas de sus con­fe­ren­cias, pero tenia de el una ima­gen que acaba de hacerse tri­zas con el lamen­ta­ble espec­taculo que dio en la entre­vista a la zarina.
    A lo que me hago viejo cada vez creo mas en que todo hom­bre tiene su pre­cio. Este es un ter­mi­nante ejem­plo.
    Abrazo
    Jorge Giovaneli

  2. 2 OVIDIO H ZANZERO

    Resulta un gran acierto titu­lar de com­pla­cien­tes, los repor­ta­jes rea­li­za­dos una vez con­clui­dos los comi­cios y cono­cido el lamen­ta­ble resul­tado (pro­ducto de un voto cau­tivo pen­sado con el bol­si­llo por algu­nos, por el res­guardo de la impu­ni­dad por otros, pero en una gran mayo­ría pro­ducto de su men­da­ci­dad) donde se coronó triun­fa­dora a una pos­tu­lante que ignoró sin escrú­pu­los a los mis­mos que hoy la entre­vis­tan. Y que, a no dudarlo, son parte inte­grante de una abso­luta men­da­ci­dad mani­fiesta, como el grupo que la colocó en ese pedes­tal con pié de barro.
    Sólo con la fina­li­dad de adver­tir a algún dis­traído que los hay a no dudarlo, pero que por for­tuna son los menos, se pro­cede a defi­nir la pala­bra titu­lada; COM­PLA­CER
    (verbo) Cau­sar agrado, satis­fac­ción o pla­cer; –p/ejemp. me com­place las res­pues­tas– a lo que debe­mos agre­gar su eti­mo­lo­gía; del latín com­la­cere, gus­tar a varios a la vez.

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