A Propósito de Malvinas

MalvinasA tra­vés de los años, y nue­va­mente en estos últi­mos días ante las nue­vas pre­ten­sio­nes de Gran Bre­taña, el tema Mal­vi­nas ha dado bas­tante para hablar, pen­sar y por cierto opi­nar; no obs­tante, en reite­ra­das oca­sio­nes el aná­li­sis obje­tivo de los hechos estuvo ausente, espe­cial­mente cuando se cae en el error bas­tante común de ideo­lo­gi­zar todo lo que se dis­cute, no importa a veces que el tema sea una nimiedad.

En refe­ren­cia a lo expre­sado, no tengo pru­ri­tos en decir que “qui­tar­nos la cami­seta” para dis­cu­tir asép­ti­ca­mente algo… toda­vía nos cuesta bas­tante a los argentinos.

Vaya un ejem­plo; la gran mayo­ría de nues­tros com­pa­trio­tas están con­ven­ci­dos de que el tema Mal­vi­nas es una ver­da­dera causa nacio­nal, pero… la deci­sión de for­ma­li­zar el acto de recu­pe­ra­ción en 1982, o sea de eje­cu­tar la manio­bra mili­tar pro­pia­mente dicha, fue un exa­brupto del man­da­más de turno deseoso de per­pe­tuarse en el poder. Lamen­ta­ble­mente, para muchos ahí fina­liza el aná­li­sis, y por lo tanto la inter­pre­ta­ción de los diver­sos suce­sos que gene­ra­ron el conflicto.

Per­so­nal­mente con­si­dero que tal afir­ma­ción cons­ti­tuye una ver­dad par­cia­li­zada y estimo que la socie­dad debe­ría cono­cer con mayor fun­da­mento lo ocurrido.

Ya fuere por la livian­dad con que a veces toma­mos los hechos o por alguna mala inten­ción en que las cosas per­ma­nez­can sumi­das en la con­fu­sión, pero reitero, la idea gene­ral es que un cierto día un mefis­to­fé­lico per­so­naje, deten­ta­dor de todo el poder, luego del desa­yuno y mirando por la ven­tana, se le ocu­rrió que ese podría ser un buen momento para recu­pe­rar las islas por la fuerza.

Con lo expre­sado no niego que hubo opor­tu­nismo polí­tico en esas cir­cuns­tan­cias; pero me per­mito agre­gar que ello no nos puede cau­sar gran sor­presa, pues son una mues­tra más de las falen­cias y debi­li­da­des del ser humano, espe­cial­mente cuando se codea con el poder; para com­pro­bar lo ante­rior basta con repa­sar la his­to­ria o sim­ple­mente leer de vez en cuando los dia­rios, tanto nacio­na­les como extran­je­ros en donde los ejem­plos sobran.

Hoy la aten­ción de la mayo­ría de los argen­ti­nos ha sido azu­zada hacia obje­ti­vos mucho más pro­sai­cos y cer­ca­nos; pero si nos dete­ne­mos por una parte a aso­ciar lo ocu­rrido en 1982 y sus con­se­cuen­cias, y por otra a la actual situa­ción de nues­tras FFAA, y agre­ga­mos al aná­li­sis una idea varias veces expre­sada, sobre la pro­ba­bi­li­dad de que en los pró­xi­mos años las poten­cias domi­nan­tes cen­tren su inte­rés sobre nues­tros recur­sos natu­ra­les (ten­ga­mos en cuenta el cam­bio cli­má­tico, el ago­ta­miento de los hidro­car­bu­ros, la esca­sez de agua pota­ble, etc.), pro­ba­ble­mente lle­gue­mos a con­clu­sio­nes interesantes.

Ahora, si per­sis­ti­mos en nues­tra pre­sente moda­li­dad y no amplia­mos nues­tra capa­ci­dad de dedu­cir, si somos limi­ta­dos en ima­gi­nar con acierto las posi­bles impli­can­cias de estos hechos para con noso­tros, con­for­mán­do­nos sola­mente con los enfo­ques par­cia­les, pro­ba­ble­mente den­tro de vein­ti­cinco años y en forma simi­lar a lo ocu­rrido con Mal­vi­nas, este­mos o alguien estará, ini­ciando un debate para ana­li­zar por que per­di­mos o deja­mos de con­tro­lar parte de la Pata­go­nia argen­tina, o el acuí­fero Gua­raní, o lo que fuese.

Pero vol­viendo a Mal­vi­nas y para no caer en la misma acti­tud de lo que con sen­tido posi­tivo estoy cri­ti­cando, a con­ti­nua­ción inten­ta­ría com­ple­tar de manera más que sucinta aque­lla parte que según mi visión, gene­ral­mente está fal­tando de hacer cono­cer al gran público: las cau­sas prin­ci­pa­les que die­ron lugar a los suce­sos ocu­rri­dos en el Atlán­tico Sur hace un cuarto de siglo atrás.

En enero de 1833 la Argen­tina per­dió su sobe­ra­nía sobre las Islas Mal­vi­nas; no obs­tante desde aque­llas cir­cuns­tan­cias nues­tro país per­sis­tió en un per­ma­nente reclamo, rea­li­zado en todos los ámbi­tos del esce­na­rio inter­na­cio­nal que se con­si­de­ra­ron apro­pia­dos; esto según los exper­tos, pro­por­cio­naba a los argen­ti­nos un ante­ce­dente de peso en la pro­lon­gada con­tienda diplomática.

Fina­li­zada la Segunda Gue­rra Mun­dial, otro hecho favo­re­ció las pre­ten­sio­nes nacio­na­les; la recien­te­mente creada Orga­ni­za­ción de las Nacio­nes Uni­das en el Capi­tulo X de su Carta, invitó a los Esta­dos Miem­bros que toda­vía deten­ta­ban Colo­nias, a que indi­ca­sen que terri­to­rios serian con­si­de­ra­dos en apti­tud de ser descolonizados.

Para sor­presa y bene­plá­cito de los argen­ti­nos, den­tro de los cua­renta y tres luga­res enun­cia­dos por Gran Bre­taña con posi­bi­li­da­des de cam­biar de esta­tus, figu­ra­ban las Islas Malvinas.

Aque­lla inten­ción decla­mada al mundo por el Reino Unido, total­mente aus­pi­ciosa para nues­tro país, con el tiempo fue esfu­mán­dose; enten­de­mos que dicho pro­ce­der no fue una demos­tra­ción del “sense of humor” bri­tá­nico para con noso­tros, sino que el cam­bio de acti­tud, segu­ra­mente fue debido a una reje­rar­qui­za­ción de anti­guos intere­ses nue­va­mente valo­ri­za­dos por la con­duc­ción polí­tica del ex imperio.

A pesar de la frus­tra­ción argen­tina, la for­tuna vol­vió a acom­pa­ñar a nues­tro país en 1965, cuando nue­va­mente las Nacio­nes Uni­das, mediante la Reso­lu­ción 2065 invi­ta­ron a nego­ciar a las dos par­tes en disputa.

Esta situa­ción, en donde por pri­mera vez su frente diplo­má­tico había per­dido parte de la total liber­tad con que se movía hasta la fecha, llevó a Gran Bre­taña a plan­tearse las siguien­tes opcio­nes: A) Nego­ciar, vis­lum­brando que a la larga había un gran posi­bi­li­dad de tener que ceder las Islas, bajo la pre­sión de los sóli­dos argu­men­tos y la per­sis­tente acción diplo­má­tica de la Argen­tina durante más de un siglo; B) Dila­tar las con­ver­sa­cio­nes en forma inde­fi­nida, algo en que los bri­tá­ni­cos dis­po­nían de sobrada expe­rien­cia; C) Cerrar casi total­mente las dis­cu­sio­nes y pre­pa­rarse para un con­flicto armado.

La con­duc­ción bri­tá­nica eli­gió la segunda de las opcio­nes, pero como expe­ri­men­ta­dos diplo­má­ti­cos que fue­ron a tra­vés de toda su his­to­ria, con una total lógica en su razo­na­miento comen­za­ron a pre­pa­rarse para una posi­ble con­se­cuen­cia de la acti­tud asu­mida, la even­tua­li­dad de desem­bo­car en un con­flicto armado; es decir para­le­la­mente tam­bién se dedi­ca­ron a pre­pa­rarse para la opción C.

En 1976 las Fuer­zas Arma­das bri­tá­ni­cas ini­cian un pla­nea­miento mili­tar con res­pecto al pro­blema de las islas del Atlán­tico Sur; entre los cri­te­rios que orien­ta­ron la redac­ción del mismo, estaba la nece­si­dad de que los argen­ti­nos ini­cien pri­mero las hos­ti­li­da­des; ello per­mi­ti­ría desen­ten­derse de la dis­cu­sión diplo­má­tica impuesta por la ONU y por otro lado crear la For­ta­leza de la Fackland, un obje­tivo bus­cado hacía tiempo por los estra­te­gas mili­ta­res del Reino Unido.

El final de la década de los 70 y los comien­zos de la del 80, encon­tra­ron a los gobier­nos de ambos paí­ses con gra­ves pro­ble­mas eco­nó­mi­cos, socia­les y polí­ti­cos. Asi­mismo, del lado argen­tino y para el caso par­ti­cu­lar de Mal­vi­nas, las tra­ta­ti­vas deja­ban un sabor amargo al diluirse en el tiempo las espe­ran­zas acu­mu­la­das; mien­tras por la parte bri­tá­nica, ade­más de los pesa­dos pro­ble­mas que arras­traba el gobierno con­ser­va­dor, par­ti­cu­lar­mente la Royal Navy, anti­gua reina de los mares y herra­mienta prin­ci­pal de la for­ma­ción del Impe­rio, había sido con­de­nada a una fuerte reduc­ción como con­se­cuen­cia del papel casi secun­da­rio, que en el pla­nea­miento de la Orga­ni­za­ción del Tra­tado del Atlán­tico Norte (NATO) se le había asig­nado (la pro­tec­ción de los pozos de petró­leo del Mar del Norte).

En resu­men, de darse un con­flicto de carac­te­rís­ti­cas nacio­na­lis­tas, los gobier­nos se verían apun­ta­la­dos por sus res­pec­ti­vas socie­da­des. No está demás agre­gar que esto se cum­pli­ría en los comien­zos de la con­tienda, pos­te­rior­mente, el hecho se con­ver­ti­ría en el cer­ti­fi­cado de defun­ción para aque­llos com­po­nen­tes del Estado, cuyas fuer­zas arma­das no con­si­guie­sen la victoria.

A comien­zos de 1982 y coin­ci­dente con las dila­cio­nes bri­tá­ni­cas, el pla­nea­miento mili­tar argen­tino había pro­du­cido el deno­mi­nado Plan Esque­má­tico, que luego se mate­ria­lizó en la cono­cida Ope­ra­ción Rosa­rio, cuyo obje­tivo polí­tico era muy claro y pre­ciso: ocu­par las Islas para nego­ciar. En dicho plan había una deci­dida acti­tud de evi­tar bajas al enemigo, pen­sando con ello esqui­var un con­flicto armado de enver­ga­dura. Otro aspecto des­ta­ca­ble del men­cio­nado pla­nea­miento lo cons­ti­tuía su fecha de rea­li­za­ción, pre­vista ini­cial­mente a media­dos de mayo del 82; con ello se pre­ten­día, en caso de una repuesta mili­tar bri­tá­nica, impo­ner mayo­res con­di­cio­na­mien­tos a la misma debido a las más que exi­gen­tes con­di­cio­nes cli­má­ti­cas, con­se­cuen­tes con el arribo del invierno a la zona de operaciones.

Si tene­mos en cuenta que para los bri­tá­ni­cos era desea­ble que los argen­ti­nos desaten la chispa que inflame el con­flicto, no resul­tan inex­pli­ca­bles las agre­sio­nes a las ofi­ci­nas de LADE o al per­so­nal de ENTEL en el toda­vía Puerto Stan­ley, o lo acae­cido en las islas Geo­gias durante marzo de 1982, entre des­ar­ma­do­res argen­ti­nos de una esta­ción balle­nera y una uni­dad naval del Ser­vi­cio Antár­tico británico.

Estos suce­sos, entre otros del tipo, ade­más de ir soli­vian­tando la opi­nión pública, ori­gi­na­ron que los man­dos argen­ti­nos deci­dan el ade­lanto de la Ope­ra­ción Rosa­rio, bajo el temor de que los bri­tá­ni­cos refuer­cen mili­tar­mente Malvinas.

Pro­ducto de una ope­ra­ción mili­tar correc­ta­mente con­ce­bida y eje­cu­tada, el 02 de abril las Islas retor­nan a la sobe­ra­nía argen­tina; a par­tir de ello debían ser pues­tas en eje­cu­ción las pre­vi­sio­nes para man­te­ner única­mente una pequeña fuerza de con­trol del orden público en la zona, e ini­ciar la bata­lla diplo­má­tica en las Nacio­nes Unidas.

No obs­tante, a par­tir de un exce­lente tra­bajo de inte­li­gen­cia y ya obte­ni­das las con­di­cio­nes para poner en eje­cu­ción un plan desa­rro­llado con mucha anti­ci­pa­ción, el Reino Unido, sola­mente dos días des­pués de haber sido desa­lo­ja­dos de las Islas, ini­cia la ope­ra­ción Cor­po­rate, reuniendo casi de inme­diato más de cien navíos, varios escua­dro­nes aéreos de la Royal Navy y Royal Air Force y alre­de­dor de vein­ti­cinco mil hombres.

La rapi­dez de la reac­ción bri­tá­nica sor­prende a la con­duc­ción argen­tina; como tam­bién sor­prende la des­co­mu­nal repuesta favo­ra­ble que da el pue­blo a la noti­cia de la recu­pe­ra­ción de las islas. Estimo que a par­tir de ello se come­tió unos de los erro­res más per­ni­cio­sos de la cam­paña, el pre­si­dente argen­tino cam­bia el obje­tivo polí­tico sos­te­nido hasta ese momento: en lugar de “ocu­par para nego­ciar”, se pasa al de “defen­der las Islas” ante la mar­cha de la Fuerza de Tareas 317.

Se ini­cia así para las Fuer­zas Arma­das nacio­na­les, una carrera con­tra el tiempo tra­tando por una parte de pre­pa­rase para con­te­ner la arre­me­tida bri­tá­nica y por otra, no per­der de vista la acti­tud de alguno de los paí­ses veci­nos sos­pe­cha­dos de una posi­ble cola­bo­ra­ción con el Reino Unido; temo­res que luego fue­ron con­fir­ma­dos con los hechos.

¿Fue una total irres­pon­sa­bi­li­dad del gobierno argen­tino de ese período? ¿Hubo can­di­dez diplo­má­tica a lo largo de los años? ¿Fue una irra­cio­na­li­dad del pre­si­dente de facto, azu­zado por intere­ses de menor cuan­tía y el apoyo casi irres­tricto expre­sado por el pue­blo y la clase polí­tica del momento? ¿O fue un enca­de­na­miento de accio­nes, suce­sos y frus­tra­cio­nes, que una de las par­tes con­si­guió mane­jar mejor que la otra en la bús­queda de los obje­ti­vos bus­ca­dos? Se entiende que los datos aquí ver­ti­dos en forma más que sin­té­tica, podrían moti­var al lec­tor a sacar sus pro­pias con­clu­sio­nes y lo que es mejor aun, impul­sarlo a pro­fun­di­zar el cono­ci­miento de lo acontecido.

No está demás expre­sar que luego del con­flicto, Mar­ga­ret Tha­cher con­si­guió su segundo man­dato; mien­tras que la Royal Navy mejoró su pre­su­puesto, evitó la des­ac­ti­va­ción de varias uni­da­des y reje­rar­quizó su papel tanto en la defensa nacio­nal como en el pla­nea­miento com­bi­nado con la NATO; mien­tras en Mal­vi­nas, ade­más de que la Fackland Island Com­pany con­ti­nua con su nego­cio gana­dero, se cons­truyó una gran base aérea equi­pada con moder­nos avio­nes de com­bate, y en estos momen­tos hay una dota­ción de sol­da­dos que según dicen, supera a la can­ti­dad de pobla­ción civil; en sín­te­sis la pre­ten­dida For­ta­leza de las Fackland, es una realidad.

Autor: Joaquín Piat

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5 Comentarios en “A Propósito de Malvinas”  

  1. 1 Tito en el Caribe

    No solo la Far­ch­land Island Co, pro­pie­dad de la fam, del esposo de la Sra Tha­cher, fun­ciona en Mal­vi­nas, tam­bien fun­cio­nan las pra­de­ras de La fami­lia Pita­luga y dos de Barran­tes. Raros inter­eces, se juga­ron en Malvinas.

  2. 2 Mario

    Kisiera hacer una pre­gunta al Sr Joa­quin Piat por favor. Tengo enten­dido, que duran­tes las pre­vias a la gue­rra, se logro gra­cias al Gral Haig de EEUU y de Ronald Regan, cona­cep­ta­cion de Gran Bre­taña, ke para parar el con­flicto armado se hacia cargo de la Isla una admi­nis­tra­cion tri­par­tita com­puesta por Nacio­nes Uni­das, Gran Bre­taña y Argen­tina y que ondea­ran las tres banderas…Es eso ver­dad ? y si fue ver­dad por­que la Junta Mili­tar no lo acepto…? Le digo por­que en ese tiempo escu­che esos comen­ta­rios y que el pobre Costa Men­dez debia luchar con­tra la estu­pi­dez de los militares…ke ya kerian ir por todo el paquete y bueno, se que­da­ron sin nada y atra­sa­ron todo para la Argen­tina, vaya a saber por cuanto tiempo mas…Tambien el dia de la ren­di­cion argen­tina el Gral Menen­dez estaba per­fec­ta­mente ves­tido, lus­trado y afei­tado y el Bri­ga­dier Gral Wes­mo­re­land (no se como se escribe) estaba todo sucio y bar­budo, yo vi esa foto que fue prohibida..Bueno si puede por favor me aclara esos pun­tos, gra­cias. Mario.

  3. 3 Mario

    Creo ke me eki­vo­que el ape­llido del Gral Ingles que estaba a cargo de las ope­ra­cio­nes, pero si recuerdo esa foto (prohi­bida) donde estaba todo sucio y bar­budo. Gracias.

  4. 4 Guillermo A. Donadille

    Para Mario
    Muchos ana­lis­tas del tema Mal­vi­nas coin­ci­den que quien pro­puso en el ámbito de las Nacio­nes Uni­das una solu­ción con­si­de­rada en prin­ci­pio justa, lo cual abri­ría un comienzo de enten­di­miento entre ambas par­tes, fue la pro­puesta del pre­si­dente del Perú Belaunde Terry. Esta espe­ranza se tri­turó mediante el hun­di­miento del cru­cero Gral. Bel­grano por parte de los ingle­ses ini­cián­dose una polé­mica para­lela al con­flicto prin­ci­pal que llega hasta nues­tros días (acción lle­vada a cabo fuera de la zona de exclu­sión mar­cada por los pro­pios ingle­ses, cri­men de gue­rra, etc.); mas allá de las dis­cu­sio­nes que generó el hecho, no deja de ser suges­tivo el momento en que se con­cretó (cuando había un camino de arre­glo en cier­nes y el buque retor­naba al con­ti­nente).
    Con res­pecto a la ima­gen del Gral. Menén­dez en momen­tos de la ren­di­ción y com­pa­rán­dola con la del Gral. Jeremy Moore (el Gral West­mo­re­land fue uno de los máxi­mos res­pon­sa­bles de la cam­paña de los EE.UU. en Viet­nam), coin­ci­di­mos que era por demás pro­lija y no épica; ahora lo que no recuerdo es que dichas tomas foto­grá­fi­cas hayan sido prohi­bi­das para ser difun­di­das por la prensa argen­tina.
    Al res­pecto de ésta etapa del con­flicto del Atlán­tico Sur (la Capi­tu­la­ción), suge­ri­ría la lec­tura a efec­tos de com­pa­rar ver­sio­nes (ambas publi­ca­cio­nes al alcance del gran público), por un lado la inglesa “La Otra Cara de la Moneda” (en cas­te­llano, The Sun­day Times Insigth Team, de Lon­dres) y por otra “MAL­VI­NAS, Otras His­to­rias” de Rubén Palazzi, espe­cial­mente en donde se efec­túa el reportaje/declaraciones del Euge­nio J. Miari (Bri­ga­dier reti­rado de la Fuerza Aérea Argen­tina y abo­gado, quien se desem­peñó como Secre­ta­rio de Jus­ti­cia de las Islas y Audi­tor de Gue­rra durante la cam­paña).
    Salu­dos
    Joaquin

  5. 5 Mario

    Muchi­si­mas gra­cias Sr Gui­llermo Dona­di­lle, agra­dezco sus acla­ra­cio­nes y donde debo­con­sul­tar como tam­bien el tema ape­lli­dos de los militares..Si res­pecto a esa teo­ria, solo lo habia escu­chado, de las Tres Ban­de­ras, pero bueno dicen que una cosa es escu­char y otra rati­fi­car en docu­men­ta­cion. Muchas gra­cias. Mario

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