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Yo me amo
Cristina Fernández de Kirchner asistió hoy por última vez al recinto de la Cámara Alta en su carácter de Senadora Nacional. Como no podía ser de otra manera, la Presidente electa de los argentinos hizo uso de la palabra para acaparar la atención de la prensa a quien sin embargo una vez más atacó en un discurso carente de emociones.
En la tarde de hoy Cristina Fernández presenció la asunción de los 24 nuevos parlamentarios y presentó su renuncia al Congreso la que fue aceptada por unanimidad. Daniel Scioli no parecía demasiado cómodo con el discurso de la Presidente quien se jactaba de haber sido parte de un Senado “que acabo con la corrupción y puso fin a la impunidad”. Pero ¿habrá que ser caradura o ciega para afirmar semejante disparate mientras siguen en pie las causas Skanska, Micelli y tantisimas otras que seria imposible ennumerar?. Realmente a los ciudadanos les molesta que se los tome por tontos y que aun en épocas de preocupante inflación como ahora, se les pretenda vender un buzón.
En una ceremonia que duró 40 minutos, juraron los legisladores electos por Neuquén, Capital Federal, Salta, Entre Ríos, Chaco, Río Negro, Santiago del Estero y Tierra del Fuego, que iniciarán sus mandatos el 10 de diciembre próximo. A su vez la Cámara aprobó las designaciones del senador electo por Salta, Juan Carlos Romero, para ocupar la vicepresidencia del cuerpo, y del radical pampeano Juan Carlos Marino para asumir la vicepresidencia primera.
“Me voy de un Senado diferente al que vine, prestigiado por el voto popular, y valorizado por la sociedad”, dijo Cristina Fernández en su discurso. “No guardo rencor para nadie” a pesar de las críticas recibidas durante estos año, señaló. La Presidente electa aprovechó el mensaje para pedirles a los Senadores que cuando hagan críticas no las personalicen y que en todo caso si las hacen se refieran al Gobierno, insinuó quizás abriendo el paraguas antes de la tormenta.
“Muchas veces hemos sido funcionales a los que tal vez, con otros objetivos, tratan de construir una imagen en la sociedad de que los poderes del Estado, los partidos políticos, son ambientes de corrupción”, continuó diciendo la mandataria electa. “Todos deberíamos contribuir a no ser funcionales a esos sectores, que son muy pocos, que son chicos, pero que son muy poderosos”, advirtió.
En referencia a la cámara oculta que utilizó el diputado Recalde para denunciar un intento de soborno por parte de empresarios dijo: “Ha habido muchísimas cámaras ocultas, pero esta es la primera vez que se filma a importantes empresarios, y curiosamente, no han sido filmados por periodistas”, dijo Cristina Fernández.
“Siempre los villanos eran los funcionarios públicos”, afirmó. “Creo que ésta ( la filmación de Recalde) es una manera de poder comenzar a poner en claro las cosas que han sucedido y poder tener una mejor decodificación de lo que se muestra, de lo que nos quieren hacer ver, y de cuál es la Argentina real”, sostuvo, en una implícita crítica al periodismo.
En su discurso de despedida y renuncia a la banca de Senadora, Cristina resaltó también que el Congreso Nacional actual “terminó con la cultura de la impunidad”, al sancionar la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final tema que la pone orgullos según manifestó Cristina, quien parece no darse cuenta de que será la Presidente de TODOS los argentinos, de los que piensan como ella y de los que piensan diferente y que por lo tanto sería mucho más sano dejar de dividir y terminar de una vez con el odio y el rencor, con los juicios para unos y los premios para otros y cumplir con aquello que dijo el día en que fue electa Presidente de que “convocaba a todos los argentinos a la reconciliación” porque es ese el único camino para comenzar a crecer y a caminar en una misma dirección.
Cristina, quien en 12 días más asumirá como Presidente de la Nación,utilizó un tono carente de toda emoción para despedirse de sus pares y hasta podría decirse que dejó de lado sus habituales gestos en una exposición que pareció estudiada al detalle en la búsqueda de una nueva imágen como queriendo tomar distancia de esa otra poco simpática y dura que transmite detrás del atril. Sin embargo fue tan monótono el tono utilizado que los rostros de sus pares denotaban aburrimiento y que hasta el propio Kirchner, sentado como invitado especial, parecía más ocupado en mirar a sus amigos que en escuchar a su señora que fue muy poco carismática mientras el Ministro Fernández a su lado tenia la mirada clavada en el piso.
Cristina habló esta vez desde su banca, la misma desde la cual defendió o criticó a viva voz y con vehemencia diferentes proyectos durante tantos años, sólo que esta vez usó un tono pausado al extremo mientras seguramente detrás de ese rostro que pareció congelado habrán pasado mil imágenes por su cabeza. Atrás queda una etapa en el Congreso y se apresta para comenzar un nuevo desafío. Bajo su manto y el de su marido está el futuro de millones de argentinos.
Quiera Dios que el poder no los ponga más ciegos y sordos, que sepan ver la realidad de lo que sucede y escuchar las necesidades de TODOS los argentinos. Que permitan informar con libertad y dar a conocer la verdadera historia con sus grandezas y sus miserias. Que respeten por igual a los que comulgan con sus ideas asi como a quienes piensan diferente. Que absolutamente todos los familiares de víctimas tengan las mismas posiblidades o beneficios y el derecho de honrar a sus muertos queridos de la misma forma que todos los que torturaron o mataron a mansalva, tengan iguales condenas. Que nadie se sienta víctima ni victimario porque mal que nos pese y aunque el dolor siga atravesándonos el alma más de 30 años después, en la Argentina hubo una guerra despiadada y cruel que ojalá nunca más se repita pero que es parte de nuestra historia y la historia se compone de lo bueno, de lo malo, de lo triste, de lo que nos gusta y de lo que nos molesta. Mostrar una sola cara de la moneda no sólo es un engaño entonces sino que resulta incomprensible para entender una realidad. Las cosas sacadas de su contexto no se entienden y quizás analizadas en un momento determinado pueden verse desde otra dimensión.
Al parecer Cristina Fernández se siente segura. Ella “se ama” y lo demuestra en sus apariciones públicas y casi diarias. Su marido enorme la protege y le marca el camino aunque ella, dueña de un temperamento fuerte, seguramente dirá a partir del 10 de diciembre “en mi casa mando yo”.
Sólo nos cabe esperar que esa frialdad que hoy transmitió desde su banca no se apodere para siempre de la nueva Presidente y que no sólo utilice elogios para la gestión de Kirchner ni se crea invulnerable. Se viene un huracán y no será fácil manejarlo. Pero por el bien de todos los argentinos y aunque no nos guste el estilo “K”, esperemos que haga una buena gestión para lo cual es fundamental que convoque a deponer odios y rencores y a buscar la pacificación de los argentinos. Claro que, para que sea posible, hay que dejar de amarse tanto para amar a los demás y predicar con el ejemplo.
Que Dios nos ayude.
Autor: Luz García Hamilton
Periodista, licenciada en Comunicación Social
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Querida Luz: Como relatas en tu nota se notaba caras de cansancio, pero es porque repite siempre los mismos terminos, se convierten en rayanos y apesadumbrados, se preguntarán cuatro años son muchos para el mismo verso. Dorian Grey era hombre, pero nosotros contamos con una pintura o una fresca que el oleo lo reemplazo por pankake.
Sra Luz: Espero que Ud. como periodista y licenciada se haga cargo de la responsabilidad que le corresponde por habernos instigado a nosotros, la plebe inculta, la chusma, a creer que en los partidos políticos y en el gobierno hay corrupción.
Si no nos hubieran hablado de unos pesitos de Santa Cruz que desaparecieron, de la bolsa con otros pesitos en el baño de una ministra, de otra ministra que contrabandea repuestos de armas, de los sobreprecios en la obra pública, y tantas otras maldades periodísticas, nosotros no pensariamos tan mal.
Realmente las palabras de Su Majestad parecen escritas para un sketch de “La Chona” que hacía Hayde Padilla. A mi me gustaba más la original.
Atentamente