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¿Existió realmente el “Plan Cóndor”?
Mitos urbanos
Supuestamente por los archivos desclasificados de la CIA, se sugirió que el jefe de la Dirección de Inteligencia chilena (DINA) habría sido invitado en 1975 al cuartel General de la CIA en Langley Virginia, una extensa visita que se prolongó 15 días. La versión apareció por primera vez en setiembre del año 2000 en una publicación izquierdista que para esos años de la revisión se constituyó con el nombre de “Mundo Socialista” cuando se empezó a mencionar la existencia de una supuesta y macabra “corporación sudamericana para la represión”. [http://www.wsws.org], Siguiendo dicha conjetura, tras su estadía, el general Contreras aparece como “creador” de la Operación Cóndor.
Según la versión «… periodistas estadounidenses investigaron a la “multinacional del crimen” desde su época de mayor actividad —entre 1976 y 1980— indicando que, si bien su modelo tiene similitudes con la represión ejecutada en Vietnam y otras regiones asiáticas, fue concebida tras la revolución cubana de 1959. Su bautismo tuvo lugar en 1960, “durante la primera Conferencia de Ejércitos Americanos en Fuerte Amador (Panamá) como parte de la Guerra Fría, pero se puso en funcionamiento con la irrupción de las dictaduras sudamericanas”.»
De inmediato, el autor amarillista británico Cristopher Hitchens vinculó al Secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger como el ideólogo del maquiavélico plan. “La Operación Cóndor era un esfuerzo cooperativo de inteligencia y seguridad entre muchos países del Cono Sur para combatir el terrorismo y la subversión.” Siguiendo con la novela histórica de Hitchens “…Contreras invitó a los jefes de la inteligencia paraguaya Guanes, Pastor y el general Francisco Brites a asistir a una reunión estrictamente secreta en Santiago junto con los jefes de inteligencia de otros países, entre ellos, Argentina, Bolivia y Uruguay. Chile pagaría los gastos de los asistentes a este “Primer Encuentro de Trabajo de Inteligencia Nacional”, que ocurrió entre el 25 de noviembre y 1 de diciembre de 1975… Los temas básicos de la reunión fueron la cooperación de los servicios de los distintos países, y acordar que los miembros de la Operación Cóndor iban a ser identificados de manera numérica, por ejemplo, «Cóndor uno», «Cóndor dos». Chile —en realidad el propio Contreras— eran “Cóndor uno”.”
El artificio en cuestión se tituló “Juicio a Henry Kissinger”, el ministro de relaciones exteriores de dos presidentes sucesivos, Richard Nixon y Gerald Ford, y se publicó —con escaso éxito editorial— precisamente cuando a principios del 2001 se comenzó la investigación del papel de los militares sudamericanos durante la década del 70: “Kissinger y su equipo idearon el diabólico proyecto… —dijo Hitchens en una entrevista con el corresponsal de Página 12 en París. Agregó: —“Se trató de una barbarie absoluta y nosotros contamos con todos los detalles de la atrocidad contra las democracias sudamericanas”.
La versión fue oportunamente levantada por diversos medios progresistas del cono Sur. En particular —en nuestro país— el periódico Página 12 se hizo partícipe de la aventura sugiriendo que el supuesto plan maquiavélico implicaba a la Argentina, nunca se logró la extradición del famoso diplomático —que por cierto fue intentada. Las autoridades norteamericanas demostraron de inmediato que no había tal cosa en sus pretendidas desclasificaciones confidenciales, que están abiertas al público, y la ausencia de todo plan sistemático para alterar el orden constitucional en las Américas.
El impulso fundamental de Néstor Kirchner
Apenas asumió en el 2003, el presidente Néstor Kirchner empujó al Congreso a anular leyes de amnistía que habían exculpado a miles de “represores”, y luego de remover a casi todos los ministros del máximo tribunal argentino, la nueva Corte Suprema de Justicia, —complaciente con el régimen del temperamental caudillo progresista— las declaró inconstitucionales, dando luz verde a la justicia para reabrir caprichosamente investigaciones. Muchas causas fueron reactivadas, y centenas de presuntos “criminales” aguardan el inicio de sus juicios orales privados de la libertad. Los organismos de derechos humanos, íntimamente ligados al Frente para la Victoria —partida que está ejerciendo el poder en la Argentina— proclamaban (y aún lo sostienen) que el último Gobierno militar de este país (1976-1983) secuestró, torturó y asesinó a unas 30.000 personas inocentes, más una comisión independiente logró testimonios para probar menos del 30% de casos, que tampoco involucraban a individuos precisamente angelicales: Ni siquiera simples “disidentes” ideológicos, sino —en su gran mayoría— terroristas.
Más, atendiendo al antojo del presidente Kirchner, el 28 de Julio de 2006 la Cámara Federal tuvo la aquiescencia de confirmar el procesamiento de un grupo de ex militares acusados de haber participado de los ilícitos cometidos durante la última dictadura militar en el marco del denominado Plan Cóndor, informaron fuentes judiciales procesó al ex presidente Jorge Rafael Videla; al ex ministro del Interior, Albano Harguindeguy; al ex gobernador tucumano Antonio Domingo Bussi, al ex jefe del tercer cuerpo de Ejército, Luciano Benjamín Menéndez y al general Ernesto Alais. También fueron alcanzados por esa resolución los ex militares Santiago Omar Riveros, Ramón Genaro Díaz Bessone, Antonio Vañek, Bernardo José Menéndez, Eduardo Samuel De Lío, Carlos Landoni, Juan Pablo Saa, Jorge Olivera Rovere, Carlos Tragant y Eugenio Guañabes Perelló.
Los jueces de la Sala I especularon que los militares incurrieron en los delitos “privación ilegal de la libertad y asociación ilícita agravada”. En su resolución, los jueces Gabriel Cavallo y Horacio Vigliani explicaron que el Plan Cóndor consistió en una “relación ilegítima establecida entre los gobiernos y servicios de inteligencia” de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. «En ese marco de cooperación ilegal, las dictaduras latinoamericanas compartían información y persiguieron ilegalmente a sus opositores políticos…En ocasiones, las fuerzas armadas o servicios de inteligencia actuaban en un país ajeno para privar ilícitamente de la libertad ambulatoria a individuos para luego trasladarlos a su país de origen, o bien, procedían a su eliminación física en el territorio del país extranjero» —indicaron los camaristas.
Hace unos días atrás, aprovechando la conmemoración de un nuevo aniversario de la muerte del Che Guevara el Presidente Néstor Kirchner —que entrega el poder a su propia esposa— le ordenó a la Justicia “la inmediata condena de todos los genocidas” en un aparatoso acto mediante el cual se le cedieron importantes instalaciones militares a las O.N.G. que conducen los parientes de los sediciosos desaparecidos: “Madres de Plaza de Mayo”.
De inmediato la justicia argentina cumplió la orden ejecutiva y elevó a juicio oral —el 28 de noviembre de 2007— la causa que investiga la espantosa conjura en la que se complotaron todos los dictadores sudamericanos durante la guerra contra la subversión, en la década del 1970, para aniquilar a la subversión.
Al momento de justificar la utilización de la figura de asociación ilícita agravada —con una pena de 5 a 20 años de prisión— los jueces explicaron que los acusados contribuyeron a “poner en peligro la vigencia de la Constitución Nacional en tanto se afectaron derechos fundamentales consagrados por esta”. Así, el Tribunal de Alzada avalaba las conclusiones a las que había arribado el juez federal Guillermo Montenegro al momento de disponer los procesamientos. En el caso de Videla, el fallo consagrado por la Cámara dejó en claro que “no fue la única autoridad de la última dictadura que habría formado parte de la asociación ilícita en el marco de la cual se gestó el Plan Cóndor”.
Características de la “guerra fría” en la Argentina
Pero Henry Kissinger —convocado para resolver mediante una conferencia de paz en Suiza la interminable Guerra de Vietnam— recién asumió como Secretario de Estado, tardíamente en 1973. Y el Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica, más conocido como “Escuela de las Américas”, recién se instaló en 1963, comenzando a funcionar mucho después. ¿Qué falla en la hipótesis de la existencia del plan orquestado para eliminar las democracias? No nos coinciden las fechas ni los personajes.
En 1959 sectores marxistas liderados por John William Cooke en el peronismo mantenían directos contactos con Cuba siendo uno de los principales enlaces la propia mujer de Cooke, Alicia Eguren. A fin de ese año resultó triunfante la revolución comunista de Castro, y se propagó en la Argentina la consigna de reproducir la estrategia armada desarrollada por los cubanos en la Sierra Maestra. Se encuadraron entonces elementos peronistas de izquierda, socialistas, trotskistas y comunistas para que operasen como guerrilla rural en el norte—Santiago del Estero y Tucumán— bajo el mando del “Comandante Uturunco”. Sin embargo, en poco tiempo, tuvo un desenlace negativo. La banda terrorista mal preparada y carente de apoyo en la población de la zona, después de desarrollar algunas acciones sin mayor repercusión ni efectividad fue fácilmente desbaratada por las fuerzas del orden.
En 1961, cuando Castro se declaró públicamente como marxista-leninista, circulaba el escrito del Che Guevara reconociendo que “los que dirigen la guerra de guerrillas no son hombres que hayan curvado su espalda día tras día sobre el surco”. Por ello, la izquierda marxista Argentina, un mosaico de grupúsculos sin arraigo ni consenso popular, recibió instrucciones de Cuba para impulsar el terrorismo mundial mediante un doble juego táctico.
Del sector netamente trotskista leninista, se debía organizar un “partido obrero” decididamente marxista, para agrupar los fragmentos radicalizados que, inspirados en la imagen castrista, postulan la lucha armada como vía exclusiva para la toma del poder, prescindiendo de la captación de la masa obrera peronista. En función de ello se creó en Santiago del Estero el “Frente Revolucionario Indoamericano Popular” (FRIP), de base trotskista, engrosado al poco tiempo por cuadros del grupo “Praxis” dirigido por Silvio Frondizi. Parte de la “agitación y propaganda” fue desarrollada por el “Movimiento de Liberación Nacional” de lsmael Viñas, sosteniendo “la conquista del poder mediante la violencia armada”, excluyendo al peronismo por ser “un mero grupo político de presión”.
Al mismo tiempo —considerando que la masa de los insurgentes podrían fácilmente reclutares en las filas peronistas— las instrucciones imponían intensificar el “entrismo” (insertarse), vale decir la infiltración en las filas del Justicialismo, procurando copar, sobre todo, las organizaciones sindicales. Esta maniobra había sido iniciada anteriormente por los elementos de Nahuel Moreno que, provenientes de la fracción socialista que lideró Enrique Dickmann, dieron origen al “Movimiento de Agrupaciones Obreras” y después a “Palabra Obrera”. Cuando en marzo de 1962 el gobierno del Dr. Frondizi anuló el resultado electoral que había llevado a Andrés Framini como gobernador de la Provincia de Buenos Aires un grupo de gremialistas marxistas explotó, en el seno de CGT, la situación generada por esta impugnación. Aprovechando el silencio forzoso de los gremialistas que habían propugnado, en los sindicatos mayores, la salida electoral, los marxistas propagaron la tesis de la solución revolucionaria violenta, hasta producir en Córdoba, el programa clasista de “Huerta Grande”, públicamente elaborado por el grupo Cooke.
A partir de ese momento, los elementos marxistas que hasta entonces habían utilizado, como cobertura, la estructura de los partidos políticos legales, comenzaron a agitar abiertamente la salida de la acción directa con el peronismo o, por el contrario, sin su concurso inicial, suponiendo que una vez lanzado el proceso insurreccional, su propia dinámica lo incorporaría de hecho. El trabajo de penetración se vio reforzado por la presencia de Héctor Villalón, personalmente vinculado a Castro, cuya misión era la de persuadir al peronismo que la incorporación a la subversión digitada por el marxismo internacional vía Cuba, no era incompatible con la lealtad a Perón.
En enero de 1964 se descubrió en Icho Cruz – Tala Huaci, provincia de Córdoba, un campamento guerrillero bautizado “Camilo Cienfuegos”, en honor al guerrillero cubano, e integrado por miembros de la Federación Juvenil Comunista de Córdoba. El grupo, apoyado por el partido comunista local para la preparación de cuadros militares obedecía a Juan Enrique Saleme, entrenado a su vez en Cuba.
Aquí resulta adecuado recordar, —para refutar el concepto esgrimido por los para-terroristas en el sentido de que las acciones de los grupos terroristas estaban orientados a luchar contra las dictaduras militares— las expresiones del Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno del Presidente Illia, Dr. Ángel Zabala Ortiz, en su informe al Congreso de la Nación, en oportunidad en que se abortara el movimiento guerrillero detectado en Salta y liderado por elementos, adiestrados en Cuba: “…. La existencia de un poder destructivo tan extraordinario como el de la energía atómica, ha determinado que la competencia se derivase a otro método, el de la guerra revolucionaria, guerra no declarada, silenciosa, pero guerra inexorable, global y permanente. El comunismo se establece en Cuba… se implanta como una organización revolucionaria, de guerra permanente… Hay una guerra revolucionaria declarada a las repúblicas, a las democracias o no democracias vigentes en Latinoamérica y contra esa situación tendremos que dirigir las miradas correspondientes”.
Poco después, la Gendarmería Nacional intervino contra un nuevo núcleo subversivo bautizado “Ejército Guerrillero del Pueblo – EGP”, detectado en los montes salteños de Orán, Salta. Conectado con la línea Cooke y disponiendo de armas y municiones de fabricación soviética. El grupo estaba comandado por Jorge Ricardo Massetti, periodista de la Agencia “Prensa Latina” y adiestrado en Cuba en técnicas subversivas. Su grado era “Comandante Segundo”, según versiones de la propia izquierda marxista. La denominación de “comandante segundo” preanunciaba la del “comandante primero” para el Che Guevara que se haría cargo de la guerrilla cuando las acciones hubiesen alcanzado la magnitud precisa. Lo cierto es que uno de los guerrilleros muertos era cubano, Hermes Peña Torres. Posteriormente, una explosión accidental en la calle Posadas 1168 de la Capital Federal, permitió descubrir otro grupo subversivo, constituido por trotzkistas y peronistas volcados al marxismo y directamente vinculada a Cuba.
En 1967, elementos vinculados al grupo de la calle Posadas y del EGP desbaratado en Salta, desplazan a treinta argentinos a Cuba, con el fin de incorporarlos, después de adiestrarlos, a la guerrilla del “Che Guevara en Bolivia”. A ellos se sumaron en ocasión de la primera reunión de la OLAS otros 150 argentinos, algunos de los cuales hoy son funcionarios del gobierno actual. Todos recibieron instrucción sobre armamento y explosivos, inteligencia y conducción político-militar. Simultáneamente, un grupo de intelectuales recibió directivas para un accionar encubierto en los medios de comunicación y la cultura.
Como lo dijera en su momento el Ejército Argentino (LA RAZÓN 19/4/77) “sólo pueden comprenderse cabalmente el sentido, las implicancias, la diversidad de factores que intervienen y los reales fines de la agresión que sufre la República, si se analiza en su real esencia como parte de la agresión subversiva marxista a nivel mundial”. La naturaleza de esta agresión derivaba de la filosofía política que la originaba y alimentaba: el marxismo. Era total en el sentido absoluto de la palabra, su objetivo es la conquista de la población mundial partiendo de la psiquis del hombre. La población era, pues, sujeto y objeto de la lucha. La agresión estaba apoyada por una permanente, intensa, vasta y profunda acción psicológica a través de la educación, la cultura y los medios de comunicación social. Desarrollaba su estrategia particular en los distintos ámbitos adecuándose a los tiempos, a las características particulares de la sociedad a atacar, a las limitaciones que puedan imponerle la coyuntura política internacional y a las propias conveniencias partidarias.
El valor esencial que atribuían al arma psicológica queda repetidamente evidenciado por la prioridad de su asignación y la decisión con que acontecieron los dolorosos sucesos, en toda oportunidad que les era propicia, con el copamiento de los ámbitos artísticos, de la cultura, de la educación y de la comunicación social. En la oportunidad citada el Ejército sintetizaba esta agresión marxista internacional del siguiente modo: “…la agresión marxista internacional busca la destrucción de las estructuras de nuestro sistema de vida para reemplazarlas por las estructuras del sistema marxista. Para ello actúa simultáneamente en todos los ámbitos y trata de socavar los cimientos de nuestras instituciones y destruir nuestros valores con mayor o menor grado de recurrencia a la lucha armada. Usa distintos métodos que adapta a los tiempos y a las características de la población que ataca, la que se transforma en sujeto y objeto de su accionar. Para entender lo que ocurre en el país y la forma de actuar de las distintas bandas de delincuentes subversivas debe entenderse que la subversión constituye —era la época de la llamada guerra fría— el principal método de agresión marxista internacional, por cuanto posibilita el cambio de estructuras políticas a bajo costo” [termina la cita]. Es decir aumentar sus áreas dominadas sin arriesgar un enfrentamiento abierto con los Estados Unidos.
Desde la década del sesenta en Cuba eran adiestrados los terroristas que luego ensangrentaron nuestro país. Ernesto Sábato “prestaba su apoyo” a la “Casa de las Américas”, institución formada y dirigida desde Cuba por el gobierno de Fidel Castro, para realizar proselitismo marxista bajo el pretexto de promover relaciones culturales. El apoyo entre Sábato y la dictadura cubana fue recíproco y así lo vemos claramente reflejado en el diario “LA PRENSA” del 15/11/67, donde dice que La Habana informaba que Sábato figuraba entre los autores argentinos que cedían a dicho país sus derechos de autor por la edición de sus libros en la isla.
Jorge Sábato pronunciaba —en esos días— una conferencia en Bologna, Italia, sobre el tema “Che Guevara: significado de un mito”, exaltando la figura de Guevara como “la de un hombre que generosamente ha dado la vida por un ideal de dignidad y de amor por los desheredados del mundo entero” y leía textos de cartas que le había remitido como parte del intercambio político-epistolar que mantenían. En esa misma época —repetimos lo antes dicho sobre que se estaban adiestrando en Cuba los terroristas que ensangrentarían nuestro país— Sábato pronuncia una conferencia en la Universidad de París (se encuentra publicada en el último capítulo del libro “Itinerario”, del que es autor y que fue publicado en Buenos Aires por la editorial SUR), en la que expresa conceptos como estos: “Ernesto Guevara, ha muerto por una simple elevación del nivel de vida material de los pueblos miserables. Murió por un ideal infinitamente más valioso, por el ideal de un Hombre Nuevo”…. Así pues, y cualesquiera hayan sido sus propias ilusiones o teorías sobre la preeminencia de los factores económicos en la historia, creo que la lucha de Guevara contra los Estados Unidos, ha sido la lucha del espíritu contra la materia”.

El Che Guevara desarrolló una serie de ideas y conceptos altamente planificados. Su pensamiento tomaba el antiimperialismo, el marxismo y el comunismo como elementos de base, pero con reflexiones sobre la forma de realizar una revolución y crear una sociedad socialista que le dieron identidad propia, de modo tal de adquirir para la revolución cubana todo el subcontinente de América del Sur. El Dr. Guevara de la Serna otorgaba un papel fundamental a la lucha armada. A partir de su propia experiencia en Cuba y en África desarrolló toda una teoría sobre la guerrilla que ha sido definida como foquismo. Para él, cuando en un país existían “condiciones objetivas” para una revolución, un pequeño “foco” guerrillero podía crear las “condiciones subjetivas” y desencadenar un alzamiento general de la población, que es lo que intentó hacer en Bolivia y hasta en la yunga argentina.
Recién cuando se advirtió que la acción revolucionaria cubana significaba una manifiesta agresión e intromisión en los asuntos internos de la mayoría de los países latinoamericanos se gestaron reacciones para contrarrestarla. Los EEUU, invitando y comenzando a adiestrar a integrantes de las fuerzas armadas de los países latinoamericanos en las técnicas de la guerra contrarrevolucionaria.
Hoy, desde círculos “progresistas” se acusa a esa acción de los EEUU, implementada esencialmente a través de cursos en la Escuela de las Américas —ubicada en la Zona del Canal de Panamá— como una acción conducente a promover regímenes dictatoriales y a la vulneración de los derechos humanos.
Quienes participaran de esos cursos han sido contestes que lo antes expresado es absolutamente falso. En realidad se instruía a los cursantes en el conocimiento de la teoría y práctica vigentes del comunismo internacional, sobre sus métodos de infiltración, sus estrategias subversivas y sus tácticas guerrilleras.
Todo el adiestramiento que se imponía era fundado en la prevalencia de los valores e ideales democráticos sobre la ideología marxista, estudiando justamente los “Manuales de sabotaje e insurgencia” cuidadosamente preparados por un autor brasileño, publicado y difundido por su autor, Carlos Maringhella —en 1969— y el propio Ernesto Guevara de la Serna, autor también de “Apuntes Críticos a la Economía Política”, que reflejaban su ideología draconiana: “…todo el Martín Fierro constituye el instrumento artístico de protesta, por el que una clase derrotada hace su intencionada defensa”, pero que en lo táctico educaba mediante un compendio de su autoría: “La Guerra de Guerrillas” que se trata de un manual donde se exponen las tácticas y estrategias usadas en la revolución en la sierra cubana, aún vigente, desde que se lo utiliza como libro complementario de texto en el entrenamiento del terrorismo islamista talibán.
Al respecto y como modo de patentizar la realidad y peligrosidad de la agresión cubano-marxista hoy toma estado público el libro “Secretos de Generales”, donde líderes cubanos reconocen la acción antes señalada, y que como dice el diario LA NACIÓN (31/03/97), “contribuye mucho a la comprensión de una etapa trágica de la vida Argentina”.
Más de veinte años ininterrumpidos de violencia y enfrentamientos internos no pueden ser resumidos en un par de párrafos por la puntillosa crueldad que suele caracterizar a las guerras civiles, por respeto a las víctimas de ambos bandos que cayeron, cada cual, defendiendo “su” verdad… O simplemente asesinados artera y furtivamente por pertenecer tanto a uno como a otro bando o corriente de pensamiento.
Resulta altamente ilustrativo leer hoy las “Memorias de Enrique Gorriarán Merlo” —en el que sinceró su pensamiento integral estando condenado por el copamiento del cuartel del Regimiento de Infantería 3 “General Belgrano”, en 1989— un extenso y meticuloso trabajo de 650 páginas editado por Planeta [ISBN 950-49-1063-7], donde el hoy fallecido líder terrorista no sólo reconoce la crueldad de las acciones furtivas del grupo que comandaba, sino también habla de la necesaria inserción de los cuadros en las estructuras gubernamentales del país, para continuar la subversión por medios políticos, y así obtener la victoria mediante la permanente adaptabilidad al sino de los tiempos.

Por Dios y por la Patria
¿Acaso no había sido por la eficaz acción de las Fuerzas Armadas y las Fuerzas de Seguridad que se había salvado la patria de semejante tipo de agresión novedosa mediante la cual se pretendía imperativamente sumergir al país en el ejido del marxismo? Ese ciclo histórico no tenía nada que ocultar, al contrario. Era un honor para ellos el combate en defensa de sus valores. Constituía un hecho de armas del cual había que enorgullecerse.
Los disciplinados militares, gendarmes y policías del hemisferio occidental —en plena guerra fría— se colocaban, cumpliendo órdenes de sus respectivos presidentes, en sintonía con la doctrina vigente en los Estados Unidos, conocida como de la Seguridad Nacional.
Esta tesitura, reveladora de un pensamiento profundo extendido y persistente, fue sin embargo sacada de circulación inmediatamente por los actuales regímenes progresistas.
A diferencia de los partidos políticos, las Fuerzas Armadas no tenían por qué sentirse culpables por ninguna razón. En realidad “son un atributo esencial de la nación”, la última reserva en la defensa del “ser nacional”. Al menos así lo decían los reglamentos militares en esa época. “La misión del Ejército es salvaguardar los más altos intereses de la Nación”, rezaba la introducción al código básico del Ejército Argentino, el RV 200-10 “Servicio Interno”, disposición que tardíamente se apresuró a derogar de cuajo el Teniente General MARTIN ANTONIO BALZA cuando fuera Jefe del Estado Mayor General del Ejército, previo a pedir “perdón por los excesos” en nombre de todas las instituciones armadas que habían vencido en la guerra contra la subversión.

La actitud del General Balza provocó la perplejidad de todos sus hombres, ya que en esa concepción los militares se venían formando tradicionalmente. Balza no hizo distinción alguna entre —aislados y contados— actos individuales delictivos, que eventualmente pudieron haberse producido durante las operaciones militares, y actos de combate, equiparándolos desacertadamente. Todo quedó “en la misma bolsa”.
Desde mediados de los años sesenta ésta había significado una ruptura profunda con las concepciones militares anteriores a la guerra fría, las que tendían a formar ciudadanos como Oficiales de carrera, que —como ya se explicó— se entrenaban en cursos de especialización que impartía el Comando Sur de los Estados Unidos en la desacreditada “Escuela de las Américas”, en la doctrina de la defensa continental en los conflictos de baja intensidad que generaba —para esos días— el enemigo comunista en el “patio trasero” de América, en el contexto de la guerra que enfrentaba a dos hemisferios: Oriente y Occidente.
Obviamente, las fuerzas legales: los jóvenes Oficiales que engrosaban las filas de las instituciones que los entrenaban en defensa de su país, no integraban una “asociación ilícita” ni mucho menos una “multinacional del crimen”, como parece estar de moda caracterizarlos. Se limitaban a cumplir con lo establecido en los reglamentos militares vigentes y a obedecer a sus superiores en todo lo que significara el decurso de las operaciones militares, no convencionales en esta guerra de agresión externa, desencadenada trágicamente sobre la Patria décadas antes del famoso “proceso” militar, y con muchas víctimas inocentes entre sus pares, que eran “ejecutadas” por el solo hecho de estar enrolados en las filas de las FFAA o, aún, por sus menesteres docentes en la formación Católica filosófica.
A nadie se le hubiera ocurrido desobedecer órdenes legítimas impartidas en base a decretos constitucionales inobjetablemente emanados de un gobierno civil.
Siendo así, pretender someter al juicio de los magistrados civiles, absolutamente legos en operaciones militares —y que dependen del Poder Judicial— la actuación de un “atributo esencial de la nación” sería un imposible no solo jurídico, sino simbólico y filosófico.
Como conflicto novedoso, la guerra antisubversiva tenía sus particularidades que la caracterizaban: Las grandes potencias estaban en posesión de un contundente arsenal nuclear que amenazaba con el exterminio de la Humanidad, por lo que era difícil su utilización sin desintegrarse entre sí, por lo que se descartaba la posibilidad de un enfrentamiento convencional. En ese orden, los países en pugna infiltraban guerrillas, tanto prooccidentales en las naciones satélites soviéticas, como insurgentes comunistas en los países subdesarrollados bajo la influencia occidental.
Jamás reconocida por parte de las autoridades de los Estados Unidos, la existencia de un Plan Cóndor —si es que existió— se atribuyó como concepción ideológica al Dr. Henry Kissinger —premio Nóbel de la Paz— el único que podría estar al tanto del curso y de las operaciones antiterroristas que se desarrollaban con su coordinación, bajo la denominación de “conflictos de baja intensidad”, vale decir: los enfrentamientos contra la insurgencia marxista que se alentaba y propiciaba desde La Habana y Moscú en el marco de la “guerra fría”.
Pero, como ha quedado demostrado, ella se hizo presente en Argentina mucho antes que Kissinger asumiera como Secretario de Estado norteamericano y con anterioridad a la inauguración del “Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica”.
Pero hoy se hace historia repitiendo la voz de los vencedores, que no fueron otros que los entonces considerados “subversivos”, pero que dejaron de serlo definitivamente cuando cayó el muro de Berlín, se consumó la “Perestroika” y se disolvió la URSS, culminando la etapa conocida como tal.
La doctrina militar cambió, desde entonces, en los Estados Unidos, avanzando hacia una nueva era tendiente a la globalización a partir de las operaciones Justa Causa (Panamá), Furia Urgente (Grenada), Escudo del Desierto, Tormenta del Desierto (Golfo Pérsico), Restaurar la Esperanza (Somalía) …hasta las majestuosas operaciones militares fallidas durante la “guerra contra el terrorismo global”. Eran las épocas en que Francis Fukuyama editaba “El fin de las Guerras”. Se iniciaba la globalización y los EEUU olvidaron a sus aliados en la guerra por el sostenimiento de su patio trasero durante la guerra fría.
Por supuesto que existió una virulenta violencia política intestina a partir de los tardíos años sesenta, pero no fue desencadenada por las FFAA sino por los agentes de la sedición, casi cincuenta años atrás… Y veinte antes del golpe militar de de 1976, lo que torna imposible la supuesta orquestación premeditada de la supuesta conjura… Ni más ni menos que una leyenda urbana.

¿Una tragedia interminable?
Las guerras son una prueba de la lealtad, del compromiso y de la inteligencia política de los ciudadanos. Por ese motivo el test del final de la guerra puede aportar datos tan reveladores como su inicio. Los Protocolos Adicionales a la Convención de Ginebra de 1977 reconocen que las guerras civiles suele caracterizarse por la crueldad durante su desarrollo, razón por la cual la Convenció recomienda que a su finalización se dicte una ley de amnistía de alcances amplios El Congreso Nacional ratificó ese tratado internacional, pero el presidente Alfonsín, por alguna oscura razón, no promulgó la ley, y esto provocó la continuidad de una historia que parece ser inagotable y desgastante.
¿Por qué imponía tal condición el Protocolo de Ginebra? En razón de que vamos advirtiendo que la “guerra” de hoy no tiene mucho que ver con lo que era en tiempos pasados. Es un cambio tan profundo, que se vuelve incómodo —incluso angustiante. Las guerras actuales no se limitan al choque entre dos ejércitos organizados y bien disciplinados. No se las libra sólo con las armas de los militares: cada uno de los adversarios intenta socavar al otro por todos los medios. De este modo, la guerra se transforma en una guerra civil, y la misma guerra fría se convirtió, en estas comarcas, en una “guerra civil en frío”, como acertadamente la define Carl Schmitt.
Lo que caracteriza la guerra civil es tratar al otro como un criminal, un asesino, un saboteador o un forajido. En un sentido pavoroso, la guerra civil es una guerra justa, porque cada una de las facciones se planta sobre su derecho considerado como un absoluto, tal como quien se planta sobre un botín. Cada uno exige vengarse del otro en nombre del derecho.
Pero ¿Cómo se puede salir de esta guerra civil en frío para llegar a la paz? ¿Cómo romper el círculo vicioso de esta manera de tener razón que exige la muerte del otro como consecuencia? ¿Cómo poner fin a la “guerra civil en frío”?
El comunista tenía una respuesta simple: por la aniquilación del otro. Por esta decisión de exterminio, se vuelve superior a los otros. “Que sea reducido a nada”, se dice en una obra de Bertold Brecht. Es una de las posibilidades, la más inhumana, de terminar una guerra civil. No podemos creer que este sea un medio auténtico de ponerle fin. Entonces, si hay otro único remedio, y no tenemos ni la fuerza ni la probidad para ponerlo en ejecución, será el aniquilamiento el que habrá de prevalecer. Ese otro remedio es, precisamente, la fuerza del olvido.
Todas las guerras civiles de la historia del mundo, cuando no han terminado por el exterminio de la facción enemiga, se han clausurado por una amnistía. La palabra significa olvido pero, más allá del olvido, la rigurosa prohibición de remover el pasado para nuevos actos de venganza y pretensiones suplementarias de reparación.
A principios de 1989, como lo dice Gorriarán [op. Cit.] “…los cuadros de Montoneros y del ERP concurrieron a reorganizarse una estrategia a mediano plazo para 1) impedir la amnistía —ya que sólo los iba a satisfacer la aniquilación del aparato militar argentino— y 2) hacerse con el poder”. Esa política la lograron establecer con relativa facilidad “ante unas Fuerzas Armadas que transitaban el tobogán de su decadencia”. Siguiendo básicas recetas gramscianas dominaron gradualmente los aparatos culturales de la nación e impusieron su propio ritmo para reescribir la historia.
La maniobra decisiva se consumó derrocando al claudicante presidente de la Unión Cívica Radical, Fernando de la Rúa mediante un golpe de estado civil con la deliberada intención de imponer finalmente a Néstor Kirchner en el poder.
A partir de entonces se aceleró la desintegración de las instituciones ya que casi dos generaciones de argentinos desconocen los hechos, y son fáciles compradores de la versión oficial del pasado reciente, un embuste premeditado caracterizado por la mendacidad.
Lo propio del pasado es pasar, haber transcurrido —salvo entre nosotros. La próxima batalla del progresismo —esta vez en los complacientes estrados judiciales controlados por el gobierno absolutista— que en nombre de la memoria dogmática nos traerá no pocos problemas para nuestra posteridad, porque se repetirá inexorablemente ese pasado, que —por definición— no es posible erradicarlo de las crónicas sustantivas de toda nación. Y mantenerse en el rencor sin superarlo significará —más tarde o más temprano— inevitablemente repetir una historia que nadie quiere ya recordar.
Nadie pareciera apreciar que —al desenterrar los cadáveres, vampirizar a los muertos y hacer mercancía política de su sangre— los argentinos estamos condenados a seguir librando la guerra civil.
Autor: Dr. Carlos Marcelo Shäferstein
Investigador Senior
Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires
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11 Comentarios en “¿Existió realmente el “Plan Cóndor”?”
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Permitame felicitarlo, cuando en Uruguay ya se estudia “La historia verdadera” basada en la interpretación de quienes levantaron sus armas contra la instituciones su voz plantea algo que siempre me pregunté.
Aún en lo casi testimonial del artículo estoy seguro que va a ser enfáticamente negado porque de ser cierto lo que usted dice las consecuencias serían funestas para quienes usan este argumento jurídicamente, de lo cuál derivó el procesamiento de un ex-Presidente de la República, su Canciller, Militares y Policias.
En estos dias los titulares de los medios de prensa se refieren al probable procesamiento del Comandate en Jefe del Ejercito de la epoca por su participación en el “Plan Condor”. De haber pegado en el blanco el concepto que usted expresa y yo comparto, y se logre un debate al respecto puede desmoronar todo el sustento legal de quienes parados 30 años atrás pretenden guiar nuestros paises por un camino que nadie desea, exepto los representantes de los intereses que usted menciona.
Si este aspecto se pusiese en duda, lo que parece bastante lógico porque nadie exepto quienes desclasificaron los archivos de la CIA pueden dar fe de ello, el motivo del pedido de extradicción de Militares Uruguayos por la justicia Argentina caería inmeditamente.
El contenido de su artículo pone en duda algo que es una bandera de la acción psicológica sobre la opinión pública impuesta casi a nivel de dogma. Espero este artículo tenga la máxima difusión, la cuál desde ya puede contar de mi parte.
Sr Carlos.Sus comentarios en estas paginas enriquecen el intelecto de los que seguimos la ruta de los asesinos mencionados por ud. Uno que solicito el “Perdón” es Embajador vergüenza del / Ejercito Argentino/ el otro cumple ordenes como un calzonudo y no es otro que banquito. Hombres de Honor como contaron las Fuerzas Armadas ya no existen, se formaban para vivir en Democracia en Escuelas y Colegios hoy cerrados para que unos pocos, vendidos al poder, vivan de la Patria y no para la Patria. Un saludo cordial agradeciendo sus comentarios, con la verdad en la mano y conocimiento de causa. Matilde.
Felicitaciones Doctor, ahora agréguele la ultima determinación del Procurador General de la Nación, el erudito Dr.Esteban Rhigi, quién a instruido a los fiscales lo siguiente: Los unicos crímenes de Lesa Humanidad deberán ser reconocidos solo aquellos cometidos por el Estado(?).-
Estarán excentos de pecado? Dios dirá.-
Carlos Murno
Señora Directora:
La nota del Dr Shäferstein es el resúmen más sintético, completo y brillante de cuantos (muchísimos) he leído hasta hoy. Lo distribuiremos en forma tan amplia como sea posible.
En este momento nos ocupa -y preocupa- intensamente el impulso a dos medidas cuyo propósito final es terminar con la injusta prisión de nuestros camaradas; son: la denuncia de los asesinatos del terrorismo como delitos tan calificables de lesa humanidad como las muertes atribuidas a los militares y las querellas a los jueces que mantienen las detenciones más allá de lo que autoriza la Ley, por privación ilegítima de la libertad .
Atentamente.
Juliá
¡¡¡A LOS JÓVENES QUE NO VIVIERON EN LOS AÑOS DE GUERRILLA!!!
Ahora y viviendo todo esto “en realidad prestada”, verán que con la guerrilla NO se puede negociar. Los combatientes de Malvinas como en cualquier “guerra profesional” NO se mataron por odios, NI lucharon contra odios. Terminadas las acciones de guerra, cuando se producen encuentros de “ex enemigos”, se abrazan y lloran por la situación trágica que les tocó vivir. Las guerrilleros “capitalizan la fuerza del odio”, según el mismo Che Guevara. Siempre las guerras de ejércitos regulares con fuerzas irregulares han sido de exterminio en TODA la historia de la humanidad, porque son las reglas de la guerra, aún en el marco de la “Convención de Ginebra”. Las guerra contra guerrillas, siempre las comienzan los guerrilleros, por razones obvias: Los ejércitos regulares existen “per se”; los de los guerrilleros, se crean para una guerra guiadas por el odio, MAS ALLA DE LOS IDEALES QUE PUEDEN SER NOBLES, lo que no quita que se enfrentan a Tropas regulares. Las guerras son la peor lacra en que enfrentan los seres humanos, pero TIENEN DESDE EL FONDO DE LA HISTORIA REGLAS DE JUEGO PROPIAS. NO HAY, Y NO HUBO OTRA SOLUCIÓN.- No fue ni es hoy un plan maléfico: ¡¡¡ES UNA GUERRA IMBÉCIL!!!
Dr. Shäferstein: Lo suyo como siempre muy bueno y preciso, solo y como mi conclusión quisiera repetir una frase, cuyo autor ignoro:”los pueblos que olvidan su pasado están condenados a repetir sus errores”
Por haber vivido lo anterior mucho lamento que se vuelva a repetir, pero la falta de estadistas serios en el gobierno creo nos lleva por ese camino. Atentamente.
Lo viví todo! Excelente nota !
Pero repito , …los “ERP, Montoneros ,asesinos” lograron la atención de las organizaciones mundiales de los DDHH : ¿Dónde fallamos ? Porque hasta hoy , están desparramados ( y alguien los mantiene !! ) por todo el mundo , hablando de la “represión” y la “dictadura” !!!
Y cada vez que alguien menciona “dictadura”, pregunto ¿cual?
Porque para mi, la primera que viví fué la de Perón !! Cuando mi padre me decía “No digas nada contra Peron ó Evita porque vamos presos y nos picanean” ( porque la picana existió desde ésa época !!)
Gracias ,
Liliana
La defensa pública de lo actuado durante la guerra antisubversiva ha cedido ante la vergüenza de muchos militares imbéciles que terminaron creyendo en la propaganda del zurdaje que dominan al país. Ya no se recuerdan en los cuarteles, como antes, a las víctimas de los copamientos a las unidades, ni a los heroicos muertos por los asesinos subversivos. Hoy les impiden a los fiscales (después del precedente de Larrabure) considerar delitos de lesa humanidad a los crímenes impunes de los terroristas. Y así llenarán las prisiones de buenos soldados y policías mientras los criminales se apropian del país. Hasta galardonaron en la España de Zapatero, gracias al embajador asesino Carlos Bettini, al “Teniente Pedro”, ese montonero apestoso que se las dá de poeta: Juan Gelman. Y las nuevas generaciones ni siquiera tienen idea de qué calaña de asesino fue. Ahora, con cargos falsos por un utópico complot internacional de la CIA, siguen encerrando a los combatientes que no permitieron que Argentina sucumba bajo el yugo castrista.
Me pregunto, ¿Si la Camara Federal, declaró que los CRIMENES, cometidos por los guerrilleros no son de lesa humanidad, no son crímenes igual, no torturaron?También hubo muerte de inocentes.la hija de Lambruschini, los que murieron en el comedor de la Policía Federal y montones de hechos mas. Pero eso si, hay una fecha que es el día de la memoria, teatro por la identidad, y no se cuanta cosa más, que les pertenece, como patrimonio de su “Dolor” A todas luces Sres. nos damos cuenta que estamos siendo gobernados por ex guerrilleros, con su único capital que es el odio y el rencor y en vez de tratar de cerrar la herida, le hechan sal para que no cicastrize, alimentando organizaciones, compuestas por madres, abuelas o hijos que no velan a sus caídos en silencio. Es la izquierda facista e intolerante con reminicencias setentista y del Mayo frances.
Más allá de las ideologías, esto es vergonzoso, que se los tenga como heroes a los guerrileros muertos y los que estan vivos caminen libremente por la calle, claro está que si para la justicia son inocentes, son ciudadanos como cualquiera, y no se juzga dos veces por el mismo delito, después de haber hecho tanto daño en sus ataques arteros con bombas.
Atte.
Buscando información sobre temas tan serios como este me encuentro con esta nota, sobre la cual no vengo a refutar su contenido o hacer una explición sobre los hechos que tanto han dañado a nuestro pueblo, y vecinos también.
Como hemos visto, en la actualidad la sociedad argentina se encuentra muy dividida por estos temas, llamenlo conciencia social, sufrimiento personal por una situación determinada u oportunismo político -esta de más referir mi desacuerdo personal con una gran cantidad de acciones realizadas por este gobierno, no asi exactamente con la política que se lleva adelante con el tema derechos humanos-, por ende es muy común encontrarse con ideas de un lado y de otro.
Ahora bien, aquellos que expresan sus deseos de dar vuelta la página, o por otro lado, quienes buscan que se haga justicia por los males que sufrieron, no parecen buscar una verdadera solución al tema, si no que solo defienden su “posición” utilizando frases muy pintorezcas la verdad, pero q solo tiene por fin hechar mas leña al fuego.
Claro, es entendible que cuando no se respete o se ataquen las ideas, pensamientos, y hasta integrantes de un determinado “grupo”, este va a salir a la ofensiva para repeler dicho ataque…
Entonces digo: quienes quieran hacer valer sus ideas, tengan en cuenta que no es necesario atacar al otro. Estamos acostumbrados en este país a que la historia sea escrita por los vencedores, o por quienes lleven momentaneamente el poder. Entonces no les demos el gusto, no sigamos atacandonos entre nosotros haciendo eficaz la famosa frase “divide y triunfarás”, y entendamos la historia como paso, como ocurrió. En determinado momento se tuvieron que tomar determinadas acciones, por delitos y crimenes aberrantes que se estaban cometiendo, pero es absurdo pensar que la forma de repelerlos era triplicando esa mal, ese daño… Los delitos cometido por los distintos grupos partidarios antes de 1976 fueron verdaderos actos de terrorismo, y merecían que se adopten medidas. Pero aplicar un terrorismo de estado para hacerle frente a los mismos, y de la forma brutal en la que se lo hizo, fue verdaderamente criticable.
Quiero que quede en claro algo: no estoy defendiendo ninguna de las dos posturas. Quienes cometieron sus actos tienen que ser juzgado por ello, ya sean de uno u otro lado y punto. No sigan dañando a este pais, no sigan dañando al pueblo ni dividiendo a la sociedad. Es entendible la reaccion de a quien se le desoye lo que piensa. En su momento lo sufrieron quienes fueran victimas del terrorismo de estado, a quienes se les cerraron todas las puertas para saber que fue lo que ocurrio con sus familiares, con sus vidas. Quizas hoy, y a causa de una conciecia popular generada por quienes detentan el poder, todos aquellos que sufrieran desde algun punto el accionar de golpes terroristas, y ven justamente jaqueada la posibilidad de ver justicia, lo esten sintiendo, y saben que?, actuan de la misma forma que lo hicieron los primeros años atrás. La agreción en todo su abanico de posibilidades no es la forma…, los años negros a los que hago referencia en este pequeño comentario son un claro ejemplo de esto. Por ende entiendan, quienes cometieron actos completamente reprochables van a tener que ser juzgados, por igual. Y eso es algo que va a ocurrir. Las puertas juridicas ya estan abiertas, solo hay que dejar que sigan su cauce, pero sin más agreción, sin más división entre la sociedad, sin mas daño.
Quienes vivieron esa epoca negra quizá tendrán mas problema en entender a lo que em refieron, ya que cuando la historia a uno lo toca, obligatoriamente lo pone en una senda determinada. Solo espero que no seamos tan ciegos, y no dejemos que sigan dejando que miremos para un lado unos y para un lado otros, y tengamos por fin la posibilidad de mirar todos para adelante, y de esta forma no dejar que sigan logrando que no apuntemos nuestra viste a las cosas que verdaderamente tendrian que preocuparnos en la actualidad.
La conspiracion a nivel continenetal ha sido es seguira siendo por algun tiempo No lo ve quien no lo quiere ver La guera fria como una expancion territorial en todos los campos donde con el oro sovietico ,la mano de obra cubana y los tontos utiles con la colaboracuin de una intelectualidad enfermiza se introdujeron sin prisa pero sin pausa,en las familias , en la educacion en el entorno obrero conspirando ,hostigando y estorbando los gobiernos de las cojitrancas democracias continentales ,destacando a cada paso demeritos y errores de los gobiernos de turno hasta lograr por las urnas lo que en la lucha armada fracasaron
No es que hayan aprendido la leccion , Solamente es una estrategia mas Ellos no son democratas ,solamente estan ahora usando la democracia “Burguesa” para conquistar y perpetuarse en el poder para llegar por unanimidad derrotada y minimizada toda fuente opositora ,a la construcion de la patria socialista igualando la gente Seremos mas pobres ,todos por igual menos la nomenkatura dirigente
Hoy dia han fracasado en todos lados menos en nuestra america donde capitalizan los descontentos y cultivan los recuerdos del odio NO les interesa que las heridas cierrren Les interesa tenerlas vivas elevando al rango de martires todos su muertos torciendo los hechos de la historia en su favor para que se los vean como luchadores por la libertad de los pueblos y a las fuerzas del orden como cipallos del imperio
De ahi los planes para desenterrar presuntos desaparecidos ,
la defensa a ultranza de los derechos humanos para un solo lado
reivindicando a cada paso a sus “Heroes ” por cuanto medio sea posible ,manipulando la justicia ,para encarcelar y demonizar aquellos que por mandato de las leyes los persiguieron y encerraron
inventando delitos y encerrando sin pruebas .Ahora tenemos los uruguayos presos politicos
La lucha es larga y sin tregua Ellos dicen , que si yo no lo logro mi hijo o mi nieto es seguro ,Por eso digo Si los paises de America incluido USA no actuan pronto el derrumbe y la deconstruccion de la sociedad liberal tal como conocemos esta en grave peligro
Ahora estan utilizando a Venezuela como base dentro del continente
Cuba ya fue No inspira mas que lastima habida cuenta de la miseria en que ha caido
.Para los uruguayos es tiempo de elecciones ,
La coalicion socialmarxista que nos gobierna trata por todos los medios de no perder la eleccion colocando como candidato un ex guerrillero .Ex convicto como la mayor parte de ellos de los delitos mas atroces .Como este hombre es chabacano ,mal hablado y peor vestido ,la TV vernacula le hace eco de todos su dichos ,porque es gracioso ,guarango y al parecer ,eso es bien visto por la gente que lo sigue
Este hombre representa todo lo mediocre que hay dentro de un sector grande de la poblacion que por desconocimiento o desidia acompañan a este cochambroso personaje de tenebroso pasado
El 28 de junio habran elecciones internas que buscan derrotar a este ex convicto ,dinosaurio de la guerra fria y a toda la izquierda guerrillera y sesentista que ha destruido la economia ,partido el pais al medio ,y sumido en la inseguridad y en la violencia al pueblo uruguayo
Por otro lado , la verdadera democracia liberal representada por el Partido nacional tiene grandes posibilidades de derrotar el dragon del pasado y poner al pais en la senda del desarroyo real
Uruguayo Voten bien Nunca mas Frente Amplio
No avanzan los paises que miran constantemente el espejo retrovisor